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Mujeres vestidas por mujeres

Notas de Autor por Lorena Pérez

Bloc de Moda es un medio digital pionero de América Latina fundado en 2006 por la periodista Lorena Pérez, enfocado en analizar la relación entre el estilo, la cultura, el arte y la sociedad ¡Bienvenidos!
Rock y Moda
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Murió el Indio Solari: Este legado rockero tiene un look

 


El Hipódromo de Tandil está a oscuras, de fondo se escucha una arenga que no calmará en las próximas horas. Es el anteúltimo show donde lo veremos en vivo a él, pero no lo sabemos. Nos habíamos desacostrumbrado a la rutina noventosa donde cada show podía ser el último. El Indio Solari quiere hablar. "Quiero decirles algo que tengo la necesidad de decirles", repite. Es marzo de 2016, al artista fenomenal se le quiebra la voz, quiere contar que Mr. Parkinson le anda pisando los talones... Tiene una chaqueta verde militar y un buzo con capucha con rayas blancas y negras que caen sobre un pantalón también holgado. Un look cotidiano sin pretensión. Cuando Los Fundamentalistas del Aire Acondicionado, la banda que lo acompaña desde 2004, comenzaron con los primeros acordes de "Nuestro amo juega al esclavo", las luces se prendieron y el Indio apareció, puño en alto, con una campera bomber negra acolchada y una camisa de jean entallada, otro ensamble funcional pero esta vez colmado de actitud. Es un rockstar, el mayor fenómeno de Argentina. 
 
Carlos Alberto Solari falleció a los 77 años. 

El Indio se convirtió en mito viviente siendo el cuerpo y la cara del movimiento que formó junto a la negra Poli y Skay Beilinson, su co-equiper compositivo en la banda, el corazón de Patricio Rey aseguran los cánticos de los fans, incluso después de la disolución de esta gran manifestación de la cultura popular. 
En su nueva etapa musical, el Indio se vistió práctico, con los lentes y el gorrito deportivo como accesorios fundamentales de su facha. En los pies siempre calza el modelo Uriarte de la marca 28 Sport, él le dice los zapatos de 'yosapa". 



Como performance, vestirse es un acto cotidiano. Los varones del rock argentino suelen ser examinados por cómo suenan y no por cómo se ven, aunque ensalcen una personalidad estética marcada. Para la patria rockera, prestarle atención al vestuario le baja el precio a la actitud. Mirar a Solari a través de una lente esteta permite analizar su apariencia y descubrir signos de una identidad que desarrolló a través de las décadas. El uso de los lentes de sol y el gorrito negro son su marca personal. Se sumaron las camisas y el repertorio de camperas que el Indio estrenó cada vez que se subió al escenario. El desarrollo de esa evolución explica entonces las particularidades de su aspecto moderno y refinado.  

De su etapa psicodélica de los 60' no hay registros. La precuela de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota, en los 70’, tiene a Solari haciendo artesanías y dibujos que vendía en las ferias de La Plata y en la emblemática Galería del Este. Luego comenzó a trabajar en ‘El Mercurio’, la estampería que Guillermo Beilinson, hermano de Skay, tenía en City Bell. Allí copiaban las estampas de las primeras prendas que llegaban de la India e imprimían metros de tela hindú para cortar vestidos, remeras y pañuelos. Más que hippie, él fue psicodélico, escribió en Recuerdos que mienten un poco, el libro autobiográfico que publicó junto al escritor Marcelo Figueras. Cuando Los Redondos hacen escala en Buenos Aires, el Indio usaba mameluco blanco y después comenzó a vestirse como un oficinista.  Camisas adentro de pantalones sastreros, una calva a medio afeitar, bigote. Todo ese bombardeo de novedad de la cultura de los 60' quedó entre paréntesis hasta los 90’, la década donde Los Redondos se convierten en una banda de estadio. 


Mientras tanto, los 80’ transcurrían con Luca Prodan, frontman de Sumo, sentando las bases del uniforme rockero para la década siguiente: jean, remera y zapatillas. Pelado, el Indio usó remeras, camisas a cuadros y de estampas psicodélicas. Algunas de estas piezas quedaron exhibidas en la muestra Indio en la Biblioteca: El tesoro de los inocentes, que en 2015 lo tuvo como protagonista en la Biblioteca Nacional, como la remera de la geisha con la que Solari cantó ‘Jijiji’ en Huracán del 94'. Pero no fueron las únicas prendas que conservó de otra época. En 2014, en el show que dio en Mendoza, volvió a desempolvar el jean de parche con rombos y cabeza de ganado que en los 90' usó para presentar 'Lobo suelto - Cordero Atado’ en Huracán y Entre Ríos y más tarde para tocar en vivo ‘Luzbelito’ en Go! de Mar del Plata. 

El artista más convocante del rock argentino mantuvo el uniforme de la funcionalidad y aportó su ejercicio de estilo en cada acción de gracia. También llamada misa ricotera. Te vamos a extrañar.

Este domingo 7 de junio, desde las 11 de la mañana (hasta que haga falta), el velatorio público del Indio Solari será en el Polideportivo José María Gatica, en Villa Domínico, Avellaneda (entrada por Mitre y Otero).

Lali Espósito en Cosquín Rock 2026: La Armadura del hate


Para el mundo de la moda, el papel suele ser un material frágil. Pero sobre el escenario del Cosquín Rock 2026, Lali Espósito lo transformó en un escudo de combate. La artista argentina se presentó con una pieza de Guevara Ocampo que, a primera vista, disparó la nostalgia inevitable de los archivos de la moda: el "Newspaper Dress" de John Galliano para Dior. 
 
Para interpretar el gesto de Lali, hay que volver a febrero de 2000. En el marco de la Semana de la Moda de París, Galliano presentó para Dior la colección "Fly Girl", una propuesta que caminaba sobre la línea entre el lujo extremo y la estética de los márgenes. Fue allí donde nació el newspaper print dress, una pieza que rápidamente trascendió la pasarela para convertirse en un artefacto cultural gracias a Carrie Bradshaw en Sex and the City. 
 

El diseño protagonizó el episodio “What Goes Around Comes Around” (un título que, irónicamente, resuena como poesía en Lali Espósito), en la tercera temporada de Sex and the City, además de un cameo años después en la película. En ese momento, el diseñador John Galliano usaba el papel como una provocación visual, una oda al chic urbano que la Bradshaw inmortalizó. Mientras el Dior original buscaba la belleza en lo efímero, Lali Espósito lo hizo bajo una lógica cruda. Y funcionó.  

La elección del material es el mensaje. Al optar por el newspaper dress,  Lali juega con la cualidad de  lo efímero de las noticias y los ataques mediáticos. En el periodismo impreso de la vieja guardia, la tinta del diario tiene la  reputación de "manchar" a quien la toca. Aquí, Lali invierte el proceso. Lo que antes era basura destinada a ensuciar su nombre se convierte en una pieza de arte. Es una declaración. El ataque de hoy es el residuo de mañana. 


Al igual que el "Vestido del Odio" diseñado por Maria Grazia Chiuri en Dior para Chiara Ferragni para la 73ª edición del Festival de la Canción de San Remo, en 2023, la prenda de Lali funcionó como tela para la toxicidad. Para Ferragni, ese vestido fue una respuesta a años de una crítica feroz que precedió, incluso, al colapso de su reputación por el "Caso Pandoro", una hostilidad cimentada en el resentimiento hacia su paso de bloguera a empresaria exitosa - dos veces estudiada por Harvard - y en las críticas constantes a su maternidad pública, factores que la convirtieron en el foco de una Italia conservadora mucho antes de que sus finanzas fueran auditadas. De manera similar, Lali Espósito fue blanco de una campaña de desprestigio político en Argentina, donde su nombre se convirtió en el centro de un debate sobre el gasto público y la libertad de expresión, enfrentando ataques directos desde la cúspide del poder ejecutivo que buscaron, sin éxito, desmantelar su legitimidad artística. 


La genialidad de este vestido en 2026 está en su resignificación. Si el modelo de Ferragni exponía los insultos sexistas, el de Lali utilizó la herencia de la colección Fly Girl para envolverse, literalmente, en las agresiones que intentaron silenciarla. No es una cita a la cultura pop, más bien una recontextualización del poder. Lali usó el newspaper print dress para contar que puede caminar sobre las brasas de su propia reputación mediática y convertirlas en una performance Couture. En la era del algoritmo, la mejor forma de sobrevivir al odio es cortarlo a medida, imprimirlo y usarlo como una armadura.

El Manifiesto Benito

 

¿Por qué nos obsesiona Bad Bunny? La respuesta no es la repetición del algoritmo, más bien su capacidad para actuar como un espejo cultural. Benito Antonio Martínez Ocasio recorre la música y también redefine la masculinidad y la identidad de una generación entera. Utiliza la moda para asaltar las normas tradicionales. 

Se pinta las uñas. Viste colores eléctricos. Observado de forma aislada, el gesto es casi mundano, pero ejercitado por el artista puertorriqueño, se transforma en un gesto de resistencia. Por eso cada uno de sus movimientos, piensen en el Super Bowl del fin de semana pasado, se percibe como un giro de guión en la narrativa del poder latino. 

¿Lo más fascinante? Él es dueño consciente de su propio mito. 

El conejo malo viste de Zara: el look de Bad Bunny en el Super Bowl es parte de la estrategia de la empresa española para reposicionarse. Ya no quiere seguir las tendencias, parece

Benito entiende que el estilo sin sustancia es efímero. Para su álbum "DeBÍ TiRAR MáS FOToS" (2025), reclutó al historiador Jorell Meléndez-Badillo, profesor de la Universidad de Wisconsin-Madison. ¿El encargo? Documentar el alma de Puerto Rico. 
Meléndez-Badillo redactó notas sobre el pasado político y la justicia social de la isla que, al ser compartidas por el artista en enero de 2025, capturaron 20 millones de visualizaciones en un parpadeo. Bad Bunny quería más que su audiencia consumiera ritmos en YouTube, más bien que conocieran el contexto histórico a través de una experiencia. Un texto académico, en español, convertido en tendencia global. 

Cada era tiene sus referentes. Bad Bunny no inventó la rebeldía, pero sus actos delinean una nueva autoridad: poner al pueblo por delante y defender lo propio antes que lo extranjero. Es una posta que hereda de otros momentos de quiebre en la isla, como cuando Ricky Martin se puso al frente de las manifestaciones de 2019, agitando la bandera del orgullo gay desde lo alto de un camión, convirtiendo la protesta en una performance de identidad colectiva. 

Quizás sea el acto de resistencia que un pueblo como el nuestro, el argentino, no solo comprende sino que celebra con fervor, el mismo fandom que, apenas diez días atrás, se entregó al furor del esnobismo del “Yo no compré nunca en mi vida ropa en Argentina

Para Benito, el mensaje y el mercado son lo mismo. Mientras algunos discuten sobre el origen de su guardarropa, él está ocupado ejecutando su estrategia. Llenar tres estadios River este fin de semana es una prueba.

Rockeros Vestidos: La relación de Gustavo Cerati con la moda


Gustavo Cerati compuso postales que por su definición clara remiten inmediatamente a un momento. Su presencia se distinguió siempre por un gesto que las ropas por sí solas no tienen: estilo. Una actitud enaltecida con la apariencia eternamente juvenil sin desentonar jamás. Con Soda Stereo estrenó el under porteño y ofreció una nueva imagen en cada disco. En su faceta solista apeló a un lenguaje moderno para vestir tanto arriba como abajo del escenario. Conocedor de la moda y sus diseñadores, en 2009 registró sus gustos en una línea de ropa para hombres inspirada por Hedi Slimane, director creativo de Dior Homme en 2001, que realizó junto al diseñador Manuel Morales para Falabella

A seis años de la muerte de Gustavo Cerati, recordamos cómo marcó épocas a través de su estilo:


Soda Stereo fue uno de los grupos que estrenaron el under porteño, un circuito que recorrieron desde 1983. El trío compartió referencias musicales y estilísticas activas en la conversación cultural del momento, un balanceo de influencias donde buscaron encajar y a la vez diferenciarse del resto. Ser joven en los '80 y en Buenos Aires significaba tener ganas de expresarse y nada qué ponerse. Así fue como Alejandra Boquete se convirtió en la primera vestuarista y maquilladora de Soda, cuando el grupo estaba por filmar "Cuando pase el temblor" en las ruinas del Pucará de Tilcara, en la provincia de Jujuy. Era la época en que The Cure imprimió por estos lares la manera de lookear el postpunk: Gustavo cerraba hasta el último botón de sus camisas de seda compradas en el Once, llevaba bombachas de campo y un sobretodo negro larguísimo tomado del placard de su papá. Polvos blancos para palidecer el rostro y los pelos batidos eran recurrentes y la mayor preocupación del artista, por lo que Boquete estuvo siempre lista al costado del escenario con un peine y jabón para marcar el movimiento hacia arriba. El momento cúlmine de este look, que luego viró a otro completamente distinto, fue con "Doble Vida" (1988), donde el joven diseñador Pedro Zambrana hizo el vestuario para la portada, con prendas de la marca Key Biscayne, que mantuvo el código indumentario en negro total. Para los '90, la apariencia de Gustavo Cerati puede contemplarse en "Dynamo" (1992), cuando Soda Stereo expuso un nuevo sonido y reflejó lo alternativo. El vestuario estuvo acorde: estampas psicodélicas metalizadas en buzos, remeras manga larga y pantalones sellados con prints de materiales metálicos y plásticos.

Se separó Soda Stereo, 10 años después volvió. En el recorrido, Gustavo grabó discos solistas y la constante fue la importancia que le otorgó a la imagen. En el nuevo siglo dos momentos determinaron el cambio de época. En 2001 ofreció “11 Episodios Sinfónicos” y fue vestido por Pablo Ramírez con un abrigo en denim forrado con satén rojo. Una representación de “El Principito” potente, emotiva, a tal punto que el diseñador tuvo un ataque de pánico cuando Cerati dio el show en el Colón, dos años después del lanzamiento. En 2009, pleno auge de las colaboraciones en la moda, Cerati se alía con Falabella para realizar una colección de moda. La idea fue meterse en el guardarropa de Gustavo, recuerda Manu Morales, el estilista y diseñador a cargo de bajar la idea del músico a una línea para hombres. El disparador fue la silueta que Hedi Slimane, en sus días como director creativo de Dior Homme, lanzó en la moda masculina. Así llegaron mas de 40 prendas que se distribuyeron en los locales del retail chileno en latinoamérica. La publicidad mostró a la voz sensual del rock luciendo las prendas, mientras de fondo sonaba 'Rapto", un adelanto de lo que sería su último material discográfico, Fuerza Natural.


La importancia en la imagen fue una constante en la carrera de Cerati. Para “Fuerza Natural” (2009), su último trabajo discográfico, el artista acudió a una idea conceptual imponente. El jinete de la portada se bajó al show mediante un antifaz con el que Gustavo abrió los conciertos. Parado en el escenario, antes de calzarse la guitarra, se percibía su silueta en negro cortada por un bordado blanco que decoraba una chaqueta: la idea del diseño fue replicar una pieza lucida por Jimi Hendrix. Meses antes del lanzamiento y de la gira, Gustavo Cerati adelantó el nuevo material a través “Rapto”, el corte que sonó en el spot de la colaboración que hizo para Falabella, una colección con 40 prendas que tomaban las ideas de su guardarropa. Así quedó sellada la huella final de un hombre colmado de sentido estético.


*Una versión de esta nota fue publicada en Revista Brando

Rockeros Vestidos: El vínculo de Dante Spinetta con la moda


La moda masculina refleja más sentido común que las colecciones pensadas para mujeres. Los diseñadores entienden qué quieren usar los hombres. Ademas de concentrar menos desfiles y volumen de oferta, la moda para hombres baja la idea a prendas que realmente se vayan a usar: marcas y diseñadores miran a sus clientes y resuelven la necesidad. No se perciben grandes innovaciones sino dar un aspecto moderno a costumbres que ya estaban instaladas en la vestimenta del hombre. Más tarde, esas ideas se instalan e inspiran a la ropa femenina.

En tiempos de pandemia por COVID-19 y pasarelas digitales, analizamos estilos de un músico que viste ropa urbana: Dante Spinetta.


Dante Spinetta muestra una actitud desafiante y tomó las ropas clásicas del repertorio hiphopero para reflejar su identidad. Hoy es uno de los referentes de este sonido que no siempre gozó de tanta notoriedad, mucho menos las prendas que los raperos hicieron propias, tanto que crearon un estilo. Aunque ofrecen un discurso que muestra al aspecto como algo intrascendente, los músicos argentinos invierten en su apariencia y la ropa es parte del vocabulario con el que arman el look. Utilizan y repiten las prendas que los definen, puede ser un uniforme de zapatillas, jean y remera, como Chizzo de La Renga, la campera de cuero y el pañuelo hippon de Andrés Ciro Martínez, hasta el más exquisito vestuario comprado con conocimiento en la historia de la moda, tal el caso de Andrés Calamaro. En Dante Spinetta es posible establecer una conexión en cómo su vestimenta acompañó su evolución: el guardarropa deportivo establecido en los 90 y rechazado con la misma fuerza por la industria que no aceptaba como moda a la ropa urbana, pero MTV legitimaba en videos que terminaron por definir uno de los perfiles de la década.


Cuando Illya Kuryaki and the Valderramas salió a escena, en 1991, hubo un mensaje contundente dado por la imagen integral que ofrecían Dante Spinetta y Emmanuel Horvilleur. Ellos mencionaron a Michael Jackson, Prince y Run-DMC como referencias mientras una idea bien marcada - llamada estilo - lo mostraba personales. Dante siempre tuvo un costado más urbano y Emmanuel fue el fashionista. Para Spinetta, esta fue una etapa lúdica, acorde a la edad y el descubrimiento individual al que invita la adolescencia. Vinchas para calmar rulos que se descontrolaron en cuanto el sampling aparecía, el torso al descubierto, una referencia inevitable a las fotografías que su padre Luis Alberto inmortalizó en los 70' con Almendra.


Las remeras, pantalones holgados y zapatillas son signos de identidad: la cultura del hip hop siempre estuvo en Dante. También el gusto por la moda. En está época, Dante y Emmanuel oficiaron de modelos para los alumnos de la novísima carrera de Diseño de indumentaria y Textil de la FADU UBA: los chicos desfilaron para las performances que los futuros diseñadores armaban en los barcitos del bajo. La agenda de actividades podía completarse con una participación en vivo del programa de Cris Morena "Jugate Conmigo" , el mensaje era el mismo y podía llegar de la imagen o de la música.

 No hay un Dante en casa y otro en el escenario, soy siempre el mismo sujeto con la misma ropa."


En 2002 inició su carrera solista. En su vestuario mantuvo las referencias hacia las vestimentas del hip hop, la cultura estadounidense donde sintetiza el sonido y el estilo a sonidos modernos y llevados al territorio cultural propio. En Dante no hay huecos ni elecciones que hagan ruido, hay evolución. En esta época congenió con Kanye West, el rapero y productor que utilizó la imagen para presentar su arte y con una evidente debilidad por la moda. Joggins, remeras XXL y zapatillas Nike, Spinetta compuso su vestuario con prendas de las marcas de culto del hip hop, como Rocawear, de Jay Z, y Sean John, de Sean Combs, firmas que definieron, varios años después, la esencia del vestir de la época actual. Para el caso, en 2015 Dante se alió con Oscar Fernández, el peluquero a cargo de Roho, para hacer Volans, una línea de ropa masculina para Garçon García. "De chico revolvía no solo el placard de papá, también el de mamá", contó Dante en aquel momento, a pesar que su look se enmarca dentro del esquema masculino.


Una carrera musical cada vez más asentada, Dante nutre de manera sustanciosa su look que no se estanca. Participa en producciones fotográficas donde aparece con las composiciones que señalan identidad - pantalones, gorritos, rulos endemoniados y siempre notoriamente expresivo. En la actualidad su estética es más convencional, equipos más pensados y rompe la urbanidad con prendas formales, como pantalones entallados, poleras o camisas atravesadas por las cadenas alrededor del cuello, gesto propio del repertorio del rap, por ejemplo en la época de Puñal (2018), pero mostrado como un ensamble simple y casual. En Aves (2020) resumen su metódica forma de personalizar símbolos de la cultura que reinterpretó como propia.

Tengo que sentirme seguro con la ropa. Me ayuda mucho a transmitir el mensaje que quiera dar.”


Imágenes: vía Dante Spinetta
Una versión de esta nota fue publicada en Revista Brando

Rockeros Vestidos: Para perfilar a Sandro


Cuando el rock and roll apareció y con su ritmo poderoso le habló a los jóvenes en sus propios códigos, allí estaba Elvis Presley personificando el fenómeno. El momento invitó a las compañías discográficas a que vayan tras su propio rey. En Argentina ese furor se corporizó en Sandro. Sex symbol, ícono cultural y fenómeno de masas, el artista cimentó las bases del rock argentino y se convirtió en emblema de la canción melódica. Sandro, Sandro de América, Roberto Sánchez o El Gitano cultivó en cada etapa una estética que contó la imagen del momento y que en el transcurso de los años siguió una evolución natural: el morocho de labios carnosos comenzó usando traje y finalizó su carrera llevando traje, en el medio hubo diversos vestuarios que mantuvieron el espíritu seductor del ídolo amado por las mujeres.


Los primeros años de los 60’ fueron de ebullición juvenil. Los nuevos ídolos de la juventud construyeron la imagen de la década, idealizada principalmente por Elvis Presley y los Beatles, más tarde se sumaron los Rolling Stones. Sandro admiraba al cantante oriundo de Memphis, todo un símbolo del cuerpo liberado. De Elvis tomó - y emuló - los movimientos y el vestuario. El Gitano unió looks de jeans y camperas y pantalones de cuero, poleras y sacos, botas en punta con taco.


El pelo engominado y para atrás, con un jopo a lo Teddy Boy podía mantenerse intacto ante el movimiento desenfrenado de las curvas espigadas del performer, secundado por los gritos enloquecedores de las chicas. El gesto fue retratado en “Convención de Vagabundos”, el film de Rubén W. Cavallotti donde Sandro y Los de Fuego se encargaron del momento rocker de la película estrenada en 1965. Finalizado este trayecto, el astro se puso melódico y cambió el look.


La atmósfera de los 70 se tradujo en la libertad de reglas y las amplias posibilidades del vestir. Gran protector de su vida privada, el estilo setentero de Sandro fue ubicado según lo que vestía en las películas y los shows. Esas apariciones públicas oficiaron de espejo para saber cómo gustaba que lo vieran: ajustado, con brillos, de pantalones oxford y botas texanas, solapas anchas para los sacos y camisas y chombas desabrochadas. Con la línea larga y delgada, el cantante materializó la silueta característica de estos años.


El jumpsuit fue una de las prendas que ejemplifica el concepto unisex que se inició en esta década. Sandro, siguiendo el modelo de Elvis Presley, los usaba en vivo y quedó inmortalizado en el álbum "Espectacular" de 1971. De brazos cruzados y mirada penetrante, casi 40 años más tarde la imagen volvió a invadir las calles de Buenos Aires cuando la marca Converse celebró su centenario y eligió esa pose del gitano para reflejar la rebeldía juvenil en la campaña: cambiaron las botas con taco por un par de zapatillas y sumaron un jean negro. Roberto dijo estar encantado con el resultado.


Romántico y sexual, la actitud de Sandro se mantuvo intacta hasta el último concierto, en 2004, y respondía a las fantasías de las mujeres, un público fiel integrado por madres, nietas, hijas, abuelas, novias. En 1980 filmó "Subí que te llevo", su última película. Luego llegaron un puñado de shows esporádicos donde ya había comenzado a usar trajes que desarmada a medida que subía el calor en el recital. Pero el momento emblemático de este equipo fundamental del guardarropa masculino fue en 1994, cuando celebró "Sandro: 30 años de magia". Allí también convirtió la bata roja en seña de identidad: un guiño de total entrega e intimidad con su público.


Una rosa, la mirada, el pelo, una carcajada medida y los rasgos tan marcados ayudaron a darle actitud a ese movimiento erótico y poco refinado que marcaron la memoria de distintas generaciones. Sandro, de américa, de todos.

* Una  versión de esta nota pertenece a la edición impresa de marzo de Revista Brando que, dadas las medidas de salud de público conocimiento, está online y de manera gratuita en este link.

Rockeros Vestidos: Indio Solari tiene estilo, aquí un retrato

El Hipódromo de Tandil está a oscuras, de fondo se escucha una arenga permanente que no calmará en las próximas dos horas. Indio Solari quiere hablar. "Quiero decirles algo que tengo la necesidad de decirles", repite. Es marzo de 2016, al artista descomunal se le quiebra la voz, quiere contar que Mr. Parkinson le anda pisando los talones... Tiene una chaqueta verde militar y un buzo con capucha con rayas blancas y negras que caen sobre un pantalón también holgado. Un look cotidiano sin pretensión.


Cuando Los Fundamentalistas del Aire Acondicionado, la banda que lo acompaña desde 2004, comenzaron con los primeros acordes de 'Nuestro amo juega al esclavo’, las luces se prendieron y el Indio apareció, puño en alto, con una campera bomber negra acolchada y una camisa de jean entallada, otro ensamble funcional pero esta vez colmado de actitud. Es un rockstar, el mayor fenómeno de Argentina.


Carlos Alberto Solari tiene 70 años, se convirtió en mito viviente siendo el cuerpo y la cara del movimiento que formó junto a Carmen ‘Poli’ Castro y Skay Beilinson, su co-equiper compositivo en la banda, el corazón de Patricio Rey aseguran los cánticos de los fans, 18 años después de la disolución de esta gran manifestación de la cultura popular. El talento de Solari mantuvo la identidad en el hacer, no en el aparentar. Se viste práctico, con los lentes y el gorrito deportivo como accesorios fundamentales de su facha. En los pies siempre calza el modelo Uriarte de la marca 28 Sport, él le dice los zapatos de 'yosapa".


Vestirse es un acto cotidiano. Los varones del rock argentino suelen ser escrutados por cómo suenan y no por cómo se ven, aunque ensalcen una personalidad estética marcada, pues para la patria rockera, prestarle atención al vestuario es pura frivolidad.

Mirar a Solari a través de una lente esteta permite analizar su apariencia, no como una forma de imponer modas pero sí para descubrir signos de una identidad que desarrolló a través de las décadas.  El uso de los lentes de sol y el gorrito negro son su marca personal. Se sumaron las camisas y el repertorio de camperas que el Indio estrenó cada vez que se subió al escenario. El desarrollo de esa evolución explica entonces las particularidades de su aspecto actual, que es moderno y refinado. Algunos elementos del vestir se convierten en símbolos, son una expresión y representación que vibran en el inconsciente colectivo.


De su etapa psicodélica de los 60' no hay registros. La precuela de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota, en los 70’, tiene a Solari haciendo artesanías y dibujos que vendía en las ferias de La Plata y en la emblemática Galería del Este. Luego comenzó a trabajar en ‘El Mercurio’, la estampería que Guillermo Beilinson, hermano de Skay, tenía en City Bell. Allí copiaban las estampas de las primeras prendas que llegaban de la India e imprimían metros de tela hindú para cortar vestidos, remeras y pañuelos. Más que hippie, él fue psicodélico, escribió en ‘Recuerdos que mienten un poco’, el libro autobiográfico que publicó junto al escritor Marcelo Figueras.


Cuando Los Redondos hacen escala en Buenos Aires, el Indio comenzó a vestirse como un oficinista. Camisas adentro de pantalones sastreros, una calva a medio afeitar, bigote, lo más parecido a un vecino que lo esperado para un artista. Todo ese bombardeo de novedad de la cultura de los 60' quedó entre paréntesis hasta los 90’, la década donde Los Redondos se convierten en una banda de estadio. Mientras tanto, los 80’ transcurrían con Luca Prodan, frontman de Sumo, sentando las bases del uniforme rockero para la década siguiente: jean, remera y zapatillas.


Pelado, el Indio usó remeras, camisas a cuadros y de estampas psicodélicas. Algunas de estas piezas quedaron exhibidas en la muestra que en 2015 lo tuvo como protagonista en la Biblioteca Nacional, como la remera de la geisha con la que Solari cantó ‘Jijiji’ en Huracán del 94'. Pero no fueron las únicas prendas que guardó de otra época. En 2014, en el show que dio en Mendoza, volvió a desempolvar el jean de parche con rombos y cabeza de ganado que en los 90' usó para presentar 'Lobo suelto - Cordero Atado’ en Huracán y Entre Ríos y más tarde para tocar en vivo ‘Luzbelito’ en Go! de Mar del Plata.


5 discos solistas después, el artista más convocante del rock argentino mantiene el uniforme de la funcionalidad, aportando también una lección de estilo en este culto pagano que resulta el rock.

Una versión de esta nota fue publicada en la edición de marzo de Revista Brando. 

Postales de viajes: La muestra de fotos de Lenny Kravitz en São Paulo


São Paulo es una ciudad de 18 grados permanente. Un placer. El sol a veces se cuela por las copas de los arboles y la felicidad de mantener un look con mínimas variaciones de la mañana a la noche hacen la caminata agradable en una ciudad difícil de encasillar: para un porteño es imprescindible traducir a lo conocido. No es de corte europeo, pero tampoco impregna una estética latina, en las calles tampoco se ven los estilos que caracterizan a Brasil. Las personas no se visten de colores y tampoco con la marca personal de los diseños que distingue la pasarela SPFW: São Paulo tiene sus propios espacios que narran esta ciudad enorme, oscura, dura y distante.


De la vereda del sol está la Galería Leica. En la puerta posa un hombre estiloso y encantador por donde se lo mire. Parece Lenny Kravitz. Es Lenny Kravitz. La caminata por el barrio Higienópolis tiene esas sorpresas. La cosa es que este rockero capaz de mixturar funk, gospel, rhythm & blues en una misma noche expone en Leica Gallery. Se trata de "Flash", una muestra de fotos donde el músico pone el lente en aquellos que lo retratan alrededor del mundo. La mirada sobre los fans, los paparazzis, los fotógrafos que corretean tras su figura sobre el escenario y por las calles con celulares o cámaras profesionales. De ser el punto de referencia a fotografiar su propio ritual diario, pues la vida de una estrella de rock se vive frente a los ojos del mundo.


A FLASH la componen 50 fotografías en blanco y negro que toman la planta baja y el subsuelo de esta coqueta y moderna galería paulista que muestra cómo lo que antes era invasivo ahora puede ser naturalizado y terminar como tema de una muestra en un espacio de arte.

Rockeros Vestidos: Un pequeño perfil de Paul McCartney, a propósito de su show en Argentina

Paul McCartney vuelve a Buenos Aires. La agenda marca el sábado 23 de marzo para el show que dará en el Campo Argentino de Polo y será su cuarta visita tras sus presentaciones en 1993 (“The New World Tour”), en 2010 (“Up and Coming Tour”) y en 2016 (“One On One Tour”). Esta vez, el gran artista lo hace como parte de la gira “Freshen Up Tour”, con la que está presentando “Egypt Station”, el último disco de estudio que el ex Beatle está apoyando.


Como prólogo al lanzamiento de su nuevo disco, Sir Paul - rango al que fue elevado en 1997 - protagonizó uno de los momentos más virales y emotivos de 2018, cuando se subió al auto del comediante inglés James Corden para filmar el Carpoll Karooke, el segmento del programa de TV “The Late Show” donde el conductor y un artista invitado cantan mientras pasean en auto. Estuvieron en la barbería de Penny Lane, la casa donde vivió Paul y en un pub donde había tocado con John Lennon, Ringo Starr y George Harrison. Esta vez, la historia viral colmó de emoción las cadenas de forwarded que a diario se reciben en los medios sociales y por fin, una vez, la noticia no es consumo irónico sino que va directo al corazón. ¿Cuál es la magia que tiene este señor de 76 años para seguir emocionando? La marca de agua de su voz, que es inconfundible y hace volver un ratito al cuarteto de Liverpool. Cuando suena ‘Hey Jude’, cerrás los ojos y estás escuchando a Los Beatles 50 años después de su disolución.


Esa magia es la que experimenta el showman en cada uno de sus conciertos. Gran arengador, con cada reacción del público parece sorprenderse y muestra gratitud. Atrás quedaron los looks uniformados que Paul McCartney compartía con The Beatles, los trajes heredados de los 50' que reflejaron una época dorada, justo antes que la juventud impulse la revolución cultural, incluido el vestir. Para el público y la prensa, Los Beatles y los Stones formaban una rivalidad cual Redondos y Soda Stereo sucedía tres décadas después por estos lares. Las chicas pedían algo distinto y ahí estaba la Beatlemania primero y la Stonemania después, con la histeria como gesto que forjó la esencia de esa cultura rock que estaba naciendo en Inglaterra y se expandía como peste.


Mientras los Rolling Stones eran los sucios y desprolijos capaz de escandalizar al establishment - “¿Dejaría que su hija se casara con un Rolling Stone?", era el titular de la época - Los Fab Four encantaban a la familia y llevaban el look del rock and roll del momento: el traje de mohair y la corbata. Encima fueron nombrados en 1965 miembros de la Orden del Imperio Británico. Grandes peinados marcaban la personalidad de cada uno. Luego, en esta década psicodélica y colmada de experimentación, también fue el vestuario el foco de su atención. Se fueron a meditar a la India y siguieron el código indumentario que colorea Rishikesh, la zona cerca del Himalaya donde acamparon. Esas piezas y otras que marcaba la esencia Beatle se vendía en la Apple Boutique, una tienda de Baker Street, Londres, que la banda abrió y que duró menos de un año.


¿Qué pasa con el look de este hombre moderno? Paul McCartney siempre mostró fascinación por la sastrería. "Me quedaba paralizado y totalmente obsesionado con los tacones brillantes de plataforma de mi madre y los trajes a medida de mi padre", recuerda Sir Paul que en sus inicios como rock star fue vestido por Edward Sexton, el sastre de Savile Row que también lo vistió para la portada icónica de 'The Abbey Road", el traje que volvió a usar para disolver la sociedad con los Beatles en la corte años después. Barba y grandes abrigos de tweed fueron su sello que, con el paso tiempo, logró agilizar y vestir en correspondencia con la época: Paul se viste con remeras, jeans y mucha camisa, sobre todo para los shows.


Desde 2011 está en pareja con Nancy Shevell y junto a su anterior compañera que murió en 1998, Linda McCartney formaron una de las parejas más emblemáticas del rock. McCartney compartió su vida con la fotógrafa desde 1969 y tuvieron tres hijos: Mary, James y Stella McCartney, la diseñadora que heredó de sus padres la conciencia por el medioambiente y el activismo por los derechos de los animales. A tal punto es el compromiso familiar que, cuando Paul McCartney ofreció la conferencia de prensa en 1993, en su debut en Argentina, pidió que los presentes se quitaran cualquier elemento de cuero que llevaran puesto. Los invitados aceptaron, todo sea por estar cerca de una leyenda.

Clan McCartney: Mary y Stella con Paul McCartney, su papá. 

Paul McCartney se presentará en Argentina: el sábado 23 de marzo en el Campo Argentino de Polo