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Mujeres Vestidas por Mujeres

Notas de Autor por Lorena Pérez

Bloc de Moda es un medio digital fundado en 2006 que promueve prácticas y temas de manera pionera en latinoamérica. Coberturas, crónicas, entrevistas y reseñas que ponen en contexto a la moda en la cultura y su impacto en la sociedad.¡Bienvenidos!

Un Oscar para el muchacho de nuestra vida

 


Este domingo, en la 98.ª edición de los Oscar, se define si Ethan Hawke alza la estatuilla como Mejor Actor por su papel de Lorenz Hart en Blue Moon, la película de Richard Linklater. 
Escuchar su nombre es como entrar en una caminata mañanera por el West Village. Que en la cabeza empiece a sonar Big Mountain con la sonrisa de Winona Ryder en Reality Bites, mientras el cuerpo registra el crecimiento del compañero de ruta que aparece en la trilogía Before

Hawke es el muchacho que se hizo grande a la par de la generación que nacimos con el desayuno con olor a papel de diario y terminanos resolviendo la vida con aplicaciones. Ethan nos mantiene entre esos dos mundos. Es el bohemio que se sacó de encima el traje de estrella para seguir siendo alguien interesante. 
 
En el catálogo del star system de Hollywood, Ethan Hawke es el rebelde que no necesitó imitar a James Dean para contar la pose. El padre de Maya se viste con prendas clasicas que en él se ven como maravillas eternas. Su bohemia sigue el método de desarmar la sastrería, se arranca la corbata y se planta unas zapatillas que solo a él y a Robert Downey Jr. le quedan bien. 

Es la evolución del chic cuando se lo confunde con elegancia. Ethan tiene la capacidad de rescatar el desaliño de los noventa para elevarlo a una categoría intelectual, como quien sabe que la apariencia es el rastro del pensamiento cuando se viste.

Imagen vía Getty

Valentina Schuchner en Bafweek Otoño Invierno 2026


En su paso por la edición aniversario Bafweek otoño invierno 2026, Valentina Schuchner presentó "Lo siento mucho", una colección que utiliza el blanco para revisar las estructuras de poder. La propuesta se aleja de la estética pura y se concentra en el blanco como una herramienta histórica de distinción social, vinculada directamente a las transiciones del cuerpo femenino. El análisis de la diseñadora identifica el momento preciso en que es tono se transforma en una regla. Al establecerse como un código visual, el blanco dictamina jerarquías y valida pertenencias. 


Valentina Schuchner basa su narrativa en las siluetas del siglo XIX, años que definieron el estándar de una feminidad bajo control. Junto a Vanesa Brites, su madre, diseñan en el cruce del couture y el prêt-à-porter. La técnica reinterpreta la artesanía con una mirada contemporánea, integrando la tradición latinoamericana y la cultura de diseño en Argentina en un sistema que equilibra el minimalismo con la sensualidad. Sus colecciones sostienen la fuerza y la delicadeza con solidez técnica. 


 Aquí los apuntes de Valentina Schuchner en "Lo siento mucho", la colección otoño invierno 2026:

"El punto de partida fue pensar en el ideal de estabilidad que se consolidó durante la época victoriana, particularmente en torno a la figura de la Reina Victoria y la construcción de un ideal burgués de orden, moralidad y permanencia. En ese contexto, el vestido de novia blanco se instala como símbolo de pureza, control y estabilidad dentro de la institución del matrimonio. A partir de ahí, la colección propone tensionar ese ideal. En lugar de la estabilidad rígida que ese imaginario propone, aparece la idea de la emocionalidad como algo cambiante, cíclico y en movimiento. El cuerpo se adapta a ciclos: al vaivén de la marea, a las fases de la luna. Las emociones oscilan como un trazo que va y viene para dibujar una línea, una línea que encuentra sentido al construir una forma. Desde ese lugar, la colección explora la transición, la inestabilidad y el movimiento como parte constitutiva de la experiencia emocional, proponiendo una narrativa que se despliega a lo largo del desfile."

Valentina Schuchner en Bafweek - edición Aniversario

Valentina Schuchner "Lo siento mucho" - Otoño Invierno 2026

Imagenes pasarela: Gentileza Bafwek / Bang!
Boceto Valentina Schuchner  para Bloc de Moda

Moda Otoño Invierno 2026: El lenguaje de Kosiuko

 


El don para intervenir el denim y los brillos justos definen los percheros de Kosiuko. En el marco de BAFWEEK, la marca presentó "Retrofreaks", la colección otoño invierno 2026 que toma a Copenhague como referencia. Mientras el fenómeno del Copencore se construye sobre el minimalismo escandinavo, extravagancia y la mezcla de estampas, la propuesta de Cynthia Kern sostiene su propio manifiesto: una impronta sexy y rockera muy pensada. Es una actualidad confeccionada con pinceladas retro que logran capturar el interés visual con capas de cuero, encajes y denim. 


La clave de esta colección está en la autonomía de sus piezas. Se trata de prendas que demuestran su mejor versión cuando funcionan por separado. En este escenario, Luciana Geuna es quien mejor proyecta la intención de la marca en la actualidad. A través de su vestuario en el canal de noticias TN, la periodista materializa la imagen de la mujer moderna y decidida que el repertorio de Kosiuko propone. Geuna utiliza estas ideas para quebrar la norma estética de la televisión argentina, donde el resto de las conductoras están amarradas a una vestimenta tradicional y carente de huella personal. Al elegir estas ropas, con la asesoría del estilista Jorge León, ella logra una distinción que la ubica por encima de la uniformidad visual del medio. Así consolida una actitud que nutre con lo que viste y encuentra su origen en el carácter de Kosiuko.

Imágenes: Gentileza Bang!

La revancha del souvenir

 

En 1983, Franco Moschino fundó su casa para burlarse del simbolismo de la alta costura. Su método era la ironía, el italiano utilizaba objetos cotidianos y manipulaba los códigos visuales de Chanel o Louis Vuitton para desarmar las jerarquías del lujo. Lograba siluetas familiares que funcionaban como un chiste a la solemnidad de las maisons. Esa misión terminó con su temprana muerte ocurrida en 1994. Hoy, el argentino Adrián Appiolaza custodia ese legado desde que fue nombrado director creativo de Moschino en 2024. 


En la semana de la moda de Milán otoño invierno 2026, el diseñador expandió la identidad de Moschino con los signos de su propia historia para la Collezione 08. 
 
Evita lucida por la modelo Rosa Trosman, hija de Jesica

Hace unos días escribí en el diario sobre la problemática de las artes latinoamericanas en el circuito global. Como si existiera una exigencia de que se queden en su lugar y exhiban un folclore explícito. Se espera algo que funcione como un recordatorio geográfico más que como diseño contemporáneo. 


Para el Otoño / Invierno 2026, Appiolaza dictó una clase magistral. El Obelisco, Evita pixelada y el remerón blanco con la viñeta de "¡Basta!" con Mafalda convivieron con el cotidiano. Se vieron tejidos de llama, un look con bollitos de euros acompañado con el chanchito alcancía en modo bolso, otro de un cactus y uno de churros bañados en chocolate


La pasarela de Milán exhibió carteras de lana con un parche de una guitarra criolla, bolsos con la forma de la vieja expendedora de boletos de colectivo, que aún funciona en las ciudades balnearias, o el teléfono gris de disco de ENTel. Apareció el portarretrato de triple marco con la foto de la pareja feliz cortada de la revista, hermosos vestidos con el fileteado porteño y la frase atribuida a Mafalda "El problema de las mentes cerradas es que siempre tienen la boca abierta" en una camisa. Un jean fue acompañado por zapatos en punta con referencias al colectivo 29, la línea que une Plaza de Mayo con Olivos, el barrio natal del diseñador. 


Adrián Appiolaza, que en su adolescencia era habitué de la Bond Street y galería Jardín mientras estudiaba Diseño Gráfico en la UBA, ya había localizado su mirada al mudarse a Londres. Cuando en 2002 se graduó en Central Saint Martin ofreció una colección inspirada en la cultura gauchesca argentina que recibió el premio a "Mejor Colección de Mujer" en el V&A Museum. En esos días trabajaba a la par de Alexander McQueen en su estudio.


Sin exotismo y con la fuerza de un souvenir, la colección de Moschino rompe la regla. El argentino suele ignorar su propia cultura para aplaudir lo que pasa afuera. Esta vez, lo nuestro obligó al mundo a mirarnos.


imágenes: Moschino

Carolyn Bessette-Kennedy y el minimalismo: El ciclo que la moda se niega a cerrar

 

Hoy se parece mucho a los años 90. No es solo una coincidencia visual. Se trata también de un trasfondo político donde una parte de la sociedad, la nuestra, valida el ajuste mientras otra intenta sobrevivir a la frialdad de las medidas libertarias. La moda de la década de 1990 siempre parece estar regresando. En su momento nadie logró definirla. Fue un período marcado por la incertidumbre de un siglo que terminaba y la ansiedad por el esperado año 2000. Es una época donde la belleza se deshizo del artificio. Se impuso una silueta delgada que convivía con el estallido del grunge de Kurt Cobain. Pero el minimalismo no estaba solo. Thierry Mugler y Gianni Versace seguían dando figuras monumentales, mientras John Galliano y Alexander McQueen llevaban su rebeldía a las casas históricas de París. 


Tras temporadas dominadas por el lujo silencioso, este estilo parece haber agotado su capacidad de asombro. Al ser absorbido por el mercado masivo y replicado en las perchas del fast fashion, perdió su aura de exclusividad. Los informes financieros decían que el consumidor actual, golpeado por la inflación, ya no gasta en básicos de lujo porque puede encontrar lo mismo en una tienda de segunda mano: el minimalismo extremo terminó por igualar a todas las marcas. Fue cuando los expertos de la industria sentenciaron que estas prendas fallaron en generar un vínculo emocional, según el reporte 2025/2026 de BoF

Pero vemos que un factor externo cambió el rumbo. 


En febrero de 2026, el estreno de la serie de Ryan Murphy sobre Carolyn Bessette-Kennedy volvió a inundar las pantallas. El algoritmo de Instagram se obsesionó con su imagen, repitiendo las fotos de una mujer que vivió bajo el asedio constante de los paparazzi. 

En su versión cruda, el minimalismo ahora mismo es una estética que se consume como una estampita.  Mientras el público analiza cada detalle, incluso hay videos de los días de Carolyn Bessette en su trabajo como publicista para Calvin Klein (marca que a la vez aumentó su interés en búsquedas en un 347% en estas dos semanas), surgen eventos como la feria Eyecon Show, donde Selima Salaun exhibirá el prototipo original de las gafas "The Aldo" que Bessette inmortalizó y la serie Love Story: John F. Kennedy Jr. & Carolyn Bessette replicó para Sarah Pidgeon. Hasta apareció una subasta con prendas de Carolyn, aunque la casa no puede asegurar su autenticidad. 


La reaparición de la silueta lánguida de Carolyn Bessette-Kennedy es el motor que necesitaba el minimalismo para no aburrir. También puede ser la despedida triunfal como tendencia de marketing. Su presencia está desafiando la obsolescencia que los analistas le diagnosticaron. 

Mientras las redes sociales viralizan su figura, el mercado se divide en los que persiguen la imagen de moda y los que entienden que un buen diseño siempre es relevante.


imágenes vía Getty

Indio Solari en Arthaus: el píxel como pincel

 

“En esta deriva digital, lo bruto no es solo una estética aparente, sino también una manera de narrar una visión del mundo; significados que emergen tanto de la experiencia onírica como del universo artificial”. Con esta premisa se presenta Brutto, la exhibición de arte digital de Indio Solari. Tras su paso por el Museo MAR, la muestra aterriza ahora en Arthaus (Bartolomé Mitre 434, CABA) y podrá visitarse con entrada libre y gratuita hasta el 22 de febrero. 

Solari siempre supo que la verdad es una construcción difusa, un relato que se arma con fragmentos de memoria y deseo. Publicó su biografía bajo un título que oficia de descargo, "Recuerdos que mienten un poco", que remite a la canción "Perdiendo el tiempo" (incluída en el álbum Cordero atado de Los Redondos, en 1993), y confirmó esa búsqueda en sus libros en colaboración con el artista Serafín: "Escenas del delito americano" (2017) y "La vida es una misión secreta" (2019). 

Para Carlos Alberto Solari, abordar lo inexistente es una misión poética. Con los años, las redes sociales se convirtieron en su nuevo escenario, permitiéndole compartir sus obras y amplificar un espectro artístico que siempre estuvo allí, aunque por décadas permaneciera hipnotizado por la magnitud del fenómeno musical; el mayor de la cultura popular. 


En la cosmogonía del rock argentino, los varones suelen ser escrutados por cómo suenan y no por cómo se ven. Para la patria rockera, detenerse en el vestuario suele confundirse con frivolidad. Pero en su paso por la Biblioteca Nacional en 2015 con la muestra "Indio en la Biblioteca: El tesoro de los inocentes" fue una declaración de principios: allí, su estilo se expuso como parte de su universo intelectual. 

Mirar a Solari a través de una lente esteta permite analizar su apariencia no como un dictado de la moda, sino como la cartografía de una identidad desarrollada durante décadas. El uso persistente de los lentes de sol y el gorrito negro dejaron de ser simples accesorios para transformarse en su marca personal. A ellos se sumó un repertorio de camisas y camperas que el Indio estrenó en cada misa sobre el escenario, trazando una evolución hacia su aspecto actual: moderno, refinado y deliberado. Algunos elementos del vestir dejan de ser tela para convertirse en símbolos; son una expresión y representación que vibran en el inconsciente colectivo.

Vidas pasadas, telas presentes: La filosofía de BODE

 

Vestido de saten de seda con volados de cinta vintage de la década de 1950

En el universo de Emily Adams Bode Aujla, la ropa es un espacio de historias negadas a ser olvidadas. Su línea one-of-a-kind funciona como un archivo textil donde cada pieza murmura de donde vino. Los últimos ingresos de BODE ensalzan este ejercicio de memoria al rescatar las cintas de Staron, una textilera francesa fundada en el siglo XIX. 

Se trata de cintas de jacquard anchas, rescatadas de los años 50 y 60, que poseen una rigidez y brillo que el tiempo mejora,  aplicadas como volantes en un vestido de satén de seda y un moño. 

Fundada en Saint-Étienne, Staron operó entre 1867 y 1986. Durante un siglo, la familia Staron gestionó un negocio entre la herencia técnica y la audacia moderna. Sus motivos florales y geométricos maquillaron los drapeados esculturales en los vestidos de Madame Grès y las faldas del New Look de Dior. En la posguerra, Staron le ofreció sus materiales a Cristóbal Balenciaga, Hubert de Givenchy, Yves Saint Laurent y al norteamericano Norman Norell. 

Hoy, cuatro décadas después de que Staron bajara sus persianas, su espíritu vuelve a las calles gracias a BODE. Emily, que fundó su marca en 2016 con la mirada puesta en el armario masculino para terminar conquistando el femenino, sustenta su esencia en la preservación. 

BODE tiene su tienda insignia en Nueva York y espacios en Los Ángeles y París, también una sastrería en Hester Street, en el Lower East Side neoyorkino. Su misión no es el vintage y tampoco ofrecer prendas de segunda mano, ella busca que perviva la técnica y la circularidad de los textiles. De ahí que BODE cuente con un departamento de archivo donde especialistas catalogan minuciosamente hallazgos de diversas épocas.

Moño realizado por BODE con cinta de Staron

"Mi teoría es que si vos tenés una conexión emocional con algo, otras personas también la tendrán", explica la diseñadora. Es una frase que suena a declaración de principios, una que resuena curiosamente con la labor artesanal y consciente de las hermanas Dacal en Buenos Aires. Ambas entienden que la moda es un diálogo pendiente con el pasado.

imágenes: Gentileza Bode

Apuntes de Pasarela: Otoño Invierno 2026 de Garcia Bello en BAFWEEK


Producida desde su estudio en la isla de Tierra del Fuego, Argentina, la diseñadora Juliana García Bello presentó la colección ‘A través del viento y el agua’ con un desfile en la edición 25 aniversario de Bafweek, La Rural. La colección hace uso de recursos existentes para transformar lo disponible en una herramienta de supervivencia funcional. Camisas superpuestas construyen capas pesadas que protegen el cuerpo, utilizando frunces como anclas para bloquear el viento. Arandelas y sogas articulan cada capa, mientras botones de cerámica remiten a la erosión natural de Tierra del Fuego. 
 
Juliana García Bello llega a un espacio y lo hace propio, mientras el territorio le da ideas para volver sobre su proyecto.


Juliana estableció su firma Garcia Bello en 2019 bajo un esquema operativo que prioriza el ensamblaje de materiales recuperados de excedentes industriales. Oriunda en la provincia de Tierra del Fuego, Argentina, la diseñadora implementa protocolos de moldería de residuo cero y técnicas de upcycling de alta precisión. Este sistema permite que objetos que finalizaron su ciclo de vida funcional sean integrados en un nuevo proceso de confección. 

El resultado en Garcia Bello es una propuesta de indumentaria artesanal que surge de una metodología de producción circular, definida por la autonomía geográfica y la eficiencia en el uso de los recursos existentes.


imágenes: Gentileza BAFWEEK / Bang!

Calendario de desfiles de BAFWEEK otoño invierno 2026

 

BAFWEEK emergió en sintonía con la renovación del diseño en Argentina, consolidándose como la plataforma que acompañó el nacimiento del movimiento de autor. Con su próxima edición Otoño/Invierno 2026, el evento celebra 25 años de trayectoria del 2 al 6 de marzo en La Rural, un hito que marca su permanencia en el calendario regional. 

Los desfiles otoño invierno 2026 de Bafweek estarán a cargo de: Edu De Crisci, Juliana Garcia Bello, Velasco de Autores, Sadaels, Bullbenny, Bolivia, Las Pepas, Kosiuko, Valentina Schuchner. El inicio lo da Mishka y el cierre por Luz Ballestero.
 
Iniciada durante la crisis de 2001, la cronología de BAFWEEK funciona como una bitácora de los vaivenes económicos y la metamorfosis en los hábitos de consumo. A través de distintos comandos, el objetivo se mantuvo invariable: posicionar a Buenos Aires como capital de la moda. La edición fundacional, titulada "Sofisticación Latina", presentó 19 desfiles y un dato de archivo: TrosmanChurba lideró la apertura tras una unión de último momento que los dejó fuera de la gráfica oficial. 
 
Aquella grilla inicial que "invitaba a la presentación de colecciones de jóvenes diseñadores argentinos" delineó el mapa del diseño contemporáneo con nombres como Vero Ivaldi, Florencia Fiocca, Pablo Ramírez, Mariano Toledo, Marcelo Senra, Mariana Dappiano, María Marta Facchinelli, Cora Groppo, Araceli Pourcel, Nadine Zlotogora y Lucía Blanco. El bloque comercial, con Jazmín Chebar, Benito Fernández, Rapsodia y UMA, aportó el pulso del mercado bajo el estilismo de Eugenia Rebolini, la asesoría para las colecciones de Vero Alfie, la pluma de Susana Saulquin y la firma de Javier Lúquez en las invitaciones.  Fue un debut de alto impacto que contó con las crónicas de Isabella Blow para el Sunday Times, la visión de Stephen Gan para Visionaire y el registro de Michael Roberts para The New Yorker. 
 
Hacia 2006, ante el crecimiento de las marcas de shopping en el evento, los diseñadores presentaron una proclama en forma de camiseta: "Somos un grupo de diseñadores con nombres propios, formados en las aulas y empresas, propulsores del fenómeno denominado de autor". Hoy, esa convivencia es natural. Si bien algunas ediciones resultaron más memorables que otras, BAFWEEK preserva su magnetismo como testigo fiel de las idas y venidas de una industria que, más allá del talento innegable, demanda políticas y estructuras que trasciendan el aplauso.