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Mujeres Vestidas por Mujeres

Notas de Autor por Lorena Pérez

Bloc de Moda es un medio digital fundado en 2006 que promueve prácticas y temas de manera pionera en latinoamérica. Coberturas, crónicas, entrevistas y reseñas que ponen en contexto a la moda en la cultura y su impacto en la sociedad.¡Bienvenidos!

ARCHIVO RAMÍREZ ¿Qué guardan los diseñadores?

 

¿Los creadores tienen una certeza intuitiva sobre la trascendencia de su propia obra? Es la pregunta que surge al profanar el santuario de un archivo personal. También si los grandes nombres de la moda alcanzan esa condición porque, al conservar cada detalle de su pasado, logran construir el relato completo de su propia leyenda. El archivo se convierte así en la prueba material de una historia que nunca se interrumpe. Hoy, en plena era de la veneración por el documento, el acto de conservar se afirma como un testamento. 

Las trayectorias de Yves Saint Laurent y Martin Margiela ilustran esta obsesión por la posteridad y permite dividir sus legados más allá del aplauso de la pasarela. Yves Saint Laurent orquestó su propio mausoleo al transformar su taller de Alta Costura en un museo vivo. Mientras tanto, su fundación custodia su relevancia con exhibiciones y libros sobre los hits del modisto —una hazaña idílica fundamentada en la preservación meticulosa de su hacer desde la adolescencia—. 
El caso de Margiela arrastra esa mirada desde la infancia. El diseñador belga se guardó cada fragmento de su existencia creativa, incluido el papel picado esparcido en sus desfiles. La temprana retirada de Martin en 2008, después de 20 años de trabajo en la moda, derivó en un tomo editorial y curatorial: la hermosa exposición en el Palais Galliera en 2018, con una atmósfera de antro under, revivió la estética analógica esencial para descifrar las complejidades de la moda de la década que él anticipó. Este trayecto culminó con un documental que develó la voz y las manos del enigma más célebre de la industria. Ahora, este guardián del anonimato ofrece su archivo personal en una subasta parisina orquestada por Maurice Auction en colaboración con Kerry Taylor Auctions, el próximo mes de julio. 

La memoria de Pablo 
“No es mi libro, sino un libro sobre mí”, aclara Pablo Ramírez durante la presentación de ARCHIVO RAMÍREZ, un volumen que oficia como ensayo teórico y legado visual de su universo íntimo. 

Si la identidad de Ramírez se define a través de la severidad del corte, el planchado impecable, la pureza de la moldería y la nobleza textil, esta publicación traslada esa misma exquisitez hacia los bordes de su memoria material. Bajo la coordinación de una investigación liderada por Daniela Lucena, con Sebastián Rodríguez al frente del archivo y la co-edición visual junto a Lorena Tenuta, sumado a la gestión patrimonial de Agustina Fernández, este proyecto editado por Fundación Medifé explora al modisto desde la perspectiva del documento histórico. 

ARCHIVO RAMÍREZ reúne más de 700 imágenes inéditas que abarcan figurines, cuadernos de notas, bocetos, fotografías y bitácoras de pasarela. Es una antología donde cada hoja aspira a la categoría de hallazgo. En sus 255 páginas conviven los primeros dibujos de Pablo sobre cartones de boletas del taller mecánico de su padre en 1980, a las reliquias de su madurez, como la factura emitida en 2001 para la legendaria Isabella Blow, junto al registro fotográfico de la editora probándose sus diseños tras bambalinas en la edición inaugural de BAFWEEK. 

En este libro se despliega el peso de un creador fundamental. Un tesoro impreso destinado a perdurar con la misma sofisticación eterna que sus diseños.

De sastre y cerúleo: El look de Andy Sachs para sobrevivir la crisis de los medios

 

Revisitar a los personajes creados por la escritora Lauren Weisberger veinte años después genera sensaciones. La idea de encajar la vieja aristocracia de la moda en una cultura, donde todo el contenido se consume y se olvida en un parpadeo. Pero El diablo viste de Prada 2, dirigida por David Frankel a partir de una historia original, le da un caderazo a la parodia autocomplaciente para registrar una crónica sobre la transformación y crisis de la escena mediática actual. 


Hay que decir que el verdadero melodrama sucedió fuera de la pantalla. No creimos estar vivos para asistir a cómo el fenómeno devoró a sus propias musas: ver a Anna Wintour adueñarse del mito y ubicándose en portada junto a Mery Streep en Vogue, mientras la Emily de la vida real —la estilista Leslie Fremar— se sentaba con Chloe Malle para una entrevista. La sucesora de Wintour, con el estilo incisivo que ametralla preguntas sin dejar respiro, logró extraer expresiones y pocas palabras - pero las necesarias - para ponerse en el lugar de la mujer devenida en un arquetipo. Sin embargo, en el ejercicio del scroll infinito, este trasfondo se diluyó pronto. Quedó atrapado en la dinámica del contenido efímero de las redes. 


El diablo viste de Prada 2 tuvo un presupuesto estimado en USD 100 millones de dólares y al día de hoy, a una semana de cumplirse un mes de su estreno, lleva recaudado a nivel mundial USD 553,825,726. Este éxito taquillero invita a revisar el look de Andy Sachs. La diseñadora de vestuario Molly Rogers entendió que el guardarropa del personaje de Anne Hathaway no se iba a construir con tendencias pasajeras: “Tuve que dejar de lado piezas que sabía que no resistirían el paso del tiempo en los próximos veinte años, por más que me doliera devolver algunos artículos. El vestuario tenía que ser perdurable”, dice en las notas de producción. 


La propuesta de Rogers para Andy es una reconfiguración de la sastrería masculina tradicional. 
La ex co-equiper de Patricia Field hizo un híbrido entre el encanto desaliñado de Annie Hall y la soberbia estructural de Katharine Hepburn. La pasarela que emite la pantalla grande va con blazers impecables de Dolce & Gabbana y Louis Vuitton, blusas - de seda con etiqueta de Tom Ford-, pantalones de tiro alto y chalecos, entre los que sobresale un diseño tejido en azul cerúleo que funciona como un abrazo al pasado. 


La evolución de Andy Sachs en El diablo viste de Prada 2 se narra con un vestido de Gabriela Hearst con zapatos Chloé para su estancia en los Hamptons. Un conjunto de bouclé con cartera acolchada a tono firmado enteramente por Chanel para sus días en Milán. El tándem de chaleco y pantalón de Jean-Paul Gaultier y un bolso Coach. 

El panorama de los medios se desmorona, pero un buen corte de sastrería resiste.

Beauty Report: Las fragancias Cher Dieciocho



En la rutina de belleza, las fragancias de la línea Dieciocho de Cher proponen dos caminos aromáticos definidos. Mientras Glossy es dulce y se destaca por notas de almendra, coco y vainilla, Rocket es más intenso y de un perfil olfativo sensual, con una base de ámbar. Los dos perfumes comparten una base contemporánea, pensada para el uso diario de la mujer urbana y sofisticada a la que se dirige Maria Cher. 

Dieciocho Rocket 

Esta versión se apoya en una estructura ámbar floral. La apertura se percibe frutal, guiada por notas limpias de frambuesa y fresa salvaje. A los pocos minutos, la evolución en la piel da paso a un corazón de jazmín y violeta. El cierre del perfume se asienta en una combinación de almizcle y un fondo ambar, elementos que fijan la mezcla y aportan calidez. 

Dieciocho Glossy 

Su perfil se inclina hacia lo floral gourmand. La salida combina mandarina y miel, una mezcla dulce que se equilibra con la aparición de la leche de coco y jazmín. En la piel, el aroma evoluciona hacia notas de vainilla de Madagascar, que dejan una sensación suave y azucarada. 

El perfume es un ejercicio de intimidad. Como una novela, los aromas permiten construir una historia y sugerir una intención, pero sin que medie palabra. Sirve para anunciar una salida o transformando la escena con una llegada. Acá dos opciones al estilo Elige tu propia aventura: para quien busque perfumar un estilo rockero o más ingenuo, la línea Cher Dieciocho se completa. 



Sexy, desaliñada y casual: Kristen Stewart en el Festival de Cannes

 

La idea de reinterpretar los clásicos siempre funcionó en Chanel. La Blazymanía alcanzó un estatus superior. Se repite como mantra que el nuevo director creativo de Chanel aplica los códigos históricos de Coco Chanel y Karl Lagerfeld. ¿Qué significa tal cosa? El bolso Maxi Flap define el significado de esa afirmación, consagrado como la cartera del año según Lyst. También la clásica chaqueta de tweed, confeccionada en una proporción más corta y moderna, transforma el tono señorial original, un efecto idéntico al de los zapatos bitono. 

El desafío está en lucir una estética audaz, relajada y casual con un diseño nacido hace setenta años y relanzado en una pasarela de alta costura. Con su actitud, la actriz Kristen Stewart comparte la fórmula al estrenar el diseño de Matthieu Blazy para Chanel, junto a las  zapatillas vintage Saddle Nike de 1986.

"Primero transparencia", se lee en la web de Chanel, donde presentan este traje Couture Spring 2026 como una segunda piel "que revela la vida interior de quien lo lleva". 
En el Festival de Cannes, la actriz trasladó esta propuesta al photocall de Full Phil, la película que protagoniza bajo la dirección de Quentin Dupieux.

Compre Nacional: ¿La ropa es cara en Argentina?


El informe presentado por la conductora Dominique Metzger abre el juego en Telenoche con una premisa repetida sobre "lo caro que está la ropa y vestirse". Sigue el relato de Martín Ciccioli exaltando la dinámica de los fardos de ropa usada norteamericana que descienden por Latinoamérica. Hay algo cínico en presentar este desfile de desechos textiles por el continente como una "nueva tendencia". El cronista confunde la circularidad con acumulación y el remate: "no es compre chino, es compre americano", dice. Meses atrás, la performance de Rolando Graña en América Noticias fue en la misma sintonía, incluso llevó un fardo al estudio de TV para evidenciar qué se puede comprar. Ninguno de los dos noticieros mencionan los riesgos sanitarios que implica consumir prendas en esas condiciones de descarte. 

En el medio de este clima, Esteban Mirol protagoniza un stand up sobre el precio elevado de “un calzón”, una teoría que se cae al entrar en la histórica mercería Casa Josecito, fundada en 1942. Allí, el precio de la ropa interior en cuestión cuesta lo mismo que la supuesta "ganga" que el periodista cree haber descubierto en plataformas extranjeras, desarmando la ficción del ahorro importado. 

 
Pero el punto ciego del debate es la invisibilización de la ropa barata en Argentina. Existe una idea instalada de que no hay opciones accesibles, pero no es así. El análisis de la ropa cara se limita a los shoppings, donde el 70% de la oferta es importada. El precio que se paga ahí no es por la costura nacional, es por el alquiler del local, el marketing y la logística de un canal que ya no representa al consumo masivo. La ropa es el termómetro más sensible de la economía. Hoy los precios se frenan por el golpe seco de un mercado interno que ya no tiene con qué comprar. La fe ciega en que abrir las importaciones va a bajar los precios no tiene pruebas reales. Según advierte la Fundación ProTejer, estamos ante una desregulación que borró de un plumazo los controles de calidad y aduana, bajando impuestos a la importación en plena recesión. Es una competencia desleal. Mientras potencias como Francia o México le ponen reglas a las plataformas digitales —exigiendo que paguen impuestos y se hagan responsables de lo que venden—, Argentina va al revés, dejando al productor local en la nada. 


Encima, el debate ignora el costo humano y ambiental del fast fashion. Este sistema, que acá se celebra como sinónimo de precios bajos, es en realidad un modelo de usar y tirar basado en el trabajo precario. El dato es contundente: un aumento del 19.000% en la importación de basura textil. Al importar estos fardos, Argentina está aceptando la contaminación y los problemas de salud que los países desarrollados ya no quieren ver.  Es, básicamente, aceptar los desechos del mundo disfrazados de oportunidad.

Composición del precio de una remera comercializada en el shopping


Esenciales de belleza: Hace frío y la piel se pone sensible

 

El termómetro marca el estado de la piel. Pasamos de 30 grados a apenas 8 en cuestión de días. Esta transición monumental suele dejar a la barrera cutánea en shock. Así sea por genética, estrés, cambios hormonales o la polución urbana, el resultado es el mismo: la piel se siente vulnerable. Ardor, enrojecimiento repentino, tirantez y sensación de calor son algunas de las señales de que la barrera protectora está debilitada. El tema es que la hidratación se evapora con mayor rapidez y los pasos habituales de la rutina de cuidados de la piel se vuelven insuficientes. Pero en estos momentos reaparecen ciertos productos que reclaman un rol distinto al que tenían asignado. Tal el caso del aliado para estos días de mucho frío: Acqua Blu, el agua micelar de The Glow Factor

La firma cosmética argentina, fundada por las doctoras Valentina Sielecki y María Mingo junto a la licenciada Candelaria Nottebohm, se especializa en entender la fragilidad de la piel y tiene como misión de marca proteger y restaurar la salud de la barrera cutánea. Acqua Blu es parte de un tratamiento de preparación y la eficacia en los días de frío está en cómo sostiene la hidratación mientras limpia sin irritar. Su fórmula es un equipo de calma y recuperación. Tiene Niacinamida (un ingrediente multifunción que calma la inflamación), la Vitamina B5, esencial para la reparación, y Aloe Vera, una planta medicinal excelente para una hidratación profunda. 

Al usar Aqua blu, la textura sobre el rostro recuerda a la de un sérum. La piel queda luminosa, fresca y profundamente hidratada. Conocí la firma entre el lanzamiento de Sunkissed, el protector solar Sun drops glow, y su rutina completa con la presentación de la crema Vitalité. Desde entonces, el tónico Rosé y este limpiador ocupan posición protagonista de mi Top Shelf
En días donde la piel se siente tirante, Acqua Blu de The Glow Factor es un respiro.

MET Gala 2026: La solvencia estratégica detrás de la exhibición Costume Art



Una vez, Jorge Luis Borges le planteó a Antonio Carrizo, en una entrevista, cierta verdad que la moda convirtió en su propio motor: “Qué raro que más importantes que los hechos sean las vísperas”. La atención y tensión que genera la antesala a la gala del MET hace que el primer lunes de mayo acapare todas las miradas. 

La Gala del MET funciona como el prólogo de la exhibición de primavera de The Costume Institute, que este año se titula Costume Art y solicita Fashion is Art como dress code si fuiste invitado (a pagar 100.000 dólares la entrada). 



La MET Gala comenzó como un acontecimiento para recaudar fondos que garantizaba la preservación y conservación de la historia de la moda, en principio la de Estados Unidos. Además de financiar al Metropolitan Museum al destinar el 10 por ciento de lo recolectado en la gala. En la última década, este hito del calendario recaudó 166,5 millones de dólares. En 2025, la gala de Superfine: Tailoring Black Style obtuvo 31 millones de dólares. 

Desde 2016, el Instituto consolidó un fondo de dotación (endowment) —un vehículo de inversión diseñado para garantizar ingresos sostenibles y autonomía a largo plazo— que hoy capitaliza 106 millones de dólares, según informa Vanessa Friedman en The New York Times. Esto invitó al debate: hacia 2028/2030 The Costume Institute sería autosuficiente para mantener sus operaciones sin depender del museo y la gala en sí. 


¿Qué es la MET GALA? 

Eleanor Lambert es el nombre fundamental en la historia de la moda norteamericana, del mismo peso que Anna Wintour pero sin películas, documentales y portadas propias en Vogue. Lambert es la creadora de la Semana de la moda de New York, de la Lista internacional de los mejores vestidos, de los premios Coty y luego del CFDA. Eleanor realizó en 1948 un evento benéfico en el MET y lo llamó La fiesta del año. El vínculo entre la moda y el museo en Estados Unidos inició en 1937 con la apertura del Museum of Costume Art que más tarde, en 1946, se fusionó con el Museo Metropolitano de Arte como The Costume Institute. La deriva siguió con la editora Diana Vreeland como impulsora de este acontecimiento anual. Luego de ser despedida de Vogue, donde ocupaba el cargo de directora durante la década de 1960, Vreeland se concentró en que la moda ingresara en el museo. Con la inauguración de The World of Balenciaga en 1973, un año después de la muerte del modisto. Desde allí su evolución a lo que conocemos hoy como la muestra que inaugura el primer lunes de mayo con una gala.


La exhibición Costume Art abrirá sus puertas el 10 de mayo y permanecerá en sala y galerías hasta el 10 de enero de 2027. Andrew BoltonCurator in Charge del Costume Institute, define el guión de esta exposición como una reivindicación de la presencia física: “Mi intención es situar la centralidad del cuerpo vestido dentro del Museo, vinculando las representaciones artísticas con la moda como una forma de arte encarnada. El arte del vestuario privilegia la materialidad y esa conexión indivisible entre la figura humana y la prenda, evitando la tendencia de priorizar lo visual a expensas de lo corporal”.

¿Por qué son tan geniales? Los vínculos de la moda, el diseño y las artes en un libro

 


La historia del diseño argentino se escribe en una trama de cruces continuos. Las artes plásticas, el diseño textil y la moda atraviesa este territorio para construir una identidad visual propia. El libro ¿Por qué son tan geniales? de la socióloga e investigadora Daniela Lucena recupera esa genealogía a través de un recorte temporal que va desde 1940 hasta los años 2000. Es un arco cronológico donde los creadores expandieron los límites de sus disciplinas y generaron piezas al transformar los modos de hacer y de vestir en Buenos Aires. 

Daniela Lucena titula su investigación retomando una pregunta emblema de la vanguardia porteña: ¿Por qué son tan geniales? Esa frase quedó plasmada en el cartel publicitario - en la esquina de Florida y Viamonte - con el que Dalila Puzzovio, Edgardo Giménez y Charlie Squirru irrumpieron en la escena pública de los años sesenta. Aquello funcionó como una apropiación directa del lenguaje de la comunicación y el espectáculo para interpelar los circuitos de legitimación del arte. Siguiendo esa premisa, el libro analiza los vínculos entre el diseño, la performance, el pop y el arte conceptual. La autora reconstruye esta historia valiéndose de archivos y testimonios de referentes de la indumentaria y arte local. El recorrido conecta las propuestas estéticas de Delia Cancela, Fridl Loos, las texturas autóctonas de Mary Tapia, la impronta escénica de Renata Schussheim, el desarrollo textil de Jessica Trosman, la identidad de A.Y. not dead hasta las narrativas bordadas de Chiachio & Giannone. 

Con un tono amoroso, esta lectura es fundamental para abrazar la moda como un hecho cultural. ¿Por qué son tan geniales? de Daniela Lucena se integra a la colección Estudios de Moda, dirigida por Marcelo Marino, de Editorial Ampersand. 

El diablo viste a la moda 2: Anna Wintour se apropia del guion de Lauren Weisberger


El despliegue mediático es una performance. Hubo premieres, filtraciones a la medida y una portada de Vogue donde Meryl Streep y Anna Wintour rompen la frontera entre el mito y la realidad. Este jueves 30 de abril, El diablo viste a la moda 2, dirigida por David Frankel, llega a las salas de cine, pero el verdadero espectáculo sucedió durante la promoción.

La producción de la película buscará reactivar el mecanismo de 2006, cuando la primera entrega convirtió un presupuesto de 41 millones de dólares en una recaudación de 327 millones. 
La secuela retoma el rastro de las tres protagonistas (Andy Sachs, Emily Charlton y Miranda Priestly) en una industria periodística que compite por atención, donde la historia se convirtió en contenido y la repercusión en viralización. 

Entre la publicación de la novela original en 2003 y su continuación en La venganza viste de Prada, en 2013, la escritora Lauren Weisberger capitalizó su experiencia como exasistente de Wintour para transformar el hermetismo de su jefa en un producto de consumo masivo. Pero ese ecosistema analógico quedó lejano.
El diablo viste a la moda 2 se basa en los personajes creados por Lauren Weisberger

La secuela sitúa a Priestly ante el declive de las revistas impresas, forzándola a negociar con sus exsubordinadas, Emily y Andy. Pero, el movimiento más relevante sucede fuera de campo, pues Wintour decidió apropiarse de su propia caricatura. Si en 2003 el personaje de Miranda Priestly era un enigma sustentado en el rumor, hoy la editora asume el rol. La exdirectora de Vogue Estados Unidos se adueñó del mito al subir al escenario de los Oscar junto a Anne Hathaway para presentar el premio a Mejor diseño de vestuario. Meses después, consolidó la maniobra posando, junto a Mery Streep, para Annie Leibovitz en la portada de mayo de Vogue titulada Seeing Double: When Miranda met Anna

La jefa devoró la ficción. La realidad se impone con la ironía que antes pertenecía a la pluma de Lauren Weisberger. Al vivir voluntariamente el disfraz que su exasistente le diseñó, Anna Wintour anuló la autoridad de la escritora. La venganza ya no pertenece a la novela. La supuesta villana secuestró el relato mediático para escribir su propia versión.