Bloc de Moda es un medio digital pionero de América Latina fundado en 2006 por la periodista Lorena Pérez, enfocado en analizar la relación entre el estilo, la cultura, el arte y la sociedad ¡Bienvenidos!
Dua Lipa se casó con el actor Callum Turner en el Old Marylebone Town Hall de Londres. La cantante fue fotografiada en el registro civil de Old Marylebone Town Hall con un diseño de alta costura de Schiaparelli, firmado por Daniel Roseberry. Su elección reemplaza el clásico volumen del vestido de novia por una sastrería a medida, cargada de referencias históricas y cinematográficas.
El vestido de novia de Dua Lipa traza una línea directa hacia dos hitos de la iconografía nupcial que, en su momento, desafiaron las convenciones del altar. Por un lado, remonta el espíritu de Saint-Tropez de 1971, cuando Bianca Jagger encarnó la sofisticación al casarse con Mick Jagger con la chaqueta Le Smoking color crema de Yves Saint Laurent sin blusa, combinada con una falda larga al bies, un sombrero de ala ancha con velo y zapatos de tacón grueso con punta abierta. Por el otro, la silueta sastrera remite al “vestido simple” de la ficción cinematográfica de 2008: el desenlace nupcial de Carrie Bradshaw en la película de Sex and the City quien, tras el colapso de su boda maximalista vestida de Vivienne Westwood, optó por el trajecito del archivo de Dior para su unión con Mr. Big.
Según el comunicado oficial, el look de novia de Dua Lipa consistió en un blazer color marfil en cady, estructurado con botones dorados personalizados, complementado por una falda asimétrica y un corpiño en tono rosa empolvado con encaje blanco. Los zapatos de punta Miss Z de Christian Louboutin y un sombrero de ala ancha diseñado por Stephen Jones completaron el equipo.
El guardarropa de Dua Lipa se construye sobre una estética pop-punk que dialoga con la cultura de club de finales de los noventa y principios de los dos mil. Al trasladar esa rebeldía a la formalidad de la alta costura, la cantante y modelo eleva la actitud de la pista de baile al rango de refinamiento contemporáneo.
La idea de reinterpretar los clásicos siempre funcionó en Chanel. La Blazymanía alcanzó un estatus superior. Se repite como mantra que el nuevo director creativo de Chanel aplica los códigos históricos de Coco Chanel y Karl Lagerfeld. ¿Qué significa tal cosa? El bolso Maxi Flap define el significado de esa afirmación, consagrado como la cartera del año según Lyst. También la clásica chaqueta de tweed, confeccionada en una proporción más corta y moderna, transforma el tono señorial original, un efecto idéntico al de los zapatos bitono.
El desafío está en lucir una estética audaz, relajada y casual con un diseño nacido hace setenta años y relanzado en una pasarela de alta costura. Con su actitud, la actriz Kristen Stewart comparte la fórmula al estrenar el diseño de Matthieu Blazy para Chanel, junto a las zapatillas vintage Saddle Nike de 1986.
"Primero transparencia", se lee en la web de Chanel, donde presentan este traje Couture Spring 2026 como una segunda piel "que revela la vida interior de quien lo lleva".
En el Festival de Cannes, la actriz trasladó esta propuesta al photocall de Full Phil, la película que protagoniza bajo la dirección de Quentin Dupieux.
Este domingo, en la 98.ª edición de los Oscar, se define si Ethan Hawke alza la estatuilla como Mejor Actor por su papel de Lorenz Hart en Blue Moon, la película de Richard Linklater.
Escuchar su nombre es como entrar en una caminata mañanera por el West Village. Que en la cabeza empiece a sonar Big Mountain con la sonrisa de Winona Ryder en Reality Bites, mientras el cuerpo registra el crecimiento del compañero de ruta que aparece en la trilogía Before.
Hawke es el muchacho que se hizo grande a la par de la generación que nacimos con el desayuno con olor a papel de diario y terminanos resolviendo la vida con aplicaciones. Ethan nos mantiene entre esos dos mundos. Es el bohemio que se sacó de encima el traje de estrella para seguir siendo alguien interesante.
En el catálogo del star system de Hollywood, Ethan Hawke es el rebelde que no necesitó imitar a James Dean para contar la pose. El padre de Maya se viste con prendas clasicas que en él se ven como maravillas eternas. Su bohemia sigue el método de desarmar la sastrería, se arranca la corbata y se planta unas zapatillas que solo a él y a Robert Downey Jr. le quedan bien.
Es la evolución del chic cuando se lo confunde con elegancia. Ethan tiene la capacidad de rescatar el desaliño de los noventa para elevarlo a una categoría intelectual, como quien sabe que la apariencia es el rastro del pensamiento cuando se viste.
La noticia es que una de las mayores devotas compradoras de la alta costura vuelve a someter al martillo parte de una biografía textil tejida durante 45 años. Mouna Ayoub, la socialité que ya ofertó su archivo vendiendo primero los Chanel de la era Lagerfeld de los años '90 y luego sus tesoros de Jean Paul Gaultier, vuelve ahora la mirada hacia Dior.
El 29 de enero, bajo la experta dirección de la especialista londinense Kerry Taylor, el Hôtel Le Bristol de París se convertirá en el epicentro de la casa Maurice Auctions. La subasta, titulada "Dior Masterpieces: The Mouna Ayoub Haute Couture Collection", despliega un inventario que recorre la evolución de la Maison: desde el clasicismo arquitectónico de Marc Bohan y la opulencia escultural de Gianfranco Ferré, hasta la exuberancia de John Galliano, el rigor de Raf Simons y la mirada feminista contemporánea de Maria Grazia Chiuri. Lo que distingue el coleccionismo de Ayoub es una suerte de ascetismo estético: adquiría los originales de pasarela con la disciplina de un archivero, rechazando ajustes a medida o modificaciones caprichosas. Una purista absoluta.
En subasta (15.000/20.000 euros) El look 24 de la colección Clochards realizada en capas de tul marron y organza negro
Sin embargo, el interés de esta venta no se cimenta en la procedencia, sino en sus matices históricos. Entre los lotes emergen piezas de la colección haute couture del año 2000, una propuesta que el tiempo catalogó como controvertida porque hacía referencia a las personas en situación de calle. Para los conocedores, "Homeless" o "Clochards" se ensalza como una de las cumbres creativas de Galliano. Una provocación tan potente que fue parodiada en la película Zoolander y sitiada por protestas en las puertas de la Maison.
En subasta (80.000 / 120.000 euros) El look 39 de tafetán crudo y seda rosa pintado a mano y con varillas
En esta selección conviven seis looks de aquella temporada primavera-verano y aunque la fortuna no quiso que figure el vestido que mucho antes de que yo pudiera articular el nombre de Galliano, habitó en mi memoria como una obsesión: aquel diseño que Courtney Love lució, con su habitual estilo de urgencia, en la alfombra roja de los Golden Globes del 2000.
Como recuperé el testimonio de la propia Courtney Love sobre la procedencia de aquella pieza, lo comparto a continuación. En su acto perfomático de instintiva irreverencia, es fascinante descubrir cómo la compañera de Kurt Cobain tomó un diseño nacido del máximo rigor de la haute couture y lo sometió a su propia gramática estética. Con la soltura de quien ignora o desafía el carácter sagrado del taller, adaptó el vestido a su silueta y a su espíritu grunge-glamour, despojándolo de la rigidez de la pasarela para convertirlo en una extensión de su propia narrativa pública. El testimonio después del look modificado por la cantante y guitarrista.
SS 2000 Couture: Homeless Collecion by Jonh Galliano para Dior. De la pasarela a la silueta de Courtney Love
“Iba a llevar un diseño de Versace a los Globos de Oro del 2000 —ya lo tenía en el armario—, pero terminé usando una pieza de aquella polémica colección de Alta Costura de John Galliano para Dior, esa 'inspirada' en la gente sin hogar que el New York Times calificó como 'chic de mal gusto'. Mis amigos me insistían: '¡Tienes que vestir Couture!' Hasta entonces, yo no entendía realmente lo que eso significaba. Cuando lo vi, me quedé alucinada; pensé: 'Ah, era esto de lo que hablaban'.
El vestido llegó y era ridículo. Era recto de arriba abajo y estaba lleno de cordeles. Sobre el cordel había cajas de cerillas, cristales... toda esa taxidermia textil. Recuerdo haber pensado: 'Ok, tiene un aspecto descabellado, pero lo haré funcionar'. Le hice algunos arreglos que transformaron el diseño por completo. Como el novio de mi asistente era muy delgado y tenía más o menos mi altura, lo convertí en mi modelo de pruebas; le quitaba piezas al vestido y las volvía a coser sobre él. Como me muerdo las uñas, usé unas acrílicas, pero las pinté de turquesa con destellos de purpurina para que combinaran con mi idea original.
Fue un look sumamente complejo y resultó muy polémico. Además, tengo los pechos grandes y era vital que todo se mantuviera en su lugar. No creo que la cinta adhesiva para senos funcione de verdad; de hecho, hoy no sé cómo logré que el vestido no se cayera. Fue un milagro. Creo que, simplemente, lo pegué a mi piel”.
Lejos de ser una crítica superficial, el juzgar quiénes son los "mejor vestidos" nació como un mecanismo orquestado desde la alta sociedad con un objetivo noble: sostener los engranajes de la industria de la moda.
Escribí para el diario La Nación sobre la práctica de criticar looks. Desde el ácido ingenio de Joan Rivers y las listas de los mejor vestidos lanzada por Eleanor Lambert en 1940, hasta la mutación actual: un deporte masivo y digital donde el veredicto del público tiene un poder total sobre la imagen de la celebridad.
Hoy, la red carpet ya no es un cónclave de élite, sino un escenario donde la validación inmediata define quién sigue siendo relevante en el negocio. La nota sobre la historia de la red carpet siguiendo este link.
Las celebridades ofician de embajadores de las casas de moda durante la temporada de premios cuyo momento culminante es la gala de los Oscars. En tiempos de feeds veloces, la alfombra roja que se expande por Hollywood Boulevard sirve a las maisons para prestigiar su nombre, mantenerse viral e impulsar su imagen pública. Como fenómeno de la cultura popular, la red carpet cambió sentido y sustancia en las últimas temporadas: menos vidriera frívola y mayor espejo de los tiempos que corren. Campañas y hashtags hicieron repensar el rol del estilista, el profesional a cargo de crear la imagen a comentar, genera en esta época la necesidad de interpretar el pensamiento del cliente. En esta caminata, los participantes emplean la moda como lenguaje y las elecciones indumentarias son su vocabulario.
En el Dolby Theatre se desarrolla la edición número 92 de los premios Oscars. Entre brillos y peinados que remiten a la golden era de Hollywood, en la previa a la entrega de los premios que ofrece la academia coincidieron dos elecciones vintage Chanel: Margot Robbie y Penélope Cruz fueron las protagonistas de traer la década de los 90 a los Oscars.
Margot Robbie, nominada como actriz de reparto por su actuación en "Bombshel", llevó a la ceremonia una adaptación del vestido de la colección Couture Spring 1994 de Chanel. En su rol como presentadora, Penélope Cruz usó una reinterpretación de un vestido de la colección Couture Spring 1995 de la casa. En la construcción se perciben varios de los hits de Chanel: los bolsillos, las perlas y la camelia.
Entre sus "Testimonios", la escritora Victoria Ocampo - vestida por la propia Coco Chanel en Paris - iluminó la importancia del guardarropa siempre actual de Chanel y el gesto moderno de sus ropas. "Esto es lo positivo de ella, el tailleur que llevé puesto en las carreras de 1913, lo podría usar en 1946 sin parecer disfrazada. Esto es lo valedero del trabajo de Chanel, se la siga o no en nuestro momento: podía ponerse un tailleur después de 33 años sin que se notara", escribió la escritora argentina sobre la identidad que luego legó Karl Lagerfeld y hoy continúa Virginie Viard.
Chanel Couture Spring 1994
Las embajadoras de la casa Chanel van de negro en los Oscars 2020, entre discreto y deslumbrante, los vestidos representan a las mujeres que los usan. Y las dos damas lo hacen sin esfuerzo, mientras que Chanel cumple su misión.
Campana de largada para la temporada de premios. Hollywood contempla 14 galas de premiaciones que comienzan con los Golden Globes y culminan con la entrega de los Oscars. En todo este proceso glamoroso hay un período colaborativo entre las casas de moda, las celebridades y las estilistas, profesionales fundamentales para vestir cada momento durante los primeros meses del año: la alfombra roja es el gran acontecimiento de la moda
Las estilistas son las curadoras de los diseños que lucen sus clientas y también son las que determinan qué diseñador y vestido puede ser presentado a la celebridad, las que tienen la última palabra sobre el atuendo a estrenar. "La marca no impone nada, las celebrities, a través de su estilista, piden algún vestido en especial o se les diseña exclusivamente uno nuevo, pero raramente contactan directo al diseñador, a menos que tengan una relación personal", recuerda Luciana Rozenberg, diseñadora argentina especializada en bordado y textil que trabajó para Zac Posen, Marchesa y actualmente en Theia.
El recorrido del vestido hasta llegar a la red carpet es largo, exigente y competitivo. El diseñador y las casas de moda prestan el vestido con la seguridad de que será fotografiado, publicado en los medios de comunicación y replicado en las redes sociales, pero hasta último momento no hay certeza si el diseño será el elegido. El argentino Gustavo Cadile define esta instancia: "Estás en stress hasta el momento que ves a la famosa en la red carpet. Nunca es algo seguro hasta que camina la alfombra roja. Allí viene el respiro y la satisfacción", confiesa el diseñador que en su repertorio cuenta con haber vestido a Catherine Zeta-Jones, Anjelica Huston, Laverne Cox y Eva Longoria.
Las famosas se manejan con varias opciones de vestuario, por eso el diseñador se entera frente al televisor, como cualquier televidente, si fue el elegido - o no - un diseño de su firma. Esta tensión se debe a que no hay una alianza comercial o convenio, salvo los casos donde la celebridad es contratada por la maison o es imagen de la casa - tal el caso de Jennifer Lawrence con la maison Dior, sino un pacto de palabra donde el interés reside en que la celebritie se sienta cómoda con el look y a su vez el desafío de que el vestido la distinga en la gala. De ahí el trabajo de investigación que ofrece la estilista sobre las colecciones, sobre todo la Couture que se presenta en enero, conocida en el mundo de la moda como la antesala de los Oscars, y las visitas a los showrooms que las marcas tienen con este fin en la ciudad de Los Ángeles. En los últimos años, las maisons inauguraron un departamento especial para atender a las estrellas.
Una celebridad que luce un vestido en la alfombra roja posiciona a la marca, no necesariamente porque se agote ese modelo en la tienda, pero sí puede convencer a la consumidora a aspirar el estilo de vida que promete la firma. "Vestir a la celebridad y atraer prensa da vigencia a la marca y para esto es fundamental el trabajo con las estilistas: ellas eligen por los clientes", aclara Gustavo Cadile y cuenta que "la estilista trabaja uno a uno cada boceto, la elección de tela y color antes de la prueba de vestuario. Muchas veces no vemos a la celebridad."
El impacto del star system devino en que Hollywood creara sus propios diseñadores. Era usual que la estrella fuera vestida a las galas de premiación por la diseñadora de vestuario de los estudios. Pero en la década de 1990 esto fue cambiando. Comenzó Prada, siguió Armani, cada estrella quería verse distinta y menos predecible. Así llegaron las casas de moda a copar la red carpet.
La moda y Hollywood iniciaron su relación en los años 20' desde el cine, cuando la pantalla grande comenzó a dictaminar los estereotipos de belleza que marcaron los estilos de cada década. El impacto ejercido por el star system devino en que la industria del entretenimiento tuviera sus propios diseñadores. Edith Head y Gilbert Adrian son los nombres más resonantes en esta historia. Varias décadas después, a mediados de los 90', otra figura, además del diseñador, aparece como fundamental para vestir a las actrices: la estilista.
Las fashion stylist aparecen en agenda tras la caminata de Uma Thurman como nominada al Oscar por su actuación en ‘Pulp Fiction’, en 1995. La actriz no ganó, pero su vestido en tono lavanda de Prada salió en la portada de WWD y la imagen se replicó por todas las revistas y diarios. Así, Prada se puso a diseñar vestidos para ser lucidos especialmente en la red carpet, servicio que hoy dan las casas de moda en Los Ángeles.
Armani Privé para Lady Gaga
En contraste con lo que se piensa, a la celebridad no se le suele pagar por vestir un diseño, a menos que tenga un contrato de exclusividad: la estilista se ocupa de investigar, buscar opciones, asistir a las colecciones Couture. Ellas dictaminan qué diseñador y qué vestido va a ser mostrado a la famosa, quien en última instancia elige qué ponerse; por eso es tan importante los vínculos que las marcas hacen con los estilistas.
¿Quiénes son los estilistas que durante las 14 galas de la Red Carpet Season se ocupan de posicionar (y posicionarse) a la clienta y a las maisons?
Aquí una lista con los 10 nombres que se está ubicados en el mapa de la moda:
Lady Gaga en los Gammys vestida por Celine by Hedi Slimane
Sandra Amador y Tom Eerebout Lady Gaga es la gran figura de esta temporada de premios. Ella hace del vestuario una proclamación aunque su protagónico en ‘A Star is Born’ requiere de looks que ofrezcan un mensaje claro: aquí hay una diva. Sandra Amador y Tom Eerebout son los estilistas que colaboran en ‘Haus of Gaga’ hace una década, pero fue con el inicio de las presentaciones del estreno del film que este dúo comenzó a ocuparse de los vestidos de Lady Gaga. Valentino, Dior, Calvin Klein y Louis Vuitton son algunas de las casas que acompañan a la artista.
Archivo: En 2011 Calvin Klein ayudó a construir la imagen de Emma Stone
Petra Flannery
La estilista se mantiene en el top de los rankings desde que Emma Stone hizo su aparición en la gala de los Golden Globes de 2011. Blonda, la actriz lució el vestido 'peach colored' de Calvin Klein y dejó a todos sin habla. En ese gesto, Petra Flannery no sólo asesoró con el look sino que ayudó a contruir el estilo de Emma Stone. En la temporada de premios que está transcurriendo tiene a su cargo la elección de los vestuarios de Amy Adams, nominada por 'Vice', y Emma Stone por 'The Favourite'.
Lupita Nyong'o y Micaela Erlanger, nacen dos estrellas
Micaela Erlanger
La película '12 years a slave' no se había estrenado pero el nombre de Lupita Nyong'o resonaba, incluso se convirtió en la estrella de la red carpet de 2014. Los colores y las siluetas de los diseños más la presencia sin artificio de Lupita pusieron en foco a Micaela Erlanger, una desconocida hasta ese momento. 2019 la encuentra con un repertorio de colaboraciones con marcas, compartió imagen con Lupita para Prada, editó un libro con sus secretos y asesoró a Jared Leto, Shailene Woodley, Meryl Streep y Diane Kruger.
La reina: Kate Young
Kate Young
Es parte de la realeza de las estilistas. Kate Young comenzó como editora de moda en Vogue, en 1997, y desde entonces se fue moviendo por distintas posiciones que sellaron su buen nombre como sinónimo de sofisticación. En sus manos estuvo la imagen de Armani Exchange y Halston, se ocupó de las campañas de Dior y Carolina Herrera, editó las colecciones de Jason Wu y Derek Lam, curó los catálogos de Macy’s y lanzó sus colecciones para Target. Michelle Williams, Sienna Miller, Natalie Portman, Margot Robbie y Dakota Johnson son algunas de las mujeres que viste. En esta Awards Season se ocupa de los looks de Rachel Weisz, nominada al Oscar por 'The Favourite'.
Ilaria Urbinati, la mujer detrás de los looks de los hombres de Hollywood
Ilaria Urbinati
Su fuerte son los hombres y en esta temporada de premios tiene a su cargo, ni más ni menos, que los looks de Bradley Cooper, nominado por ‘Star Is Born’, y Rami Malek, el maravilloso Freddie Mercury de 'Bohemian Rhapsody'. La carrera de Ilaria Urbinati tiene como hits el vestuario de la serie 'The L World' y dictaminar como it bag el modelo 'Morning After' de Rebecca Minkoff.
Melissa McCarthy vestida por Reem Acra para los 2019 Golden Globes
Chloe Hartstein
Es uno de los nombres que comenzaron a resonar en 2019, a pesar de haber vestido a Ben Stiller, Anna Kendrick, Mark Ruffalo y Justin Theroux. Esta estilista tiene a su cargo el guardarropa de dos nominadas al Oscar: Melissa McCarthy, por ‘Can you ever forgive me?’ y Glenn Close por 'The Wife'. La queja recurrente (también) de las famosas es la falta de talles y vestidos que reflejan la personalidad cuando el cuerpo sale del estereotipo de la belleza. Pues bien, Chloe dice que está vistiendo a sus clientas en 11 Honoré, un shop online de amplias posibilidades de talles.
La red carpet también comienza a verse más diversa y el sistema de la moda mueve, lentamente, sus estructuras.
Elizabeth Stewart soluciona los vestuarios de Julia Roberts y Cate Blanchett
Elizabeth Stewart
Otra de las profesionales que hacen a la realeza de las fashion stylists es Elizabeth Stewart. Ella asesora a Julia Roberts, Cate Blanchett y Jessica Chastain. Antes de convertirse en un rol fundamental para las celebridades, las estilistas tenían su trabajo en las revistas; de ahí generaron el vínculo con las celebs. Stewart fue fashion editor por más de una década de la revista del New York Times, estuvo 10 años también en WWD y W Magazine. Además de potenciar de manera exquisita la imagen de sus asesoradas, una de las señas de identidad de Elizabeth Stewart es que suele vestirse igual a Julia Roberts.
Leslie Fremar, la estilista que inspiró el personaje de Emily en 'El diablo viste a la moda'
Leslie Fremar
El inventario de nombres de la estilista Leslie Fremar incluye a Julianne Moore, Kate Winslet, Charlize Theron y Jennifer Connelly, a ellas las viste tanto para la red carpet como para las campañas y editoriales. Su nombre es un clásico dentro del ranking de las estilistas más poderosas que confecciona la publicación especializada The Hollywood Reporter, pero el dato más fashion de su bio está en que ésta profesional comenzó su carrera como asistente de Anna Wintour en Vogue: es más, el personaje de ‘Emily’ que personifica Emily Blunt en 'El diablo viste de Prada’ está inspirado en Leslie.
Erin Walsh
Con más suspiros esperanzadores que glamour volvió Carrie Bradshaw. Primero para promocionar una cerveza, una semana después como imagen del relanzamiento del bolso Baguette de Fendi. Hay una estilista detrás del look que Sarah Jessica Parker luce en la red carpet como en las publicidades: Erin Walsh. A su cargo está mantener el allure que la actriz cosechó en tiempos de Sex and The City, pero cabe destacar que el comentario favorable por sus estilismos se lo lleva cuando viste a la actriz Thandie Newton.
Trabajó en Louis Vuitton, vistió a Kanye West y es parte de la cultura sneaker. Aquí, Aleali May
Aleali May
Los raperos son los nuevos reyes del front row, también desfilan e inspiran las colecciones de moda. Iniciada la Fashion Week de las colecciones Otoño / Invierno 2019, se suma a este listado una de las estilistas de la cultura hip hop: Aleali May, quien asesora a Kendrick Lamar, Playboi Carti, 21 Savage y Jeezy. Aleali comenzó su carrera con Virgil Abloh, el actual director creativo de la línea masculina de Louis Vuitton, y hasta intervino para Nike un modelo de las Air Jordan I.
La generación Z, aquellas personas que nacieron entre 1990 y 2010, están dando un nuevo sentido a las estructuras establecidas hace décadas. En una sociedad digitada por imágenes, las celebridades cuentan con una presión popular que, desde la comodidad del sofá, juzga qué se puso y 'si da o no da' una elección indumentaria. Pero las nuevas estrellas, con la frescura y desenfado que habilita y acompaña esta época, tienen inquietudes más importantes que cumplir las expectativas de la mirada ajena.
Emma Watson versión 2011: En cuanto salió de Harry Potter la industria la posicionó como referente de belleza y estilo.
Es posible ilustrar esta idea con los registros profesionales de Natalie Portman y Emma Watson, dos mujeres que el público acompañó en su crecimiento. La embajadora de Dior dice que se acostumbró desde adolescente a vestirse como una señora así la tomaban en serio. La chica estrella de “Harry Potter” se convirtió en un referente de belleza y estilo tan pronto terminó la saga taquillera. Pasaron años hasta que Portman y Watson comenzaron a cuestionar su rol y se convirtieron en una de las primeras voces de la tercera ola del feminismo que iniciaba.
Con voz propia | Embajadora de Dior, para los Oscars de 2012 Natalie Portman lució un vestido Couture de 1954, firmado por el señor Christian Dior, para mostrar su desacuerdo con John Galliano, el director creativo de la maison despedido por sus dichos antisemitas.
Claro que hay excepciones. Millie Bobby Brown es la primera estrella infantil nativa digital. Su aparición en la serie "Stranger Things" puso al grupo de pre-adolescentes en el foco, sumada la espontaneidad que mostraban los jóvenes actores en público. Sin embargo, en cuanto las casas de moda y la estilista comenzaron a indicarle el vestuario, pareció que Millie absorbió toda artificialidad de las estrellas de Hollywood y así posa hoy.
El artificio y la frescura juvenil marcaron el año de Millie Bobby Brown: así comenzó la temporada de premios 2018.
En el plano local hay referentes que se muestran sin los condicionamientos y beneficios que supone pertenecer a la lista de las mejores vestidas o sumarse como caso de éxito a una nómina que valora el buen gusto como atributo máximo. Para el caso, Tini Stoessel, Sofí Morandi y Maite Lanata marcaron el ritmo de este 2018 que se despide.
Maite Lanata tiene 18 años. Cuando “100 días para enamorarse” salió al aire, la promesa de la novela hacia los televidentes fue tocar temas de actualidad sin el grado de teatralidad que suelen marcar el guión de los culebrones. El team Ortega logró contar la historia de Juan Salinas, el hijo de Antonia (Nancy Dupláa), Coco (Pablo Rago) y Diego (Luciano Castro) avalado por el talento actoral de Maite. Con un pico de rating de 18.5, ella, Dupláa y Castro ofrecieron una de las mejores escenas televisivas del año con el momento magistral del corte de pelo de Juani. Ahí terminó por delinearse el perfil del adolescente trans. Desde la pantalla televisiva, la caja boba le dicen, se contó la diferencia entre género y sexo biológico, acentuando cada noche explicaciones sobre la posibilidad de otras sexualidades. Para componer su personaje, Maite Lanata dejó crecer el bello de sus axilas y así se fotografió fuera de la novela, como cuando hizo la portada para la revista Caras con su pelo corto, un strapless verde y su brazo levantado invisibilizando la depilación.
Tini Stoessel tiene 21 años. A los 14 se hizo popular con Violetta, una serie de Disney. Llegaron giras y la construcción de una carrera como cantante que la mostraron armada, incluso contó con Rebecca Corbin-Murray, la estilista de la joven realeza hollywoodense, como asesora. Pero al aparecer cada noche como uno de los jurados de “La Voz Argentina”, junto a Soledad Pastorutti, Ricardo Montaner y Axel, logra transmitir una versión simple y bella de su perfil profesional. Incluso, en la gran época de sponsoreos, Tini pasó semanas luciendo la misma ropa. El look del día no es lo más importante, claro está.
Otros de las figuras del año fue Sofi Morandi, la influencer que primero copó Instagram y Youtube con sus videos y hoy es Trendic Topic cada vez que salía a la pista de “ShowMatch” junto a Julián Serrano, su co-equiper, los flamantes campeones del certamen de baile. Comenzó su carrera como actriz en el canal Nickelodeon y más tarde participó en teatro con el musical basado en el disco de Green Day, “American Idiot”, pero fue en 2016 que sus videos comenzaron a viralizarse y se alzó el galardón como Revelación Digital en los Kid's Choice Awards. Con un estilo aún definiéndose, la influencer y bailarina se viste con marcas como 47 Street, Sweet y Fila, pero apenas como prólogo del huracán que, pañuelo verde mediante, arrasa con personalidad para explicar el momento actual de la mujer. Skere!
De lucirse en la alfombra roja a buscar momentos auténticos en Instagram, la personalidad de la nueva camada de referentes moviliza la estrategia de las marcas. Mientras tanto, la Generación Z reescribe la historia delante de nuestros ojos.