Entre el dogma de la Alta Costura y la estética grunge: el legado Dior en manos de Mouna Ayoub y Courtney Love
La noticia es que una de las mayores devotas compradoras de la alta costura vuelve a someter al martillo parte de una biografía textil tejida durante 45 años. Mouna Ayoub, la socialité que ya diseccionó su archivo vendiendo primero los Chanel de la era Lagerfeld de los años '90 y luego sus tesoros de Jean Paul Gaultier, vuelve ahora la mirada hacia Dior.
El 29 de enero, bajo la experta dirección de la especialista londinense Kerry Taylor, el Hôtel Le Bristol de París se convertirá en el epicentro de la casa Maurice Auctions. La subasta, titulada "Dior Masterpieces: The Mouna Ayoub Haute Couture Collection", despliega un inventario que recorre la evolución de la Maison: desde el clasicismo arquitectónico de Marc Bohan y la opulencia escultural de Gianfranco Ferré, hasta la exuberancia de John Galliano, el rigor de Raf Simons y la mirada feminista contemporánea de Maria Grazia Chiuri. Lo que distingue el coleccionismo de Ayoub es una suerte de ascetismo estético: adquiría los originales de pasarela con la disciplina de un archivero, rechazando ajustes a medida o modificaciones caprichosas. Una purista absoluta.
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| En subasta (15.000/20.000 euros) El look 24 de la colección Clochards realizada en capas de tul marron y organza negro |
Sin embargo, el interés de esta venta no se cimenta solo en la procedencia, sino en sus matices históricos. Entre los lotes emergen piezas de la colección haute couture del año 2000, una propuesta que el tiempo catalogó como controvertida porque hacía referencia a las personas en situación de calle. Para los conocedores, "Homeless" o "Clochards" se ensalza como una de las cumbres creativas de Galliano. Una provocación tan potente que fue parodiada en la película Zoolander y sitiada por protestas en las puertas de la Maison.
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| En subasta (80.000 / 120.000 euros) El look 39 de tafetán crudo y seda rosa pintado a mano y con varillas |
En esta selección conviven seis looks de aquella temporada primavera-verano y aunque la fortuna no quiso que figure el vestido que mucho antes de que yo pudiera articular el nombre de Galliano, habitó en mi memoria como una obsesión: aquel diseño que Courtney Love lució, con su habitual estilo de urgencia, en la alfombra roja de los Golden Globes del 2000.
Como recuperé el testimonio de la propia Courtney Love sobre la procedencia de aquella pieza, lo comparto a continuación. En su acto perfomático de instintiva irreverencia, es fascinante descubrir cómo la compañera de Kurt Cobain tomó un diseño nacido del máximo rigor de la haute couture y lo sometió a su propia gramática estética. Con la soltura de quien ignora o desafía el carácter sagrado del taller, adaptó el vestido a su silueta y a su espíritu grunge-glamour, despojándolo de la rigidez de la pasarela para convertirlo en una extensión de su propia narrativa pública. El testimonio después del look modificado por la cantante y guitarrista.
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| SS 2000 Couture: Homeless Collecion by Jonh Galliano para Dior. De la pasarela a la silueta de Courtney Love |
“Iba a llevar un diseño de Versace a los Globos de Oro del 2000 —ya lo tenía en el armario—, pero terminé usando una pieza de aquella polémica colección de Alta Costura de John Galliano para Dior, esa 'inspirada' en la gente sin hogar que el New York Times calificó como 'chic de mal gusto'. Mis amigos me insistían: '¡Tienes que vestir Couture!' Hasta entonces, yo no entendía realmente lo que eso significaba. Cuando lo vi, me quedé alucinada; pensé: 'Ah, era esto de lo que hablaban'.
El vestido llegó y era ridículo. Era recto de arriba abajo y estaba lleno de cordeles. Sobre el cordel había cajas de cerillas, cristales... toda esa taxidermia textil. Recuerdo haber pensado: 'Ok, tiene un aspecto descabellado, pero lo haré funcionar'. Le hice algunos arreglos que transformaron el diseño por completo. Como el novio de mi asistente era muy delgado y tenía más o menos mi altura, lo convertí en mi modelo de pruebas; le quitaba piezas al vestido y las volvía a coser sobre él. Como me muerdo las uñas, usé unas acrílicas, pero las pinté de turquesa con destellos de purpurina para que combinaran con mi idea original.
Fue un look sumamente complejo y resultó muy polémico. Además, tengo los pechos grandes y era vital que todo se mantuviera en su lugar. No creo que la cinta adhesiva para senos funcione de verdad; de hecho, hoy no sé cómo logré que el vestido no se cayera. Fue un milagro. Creo que, simplemente, lo pegué a mi piel”.
imágenes vía Maurice Auctions



