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Mujeres Vestidas por Mujeres

Notas de Autor por Lorena Pérez

Bloc de Moda es un medio digital fundado en 2006 que promueve prácticas y temas de manera pionera en latinoamérica. Coberturas, crónicas, entrevistas y reseñas que ponen en contexto a la moda en la cultura y su impacto en la sociedad.¡Bienvenidos!

Compre Nacional: ¿La ropa es cara en Argentina?


El informe presentado por Dominique Metzger abre el juego en Telenoche con una premisa repetida sobre "lo caro que está la ropa y vestirse". Sigue el relato de Martín Ciccioli exaltando la "nueva tendencia" de los fardos de ropa usada norteamericana que descienden por Latinoamérica. Hay algo profundamente cínico en presentar este desfile de desechos textiles por el continente como una "nueva tendencia". El cronista confunde la circularidad con acumulación y el remate: "no es compre chino, es compre americano", dice. Meses atrás, la performance de Rolando Graña en América Noticias fue en la misma sintonía, incluso llevó un fardo al estudio de TV para evidenciar qué se puede comprar. Ninguno de los dos medios menciona los riesgos sanitarios que implica consumir prendas en esas condiciones de descarte. 

En el medio de este clima, Esteban Mirol protagoniza un stand up sobre el precio elevado de “un calzón”, una teoría que se cae al entrar en la histórica mercería Casa Josecito, fundada en 1942. Allí, el precio de la ropa interior en cuestión cuesta lo mismo que la supuesta "ganga" que el periodista cree haber descubierto en plataformas extranjeras, desarmando la ficción del ahorro importado. 

 
Pero el gran punto ciego del debate es la invisibilización de la ropa barata en Argentina. Existe una idea instalada de que no hay opciones accesibles, pero no es así. El análisis se limita a los shoppings, donde el 70% de la oferta es importada. El precio que se paga ahí no es por la costura nacional, es por el alquiler del local, el marketing y la logística de un canal que ya no representa al consumo masivo. La ropa es el termómetro más sensible de la economía. Hoy los precios se frenan por el golpe seco de un mercado interno que ya no tiene con qué comprar. La fe ciega en que abrir las importaciones va a bajar los precios no tiene pruebas reales. Según advierte la Fundación Protejer, estamos ante una desregulación que borró de un plumazo los controles de calidad y aduana, bajando impuestos a la importación en plena recesión. Es una competencia desleal. Mientras potencias como Francia o México le ponen reglas a las plataformas digitales —exigiendo que paguen impuestos y se hagan responsables de lo que venden—, Argentina va al revés, dejando al productor local en la nada. 


Encima, el debate ignora el costo humano y ambiental del fast fashion. Este sistema, que acá se celebra como sinónimo de precios bajos, es en realidad un modelo de usar y tirar basado en el trabajo precario. El dato es contundente: un aumento del 19.000% en la importación de basura textil. Al importar estos fardos, Argentina está aceptando la contaminación y los problemas de salud que los países desarrollados ya no quieren ver. 
Es, básicamente, aceptar los desechos del mundo disfrazados de oportunidad.

Ay Not Dead en la FADU: La moda no es un lujo, la educación pública tampoco

 

La Industria Textil en Argentina atraviesa una emergencia que se está simplificando en notas de color sobre el precio de las prendas o un debate de opinión sobre si la ropa local es cara, como si la existencia de una industria nacional fuera un detalle opcional frente a la conveniencia de comprar fardos o en China. Pero cuando ese debate parece perder gravedad, Ay Not Dead traslada su campaña Otoño Invierno 2026 a los pasillos de la FADU

Es un movimiento que corre la discusión del consumo para situarla en otra urgencia: la defensa de la educación pública. Cuando el primer cuatrimestre debería iniciar con normalidad, la Universidad de Buenos Aires ratifica la emergencia presupuestaria y salarial, exigiendo el cumplimiento de la Ley de Financiamiento de la Educación Universitaria. 


En este contexto, AY NOT DEAD pone su campaña bajo el lente de Sebastián Faena y la Facultad de Arquitectura y Urbanismo como escenario para “The Many Faces of Ecstasy”. La colección utiliza el Pabellón 3 para que la moda, el arte y la cultura compongan un relato visual que busque un “diálogo directo con el pensamiento creativo local, despertando conversación y repercusión en redes”, según detalla el comunicado oficial. La narrativa absorbe el entorno para validar la relevancia del diseño en un momento de fragilidad institucional. 


La impronta rockera de Ay Not Dead se cruza con referencias al cine de autor y la música para construir una intensidad emocional. El resultado es un repertorio de siluetas modernas donde los tejidos fluidos conviven con prendas estructuradas, un contraste que sucede dentro de las aulas para recordarnos que la educación pública no es un gasto, es una de las inversiones más importantes de nuestro país.


imágenes: Gentileza Ay Not Dead / PH Sebastián Faena  | vía Grupo Mass

Nuestros años locos tienen a John Galliano diseñando para Zara

 


La historia de la moda cuenta que a mitad de cada década los experimentos previos se asientan para definir los códigos de los años por venir. No es un momento de ruptura, más bien cuando las piezas del sistema terminan de encajar bajo la lógica del mercado. Tras un periodo de dos años de movimientos frenéticos en las direcciones creativas de las maisons, la jerarquía tradicional comparte su lugar con una estructura donde la relevancia no depende del precio de la etiqueta, sino de quién controla la conversación global.

En este escenario de transición, las marcas de consumo masivo dejaron su condición de replicadoras de tendencias para liderar las dinámicas de atención, reclutando a los nombres que antes estaban bajo el dominio de los talleres de lujo. Esta caminata hacia el mercado global se consolida con trayectorias claras: Clare Waight Keller, quien definió el código deportivo sastrero en Chloé, lidera hoy la dirección creativa de Uniqlo. El hermoso y cool Stefano Pilati, ex director creativo de Yves Saint Laurent, colaboró con Zara en una colección cápsula al igual que Kate Moss. Zac Posen ya había anticipado este rumbo al asumir el mando en Brooks Brothers y en 2024 como presidente ejecutivo y director creativo en Gap y Old Navy. Nos ponemos memoriosos. El inicio de este siglo estuvo marcado por la alianza entre Karl Lagerfeld y H&M en 2004. Este hecho dio lugar al inicio de un vínculo que durante diez años alimentó el interés por las colaboraciones entre el fast fashion y el lujo. Hasta que la fórmula dejó de resultar novedosa para integrarse como norma.



La noticia que termina de validar este cambio es el desembarco de John Galliano en Zara. Según reporta Vogue, se trata de una colaboración creativa de dos años para reinterpretar "los archivos" del retail, marcando el regreso del modisto tras su salida de Maison Margiela en 2024. Se espera que la primera entrega de Galliano para Zara llegue en septiembre (apostemos que será durante la semana de la moda de Nueva York). 

Este movimiento responde a la gestión de Marta Ortega, quien asumió la presidencia de Inditex en 2022. Bajo su mando, el grupo —valorado en 150.000 millones de euros y dueño de las firmas Pull & Bear, Massimo Dutti, Bershka, Stradivarius, Oysho y Zara Home— dió un giro hacia una sofisticación operativa que la distingue de la gestión de Amancio, su padre. "No se trata de vender más, sino de vender bien", declaró Marta al diario El País

La presencia de Anna Wintour en la sede de Arteixo y el vestuario de Bad Bunny para el Super Bowl son señales de una ambición mayor: contratar al último gran modisto del siglo XXI para validar la identidad de la compañía.

Imágenes: John Galliano Instagram / Collage BdM

Carolyn Bessette-Kennedy y el minimalismo: El ciclo que la moda se niega a cerrar

 

Hoy se parece mucho a los años 90. No es solo una coincidencia visual. Se trata también de un trasfondo político donde una parte de la sociedad, la nuestra, valida el ajuste mientras otra intenta sobrevivir a la frialdad de las medidas libertarias. La moda de la década de 1990 siempre parece estar regresando. En su momento nadie logró definirla. Fue un período marcado por la incertidumbre de un siglo que terminaba y la ansiedad por el esperado año 2000. Es una época donde la belleza se deshizo del artificio. Se impuso una silueta delgada que convivía con el estallido del grunge de Kurt Cobain. Pero el minimalismo no estaba solo. Thierry Mugler y Gianni Versace seguían dando figuras monumentales, mientras John Galliano y Alexander McQueen llevaban su rebeldía a las casas históricas de París. 


Tras temporadas dominadas por el lujo silencioso, este estilo parece haber agotado su capacidad de asombro. Al ser absorbido por el mercado masivo y replicado en las perchas del fast fashion, perdió su aura de exclusividad. Los informes financieros decían que el consumidor actual, golpeado por la inflación, ya no gasta en básicos de lujo porque puede encontrar lo mismo en una tienda de segunda mano: el minimalismo extremo terminó por igualar a todas las marcas. Fue cuando los expertos de la industria sentenciaron que estas prendas fallaron en generar un vínculo emocional, según el reporte 2025/2026 de BoF

Pero vemos que un factor externo cambió el rumbo. 


En febrero de 2026, el estreno de la serie de Ryan Murphy sobre Carolyn Bessette-Kennedy volvió a inundar las pantallas. El algoritmo de Instagram se obsesionó con su imagen, repitiendo las fotos de una mujer que vivió bajo el asedio constante de los paparazzi. 

En su versión cruda, el minimalismo ahora mismo es una estética que se consume como una estampita.  Mientras el público analiza cada detalle, incluso hay videos de los días de Carolyn Bessette en su trabajo como publicista para Calvin Klein (marca que a la vez aumentó su interés en búsquedas en un 347% en estas dos semanas), surgen eventos como la feria Eyecon Show, donde Selima Salaun exhibirá el prototipo original de las gafas "The Aldo" que Bessette inmortalizó y la serie Love Story: John F. Kennedy Jr. & Carolyn Bessette replicó para Sarah Pidgeon. Hasta apareció una subasta con prendas de Carolyn, aunque la casa no puede asegurar su autenticidad. 


La reaparición de la silueta lánguida de Carolyn Bessette-Kennedy es el motor que necesitaba el minimalismo para no aburrir. También puede ser la despedida triunfal como tendencia de marketing. Su presencia está desafiando la obsolescencia que los analistas le diagnosticaron. 

Mientras las redes sociales viralizan su figura, el mercado se divide en los que persiguen la imagen de moda y los que entienden que un buen diseño siempre es relevante.


imágenes vía Getty

Un Oscar para el muchacho de nuestra vida

 


Este domingo, en la 98.ª edición de los Oscar, se define si Ethan Hawke alza la estatuilla como Mejor Actor por su papel de Lorenz Hart en Blue Moon, la película de Richard Linklater. 
Escuchar su nombre es como entrar en una caminata mañanera por el West Village. Que en la cabeza empiece a sonar Big Mountain con la sonrisa de Winona Ryder en Reality Bites, mientras el cuerpo registra el crecimiento del compañero de ruta que aparece en la trilogía Before

Hawke es el muchacho que se hizo grande a la par de la generación que nacimos con el desayuno con olor a papel de diario y terminanos resolviendo la vida con aplicaciones. Ethan nos mantiene entre esos dos mundos. Es el bohemio que se sacó de encima el traje de estrella para seguir siendo alguien interesante. 
 
En el catálogo del star system de Hollywood, Ethan Hawke es el rebelde que no necesitó imitar a James Dean para contar la pose. El padre de Maya se viste con prendas clasicas que en él se ven como maravillas eternas. Su bohemia sigue el método de desarmar la sastrería, se arranca la corbata y se planta unas zapatillas que solo a él y a Robert Downey Jr. le quedan bien. 

Es la evolución del chic cuando se lo confunde con elegancia. Ethan tiene la capacidad de rescatar el desaliño de los noventa para elevarlo a una categoría intelectual, como quien sabe que la apariencia es el rastro del pensamiento cuando se viste.

Imagen vía Getty

Valentina Schuchner en Bafweek Otoño Invierno 2026


En su paso por la edición aniversario Bafweek otoño invierno 2026, Valentina Schuchner presentó "Lo siento mucho", una colección que utiliza el blanco para revisar las estructuras de poder. La propuesta se aleja de la estética pura y se concentra en el blanco como una herramienta histórica de distinción social, vinculada directamente a las transiciones del cuerpo femenino. El análisis de la diseñadora identifica el momento preciso en que es tono se transforma en una regla. Al establecerse como un código visual, el blanco dictamina jerarquías y valida pertenencias. 


Valentina Schuchner basa su narrativa en las siluetas del siglo XIX, años que definieron el estándar de una feminidad bajo control. Junto a Vanesa Brites, su madre, diseñan en el cruce del couture y el prêt-à-porter. La técnica reinterpreta la artesanía con una mirada contemporánea, integrando la tradición latinoamericana y la cultura de diseño en Argentina en un sistema que equilibra el minimalismo con la sensualidad. Sus colecciones sostienen la fuerza y la delicadeza con solidez técnica. 


 Aquí los apuntes de Valentina Schuchner en "Lo siento mucho", la colección otoño invierno 2026:

"El punto de partida fue pensar en el ideal de estabilidad que se consolidó durante la época victoriana, particularmente en torno a la figura de la Reina Victoria y la construcción de un ideal burgués de orden, moralidad y permanencia. En ese contexto, el vestido de novia blanco se instala como símbolo de pureza, control y estabilidad dentro de la institución del matrimonio. A partir de ahí, la colección propone tensionar ese ideal. En lugar de la estabilidad rígida que ese imaginario propone, aparece la idea de la emocionalidad como algo cambiante, cíclico y en movimiento. El cuerpo se adapta a ciclos: al vaivén de la marea, a las fases de la luna. Las emociones oscilan como un trazo que va y viene para dibujar una línea, una línea que encuentra sentido al construir una forma. Desde ese lugar, la colección explora la transición, la inestabilidad y el movimiento como parte constitutiva de la experiencia emocional, proponiendo una narrativa que se despliega a lo largo del desfile."

Valentina Schuchner en Bafweek - edición Aniversario

Valentina Schuchner "Lo siento mucho" - Otoño Invierno 2026

Imagenes pasarela: Gentileza Bafwek / Bang!
Boceto Valentina Schuchner  para Bloc de Moda

Moda Otoño Invierno 2026: El lenguaje de Kosiuko

 


El don para intervenir el denim y los brillos justos definen los percheros de Kosiuko. En el marco de BAFWEEK, la marca presentó "Retrofreaks", la colección otoño invierno 2026 que toma a Copenhague como referencia. Mientras el fenómeno del Copencore se construye sobre el minimalismo escandinavo, extravagancia y la mezcla de estampas, la propuesta de Cynthia Kern sostiene su propio manifiesto: una impronta sexy y rockera muy pensada. Es una actualidad confeccionada con pinceladas retro que logran capturar el interés visual con capas de cuero, encajes y denim. 


La clave de esta colección está en la autonomía de sus piezas. Se trata de prendas que demuestran su mejor versión cuando funcionan por separado. En este escenario, Luciana Geuna es quien mejor proyecta la intención de la marca en la actualidad. A través de su vestuario en el canal de noticias TN, la periodista materializa la imagen de la mujer moderna y decidida que el repertorio de Kosiuko propone. Geuna utiliza estas ideas para quebrar la norma estética de la televisión argentina, donde el resto de las conductoras están amarradas a una vestimenta tradicional y carente de huella personal. Al elegir estas ropas, con la asesoría del estilista Jorge León, ella logra una distinción que la ubica por encima de la uniformidad visual del medio. Así consolida una actitud que nutre con lo que viste y encuentra su origen en el carácter de Kosiuko.

Imágenes: Gentileza Bang!

La revancha del souvenir

 

En 1983, Franco Moschino fundó su casa para burlarse del simbolismo de la alta costura. Su método era la ironía, el italiano utilizaba objetos cotidianos y manipulaba los códigos visuales de Chanel o Louis Vuitton para desarmar las jerarquías del lujo. Lograba siluetas familiares que funcionaban como un chiste a la solemnidad de las maisons. Esa misión terminó con su temprana muerte ocurrida en 1994. Hoy, el argentino Adrián Appiolaza custodia ese legado desde que fue nombrado director creativo de Moschino en 2024. 


En la semana de la moda de Milán otoño invierno 2026, el diseñador expandió la identidad de Moschino con los signos de su propia historia para la Collezione 08. 
 
Evita lucida por la modelo Rosa Trosman, hija de Jesica

Hace unos días escribí en el diario sobre la problemática de las artes latinoamericanas en el circuito global. Como si existiera una exigencia de que se queden en su lugar y exhiban un folclore explícito. Se espera algo que funcione como un recordatorio geográfico más que como diseño contemporáneo. 


Para el Otoño / Invierno 2026, Appiolaza dictó una clase magistral. El Obelisco, Evita pixelada y el remerón blanco con la viñeta de "¡Basta!" con Mafalda convivieron con el cotidiano. Se vieron tejidos de llama, un look con bollitos de euros acompañado con el chanchito alcancía en modo bolso, otro de un cactus y uno de churros bañados en chocolate


La pasarela de Milán exhibió carteras de lana con un parche de una guitarra criolla, bolsos con la forma de la vieja expendedora de boletos de colectivo, que aún funciona en las ciudades balnearias, o el teléfono gris de disco de ENTel. Apareció el portarretrato de triple marco con la foto de la pareja feliz cortada de la revista, hermosos vestidos con el fileteado porteño y la frase atribuida a Mafalda "El problema de las mentes cerradas es que siempre tienen la boca abierta" en una camisa. Un jean fue acompañado por zapatos en punta con referencias al colectivo 29, la línea que une Plaza de Mayo con Olivos, el barrio natal del diseñador. 


Adrián Appiolaza, que en su adolescencia era habitué de la Bond Street y galería Jardín mientras estudiaba Diseño Gráfico en la UBA, ya había localizado su mirada al mudarse a Londres. Cuando en 2002 se graduó en Central Saint Martin ofreció una colección inspirada en la cultura gauchesca argentina que recibió el premio a "Mejor Colección de Mujer" en el V&A Museum. En esos días trabajaba a la par de Alexander McQueen en su estudio.


Sin exotismo y con la fuerza de un souvenir, la colección de Moschino rompe la regla. El argentino suele ignorar su propia cultura para aplaudir lo que pasa afuera. Esta vez, lo nuestro obligó al mundo a mirarnos.


imágenes: Moschino

Indio Solari en Arthaus: el píxel como pincel

 

“En esta deriva digital, lo bruto no es solo una estética aparente, sino también una manera de narrar una visión del mundo; significados que emergen tanto de la experiencia onírica como del universo artificial”. Con esta premisa se presenta Brutto, la exhibición de arte digital de Indio Solari. Tras su paso por el Museo MAR, la muestra aterriza ahora en Arthaus (Bartolomé Mitre 434, CABA) y podrá visitarse con entrada libre y gratuita hasta el 22 de febrero. 

Solari siempre supo que la verdad es una construcción difusa, un relato que se arma con fragmentos de memoria y deseo. Publicó su biografía bajo un título que oficia de descargo, "Recuerdos que mienten un poco", que remite a la canción "Perdiendo el tiempo" (incluída en el álbum Cordero atado de Los Redondos, en 1993), y confirmó esa búsqueda en sus libros en colaboración con el artista Serafín: "Escenas del delito americano" (2017) y "La vida es una misión secreta" (2019). 

Para Carlos Alberto Solari, abordar lo inexistente es una misión poética. Con los años, las redes sociales se convirtieron en su nuevo escenario, permitiéndole compartir sus obras y amplificar un espectro artístico que siempre estuvo allí, aunque por décadas permaneciera hipnotizado por la magnitud del fenómeno musical; el mayor de la cultura popular. 


En la cosmogonía del rock argentino, los varones suelen ser escrutados por cómo suenan y no por cómo se ven. Para la patria rockera, detenerse en el vestuario suele confundirse con frivolidad. Pero en su paso por la Biblioteca Nacional en 2015 con la muestra "Indio en la Biblioteca: El tesoro de los inocentes" fue una declaración de principios: allí, su estilo se expuso como parte de su universo intelectual. 

Mirar a Solari a través de una lente esteta permite analizar su apariencia no como un dictado de la moda, sino como la cartografía de una identidad desarrollada durante décadas. El uso persistente de los lentes de sol y el gorrito negro dejaron de ser simples accesorios para transformarse en su marca personal. A ellos se sumó un repertorio de camisas y camperas que el Indio estrenó en cada misa sobre el escenario, trazando una evolución hacia su aspecto actual: moderno, refinado y deliberado. Algunos elementos del vestir dejan de ser tela para convertirse en símbolos; son una expresión y representación que vibran en el inconsciente colectivo.