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Mujeres vestidas por mujeres

Notas de Autor por Lorena Pérez

Bloc de Moda es un medio digital pionero de América Latina fundado en 2006 por la periodista Lorena Pérez, enfocado en analizar la relación entre el estilo, la cultura, el arte y la sociedad ¡Bienvenidos!
Haute Couture
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Olivier Theyskens: El diseñador belga que anticipó el jogging couture volvió a desfilar en Paris

 


Con las palabras “Anoche estuve en el reino de las Sombras, donde rayos grises del sol atravesaban un cielo gris”, Máximo Gorki describió en 1896 el asombro y la extrañeza que sintió como espectador durante la primera proyección del cinematógrafo de los hermanos Lumière. Algo así es lo que genera Olivier Theyskens, el diseñador belga con una visión gótica del romance magistral. 

La noche del domingo, en la víspera del inicio de las colecciones otoño invierno 2026/207 Haute Couture, puso en pasarela en París la primera colección de Boloria, una etiqueta de moda emergente con sede en Amberes, respaldada por We Are One World, la empresa que organiza los festivales de música electrónica Tomorrowland. El talento de Theyskens quedó en evidencia a sus 21 años, cuando Madonna lució un vestido negro de satén con su firma en los Óscar de 1998. Después siguió en Rochas y Nina Ricci como director creativo. Más tarde se hizo cargo de Theory. Lo de Olivier Theyskens es talento en modo anticipatorio. Quizá por eso no llegó a ubicarse en las grandes ligas en este sin fin de cambios de nombres que se iniciaron en la década de 2010. 


Algún tiempo atrás, en 2007, el diseñador belga escandalizó a las burguesas cuando subió a la pasarela de Nina Ricci su visión deportiva de la alta moda y le dio una nueva visión al jogging. "Theyskens brindó una gran cantidad de tonterías en un momento en que la moda se centró más en los negocios y la creación de ropa hermosa", decía una crítica del momento. 


El tiempo que ordena los contextos, da cuenta de la sensibilidad de Olivier Theyskens para proclamar la moda. En esta era de nichos, qué mejor que sumar a esta generación de diseñadores / modistos que defienden el hacer sobre el entretener.

Entre el dogma de la Alta Costura y la estética grunge: El legado Dior en manos de Mouna Ayoub y Courtney Love

 

La noticia es que una de las mayores devotas compradoras de la alta costura vuelve a someter al martillo parte de una biografía textil tejida durante 45 años. Mouna Ayoub, la socialité que ya ofertó su archivo vendiendo primero los Chanel de la era Lagerfeld de los años '90 y luego sus tesoros de Jean Paul Gaultier, vuelve ahora la mirada hacia Dior

El 29 de enero, bajo la experta dirección de la especialista londinense Kerry Taylor, el Hôtel Le Bristol de París se convertirá en el epicentro de la casa Maurice Auctions. La subasta, titulada "Dior Masterpieces: The Mouna Ayoub Haute Couture Collection", despliega un inventario que recorre la evolución de la Maison: desde el clasicismo arquitectónico de Marc Bohan y la opulencia escultural de Gianfranco Ferré, hasta la exuberancia de John Galliano, el rigor de Raf Simons y la mirada feminista contemporánea de Maria Grazia Chiuri. Lo que distingue el coleccionismo de Ayoub es una suerte de ascetismo estético: adquiría los originales de pasarela con la disciplina de un archivero, rechazando ajustes a medida o modificaciones caprichosas. Una purista absoluta. 

En subasta (15.000/20.000 euros) El look 24 de la colección Clochards realizada en capas de tul marron y organza negro

Sin embargo, el interés de esta venta no se cimenta en la procedencia, sino en sus matices históricos. Entre los lotes emergen piezas de la colección haute couture del año 2000, una propuesta que el tiempo catalogó como controvertida porque hacía referencia a las personas en situación de calle. Para los conocedores, "Homeless" o "Clochards" se ensalza como una de las cumbres creativas de Galliano. Una provocación tan potente que fue parodiada en la película Zoolander y sitiada por protestas en las puertas de la Maison. 

En subasta (80.000 / 120.000 euros) El look 39 de tafetán crudo y seda rosa pintado a mano y con varillas

En esta selección conviven seis looks de aquella temporada primavera-verano y aunque la fortuna no quiso que figure el vestido que mucho antes de que yo pudiera articular el nombre de Galliano, habitó en mi memoria como una obsesión: aquel diseño que Courtney Love lució, con su habitual estilo de urgencia, en la alfombra roja de los Golden Globes del 2000

Como recuperé el testimonio de la propia Courtney Love sobre la procedencia de aquella pieza, lo comparto a continuación. En su acto perfomático de instintiva irreverencia, es fascinante descubrir cómo la compañera de Kurt Cobain tomó un diseño nacido del máximo rigor de la haute couture y lo sometió a su propia gramática estética. Con la soltura de quien ignora o desafía el carácter sagrado del taller, adaptó el vestido a su silueta y a su espíritu grunge-glamour, despojándolo de la rigidez de la pasarela para convertirlo en una extensión de su propia narrativa pública. El testimonio después del look modificado por la cantante y guitarrista.

SS 2000 Couture: Homeless Collecion by Jonh Galliano para Dior. De la pasarela a la silueta de Courtney Love

“Iba a llevar un diseño de Versace a los Globos de Oro del 2000 —ya lo tenía en el armario—, pero terminé usando una pieza de aquella polémica colección de Alta Costura de John Galliano para Dior, esa 'inspirada' en la gente sin hogar que el New York Times calificó como 'chic de mal gusto'. Mis amigos me insistían: '¡Tienes que vestir Couture!' Hasta entonces, yo no entendía realmente lo que eso significaba. Cuando lo vi, me quedé alucinada; pensé: 'Ah, era esto de lo que hablaban'. 

El vestido llegó y era ridículo. Era recto de arriba abajo y estaba lleno de cordeles. Sobre el cordel había cajas de cerillas, cristales... toda esa taxidermia textil. Recuerdo haber pensado: 'Ok, tiene un aspecto descabellado, pero lo haré funcionar'. Le hice algunos arreglos que transformaron el diseño por completo. Como el novio de mi asistente era muy delgado y tenía más o menos mi altura, lo convertí en mi modelo de pruebas; le quitaba piezas al vestido y las volvía a coser sobre él. Como me muerdo las uñas, usé unas acrílicas, pero las pinté de turquesa con destellos de purpurina para que combinaran con mi idea original. 

Fue un look sumamente complejo y resultó muy polémico. Además, tengo los pechos grandes y era vital que todo se mantuviera en su lugar. No creo que la cinta adhesiva para senos funcione de verdad; de hecho, hoy no sé cómo logré que el vestido no se cayera. Fue un milagro. Creo que, simplemente, lo pegué a mi piel”.

imágenes vía Maurice Auctions

La Alta Costura sin Costuras de Alexis Mabille: La materia vs. el algoritmo

 


La Semana de la Alta Costura en París es históricamente el último gran refugio de lo tangible. Es ese  paréntesis en el calendario donde el tiempo parece diluirse, permitiendo que la materia se nivele con  el arte mediante el trabajo artesanal. Sin embargo, lo que ocurrió el miércoles pasado en el Lido, el  templo de la revista parisina, como nuestro Maipo, fue un golpe distinto. Alexis Mabille presentó una colección fantasma. Al sustituir los géneros y las técnicas por una serie de imágenes generadas por Inteligencia Artificial, Mabille desafío a la industria y tropezó con la esencia misma del lujo: la fe en lo que se puede tocar.

La indignación que circuló en las redes sociales y en las primeras filas no fue por la fealdad. Las imágenes tenían cierta belleza que parecía existir. Aquí, el verdadero conflicto fue la desmaterialización del oficio. La Haute Couture sobrevive gracias a un contrato sagrado, que es el vínculo físico entre la tela y el cuerpo. Al proyectar renders en lugar de piezas a medida, Mabille transformó la santa nomenclatura que custodia la Chambre Syndicale en una pantalla fría y bidimensional. Fue un papelón, una crisis de identidad que intentó validar como si tuviera el mismo peso específico que una pieza que pasó cientos de horas en un atelier.


Mabille, con una defensa optimista, definió su propuesta como una exploración de "lo que no se puede fabricar", una expansión de los límites de la imaginación. Es una idea romántica, pero peligrosa. En el mercado del lujo contemporáneo, el valor está en la materia y no en la idea. El error del diseñador francés fue olvidar que el lujo es, ante todo, un evento físico. En nuestra era de reproductibilidad infinita, donde cada imagen es un descarte, lo que el público busca en la Haute Couture es la evidencia de que lo humano sigue siendo irreemplazable.

"La expresión visual de mi colección Primavera-Verano 2026 forma parte de esta reflexión vanguardista. Para darle vida, opté por la innovación tecnológica, rodeada de un equipo de especialistas. Estas nuevas herramientas abrieron camino a territorios creativos inexplorados, preservando al mismo tiempo lo esencial: el gesto y la sensibilidad, en el corazón mismo del proceso creativo", escribió Mabille sobre su colección Couture generada con AI.



¿Estamos presenciando el nacimiento de un director creativo que ya no usa sus manos? Al delegar la ejecución en la IA, el diseñador francés se alejó del pedestal del creador para convertirse en un curador de datos. Este experimento es una advertencia. Aunque la tecnología puede imitar con precisión, carece de esa imperfección con propósito, lo que le da alma a una prenda.


La Inteligencia Artificial puede soñar el vestido más complejo del mundo, pero es incapaz de tener una historia propia. El rechazo a esta colección no fue un berrinche contra el progreso. Se siente como una defensa de la realidad frente al espejismo digital.

Mirá porqué es aspicioso debut de Glenn Martens en Maison Margiela

 


Maison Martin Margiela fue fundada en 1988 con el augurio de reinventar prendas en su condición de recuperadas, deconstruidas para luego ser reconstruidas. La influencia fue tal que la moda en los años 90, como parte de la subcultura grunge, se sustentaba en el programa estético del diseñador belga, además de tener la bendición de las periodistas de moda. El éxito comercial lo acompañó y hacia 2006 lanzó la línea Artisanal ante la imposibilidad de mantener la cantidad de prendas siguiendo la premisa de la búsqueda y reconstrucción de piezas y textiles históricos. Así se mantuvo Martin Margiela durante 20 años, cuando vendió su compañía al empresario Renzo Rosso (propietario también de Marni, Jil Sander y Diesel) quien en 2014 contrató a John Galliano como director creativo de la maison y allí se mantuvo hasta 2024. Luego fue nombrado Glenn Martens como el continuador del legado de, quizás, la última maison pre digital fundada por un diseñador independiente. 
 
Las colecciones Otoño/Invierno 2025 Couture de la semana de la moda de París mostraron el gran comienzo de Glenn Martens, ex diseñador de Diesel, Y/Project e invitado en diseñar la colección Haute Couture primavera/verano 2022 para Jean Paul Gaultier. 
 

¿Qué tuvo de especial su debut? Que se asociaba totalmente a la era dorada de Margiela, incluso presentó el desfile en el mismo lugar donde Martin se despidió, en octubre de 2008. Glenn Martens explicó que ante la visible influencia de Martin Margiela en la moda, pensó cómo podría distinguirse desde la propia herencia evidente desde el nombre de la etiqueta. Pensó en volver sobre lo sobrio y en la austeridad para armar collages dando nuevos materiales. Se ve clara la mención al belga en las faldas largas cruzadas, los lazos, los rostros velados pero no por un trabajo de archivo, omnipresente en el estado de la moda de hoy, sino por Martens re-imaginó esas ideas para darle una nueva vida. Fue auspicioso lo que vimos. Lo mismo sucedió con Jonathan Anderson en la línea masculina de Dior y el debut de Michael Rider en Celine. Son diseñadores con nombres propios que transmutan su identidad.
 
Glenn Martens hizo muy bien en darle su propio aporte a Maison Margiela ya que de por sí es citado por los diseñadores, el más emblemático que nunca generó cuestionamiento ante la evidente referencia fue Demna Gvasalia en Balenciaga. Hacer un trabajo con la memoria y asociar nociones más que ir a lo novedoso que dio Martin Margiela, la réplica.

An American Boy in Paris: El surrealismo de Daniel Roseberry para Schiaparelli

 

Daniel Roseberry había pasado 11 años como director de diseño de Thom Browne, el maestro de la teatralidad surrealista de la moda, cuando en 2019, sin ninguna experiencia en Haute Couture, fue nombrado director creativo de Schiaparelli.
 
Roseberry, un norteamericano de 34 años en aquel entonces, se hacía cargo de la maison de la diseñadora italiana que formó parte de la última de las vanguardias históricas, el surrealismo. Desde entonces, la aclamación y la emotividad son parte de la recepción de sus pasarelas. Y no es poco si tenemos en cuenta que la moda contemporánea declinó ser emocionante para enfocarse en la funcionalidad. 


"Sólo quiero hacer lo mío" y que de ninguna manera pensaba recrear la mentalidad de Elsa Schiaparelli: "No puedo hacer eso en absoluto", dijo. Elsa Schiaparelli fue una de las mujeres que lideraron la moda desde los años 20 del siglo pasado, de estar viva, este 2025 cumpliría 135 años. Esa distancia histórica es la que nos va a tocar calcular cada vez que veamos pasar ante nosotros una imagen de Balenciaga filtrado por Demna Gvasalia o un vestido de Maria Grazia Chiuri para Dior. La mentalidad de esos creadores ya no existe pero la industria los revive. 

 
Un look total en negro compuesto por chomba y jean mas gorrita deportiva, Daniel Roseberry quedaba viralizado en videos dado el día de estreno de las colecciones primavera verano 2025 de la Haute Couture. Con su desfile comunicó que su producto se destacó entre la multitud y con su mirada asentó que la creatividad es la cualidad a defender. 


“Ya no creo en la idea de que el minimalismo es igual al modernismo, así que descubrí que mi ojo estaba hambriento y sediento de algo que fuera un poco menos estilizado, un poco más trabajado”, dijo el diseñador a modo de proclamación en el back del desfile celebrado en París. “Icaro” es el nombre de la colección Haute Couture de Schiaparelli donde los volúmenes y escotes hicieron más que sugerir. Hubo corsets y tajos en las faldas, bordados y vestidos con pliegues como trompe l'oeil que hacía monumentos en las pasadas que cerraron musicalizadas con la voz de Carly Simon y la canción “Let the River Run”, el hit del film “Secretaria Ejecutiva”.


Imágenes: Gentileza Schiaparelli

Valentino Fall 2023 Couture: la alta costura según Pierpaolo Piccioli


En el marco de las colecciones Otoño Invierno 2023 Couture, la maison Valentino ofreció “Un Château”, su espectáculo que tuvo como locación el Château de Chantilly. El trabajo de Pierpaolo Piccioli al frente de la dirección creativa de Valentino es indispensable para la moda, por su sencillez, profundidad y belleza, y entiendo que post-pandemia su lenguaje registra las respuestas en la esencia del vestir. El desfile couture contó con la apertura de la modelo Kaia Gerber en denim, camisa blanca, flats y aros de diamantes de imitación. Si, en una colección Couture este fue el inicio del show. Pero en verdad, el jean estaba hecho de gazar de seda y tenía perlas nacaradas bordadas y teñidas en 80 tonos de índigo para reproducir la textura del denim. El proceso de trabajo lo cuenta el diseñador italiano en su cuenta de Instagram:


"Camisa blanca, denim y flats. Tenía este look en mente desde hace mucho tiempo y por muchas razones. La mayoría de ellos están vinculados a mi reflexión sobre la Alta Costura en su conjunto. Mi mantra es ser testigo del tiempo que estoy viviendo y necesito reflejar eso en lo que hago como diseñador. También tuve en mente a Kaia mientras pensaba en este look, para mí ella encarna la belleza sin esfuerzo, siempre es creíble y habla perfectamente el idioma universal de la moda. No hago eso a menudo, pero creo que en esta colección debería profundizar un poco más en la ejecución técnica, porque en cierto modo, se explica por sí mismo mis intenciones. Entonces, para este "denim" pasamos por 4 semanas de trabajo hecho a mano, las cuentas se bordan en diagonal (como la sarga real de denim) en un escaneo digital en 3D de un denim real. El denim “real” se tradujo así a través de zonas de sombreado con 80 tonos indigo de microperlas. Las cuentas se cortaron en dos lados solo porque quería un efecto más suave y menos brillante. los orillos interiores también han sido bordados con hilo para imitar la estructura real de un par de (buenos) jeans. Los remaches y los botones también son los reales. Sí, es un trabajo loco y sí, a todos nos encantó hacerlo. tal vez sea cierto que la verdadera satisfacción proviene de salir de nuestra zona de confort… y seguro que ese trabajo no era tranquilizador y tradicional. Pero las caras del equipo una vez hecho el trabajo valieron todo el esfuerzo."


Historia de la Moda: ¿Existe la Alta Costura en Argentina?

Archivo Bloc de Moda - Muestra "De Gino Bogani al diseño de autor" (2013)

En el ciclo de entrevistas que la Cámara Argentina de la Moda realiza a través de Instagram Live, el sábado pasado tuvo lugar una conversación necesaria e interesante que definen una de las categorías de la moda argentina que genera confusión: ¿Hay Alta Costura en Argentina? Francisco Ayala, diseñador y presidente de la CAM, recibió a Jorge Moragues, titular de la cátedra de Diseño de Indumentaria de la FADU, quien hacia el final de la entrevista dijo que en Argentina no hay Alta Costura, mientras Ayala argumentaba que sí. Si bien “Haute Couture” es una designación legal registrada en Francia, en Argentina hay una tradición de diseñadores, diseñadoras y modistas de presentar su trabajo bajo la denominación Alta Costura. ¿Por qué?


Un poco de historia
El nacimiento de la Haute Couture está relacionado a Charles Frederick Worth, un vendedor de textiles que en 1858 fundó la primera casa de Alta Costura en la rue de la Paix, la calle donde se instalaron, luego, las casas de moda en París. En Francia, la moda es parte del patrimonio y es el segundo sector más rentable, con un valor estimado de € 150 mil millones. Desde la época del Rey Luis XIV, el sistema comenzó a forjarse como una política de Estado con apoyo constante, que siguió con María Antonieta y su “Ministra de la Moda”, Rose Bertin. La Alta Costura se convirtió en sinónimo de París porque estaba organizada e institucionalizada. A mediados del Siglo XX comenzaron a regir normas: para ser miembro aceptado por la Fédération de la Haute Couture et de la Mode, la organización de la industria de la moda francesa, había que sentar base en París, confeccionar los diseños allí, presentar la colección en la ciudad más respetar una cantidad de modelos y horas de trabajo para mostrar las creaciones a medida. El Ministerio de Producción revisa periódicamente qué casas de diseño pueden usar la nomenclatura y solo aquellas maisons y compañías que son aprobadas cada año por una comisión de la Chambre Syndicale de la Couture pueden participar de la semana Couture que se lleva a cabo en enero y en julio en la Ville Lumière. Por ejemplo, las maisons italianas Valentino y Giorgio Armani “Privé”, el libanés Elie Saab y los holandeses Viktor & Rolf son aceptados como miembros extranjeros mientras que Iris van Herpen y Guo Pei son invitadas y se suman a los 16 miembros oficiales. Chanel, Dior, Maison Margiela, Schiaparelli, Givenchy y Jean Paul Gaultier son algunas de estas maisons.


¿En Buenos Aires también?
En Argentina hay una tradición iniciada el siglo pasado de casas de moda y modistas que confeccionaban ropa respetando las reglas de la Haute Couture, pero vale contar que en Buenos Aires no hay Alta Costura: esta nomenclatura es exclusiva del sistema francés.

La Primavera 1989 de Gino Bogani

Las casas de moda de Buenos Aires
“En Buenos Aires no se pedía originalidad sino que un diseño pueda replicar los estándares de París, que pudieran ser iguales a Chanel y Dior”, dice el diseñador Francisco Ayala, actual presidente de la Cámara Argentina de la Moda. Para entender la razón de nacionalizar una tradición foránea es preciso saber que en Buenos Aires era posible encontrar este arte del vestido a través de las comisionistas que viajaban de París para tomar los pedidos de las argentinas y las propias mujeres que viajaban a Europa y compraban los vestidos a medida para ellas y sus amigas. Es decir, las argentinas eran clientas de las casas de París y, además, no estaba mal visto copiar un diseño. La clase alta compraba y encargaba los diseños originales y la clase media se vestía con modistas que trabajaban los diseños al detalle y siguiendo los moldes de las creaciones auténticas. Madame Suzanne, Henriette, Bernarda de Meneses, quien llegó de España para dirigir la casa Paquin en Buenos Aires y luego abrió su casa en Viamonte y Rodriguez Peña: allí se confeccionó el vestido que Evita usó para su visita al Vaticano - como parte de su viaje a Europa en 1947-, Ana de Castro, Carola de Renieri y Jacques Dorian son algunos nombres que hacen a la historia de una ciudad encandilada por los designios de Paris. Vanyna de War es una de las creadoras más recordadas, incluso por ser una de las pioneras del prêt-à-porter en Buenos Aires. Hija de argentinos, esta francesa abrió a sus 16 años una casa de moda en Paris que sobrevivió a la Segunda Guerra Mundial. Trajo sus diseños a Argentina en la década de 1940 y dada la repercusión, en 1950 se instaló con su casa de moda en la esquina de Arenales y Talcahuano.

Archivo Bloc de Moda. De la última colección de Rosina Corradini (2011)

Dos clásicos
Una de las pioneras en destacarse en la Alta Costura en Argentina fue Rosina Corradini, una italiana que llegó a Buenos Aires en 1949 escapando de la Segunda Guerra Mundial. “Fue una época hermosa y éramos pocas las modistas", recuerda a sus 87 años y levantando bandera de ser la única en hacer Alta Costura en el país. En la década de 1960 abrió su maison y mantenía la novedad en sus diseños viajando dos veces al año a París. "Iba a mirar los desfiles y sabía pescar lo que sería novedad la próxima temporada. En cuanto volvía a Buenos Aires se lo ofrecía a mis clientas y después resultaba ser la última moda", me contó Rosina en su casa, algunos meses atrás.

Gino Bogani afirma que en Argentina no hay Haute Couture pero sí una confusión total. Que alguien confeccione un vestido largo no significa que haga Alta Costura, dice. Bogani se lanzó en 1958 y su nombre comenzó a sonar diez años después, en ese momento se convirtió en sinónimo de Alta Costura, el mayor refinamiento en la moda argentina cuya experiencia estética encontró en la década de 1980 su momento de esplendor.

Hernán Fragnier Otoño / Invierno 2014

La nueva Alta Costura

En la actualidad hay un grupo de diseñadores que trabajan sus diseños según los parámetros de la Alta Costura: Gabriel Lage es uno de los referentes de ésta época. El diseñador lleva más de 25 años en el mercado de la alta moda y tiene su propio atelier donde interviene las telas, las borda y cada vestido se hace a la medida de la clienta. Un rumbo similar es el de Francisco Ayala, quien además involucra a artistas plásticos en la creación de sus diseños y realiza vestuarios para ballets. Hernan Fragnier comenzó su carrera como aprendiz junto a Jacques Dorian, luego pasó por la casa Greta Markowics, Rosina y Sylvie Burstin, todos nombres que son referentes de lo que conocemos como alta costura argentina.

La colección de Gabriel Lage

En las últimas tres décadas, la relación con la tradición Couture ocupa el mercado de las novias, pues los hábitos cambiaron, los tiempos se aceleraron y las mujeres ya no requieren de un guardarropa tan exclusivo. Sin embargo, hay una nueva generación que refresca el panorama, como la etiqueta Bouquet y la diseñadora Pía Carregal.

Imagen vía BAAM - De la colección Otoño 2014 de Hernán Fragnier

Qué es hoy la Alta Costura argentina
Fundada en 1905, la Cámara Argentina de la Moda está trabajando en un proyecto que busca redefinir qué es Alta Costura en Argentina. En los bocetos sobre la recategorización de esta tradición francesa se propone que para ser contemplado como tal, el diseño debe ser producido en el país, presentar al menos una colección por año con 15 prendas artesanales como mínimo y utilizar la máquina de coser solo para hombros y laterales. Confeccionar una toile y utilizar materias primas nobles y también propias de nuestro país, como lana de vicuña, camélidos, lanas cardadas e hiladas a mano, alpaca, plata, rodocrositas más la incorporación de materiales innovadores. El acuerdo que se está redactando propone reglamentar la intervención de los oficios en los diseños hechos a medida, como joyería artesanal, tocados, bordados, plisados y zapatería Couture.

Un diseño de Vanyna de War en la portada de Elle Francia

La moda hoy
Con el nacimiento del prêt-à-porter y luego la cultura del fast fashion, a la Alta Costura le pronosticaron muchas veces su desaparición.

Las grandes maisons que se presentan en Europa, también las nuevas etiquetas de la escena local, muestran un enfoque renovado en una artesanía pensada a medida y no destinada al mercado masivo. Incluso, las marcas jóvenes transitan la noción de “Alta Costura lista para usar”, “Modern Couture”, “Demi Couture”, categorías que buscan alejarse de los vestidos de alfombra roja o del ideal de la alta sociedad y modernizar los conceptos y explorar nuevas técnicas que traducen esta experiencia entre la mujer y el vestido.

Archivo: El último desfile de Hubert de Givenchy


Hubert de Givenchy se retiró de la moda en 1995. La moda ya no es lo que era y el nuevo rumbo no lo ilusionaba. Lo mismo le pasó a Balenciaga en 1967, su mentor, cuando la moda tomó a la juventud como faro y el prêt-à-porter interpretó el nuevo lenguaje de la vestimenta.



Hubert de Givenchy pertenece a la era de los diseñadores que definieron la elegancia en la década de 1950. Ese mundo ya no existe. "Entrar a la moda fue otra forma de tratar de olvidar los años difíciles por los que pasamos después de la guerra", dijo Givenchy en la última entrevista que ofreció en 2016 para la revista System. Murió en marzo de 2018.



El modisto francés comenzó a trabajar a sus 17 años en los talleres de alta costura de Jacques Fath y Robert Piguet. Durante su paso por la casa de Lucien Lelong coincidió con Christian Dior y Pierre Balmain. Tiempo después fue contratado por Elsa Schaparelli. Una carrera maratónica, si se tiene en cuenta que al cumplir 24 años abrió su propia etiqueta. Salió al mercado en 1952 con la colección de "separates", toda un antecedente al prêt-à-porter y gran invención para una época regida por la Haute Couture.


Audrey Hepburn fue su musa. El inicio de la película "Desayuno en Tiffany's" es una postal icónica tanto para el mundo de la moda como del cine: la belleza refinada de Audrey usando el vestido negro se convirtió en un faro para la elegancia. También vistió a Grace Kelly y a Jackie Kennedy. En enero de 1995, monsieur Givenchy realizó su último desfile. Salió a saludar junto a Jeannette Goujette, la mujer que lo asistió en su etiqueta desde 1952. Aquí, las fotos.


Hacia un nuevo lujo
Cuando el grupo LVMH compró la casa Givenchy nombró a John Galliano como director creativo, luego siguió Alexander McQueen. En 2001, Julien Macdonald se hizo cargo de la colección femenina y Ozwald Boateng de la masculina. Continuó Riccardo Tisci, quien estuvo a cargo de las colecciones durante 12 años, y en 2017 fue sucedido por Clare Waight Keller. Días atrás, Matthew M. Williams fue nombrado director creativo de la maison. Su primera colección será presentada en el mes de octubre en Paris.


Imágenes: Archivo Condé Nast

La evolución de la Alta Costura

La Alta Costura refleja los nuevos tiempos, su nomenclatura está legalmente protegida y controlada por el Ministerio de la Industria francés. Se trata de las colecciones que sólo se producen en Paris y por unos pocos diseñadores y casas de moda que son aceptadas, otras invitadas, por la Fédération de la haute couture et de la mode.  Pero, ¿qué significa hoy Haute Couture? Tiene reglas, cantidad de horas y se cuentan las manos y técnicas de los vestidos que luego van a comprar sólo 4000 clientas alrededor del mundo.


Iris van Herpen presentó 'Hypnosis', una colección trabajada en colaboración con los artistas Anthony Howe y Philip Beesley. La diseñadora mostró una colección con 20 pasadas, menos de las aceptadas por la Cámara de la Moda, que la invitó a presentar en las colecciones Couture en 2011. Desde entonces, Iris van Herpen refresca la idea de Alta Costura: ella investiga materiales y técnicas para construir cada diseño, aunque su interés está en el proceso, dice. La rutina de trabajo comienza con los sketches que dibuja a mano y luego los define en la computadora. Su equipo está integrado por arquitectos, ingenieros, científicos y también por los artesanos de la Maison Lesage, Maison Lemarié y el atelier de Gérard Lognon, gestos que están por fuera de los parámetros tradicionales de lo que se conoce como alta costura.


Hipnosis tomó a la naturaleza y la interconexión con sus sistemas como tema, que la diseñadora trabajó junto al escultor cinético Anthony Howe: cada vestido parecía impulsado por el viento. La escultura que dio el marco a esta performance estuvo a cargo del artista interdisciplinario Philip Beesley, con quien Iris van Herpen realizó la mayoría de sus instalaciones para las pasarelas y los museos.

Imágenes: Gentileza Iris van Herper

Conocé a Sebastián Albornoz, el diseñador de Sevali que trabajó en McQueen y Tom Ford


El aire contemporáneo impregnado de estéticas de otra época invitan a mirar los diseños de Sevali, la marca del diseñador chileno Sebastián Albornoz. Viajó a Londres para estudiar en la sede local del Istituto Marangoni y luego, en 2013, aplicó para hacer un Master en Moda en Central Saint Martins. Fue uno de los elegidos y desde la escuela comenzó a relacionarse con las grandes casas de moda. Su primera pasantía fue en McQueen, luego se pasó al departamento de estampados e ilustraciones de Tom Ford y un año más tarde, en 2014, se sumó al equipo de Balmain. Mientras tanto, ya ideaba Sevali, una etiqueta que aplica las técnicas Couture a través de la reutilización de prendas de segunda mano que encuentra en mercados y charity shops de Paris, Londres y Santiago.

Alexander McQueen fue mi primer trabajo, donde fui parte del departamento de estampados y textiles. Fue una excelente experiencia en la cual desarrollé nuevas capacidades y pude poner en práctica mi creatividad. Trabajamos con el estudio de Damien Hirst, lo cual fue realmente alucinante. Tom Ford me brindo una visión global de la moda como industria, fue un enfoque más comercial. Pude entender en profundidad cómo funcionan los procesos de producción."

Sebastián Albornoz trabaja con colecciones cápsulas y diseño a pedido. En Sevali, cada pieza es única. "La idea es proponer una nueva forma de crear moda bajo los conceptos de la Alta Costura, en la cual prendas de segunda mano se convierten en diseños híbridos, frescos y vanguardistas", dice desde Paris, su lugar de residencia hace 3 años y donde en enero debutó en las colecciones Couture con un desfile en la Rue de Cléry. Prendas deconstruidas y la técnica del upcycling son un canal para contar historias de diseños que se ven modernos pero con un dejo de nostalgia en piezas evidentemente de carácter internacional y con la impronta personal bien marcada.

En Central Saint Martins aprendí a comunicar mis ideas y mi identidad como diseñador. Haber hecho el MA Fashion fue la mejor experiencia educativa que pude haber tenido. Desarrollamos muchos proyectos dentro de los cuales recuerdo con especial cariño las experimentaciones con encaje para la marca Chloé, charlas de sustentabilidad con Orsola de Castro y con el coreógrafo Michael Clarck, quien nos daba ideas de vestuario para una de sus producciones."

"La gran fortaleza de la moda latinoamericana es la riqueza de sus tejidos y técnicas muy poco explotadas, en contraste con los cánones estéticos europeos que son conocidos mundialmente", observa el creador de Sevali para resaltar su fortaleza en la ciudad donde la moda tuvo su origen.


Imágenes: Gentileza Sebastián Albornoz | Sevali

Nuevos creadores

Verano en Paris, las colecciones de Alta Costura marcan un ritmo de presentaciones y desfiles que se suceden por la mañana y la tarde de manera constante. La semana Couture ofrece una escena más íntima y acotada para escuchar las propuestas reunidas por la Federación de la Moda Francesa. Hoteles y algunas galerías son los espacios que acompañan al Grand Palais, Museo Rodin o las embajadas donde presentan las grandes casas.

Este es el caso de Armine Ohanyan, una diseñadora armenia que trabaja con la naturaleza como tema de sus colecciones. 'Elements', la colección Couture Otoño 2018 de esta etiqueta lanzada en 2016, sigue las técnicas artesanales mixturada con tecnología 3D: la intención es darle movimiento a cada pieza que diseña.

Una blusa verde agua bordada con pétalos, tops rosados, un tapado  coloreados en distintos matices de verdes que cae en capas y un vestido negro con plisados en relieves fueron mostrados por Armine Ohanyan en Paris.

Armine Ohanyan Couture Srhttp://armine-ohanyan.com/ring 2018/2019



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Un mundo de vestidos

Hay vestidos de un tipo de belleza sofisticada que parecen apropiados para un cuento de hadas, están fuera de la realidad. Hablan de una noción de elegancia y pretensión más cercana a los orígenes de la moda por su condición exclusiva y hecho a la medida de un cuerpo real. Pero también de una relación entre la mujer y su ropa.

Gabriel Lage lleva 25 años en su atelier creando vestidos que se lucen en la pantalla masiva de la televisión, como cuando viste a Mirtha Legrand o Mariana Fabbiani, a quien vistió en la última entrega de los premios Martín Fierro, generan repercusión en la red carpet cuando los lleva Susana Giménez o tiene un impacto internacional cuando la Primera Dama Juliana Awada los luce en los actos oficiales.


La mirada ajena puede percibir un vestido hecho a medida como una prenda bien concebida, pero internamente cuenta una historia sustentada en la ilusión, en un proceso dinamizado por los estados de ánimo y las sensaciones que revelan cómo una prenda puede hacer sentir a una mujer. En este proceso es imprescindible el acompañamiento y la mirada amable de un experto. “Empecé dando un trabajo especial a las cosas porque realmente me gustaba vestir a una mujer muy espléndida, desde la mirada de diseñador y como hombre. Me gusta una mujer elegante, que me atrape, que pueda admirar y que me fascine. Eso fue lo que me hizo volcar a la Couture”, dice Gabriel Lage, quien se expresa sobre la silueta femenina y lo cuenta:
"Me crié con un sastre, que es mi padre y quien me enseñó todo el oficio. También surge un poco de mi inconformidad y mi curiosidad. Comencé haciendo prêt-à-porter y me aburrió, necesitaba un reto, llegar a más. Dedicarme a la Couture me permite hacer arquitectura en un cuerpo y un poco de arquitectura en una personalidad: lograr congeniar personalidad con cuerpo y eso se va trabajando de a poco, se va sintiendo, se va palpando. La alta costura te permite ir probando, ir conociendo a esa persona que es tu musa en ese momento. Creo que eso es lo que me hizo elegir hacer esto. Hay pasión por mejorar yo, por mejorar un cuerpo, por hacer que alguien se sienta espléndido."

Buenos Aires está lejos de Paris, la cuna de la Alta Costura. ¿Qué conocías del oficio cuando empezaste a trabajar?
~ Mi viejo me enseñó todo el oficio. ¡Odiaba eso! A los 8 años volvía del colegio y me ponía a coser. Me sirvió mucho, es verdad, pero te soy sincero, hoy no corto, pero realmente lo se hacer. Creo estilos de acuerdo a lo que sé y los puedo ir variando y me animo mucho mas justamente porque sé cómo se hace. Cuando comencé, en los 90’, en Buenos Aires estaba Gino Bogani, Sylvie Burstin se ocupaba de Nina Ricci, no había mucho más, porque la mujer era de ir a la modista. En ese momento presenté una colección exótica que tuvo malas críticas por parte de la prensa pero se vendió muy bien. Con el tiempo fuimos creciendo, mudando y agrandando. Hoy tenemos un atelier, con nuestros propios talleres.


La mujer no suele tener una imagen nítida de sí misma. Con tu experiencia, ¿cómo ves a la mujer argentina?
~ La mayoría de las mujeres argentinas se ven mal y sin embargo están muy bien, o sea no se ven como realmente son. Están espléndidas, pero se quejan de cosas que realmente no valen la pena. Yo creo que si vas a estar muy bien vestida, nadie va a mirar ese 1% que hay en el brazo o en la espalda, y si alguien lo mira, que no te importe, porque es evidente que no te sirve esa persona.

¿Cómo se maneja entonces la calidad emocional de una mujer que piensa que tiene defectos donde vos no los ves?
~ Para creer que ese defecto existe tengo que verlo, porque la mujer argentina exagera lo malo. Hay que considerar que es imposible ser perfecto. Mi trabajo es resaltar lo que más le gusta a ella y suavizar lo que no, aunque yo no crea que sea verdad lo que está diciendo. Insisto en disimularlo para que se sienta cómoda y así lograr que desde la personalidad se sienta fantástica y que no vea ese defecto que cree que tiene. El problema es cultural, nos venden eternas juventudes, mucho photoshop y personas que no son reales. Eso pone una carga muy fuerte sobre la mujer y hay quienes lo pueden llevar, pero muchas no. Está bien querer verse mejor, pero no perder la línea. Si se casa tu hijo y pareces una nena de 19 años hay algo que no está bien. Podés estar fresca, divina y muchas creen que están mejor pero en verdad se ven ridículas.


VESTIR A MEDIDA
Parece de ensueño, pero debe ser tedioso. ¿Cómo es el proceso de confección de un vestido hecho a medida?
~ Tengo una mala fama que dice que siempre hago lo que quiero. No es que soy rígido, pero no hago nada que no me parezca que sea para bien. Si veo que algo que me pedis es criterioso y te queda bien, lo hago, pero a veces esa carga de que se case tu hijo, del vestido de novia o de querer estar divina para una fiesta hace que se pierdan los parámetros y entonces lo que hago es manejar esos parámetros. “Hasta acá podemos, hasta acá estás elegante”, las animo y las voy acompañando para que lo vivan y sientan bien. Hay un momento en este proceso en que aflojan y eso es divino. Muchas vienen con la revista en la mano y terminan agradeciendo que no les hagas caso porque es ese momento en que toman confianza y surge su personalidad. Se empiezan a sentir bien, a sentir espléndidas. Hacer un vestido muy de a poco es difícil. Yo dibujo arriba tuyo, al principio son harapos, marco arriba del cuerpo. La primera vez te ves marcando todas esas cosas que querés disimular, se va haciendo muy de a poco. Son entre 6 y 8 citas y la confección del vestido dura entre 3 a 6 meses. Hay muchas manos trabajando en eso. Nosotros buscamos que ningún género quede como estaba, creamos las telas, las intervenimos con bordados, apliques de hilo de seda, los dibujos. Por ejemplo, un vestido puede tener mi diseño, eso pasa a la cortadora, luego a la modista, después a un diseñador que lleva un dibujo a escala. Eso pasa a un bordador de hilo de seda, se buscan los colores y de ahí al teñidor, vuelve a la modista, recorta y se prueba. Recién ahí pasa a la bordadora. Nosotros bordamos con vestido hecho, no con tela abierta, para que no se vean las costuras. Son muchas manos. Es un proceso grande, largo.


Gabriel Lage hoy es un reconocido diseñador de vestidos de alta moda, pero su pasado está relacionado a la música: gestionó su pasión como DJ, incluso al frente de dos discotecas. “Organizaba fiestas, mezclaba temas, pero lo mío no era la noche. Me lancé con la costura y vi que lo que hacía se vendía. Empecé en Mar del Plata y en 1995 me instalé en Buenos Aires” recuerda el diseñador que también se aleja del estereotipo del creador inspirado por todo lo que lo rodea: “Siempre pienso en una mujer. No sé explicar la inspiración, un viaje me abre la cabeza, no me inspira. Mis vestidos surgen de una mujer, en general pienso en las modelos”, dice Lage mientras muestra videos de procesos de creación de telas o expone los detalles y secretos de un modelo sobre el manequí y asegura que no replica vestidos porque siempre busca que haga sentir única y especial a la mujer que lo va a comprar. “Te soy sincero, los vestidos que usa la Primera Dama los podría vender al por mayor, pero para mi es mejor hacer un vestido a la medida de quien lo va a lucir.”



¿Cómo es la experiencia de vestir a Juliana Awada?
~ Juliana entiende de moda, tiene claro que un vestido necesita tiempo. Sabemos de la presión que existe por la cantidad de gente que la va a ver. Te da una adrenalina, un orgullo especial y un ego también, se mezcla todo sinceramente. Siguen pasando los años y me sigue doliendo el estómago cuando se que visto a alguien con tanta exposición.
"Te puedo contar que Juliana se comporta como cualquier clienta, con Mirtha y Susana me pasa igual, vienen a las citas, se dejan aconsejar. Las primeras pruebas siempre son en mi atelier porque elegimos telas, colores. En las pruebas expres voy a sus casas, se vive muy bien el proceso, lo que habla también de una educación por parte de ellas. Juliana es un placer. Hay un protocolo para vestirla. Hay líneas o siluetas que se deben respetar según lo que dice las reglas, como el vestido que lució en la cena con los Obama, ella debía tener un diseño similar al que lució Michelle. Juliana tiene claro que es lo que hace. No le cuesta definir, por ejemplo busca usar sin mangas porque se siente más fresca y sensual."

¿Y los vestidos se devuelven, se pagan? 
~ Juliana devuelve todo, ella sabe que esto se va a archivar. Mirtha Legrand se queda con todo y repite los vestidos cuando le gustan mucho.
Para nosotros es publicidad, paga suficiente, además de ser mujeres que lucen a un diseñador argentino, con mano de obra local y valoran el trabajo artesanal.

Imágenes: Gabriel Lage | de la colección "Sofía" presentada en España. 
Entrevista publicada en "Clase Ejecutiva", la revista del diario El Cronista