Reporte Buenos Aires: El diseño slow fashion y crochet artesanal de Laura Carrioli
La marca de Laura Carrioli nació durante el parate de la pandemia. Lo que empezó como una inquietud doméstica terminó en el aprendizaje del crochet, una técnica que le dio forma a sus primeros bolsos y le permitió entrar al mundo de la moda.
En el taller, el trabajo para los bolsos y las carteras artesanales se mide en horas de mano de obra: cada pieza requiere diez horas. Siete se destinan al tejido y tres al armado y la forrería. La producción funciona como un sistema familiar. Mientras dos colaboradoras tejen, la madre de Laura confecciona los interiores que luego se cosen a mano a la estructura exterior. n este artesanado, lo que se garantiza es que no existan dos modelos iguales. Laura utiliza hilo y rafia de algodón al 100%, junto con cuero y telas orgánicas para los forros.
Sus diseños siguen una agenda propia. A excepción de una línea de rafia pensada para el verano, los bolsos son atemporales. El uso de colores neutros y la estructura simple buscan la versatilidad: son piezas que funcionan tanto para un café en la ciudad como para un viaje de fin de semana.
Las referencias de Carrioli surgen de la observación. Se vale de lo que ve en las pasarelas, la naturaleza y lo que usan las mujeres en la calle. Los diseños de Laura Carrioli se comercializan en su tienda online y en el showroom que abre una vez al mes en el barrio de Belgrano.



















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