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Notas de Autor por Lorena Pérez

Bloc de Moda es un medio digital focalizado en la cultura moda, en movimiento desde 2006, que apuesta al periodismo de calidad. Historias plasmadas en un reportaje online, donde se observa, se pregunta, se escucha y se escribe la moda como fenómeno social. ¡Bienvenidos!

Moda post pandemia: ¿Qué me pongo?

¡Pantalones!

Con una nueva lupa estamos revisando las tendencias que ofrece la moda. De la cuarentena al distanciamiento social, de los días en casa quedan las prendas holgadas, que permiten mayor libertad de movimiento y confort. Así, la facilidad de uso se apropia del ¿qué me pongo? en la nueva normalidad. El reporte de tendencias Primavera / Verano de WGSN confirma a los pantalones cargo como "imprescindibles", dice, pues una narrativa de protección continúa evolucionando y los estilos utilitarios pasan a primer plano para brindar una sensación de refugio y defensa, pronostican los expertos de esta agencia de estilo. 


Los pantalones cargo tienen su origen militar y aparecieron como ítem de moda tras la Segunda Guerra Mundial. Luego, en cada década, resurgieron con distintas singularidades aunque siempre asociado a la rebeldía: la idea de descontracturar el look sigue vigente. 

El toque sastrero en los pantalones de uso más informal lo vimos en la evolución de la joggineta, los géneros y estampas aplicadas. Alejados del pijama, acá algunos looks con los afamados pantalones de bolsillos laterales. 


Las imágenes pertenecen a la colección Primavera / Verano 2021 presentada en el Runway 360 del New York Fashion Week (virtual) por Private Policy, la marca de moda masculina diseñada por Haoran Li y Siying Qu que acostumbra a subir a pasarela looks femeninos compuesto por pantalones holgados y hermosas faldas con tajos monumentales. 

Aquí, otra evidencia de cómo la moda toma elementos masculinos para resolver el vestuario de la mujer en movimiento. 

Crónica visual: agregá tu imagen en la pizarra de Bloc de Moda Pinterest

Diego Armando Maradona, ícono de la moda

El 10 reflejó su estatus social a través de la apariencia. Aquí un repaso por el estilo del mayor ídolo popular

El 30 de octubre Diego Maradona cumplió 60 años, Hoy, 25 de noviembre, murió tras sufrir un paro cardiorrespiratorio en su casa del barrio San Andrés, partido de Tigre, donde se había mudado tras la operación a la que fue sometido por un hematoma subdural en la cabeza. 
Silencio desolador.
  

El 10 reflejó su estatus social a través de su apariencia. A modo de homenaje, aquí un repaso por el estilo del mayor ídolo popular y su gusto por la moda

En 2010, Maradona fue imagen de la campaña Journeys de Louis Vuitton junto a Pelé y Zidane.

"Conoce primero quién eres y después adórnate en consecuencia", sentenció el filósofo griego Epicteto. Como si Maradona hubiera sido uno de sus discípulos, siguió la norma. Una de las primeras visuales que aparecen del ídolo popular puede ser la del shortcito, en los 70, cuando los pantalones de fútbol, luego de décadas de variar en los largos, quedaron cortos. La imagen de los deportistas revelando más pierna y musculatura puede ser más sensual que cualquier otra postal esmerada que el fashionismo futbolero pueda dar. En los 70, Diego Armando Maradona no emitía mensajes de gusto por la ropa pero sí dejó la contundencia de un look que marcó presencia: grandes rulos se avecinaban, las camiseta pegada al cuerpo y el pantaloncito que dejaba al descubierto su magia.


Maradona en la década del 80 hace su oda al look. Su proclamación de interés hacia la ropa y las joyas lo acompañó, con distintos matices, a lo largo de su carrera. El consumo ostentoso fue su norma, él sentó las bases de la indumentaria del futbolista. Tradicionalmente, cuando más prendas se podían mostrar, más elevado era el status de una persona. Así se manejaba las clase alta del pasado y que los futbolistas llevaron a otro nivel, rozando incluso la vulgaridad. Ejemplos en “el 10” no faltan: El arito de diamantes era percibido como un símbolo de poder. Diego hizo gala de eso a partir de esta década fastuosa hasta la actualidad. El tapado de piel, una pieza que se usó en los años 30 para evidenciar riqueza, fue otro ítem con el que Diego sorprendió: usó un modelo majestuoso en blanco. La década la cerró de la forma pomposa en que la transitó: se casó con Claudia Villafañe en el Luna Park.


Los 90 varían entre el mundial de Italia, el "me cortaron las piernas" del 94 y el regreso al club de sus amores, Boca Jrs, en 1995. Para el caso, se tiñó primero un mechón rubio en homenaje. Tiempo después, el platinado ocupó toda su cabellera. En estos años Maradona continuó con el estereotipo del futbolista, incluso antes de que el concepto de 'metrosexual' se viralizada en el mundo de las canchas. Prendas caras, marcas a la vista y una sentencia de su modisto, Tito (Samelnik) de "Matices": Diego no repite la ropa. Antes de ser atrapado por el minimalismo, los 90 tuvieron un gran referente: el glamour de Gianni Versace. Maradona mostró su fanatismo hacia la casa del diseñador italiano y sus camisas de estampas extravagantes, notorias y tan identificables, con la medusa y las cadenas como marca registrada.


De la gloria a la caída del ídolo, la rebeldía es su seña particular. Es posible considerar que el gusto por la pilcha fue la constante en su vida. Cuando subió de peso fue el jogging su opción, como el de cualquier mortal. Se lookeo con una vincha, adelgazó y se puso el traje. Volvió a engordar. En 2014, para el Mundial de Brasil condujo "De Zurda" junto a Víctor Hugo Morales para el canal venezolano teleSUR. Allí volvió a usar Versace, entre un pantalón pijama y una remera que reflejaba el gusto por el glam de la maison. 


Y se pintó los labios. Polémico siempre, lo que Diego diga o muestre nunca pasa desapercibido. En él se concentran todos los signos que las futuras camadas de futbolistas copiaron: proclamaciones con grandes peinados, joyas propias de una corte real, tatuajes para remarcar creencias y ropa de diseñador que genera la misma pasión que la pelota. Qué descanses en paz, Diego. 


Una versión de esta nota fue publicada en Revista Brando (2019)

Cuando el punk se convirtió en moda

Por Ana Belen Arrastia | Profesora en Historia

En Londres a finales de los 70 el punk estaba de moda: alfileres de gancho, hojas de afeitar, tornillos y anzuelos colgaban de la ropa o de la cara de los jóvenes. Cabellos rapados o teñidos de colores fluorescentes, remeras rotas, gafas angulosas, collares de perro y corbatas directamente usadas sobre la piel, se sumaban a la extravagante parafernalia. 

Sé infantil, sé irresponsable, sé irrespetuoso, sé todo aquello que la sociedad odia.”


Eran frecuentes los botones, parches e inscripciones de motivos variados, desde nombres músicos de rock hasta frases que constituían el mas puro reflejo de la cosmovisión punk: Destroy, No Future. Las chicas se apropiaron de ítems provenientes del fetichismo y del sadomasoquismo, como las medias de red, las ligas, el taco aguja y el corpiño que se asomaba por debajo de la ropa.

 
El impulso creativo de esta estética se inició en el 430 de King´s Road, en Chelsea, al oeste de Londres, donde la pareja conformada por Vivienne Westwood y Malcolm McLaren decidió poner una tienda. 

McLaren había considerado la idea de abrir una librería desde donde irradiar su ideología situacionista aprendida al calor de los años 60, pero la idea no prosperó y resultó mejor una tienda con una buena colección de discos de los '50. Malcolm sumó algunos pantalones confeccionados por su novia a partir de unos tubos de goma negra que se habían robado de una fábrica. La pareja bautizó la tienda con el nombre de Let it Rock en 1971. Allí vendieron vestimenta para teddy boys y pin ups, combinando rock and roll con emblemas revolucionarios y rechazando abiertamente el estilo hippie imperante en la década de 1970. 


En 1973 Let it Rock cambió su nombre por el de Too Fast to live, Too Young to die y un año más tarde por el de Sex, con el objetivo era atraer como nuevos clientes a los chicos jóvenes decepcionados con el viejo rock. 
 
La materia prima de Westwood provenía de las donaciones al Ejército de Salvación o de elementos descartados en la basura que se readaptaban otorgando un valor añadido a la pieza. Su forma de producción se basó en el instinto y métodos poco tradicionales, como cortar la prenda sobre el cuerpo en lugar de hacerlo sobre una superficie plana, lo que hizo a sus diseños muy originales. 

 
La indumentaria se volvió cada vez más salvaje, aparecieron materiales como el látex, el caucho y el cuero con los que confeccionaron prendas adheridas bien al cuerpo. La tienda Sex era radical y desafiaba la ortodoxia en el vestir. Nada resultaría más explícito que poner en una vidriera en el medio de la calle lo que antes se escondía en lugares semi secretos. El fetichismo salió del armario: látigos, cadenas, máscaras, pinzas para tetas y fragmentos del Manifiesto S.C.U.M. formaban parte de la decoración del local. 


Cuando todo el mundo usaba pantalones anchos y plataformas, la misma Vivienne Westwood adoptó el bondage como total look. Un chico fue arrestado por usar una remera de Sex que estaba estampada con una escena pornográfica protagonizada por un par de cowboys. 
 

En 1975 McLaren descubrió a los Sex Pistols. En un principio fueron concebidos como un grupo para promocionar la ropa de la tienda y el brazo musical de su ideología. Rápidamente adquirieron vuelo propio logrando escandalizar a Inglaterra y al mundo entero, a pesar de su corta vida. En 1976 estrenan su primer sencillo: Anarchy in the UK. La iconografía Westwood se perfeccionó con el famoso retrato insolente de la reina, coincidiendo con los festejos del jubileo. La tienda cambió otra vez de nombre por Seditionares: Clothes for Heroes


En Seditionaries los clientes podían encontrar entre sweaters deshilachados, remeras rasgadas, vestimenta de combate del ejército y pantalones bondage, la camisa anarquía o alguna remera con instrucciones para fabricar una bomba molotov tomados del Anarchist Cookbook de William Powell. 
 

A fines de 1980, Seditionaries dejó de existir para llamarse World's End. Westwood dio un giro con su colección Pirate, pero la reina del punk nunca olvidó su esencia y sello distintivo. McLaren continuó con nuevas búsquedas musicales mas allá de los Sex Pistols. 
 

Aquello que emergió en el 430 de King´s Road fue mucho más que un ajuar de artefactos provocadores. Se trató de subvertir los gustos y valores de la burguesía a través de la moda. Se dejó la huella inequívoca de saber que el arte de arreglarse puede ir contra el sistema.

Amor y Anarquía en Netflix: una serie que recuerda cómo era vestirse para salir a la calle


"Amor y Anarquía" es una serie dirigida por Lisa Langeseth que acaba de estrenarse en Netflix. La historia romántica transcurre en Estocolmo en 8 episodios de 30 minutos cada uno y cuyo vestuario de la actriz Ida Engvoll, a cargo de la estilista Denise Östholm, es hermoso. Mirá: 


La historia se centra en los días en una editorial donde Sofie, una profesional casada y con dos hijos, tiene la misión de modernizar y llevar su catálogo a la mentalidad digital. Allí se topa con Max, el joven techie que una noche encuentra a su nueva jefa en plena acción de su pasatiempo preferido. Él la graba, se lo muestra, y a partir de entonces cada uno desafía al otro a superar diversos retos cuyo objetivo es mantener o recuperar el labial líquido lip stain rojo de Yves Saint Laurent. Aparece el coqueteo, obviamente, también las tensiones y replanteos personales y profesionales. 


El look de Sofie Rydman en "Amor y Anarquia" proclama las claves del estilo nórdico: una paleta de colores neutros, prendas de calidad y estampados que ensalzan el minimalismo. Formas netas en un look despojado y ofrecido con los básicos del guardarropa: el jean siempre presente, botas blancas, un bolso negro, carteras cruzadas y tapados oversized acompañan poleras, camisas y blazers holgados que se combinan con la astucia necesaria para ser creativa desde lo simple. 


Sofie en "Love & Anarchy" resume el estilo que en la era de espejos digitales popularizó Elin Kling, la primera bloguera - sueca ella - en convertirse en una celebridad. El zapping de looks de la editora Sofie Rydman emana lo que tan bien condensan los percheros de COS y hacen el repertorio de las marcas hits escandinavas, como Ganni, Filippa K, Bik Bok y Rotate Birger Christensen. Son esas piezas básicas que se usan con tanta frecuencia que se podría limpiar el placard de todo lo demás. 


El vestuario de la protagonista de la serie de Netflix ayuda a resolver el ¿qué me pongo? Sobre todo en tiempos que dejamos el #QuedateEnCasa para volver a vestirnos para salir a la calle

Imágenes: Netflix

Reapertura de museos en Buenos Aires: ¿Sentiste hablar de mi? de Sergio De Loof está en el Moderno


Luego de 7 meses cerrados, los museos de la ciudad reabrieron sus puertas al público. El cupo es limitado y la reserva (previa) es digital, con entrada gratuita, más protocolos estrictos ante la pandemia del coronavirus Covid-19. El Museo de Arte Moderno de Buenos Aires mantiene "¿Sentiste hablar de mi?", la exhibición antológica de Sergio De Loof que inauguró hace poco menos de un año con la Banda Sinfónica de la Ciudad de Buenos Aires tocando sobre la avenida San Juan. Así daba inicio a una necesaria revisión sobre la década de los 90, sus noches y la primera camada de hacedores que tejieron la antesala para lo que se conoce como Diseño de Autor, surgido hace, casi, 20 años. 


"¿Sentiste hablar de mí?" fue una muestra comentada en tiempo real por Sergio De Loof a través de su cuenta de Facebook. Verborrágico y sin filtro, el artista compartió cada paso del despliegue deseado para su primera muestra en el museo. Sergio De Loof se convirtió en un mito en vida. El rey de under porteño fue un artista multifacético: videasta, diseñador, ambientador y creador de lugares que se convirtieron en señaladores de época, como El Dorado y el Morocco. 

La exhibición en el Moderno fue curada por Lucrecia Palacios y ofrece un recorrido por estos 30 años corporizados en videos, objetos y reproducciones de diseños que mantienen la esencia de este artista que falleció justo antes de que comenzara la cuarentena, en el mes de marzo. Se puede visitar hasta el 28 de febrero de 2021. 


Los mediometrajes, los vestidos de papel y algunos vestuarios gestados en el cottolengo se cuelan entre videos de desfiles y los espacios que De Loof gerenció desde 1989, con el Bar Bolivia - y su cruz de perlas - como disparador sensacional de una época maravillosa e irrepetible. 


El museo en tiempos de pandemia
El uso obligatorio del barbijo, el distanciamiento social y la recorrida por el circuito con sentido único marcado en el piso son algunas de las recomendaciones para transitar el museo, al que se visita solo con reserva previa a través de la web.

Adiós, joggineta: la silueta pandémica se viste de traje

 Tibi Primavera / Verano 2021

La comodidad es un valor fundamental. Tras meses de vestirse para uno mismo, las prendas prácticas aspiran a mucho más que vivir en jogging, buzo, polera y sweater. Los pijamas y los camisones asoman en las tiendas en múltiples formas que reflejan la pretensión de vestir más momentos que los de sueño sino la vida de entrecasa. Pero, ¿qué pasa en las calles?

Etro Primavera / Verano 2021

Mientras tanto, Buenos Aires se activa después de meses de aislamiento por el Covid-19. En el centro de la ciudad se da cita la sastrería que trae a tiempo presente aquellos trajes que regresaron a la moda en 2012 y, desde entonces, resuelven de diferentes formas el zapping de look de la mujer en movimiento: las estampas florales, los colores vibrantres, los bloques de color, diversas tipologías y hasta las bermudas que hacen equipo con blazer y zapatillas o los top y corpiños que componen una trilogía sensual para vestir marcan la memoria de la moda de la calle. 


Las prendas holgadas marcan la silueta pandémica y apelan al traje como emblema. La calle y también la pasarela lo refleja. Etro y Boss, el debut de Matthew Williams en Givenchy, Jacquemus, Christian Siriano, Tibi y la semifinalista del LVMH Prize Romina Cardillo, diseñadora de Nous Etudions dan cuenta del traje holgado. 

Aquí un repaso de los trajes que emergieron en la pasarela virtual / presencial de la temporada Primavera / Verano 2021:

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Boss Primavera / Verano 2021

Christian Siriano Primavera / Verano 2021

Chanel Primavera / Verano 2021

Givenchy Primavera / Verano 2021

Nous Etudions No Colección, No Temporada

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El fin de una era: Cierra Man Repeller



"Estoy confirmando que Repeller, anteriormente Man Repeller, está terminando sus operaciones y ofreciendo a los empleados una indemnización por despido", confirmó Leandra Medine a The Cut, luego de que Bof publicara una noticia en desarrollo sobre el posible cierre del sitio.

Leandra Medine es una periodista y escritora nacida en New York. En 2010 lanzó The Man Repeller, durante  la segunda camada de blogs de moda (a la que también pertenece Chiara Ferragni). "Mi blog documenta las tendencias de moda que las mujeres aman y los hombres odian", era la proclamación de  Medine en aquel momento.

La aparición de Leandra Medine se dio en medio del auge de los fashion blogs y sus autores. "No quería ser otra blogger de estilo personal con un minivestido de lentejuelas posando en High Line", aseguró. Eran tantas propuestas que surgían online que ya no fue suficiente para los nuevos participantes contar con leales seguidores y el boca a boca sino que también era necesario el envión de los medios de comunicación. Este fue el caso de Medine. En el mismo año que Man Repeller estuvo online, la revista Harper's Bazaar le cedió una página para que hiciera su manifiesto de estilo que luego, en la segunda parte de la década, se convirtió en el pensamiento y la lucha de una generación de mujeres que buscaron cambiar el paradigma que consistía en que las mujeres se vestían de acuerdo al gusto del hombre, para ser aceptadas por el hombre. Seis meses después de presentarse en sociedad, Leandra Medine fue perfilada en The New York Times, acción que la blogger tomó como su inserción definitiva al nuevo ecosistema de medios.


La autora defendió con convicción que el interés en la moda no minimizaba el intelecto. Se vestía con tendencias que a simple vista se veían imposibles pero ella lograba personalizar y convertirlas en agradables. El gesto de pararse frente al espejo con un celular en mano fue el inicio de un cambio en la percepción de la belleza femenina y fue el gran logro de las blogueras que ella lideró. Los looks que compartía Leandra eran aceptados y replicados, pero el crecimiento desmesurado de The Man Repeller la hizo pensar en el próximo paso. Si bien los blogueros gozaban de buena salud, las estadísticas ya mostraban un declive en el interés por los dedicados posteos sponsoreados.
 
En 2012, Man Repeller se abrió a redacción con un equipo de redactores y staff relacionado al desarrollo comercial del sitio. En 2013 lanzó el libro “Man Repeller: Seeking Love. Finding Overall” y en 2016 la línea de zapatos MR by Man Repeller.

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Por las denuncias de falta de diversidad recibidas de ex empleados y lectores, en el mes de junio Medine se alejó  de la página que fundó y en septiembre se relanzó como Repeller. Hoy confirmó el cierre. "La empresa ha sido autofinanciada por sus operaciones desde su lanzamiento hace diez años como un blog personal, pero debido a limitaciones financieras, ya no podemos sostener el negocio", confirmó Leandra Medine a The Cut. Así dejó visible la problemática de la monetización que viven a diario los medios de comunicación. Es difícil para los medios tradicionales, también para los independientes. ¿Muro de pago? ¿Suscripciones? ¿Cómo llegan los lectores a la web? La respuesta no está clara aún aunque si la calidad y la transparencia que demandan los lectores: hay que estar a la altura y no solo subirse a cada causa. No es fácil, en todo caso queda evidenciado al ver la cantidad de medios  de moda locales que arman sus comunidades en base a seguidores comprados (falsos) en sus redes sociales y comentándose ellos mismos los contenidos: la atención y el interés del lector no tiene precio, tampoco su voz.

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Con el cierre de Man Repeller finaliza una nueva etapa de la transformación digital del periodismo de moda. En sus inicios, Leandra Medine reflejó una nueva manera de pensar la moda, de observar con humor e inteligencia. Aún así, no fue suficiente.

Barbijos Colección Primavera / Verano 2021 por Ichaso




¿Algún indicio de cambios en el vestuario que trae la pandemia? Aquí uno: las mascarillas de tela se quedan en el guardarropa, por lo menos un tiempo. Con el coronavirus ya se transitaron 3 estaciones y desde abril el barbijo es de uso obligatorio, por lo que en el futuro previsible este va a ser el accesorio que refleje la funcionalidad y la expresión personal.


Los diseñadores y marcas rearmaron su línea de producción para comercializar online. "Me puse a investigar molderías, a hacer pruebas hasta que encontré la que me resultó la más cómoda, linda y funcional. También me parecía fundamental que los tapabocas no irritaran la piel, ya que tengo una piel muy sensible y no me podía poner cualquier cosa en la cara", dice Catalina Ichaso, al mando de Ichaso, una etiqueta donde diseña vestidos y prendas a medida desde 2015. "Mi marca ICHASO, dio un giro 180 grados, me tuve que adaptar a esta nueva realidad. De repente me encontré con que no podía seguir haciendo vestidos a medida, todos los eventos sociales se habían cancelado. Me tomé unos días para disfrutar, hacer yoga, cocinar, ver películas. Una noche, mirando Instagram, me di cuenta de que íbamos a tener que usar barbijo para salir siempre", cuenta la diseñadora que reorganizó su marca a partir de la venta online de tapabocas.


Ichaso tiene un repertorio de mascarillas lavables y reutilizables ordenadas en el shop online según el grosor de la tela: los ideales para la temporada Primavera / Verano son los modelos en fibrana, poplin y camisero. Los barbijos son de doble tela y están confeccionados con un bolsillo interno de algodón para colocar el filtro intercambiable y, además, no irritan la piel.


Catalina Ichaso pertenece a la camada del Nuevo Diseño Argentino iniciada en la segunda década del siglo XXI. Egresada de la UBA, en 2010 ganó el Semillero UBA en BAFWEEK y hasta 2014 compartió Desastrería junto a Lucinda Walmsley. Ellas fueron parte de Proyecto Cuadrilla, el grupo de diseñadores que renovó el panorama de la moda argentina a través de una idea de integración y proyección en conjunto. Ser parte del cambio es natural para Catalina. "Diego, mi marido, trabaja en cine y su industria paró por completo. Así que juntos desarrollamos la venta online y los envíos puerta a puerta de los tapabocas. Creamos un sistema donde producimos lo que se consume. Todos los miércoles hacemos las entregas. Naty (nuestra costurera) confecciona los modelos que se van agotando, de esta manera no producimos stock de más", cuenta sobre la transformación de su negocio durante la pandemia.



Ilustración: Estudio Charco 

En sus propias palabras: Martin Margiela cuenta su historia en streaming



Algunos diseñadores buscan inspiración, otros pretenden la perfección, también están lo que cuestionan y apelan a procesos metódicos cuyo concepto no impide que el resultado final sea una prenda sea fácil de usar. Martin Margiela decía que era importante que las personas encontraran su forma de vestir, en lugar de vestirse según el mandato de otros o seguir las tendencias. En esa búsqueda personal logró que sus diseños sean interesantes para usar y también de apreciar. Canalizó sus inquietudes a través del reciclaje. En octubre de 2008, al cumplir 20 años la Maison Martin Margiela, el creador se retiró de la moda y no se supo más de él. Margiela encarna la antítesis del diseñador de moda, pues es un hombre misterioso que nunca dio entrevistas, alguna vez contestó preguntas vía fax, y cuyo rostro se mantiene como un enigma porque no accedió a fotografiarse. Impulsó una estética de características novedosas en relación al discurso de la moda hegemónica de la década de 1990. Retomó estilos y prendas de otras épocas y exploró con objetos destinados a otros usos. En la actualidad, su legado es visto por las nuevas generaciones como un plan, ya sea por el sistema para armar colecciones atemporales, dar valor de lujo a productos de uso masivo, los modos de comunicación y proceso de producción.


La pandemia del coronavirus COVID-19 modificó los planes de todo el mundo y así, on demand a través de plataformas como iTunes, Google Play y Amazon, el esperado documental “Martin Margiela: in his own words”, de Reiner Holzemer, fue estrenado online. Otro gesto innovador: también se puede ver en streaming por las plataformas de las tiendas online de The Archive, Dover Street MarketResurrection Vintage, Gallery Aesthete y RSVP Gallery


Jean Paul Gaultier, la estilista Carine Roitfeld, la crítica de moda Cathy Horyn, Franca Sozzani, la ex directora de Vogue Italia y la pronosticadora de tendencias Lidewij Edelkoort son algunos de los testimonios que aparecen en este retrato fílmico que cuenta con la voz del diseñador belga y sus manos para componer una secuencia del método Margiela: un corcho tiene el mismo tratamiento que un diseño Couture, en otro plano utiliza las muñecas Barbies para direccionar sus técnicas mientras el sonido amable de sus palabras arman la historia del diseñador que influyó a la nueva camada de diseñadores.

El estreno en diversas plataformas digitales del documental Martin Margiela: in his own words me ofrece una nueva excusa para seguir revisando la historia de un diseñador que me obsesiona en su creatividad y me encanta en su estilo. Suban el volumen y escuchen: 


Maison Martin Margiela fue fundada en 1988 por el diseñador belga y Jenny Meirens, su socia comercial. Bajo la noción del neo-conceptualismo, en el arte de los noventa tuvieron lugar expresiones estéticas que tomaron referencias del mundo personal de los creadores. Artistas que rescataron materiales de uso diario para descontextualizarlos y obtener una nueva lectura. La etiqueta Margiela fue señalada como parte del movimiento de la moda de la deconstrucción, entendida dentro de los estilos del grunge o moda destruida. En el caso de Margiela, mostrar las costuras y forros en sus diseños o prenda sin terminar estaba vinculado a ensalzar la construcción de una prenda y evidenciar los procesos que se ocultan cuando se vende moda. Martín Margiela reciclaba cuando el término aún no se había puesto de moda, tampoco se hablaba de upcycling, el ingenio del reciclaje de ropa con la finalidad de otorgarle valor agregado a la pieza, como los corsets de cuero blanco realizados con guantes y la camiseta hecha con medias. Sus desfiles, presentados por modelos no profesionales y de todas las edades, fueron celebrados en la semana de la moda de París, durante la temporada ready to wear y Haute Couture, en lugares no habituales para los espectáculos, como la calle, estacionamientos, supermercados o discotecas ubicadas fuera del distrito chic francés. La invitación podía llegar en una tarjeta en blanco, tono insignia de la casa, solo con un número telefónico que al marcar daba las coordenadas de la locación.


La presencia pre digital de Margiela y su evidente influencia en la moda actual permite pronosticar que las exposiciones en diversos museos, como la retrospectiva instalada en Palais Galliera y otra en el Museo de Arte Decorativo para revisar sus años al frente de Hermès, ambas muestras sucedieron en 2018, y el flamante documental “Margiela: in his words” sean la forma de que este nombre de culto tenga el crédito por las invenciones hechas en su maison 30 años atrás.


Margiela estudió en la Real Academia de Artes de Amberes y se mudó a París para comenzar a trabajar en moda. Sus inicios fueron como asistente del diseñador Jean-Paul Gaultier, en el período 1984 y 1987. En 1988, en el apogeo de la moda como ostentación, fundó su maison. Entre 1997 y 2003 fue director creativo de Hermès otorgando un aspecto funcional y moderno a una casa tradicional. El manifiesto creativo de Martin Margiela estuvo en el reciclaje como metódica técnica para presentar productos. El documental prueba que este belga de 63 años siempre fue consciente de la importancia de su obra. En un archivo ordenado, blanco, guardó hasta el papel picado del desfile final o los cassettes con las canciones que musicalizó sus shows. Mucho más atrás en el tiempo, aparecen los libros de artista que hacía en su niñez - en custodia de su madre - donde boceteaba siluetas cubiertas por telas e incluso diseñó una chaqueta de Yves Saint Laurent honestamente mencionada como réplica, no copia, otra de sus manifestaciones de su producción. Cinco años después de fundar la marca presentó una instalación a modo de retrospectiva sobre el trabajo que realizaba. Al año siguiente utilizó las vidrieras de tiendas de New York, Londres, París, Berlín y Tokyo para hacer un happening en simultáneo donde, en cada ciudad, 12 mujeres lucían la colección Otoño / Invierno del 95'.


El legado de Margiela es un estilo reconocible que tomó referencias de diversas direcciones. Los trajes de chaquetas oversized y hombros punzantes inspiradas en el guardarropa masculino y las faldas largas y lánguidas, usadas por las mujeres en 1910, a las que Margiela le agregó un tajo por detrás para mostrar las botas Tabi, inspiradas en un calzado que vio en las calles de Tokyo, para ser usadas en invierno y también en verano, esto incluso llegó a ser una de las tendencias de los 90. Moda unisex, exploración de la silueta a través de la ampliación de las prendas a escala XXL, el trompe-l'oeil en los vestidos, pulloveres rotos, camisetas tatuadas y zapatos en punta que se convierten en calzas coloreadas en tonos vibrantes, son algunos de los ítems del repertorio que muestran el acto innovador del diseñador belga que utilizó una etiqueta con puntadas en blanco como identificación. También los asistentes en guardapolvos blancos que salían a saludar en los desfiles se convirtieron en insignia del trabajo en equipo.


Martin Margiela cuestionó al sistema de la moda. Ese discurso perduró en el tiempo y hoy es rescatado por las nuevas generaciones. Su propia esencia vuelve a escena cuando otros diseñadores lo homenajean desde la admiración, tal el caso de Raf Simons, los influye, como Phoebe Philo en su paso por Céline, o lo imitan, como Demna Gvasalia en la casa Balenciaga a partir de 2015 y también en la marca de diseño colectivo Vetements. En la colección Primavera / Verano 2009, cuando la maison cumplió veinte años, Martin Margiela se retiró. En la actualidad, John Galliano dirige la etiqueta. El método de upcycling del diseñador fue retomado como respuesta al fast fashion en la década de 2010. Su nombre volvió a iluminarse cuando los nuevos hábitos de consumo modificaron el modelo de negocio y las experiencias de compra, el uso de las últimas tecnologías y la puesta en marcha de toda idea que ayudara a vender colecciones no fueron suficientes para reflotar un sistema estructurado que, acelerado hoy por la pandemia, está acabado.