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#Beauty Report: Para pintar la boca


"La boca oscura nunca es para el taxi", dice Irene Paré, la make up artist de Lidherma, horas atrás en su estudio del barrio de Nuñez. La excusa de la reunión es el lanzamiento de los nuevos productos que la línea de maquillaje Mímika suma, esta vez, para embellecer y cuidar los labios, pero amenizan la presentación los tips para potenciar esta zona que siempre está al frente y muchas veces queda descuidada.

Los nuevos productos sirven de guía para tratar y pintar los labios.
Un exfoliante es el puntapié inicial en este proceso para mantenerlos saludable.
Al igual que en el rostro, una o dos veces por semana se puede aplicar este scrub que remueve la piel seca y mejora la textura. Pequeños granulitos con aloe vera y Pro Vitamina B5 no lastiman, sino que  hidratan, reparan y se disuelven en el gesto que prepara la piel.

Acto seguido se aplica el bálsamo hidratante y antioxidante, que tiene manteca de Karité, y puede usarse previo al coloreo de la boca - o solo - cada día.


¿Qué sigue? El uso del delineador. Lidherma lo ofrece en dos tonos, uno nude y otro cherry. Es retractil y viene con un pincel, lo cual sirve para mezclar con el bálsamo y rellenar los labios, del centro hacia los costados, para que el labial dure más tiempo. Las pinceladas sirven para esfumar y evitar los desbordes y que se note el delineado.

Para lograr una forma correcta en esta zona sensual del rostro, el delineado, dice Irene Paré, debe trazarse desde el borde hacia adentro. Luego es el turno de los brillos labiales. Hay un fucsia, un coral y otro nude con una textura nada pegajosa. Otra función del gloss es que se puede usar de iluminador. Con la brocha, aplicar en las mejillas y la maquilladora asegura que el efecto da muy bien en las fotos.

#Tendencias La identidad de la ropa


Mientras compartía algunas impresiones que me llevé durante la cobertura por la semana de la moda masculina, en New York, de inmediato supe que los 'joggers pants', el conocido pantalón de jogging con aspiración sastrera, sería un tema para "horrorizarse" entre los lectores... Pero por qué? La construcción del estilo personal es un proceso de aprendizaje y nadie como el argentino para sentenciar sobre el look ajeno, a sabiendas que muchas de las cosas que se critican nos encuentran usándolas. 

Los zapatos con plataforma y las calzas no hicieron otra cosa que poner el dedo en alto y volver a la noción de lo que es el buen gusto, como si fuera necesario emitir una opinión. Sin embargo, esos ítems son los que abundan en las calles, pero las voces críticas buscan hacerse escuchar, acaso apelando a una forma anticuada de la prensa femenina para sentenciar lo que está In o Out.

Algo así me pasó con los joggers pants. Mientras el esmero nada espontáneo de los hombres que cubrían las colecciones masculinas los mostraban vestidos en impecables trajes, medias y mocasines (con 40 grados que acompañaban el verano en Manhattan), en las vidrieras posaba el jogging de corte sastrero. De repente lo comencé a ver en los escenarios de las presentaciones del #NYFWM y cuando menos me lo esperaba, esa tela de friza en formato de pantalón caminaba hacia mi. Podía ser por las calles del cool Greenwich Village o en el rocker Lower East Side.

Cada mañana nos vestimos y en ese momento mostramos nuestra identidad en ese pequeño acto. Para algunos es un gesto desinteresado, para otros es todo un acontecimiento, pero jamás pasa desapercibido porque tomamos una decisión con el ¿qué me pongo? La identidad queda reflejada en cada placard, esas elecciones que componen nuestro estilo no hacen otra cosa que hablar por nosotros, es el lenguaje que expresa cómo sentimos, nos vemos y cómo queremos ser vistos. Y para el argentino, el jogging representa la vagancia, el dejarse estar y poco esmero para vestirse. Por eso es una tendencia que no llegó a consolidarse y queda relegada al aspecto deportivo o el vestir de entrecasa.

Ilustro aquí con los Joggers Pants de Uniqlo, el retail japonés que impuso la moda de las camperas inflables Ultra Light Down (las lucen desde el Indio Solari a Lázaro Baéz) que son un hit en las calles de Buenos Aires. 






#NYFWM El sentido práctico del jogging en código sastrero


"Tailor made daily wear", dicen Ant Franco, Joshua y Jacobs Willis sobre la idea en que se sustenta Second / Layer, la etiqueta californiana que presentó su colección Primavera / Verano 2017 durante la Semana de la Moda Masculina de New York.

La propuesta de Second / Layer fue presentada en el último día de las colecciones newyorkinas, lo que brindó un aire fresco tras tanta imagen ofrecida sólo al hombre que sigue las tendencias y gusta de la moda.

En los 12 looks hay una apropiación de las prendas del repertorio deportivo en clave sencilla y en el sentido práctico del vestir. Estos diseñadores californianos redefinen una masculinidad que resulta estéticamente bella y mantiene lo funcional.

Aquí un reportaje visual sobre esta colección impregnada en lo deportivo y acentuada en código sastrero para resignificar las piezas que hacen al guardarropa masculino.

La noción del vestir formal que emite el pantalón sastrero gestionado con la comodidad del jogging es una de las imágenes que más se repiten en las tiendas de consumo masivo de la ciudad de New York: H&M y Uniqlo, el gigante japonés que impuso como moda a la campera inflable, ofrecen a los "joggers pants" como idea fundamental de la temporada.

#NYFWM El vocabulario de la ropa según Garciavelez


"¿Nuevo hombre? A qué te refieres?", me dice el diseñador mexicano Carlos Garciavelez cuando le pregunto sobre su visión del hombre actual cuando, en verdad, el transita esa noción de manera natural porque es parte de esa generación. "El mundo se ha movido, el look es más relajado. Hay mucho menos traje y corbata como noción de estar bien vestido. Mi trabajo está en las maneras en que podemos explorar eso, en que las prendas tengan más vocabulario, que digan más que solo un saco, comenta.

Desde el escenario de su presentación en Skylight Clarkson Sq, durante la semana de la moda masculina, en New York, hay prendas que "te puedes poner fácil", dirá Garciavelez, mientras se reconoce una noción del buen gusto deportivo para mostrar buzos, impermeables, camperas y trajes, pero con una vuelta chic.

La construcción de la prenda es la clave. Carlos Garciavelez es arquitecto y ese detalle en su curriculum hace que le preste mayor atención: "La construcción tiene una función", y señala la armonía entre los tops y la parte de abajo de cada look.
La paleta de colores enfatiza la idea de la colección: "Verdigris" es el nombre y explora el deterioro de la infraestructura de la ciudad y su corrosión. El tono elegido es el mismo que tiene la Estatua de la Libertad y la intención es mostrar esas tonalidades oxidadas en prendas que sean sencillas de sacar.