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por Lorena Pérez

Bloc de Moda es un medio digital focalizado en la cultura moda, en movimiento desde 2006. En estas páginas se observa y se escribe la moda como fenómeno social que refleja la época. Periodismo de calidad en notas de moda, belleza y estilo: Registro de historias plasmadas en un reportaje online. ¡Bienvenidos!

Un historia: El upcycling, las zapatillas Triple S y el valor de Balenciaga

Demna Gvasalia dice que no tuvo la intención de cuestionar qué es un producto de lujo. Esto fue cuando lanzó las bolsas XXL rayadas, las que aparecen como 'it bag' en las compras mayoristas de Avenida Avellaneda o Liniers, mientras el público quedó impactado por un repertorio de botas (las overknee boots) inspiradas en la ropa deportiva de los 80' y coloreadas en tonos vibrantes que coparon la pasada en el desfile de Balenciaga.


El buen gusto estaba en discusión cuando aparecieron las Triple S, las zapatillas que a esa altura, año 2017, todas las maisons tenían su versión. Los iniciadores fueron Chanel y Dior en las colecciones Couture Invierno 2014. Pero la revolución la hizo este diseñador egresado de la Academia de Amberes y ex-asistente de Martin Margiela.

La charla fluyó muy bien. Todos usamos zapatillas, esta es la época de la comodidad y el vestuario lo refleja. ¿Por qué no celebrar el nuevo rol de las sneakers? Pero aparecieron las 'zapatillas de papá', un armatoste impensable como producto de moda.

Gvasalia dice que Balenciaga se trata de siluetas fuertes, por eso el modelo contundente, y esta es su historia: se llaman Triple S porque para el diseño tomaron 3 modelos de zapatillas - viejas - de deporte. El upcycling generó uno de las piezas más vendidas (cuestan entre 725 y 795 euros), tremendamente feas y más deseadas de esta última década.

imágenes: Balenciaga
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Apuntes de la moda Otoño / Invierno 2019: Rapsodia


"Es súper válido tener un sueño, algo que te conmueva. Y encima que te vaya bien", dice Josefina Helguera, una de las fundadoras de Rapsodia. Junto a Sol Acuña lanzaron una de las marcas de mayor proyección internacional: Chile, Colombia, México, Paraguay, Uruguay y Venezuela son los destinos donde desembarcaron con su propuesta boho chic.

En 2019, Rapsodia celebra 20 años en el mercado. "Estuvimos 6 meses escribiendo el business plan. En ese momento soñamos enorme", recuerda Sol Acuña sobre el inicio de la marca en Las Cañitas, mientras Francisco de Narváez, el tercer socio, chequeaba la estrategia comercial.
En 2018 tuvo otro hito, Marc Leffman, el diseñador que pasó por los estudios de Michael Kors, J. Crew, Adam Lippes y Ann Taylor, asumió como director creativo y debutará con su colección en la temporada Primavera / Verano 2020, justo para festejar los 20 años de Rapsodia.


Bohemio, rockero y romántico, entre brillos Rapsodia se lanzó con el boho chic y acompañó al estilo en su evolución. En sus percheros siempre hay una prenda que resuelve: chaquetas, kimonos, distintas posibilidades de tops cortados en seda, ¡sí, 100% seda!, y transparencias componen la imagen de moda.
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Apuntes de la moda Otoño / Invierno 2019: Vitamina


La moda de hoy no se refleja con zapatos en punta ni diseños refinados, sino con zapatillas."Zapatillas feas".

Las ugly sneakers son las nuevas provocaciones estéticas que alzaron las quejas inmediatamente. El diseñador Demna Gvasalia fue el encargado de introducirlas en el mercado con el Balenciaga inscripto en el armatoste que marcó una manera de ser zapatilla y estar de moda.

Todas las marcas tienen zapatillas porque están de moda; trascendió una identidad particular."

Vitamina ofrece el modelo Marini en dos versiones 'lindas': blanca / nude y negras / grises diseñadas con la combinación de 5 materiales. Cambian el cordón por un velcro . "Tenés que estar atenta porque son productos que se ponen de moda y la gente los quiere ya, como marca tenés que responder", dice Sylvia Ortiz, la directora de diseño de Vitamina.
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Apuntes de la moda Otoño / Invierno 2019: Las Pepas


La sastrería sigue evolucionando con pequeñas variaciones. Una de las líneas de la temporada Otoño / Invierno 2019 de Las Pepas es "The New Normal". De los percheros cuelgan prendas que toman tipologías clásicas para reinventarlas en cortes modernos y nuevos materiales.

Los trajes son cortados por abrigos y tops en animal print, un estampado clásico que visten las mujeres por las calles de Buenos Aires, esté o no de moda.

Acentos en rojo, turquesa y verde para combinar equipos monocromo, como el camel en sintonía con una bota en punta que matiza con la paleta neutra. Dentro del repertorio de los tops hay para elegir: poleras con estampas en leopardo o rojas, la blusa 'Adula' tiene cuello y puños fruncidos. Al lado siguen las camisas de seda. Otro de los clásicos de Las Pepas son las remeras marineras. La versión invierno 2019 viene con volados en las mangas y 100% algodón.


Clásicos que conservan la exquisitez de la pieza base, donde las prendas separadas se acomodan con naturalidad sobre el cuerpo de la mujer y ofrecen una versión actual de aquellas ropas que se mantienen vigente.
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La discreción de Anna Wintour


Cuando Anna Wintour asumió como directora de Vogue, en 1988, la revista ya era la biblia de la moda. La primera portada de la era Wintour, la modelo lucía un top Couture de Christian Lacroix y jeans, la era de la democratización de la moda comenzaba, aunque H&M y Zara aún no estaban en agenda. Ahí reside el encanto de esta dama que lleva más de 30 años al mando del magazine: leer la época y adaptarse. Amada y odiada, la figura de Wintour no pasa desapercibida. En su vestuario, Anna Wintour elige los vestidos por sobre los pantalones. Su rostro siempre está enmarcado por una melenita rubia y flequillo, cerrado por lentes de sol, indefectiblemente. Estampas coloridas en siluetas lánguidas de vestidos y tapados que alargan su figura hacen su uniforme laboral donde sólo es reconocible la etiqueta Chanel y el modelo de sandalias nude de Manolo Blahnik que repite hace años. Porque son cómodas, dice.


En 1995 se hizo cargo - a través de Vogue - de la organización de la gala que acompaña la exhibición de primavera del Metropolitan Museum de New York. 19 años después de contraer esta responsabilidad y más 120 millones de dólares recaudados para el Costume Institute, esta dama de la moda ayudó a consolidar a la institución como uno de los archivos mundiales más grandes de la moda cuyos fondos sustentan el presupuesto anual, que asciende a 12,5 millones de dólares.


Antes de Anna, el Instituto del Vestido no era estimado como un área de arte: como metáfora, estaba en el subsuelo. Las exhibiciones eran vistas con los ojos prejuiciosos con los que se mira a la moda, aspecto que cambió en 2011, cuando 'Alexander McQueen: Savage Beauty' se convirtió en una de las 5 muestras más visitadas en la historia del Metropolitan de New York. Esta fue la oportunidad de poner a la moda en el mismo lente que el arte, pues los trajes están cargados de conceptos y responden a principios estéticos, por lo que es posible someterla a sus mismos criterios. Desde entonces, hay que hacer fila para ingresar a las muestras de moda del Met.


El ritual comienza el primer lunes de mayo, cuando se celebra la gala que posibilita la recaudación: las casas de moda compran las entradas e invitan a las celebridades a compartir la mesa, no sin antes contar con el OK de Anna. El show comienza con la red carpet que se arma en el museo y el dress code implica que los invitados se vistan para reflejar el tema. Este año fue el ensayo de Susan Sontag el disparador de la exposición "Camp: Notes on fashion". Quien mejor que Lady Gaga como host para interpretar el gusto por lo extravagante y revalorizar otras formas, como el humor, la ironía y la exageración, como lenguaje para que la moda se exprese.


Uno de los gestos que identifican a Anna Wintour es la discreción. Ella está visible durante la temporada de desfiles. Acompañada por guardaespaldas, pero no para evitar a los fans que se agolpan por una foto - ni chances de vender humo con Wintour - sino que esta dama poderosa quedó en la mira de los grupos defensores de los derechos de los animales, porque a Anna le gusta usar pieles. Pero estos hechos no hacen a la fama ganada, tampoco resulta crucial lo que se publica en las páginas de Vogue, pero si el prestigio logrado por su influyente voz, ahí reside el peso de su figura. Wintour tiene la capacidad de lanzar la carrera de un diseñador o poner en agenda a los jóvenes y ayudarlos a construir una empresa rentable. La política también está entre sus actividades. De hecho, fue Anna quien logró la recaudación más grande para Barack Obama en su carrera presidencial.


Estos gestos hacen que Wintour sea respetada o cuestionada en las mismas dosis. Si la mirada ajena se va de las manos, la dama responderá con periodismo. Así sucedió cuando The New York Times tituló a una de las galas del MET como "La fiesta de Anna". Su respuesta fue "El primer lunes de mayo", un documental que muestra el trabajo y el equipo detrás de esta producción que lejos está en ser el capricho de la directora de Vogue. Cuando "El diablo se viste de Prada" se convirtió en un éxito de taquilla, el público dio como dato certero la crueldad y frivolidad que encierra al mundo de la moda, con Anna Wintour como espejo de esta maldad que el film reflejó, basado en la novela de Lauren Weisberg, antigua asistente de Wintour. Anna aquí argumentó con "The September Issue", el documental que registra el hacer de la edición de septiembre. Hay glamour y roces, también mucho trabajo y talento.


La era digital no la tomó desprevenida. De vender más de un millón de ejemplares mensuales a competir con los contenidos de las redes sociales. Wintour dijo en la Women in the World Summit que este momento es una posibilidad para ensalzar el periodismo de moda. "Tenemos estas oportunidades para hablar a nuestras audiencias por millones a través de todos estos canales diferentes. Es la forma en que utilizas esas diferentes vías para hablar con tu público. Eso, para mí, es el cambio más grande." Si Anna lo dice...
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Un argentino en Paris: Adrián Appiolaza diseña en Loewe

En 2014, Adrián Appiolaza fue contratado por el grupo LVMH para Loewe y acompañar a Jonathan Anderson, la gran promesa británica detrás de JW Anderson, que había sido nombrado director creativo un año antes en la etiqueta española con base en Paris. Appiolaza es el diseñador que dirige el departamento de diseño de la línea femenina de Loewe. Entre tantos nombres clave con los que trabajó, esta singularidad podría pasar como un dato más: Appiolaza es argentino.

En 1994 dejó Buenos Aires y voló a Londres. Desde entonces, lleva casi dos décadas de trabajo en la industria de la moda, Adrián Appiolaza trazó un gran recorrido donde acompañó a los diseñadores y creativos que definieron el sentido actual de la industria.


Cuando en 2002 se graduó en Central Saint Martin con una colección inspirada en la cultura gauchesca argentina, que recibió el premio a 'Mejor Colección Mujer', lo convocaron para ser la mano derecha de Phoebe Philo en Chloé, a quien acompañó durante 4 años hasta que ella se retiró, por un tiempo, del mundo de la moda. En ese momento Patrizio Bertellli, CEO de Prada (y marido de Miuccia) lo tentó con un puesto en la empresa. Adrián aceptó y se mudó a Milán para diseñar la parte de sastrería de la casa. Regresó a Paris 3 años más tarde para unirse al equipo de Marc Jacobs en la línea Ready to Wear y Accesorios de Louis Vuitton, puesto que dejó a los 4 años para convertirse en el director de diseño de Chloé, ahora bajo la dirección creativa de Clare Waight Keller, quien hoy está al frente de Givenchy.

Pre Show Loewe: Jonathan Anderson & Adrián Appiolaza

Colecciona piezas de diseñadores icónicos, como Martin Margiela y Rei Kawakubo, y las organiza en un archivo,. Adrián los luce y comparte  en Instagram, los alquila y terminan en fotografías y editoriales, además de utilizarlo como inspiración para sus procesos creativos como diseñador. Mientras planea lanzar su proyecto personal, contesta estas preguntas desde Paris:


~ ¿Cómo comenzaste en la moda?
En 1994 deje la UBA, donde estudiaba Diseño Gráfico, y decidí viajar a Londres siendo un gran admirador de la música inglesa, sabía que era un viaje que debía hacer. En Londres, después de varios años haciendo diferentes trabajos, decidí que quería volver a estudiar e intentar quedarme en Europa. Era 1997 y varios amigos, como Nicola Formichetti y Kim Jones (actual director creativo de la línea masculina de Dior), ya comenzaban a entrar en la moda. Ahí descubrí un gran interés por el diseño: preparé un portfolio, me inscribí en Central Saint Martins y comencé a estudiar en 1999. Al mismo tiempo me presenté en el estudio de Alexander McQueen, donde buscaban diseñadores junior, y me dieron la oportunidad de trabajar allí. Lo hice durante un año y tuve que elegir entre continuar full time en McQueen o los estudios, ya que ambos al mismo tiempo eran imposibles de administrar.


~ ¿Estuviste codo a codo con Alexander McQueen?
¡Si! Trabajar con Lee fue increíble. En aquel período, la moda primordialmente consistía en “creatividad”. Pasábamos largas horas cosiendo y creando piezas para el show, éramos un equipo bastante íntimo y aparte del trabajo salíamos de fiesta bastante seguido. Esto creaba una atmósfera bastante única, en un año aprendí muchísimo de él.

~ ¿En qué consiste tu trabajo en Loewe?
En LOEWE dirijo a los diseñadores creando con ellos conceptos e ideas que una vez realizadas se las presento a JW Anderson. Así se va construyendo la idea para cada estación y que resulta en una nueva colección. El estudio funciona de una manera muy orgánica y experimental, no tenemos un modo muy tradicional de diseñar y es casi como un laboratorio de ideas.


~ Hay diseñadores, como Nicolas Ghesquière, que no han tenido su propia etiqueta, pero se puede reconocer su estilo en la marca para la que trabajan. ¿Es posible lograr eso en una casa tradicional?
Si, es posible. Es normal que la visión de un director creativo se desarrolle y defina con cada colección. Pienso que con el goal principal de tener un gran éxito comercial, hay muchas marcas que, en lugar de crear una nueva identidad mezclando tradición y visión, se dejan llevar por tendencias que tal vez no tengan nada que ver con sus códigos tradicionales originales.

En su archivo: La camiseta tatuada de la primera colección de Martin Margiela

~ ¿Cómo armaste Adrián Appiolaza Archive?
En realidad comenzó como una pasión por Comme des Garçons. En el año 90’, en Argentina, tuve la oportunidad de ver una prenda, obviamente no sabía nada de esta marca pero dejó un sello en mi memoria. Cuando me fui a Londres y comencé a tener más acceso a este tipo de moda, se convirtió en una obsesión. En el 2006 empecé a buscar piezas de segunda mano y poco a poco el archivo tomó forma, primero con Comme des Garçons y la cultura japonesa, también colecciono prendas de Yohji Yamamoto, Issey Miyake Kansai Yamamoto, además tengo piezas de Martin Margiela, Vivienne Westwood y Jean Paul Gaultier.


~ ¿Cuál es tu mirada del estado actual de la moda?
Siento que se ha convertido en la competencia de los grandes grupos de moda, donde los números son los que miden el éxito de una marca y no tanto la visión o punto de vista creativo. Producto, producto, producto para cubrir cada necesidad o fantasía que los clientes puedan estar deseando. Una marca tiene éxito con zapatillas deportivas y el mercado se satura de propuestas similares La moda se encuentra en un fast forward mode en este momento y no creo que frene. En el medio están las redes sociales que juegan un rol principal en cómo la moda está evolucionando.
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El diseñador que llevó el grunge a la pasarela y mostró una nueva manera de hacer moda


Maison Martin Margiela cumple 30 años de su fundación. Creada por el diseñador belga y su socia Jenny Meirens, la etiqueta mostró una manera de hacer moda, acompañada por un creador ‘sin rostro’, así se mantuvo durante 20 años, cuando vendió su compañía al empresario textil Renzo Rosso, que en 2014 contrató a John Galliano como director creativo. Margiela se retiró en 2009 sin haber dado entrevistas ni posado para una sola foto. Para el público es un desconocido, para la moda es un rupturista cuya proclamación fue tomar el pasado para construir el presente y sentar las bases del futuro, toda una inspiración para las generaciones futuras de diseñadores que hoy retoman sus modos.


Martin Margiela cuestionó el sistema de la moda a través de sus técnicas de confección y las maneras de visibilizar el trabajo. El reciclaje, el uso de forros para el exterior o telas de mala calidad y el vintage hasta materiales como guirnaldas navideñas y plástico para hacer ropa y transformarla, métodos que llevaron a sus contemporáneos a seguirle los pasos varias décadas después. En el desfile de la colección otoño / invierno 2018, Balenciaga mostró prendas con un número telefónico impreso, una tentación a llamar y escuchar de qué se trata. 5 meses más tarde, el grupo de rock Babasónicos implementó también la línea telefónica como modo 'innovador' de promoción. Ahora, qué tal si esto Martin Margiela lo hizo primero, en los 90'. Lo suyo fue mandar una tarjeta blanca con un número de teléfono. Al llamar, un contestador automático informaba el día y lugar del desfile. Demna Gvasalia, quien marca el rumbo de la moda de hoy al frente de Balenciaga y Vetements, le debe mucho a la estética de Margiela. Lo mismo Prada, Marc Jacobs y hasta Junya Watanabe se inspiraron en el legado del diseñador anónimo.


Los 30 años de vida de Maison Martin Margiela confirman la influencia en la moda contemporánea y que recientemente fue explorada en dos exposiciones.

Verano en Paris, un calor descomunal adormece los pasos en la ciudad luz. Dos museos deciden dar la mirada de Martin Margiela en exposiciones que referencian cantidad de ideas que este creador lanzó a destiempo de lo que se consideraba cool en los 80’, cuando reinaba el power dressing. En el Museo de Arte Decorativo, un primer piso se siente como subsuelo. Aquí está ‘Margiela, los años de Hermès’, una muestra que entabla diálogo entre lo que Margiela hizo en su maison y lo que ofreció como director artístico de Hermès. Cómo ese lenguaje innovador fue capaz de darle un twist funcional a una casa tradicional, mientras que en el Palais Galliera hay una laberinto donde se narran 20 años de historias en 130 diseños y resumidos en 40 desfiles realizados en lugares inusuales: un basural, las discotecas trash, un descampado, el estacionamiento abandonado, un cementerio y teatros fuera del circuito de Paris Fashion Week. Este fue el manifiesto creativo.


En los años de Hermès, el Museo de Arte Decorativo se colorea en blanco y naranja para distinguir los dos estilos que ofrece la exhibición.

En 1997 Jean-Louis Dumas, el chairman de Hermès, dio un anuncio inesperado cuando nombró a Martin Margiela director creativo de esta casa de lujo. Así de sustanciosa la propuesta como poco revisado este período que abarca hasta 2003. La figura de este hacedor se vuelve especialmente relevante dado el gran interés que una nueva generación de diseñadores tiene sobre él.


Margiela hizo del reciclaje una forma de hacer moda y fue este lenguaje el que llevó a Hermès, una maison marroquinera que viste a la alta sociedad. En las 12 colecciones que diseñó, utilizó la típica estética masculina de Hermès y las colmó de un estilo moderno. Uno de los ejemplos fue la práctica multifuncional que aplicó a los equipos que se lucen en el Musée des Arts Décoratifs: un blazer que tiene capucha y también puede ser una capa. Este gesto es constante en las piezas que están acompañadas por audiovisuales - cual tutoriales - de cómo usar las prendas. Una de las singularidades de estos clips es que son las mismas mujeres que 20 años atrás desfilaron estas prendas. Otras de las visuales que se destacan en este primer piso a espaldas del río Sena son los videos que muestran los backs del diseñador en su etiqueta homónima, incluso, hacia el final del recorrido, se aprecia al mismísimo hombre sin rostro pintando una modelo que está por salir a escena. Un tesoro para los seguidores de la moda.


En Palais Galliera, Jean Paul Gaultier recibe a los espectadores desde una pantalla halagando a su ex asistente, el diseñador Martin Margiela. Lo que sigue es un zig-zag que expone lo opuesto a los excesos que definen a la moda de los 80'. ‘Margiela Galliera: 1989 - 2009’ revela la deconstrucción y la renovación de prendas, cada una de las paradas fue examinada por el propio Margiela y curada por Alexandre Samson. La exposición mantiene el clima de cualquiera de los shows que se ven en los videos, incluso los pasos de la bota Tabi - que sirven de brújula para la visita -, fueron replicados del primer desfile que Margiela hizo en el Café de la Gare, en octubre de 1988, cuando las modelos desfilaban con estas botas emblema de la maison mientras las suelas recién pintadas de rojo dejaban su huella en la alfombra blanca de algodón que ofició de pasarela.


Los maniquíes muestran la nueva mirada a ropas que antes ya tuvieron su vida, también resignifica estilos de otros siglos, sobre todo del XVIII. ‘Artesanal’ es el nombre de la línea que confeccionó a partir de prendas recuperadas y a la vez se convierten en réplicas de estas ropas antiguas que se reproducen para ser comercializadas. Todo ya fue inventado, dice.


La proclamación de Maison Martin Margiela está en marcha y a 5 años de haber comenzado su etiqueta lanza una retrospectiva de su trabajo en una instalación. La temporada siguiente se presenta en vidrieras, un happening sirvió para que 12 mujeres mostraran la colección Otoño / Invierno del 95', al mismo tiempo y en distintos lugares, desde las vidrieras de tiendas de New York, Londres, Paris, Berlín y Tokyo.


Moda unisex, ropa XXL, el trompe-l'oeil en los vestidos, sweaters y camisetas tatuadas, la bota Tabi, zapatos en punta que se convierten en calzas en tonos vibrantes y hasta pares de medias que se convierten en una polera muestran el acto innovador del diseñador belga que utilizó una etiqueta con puntadas en blanco como identificación.


'Veinte años, cuarenta espectáculos, cientos de prendas, ¿qué queda?', fue la única explicación que dio Martin Margiela cuando lanzó la temporada Primavera / Verano 2009, la última: había vendido la marca que co-fundó junto a Jenny Meirens y se retiró. No se volvió a saber de él hasta que Paris amaneció con carteles ilustrados por una de las prendas que remiten al busto Stockman. La influencia del misterioso Martin Margiela está más presente que nunca.

Imágenes: Bloc de Moda
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Fashion Revolution: Cómo se hace mi ropa

El jueves 30 de marzo de 2006, un incendio en un taller textil ubicado en Luis Viale 1269, en el barrio de Caballito, ocasionó la muerte de cinco chicos y una mujer embarazada. 10 años después, el juez Baños condenó a los talleristas a 13 años de prisión y ordenó investigar a los dueños de las marcas que allí que confeccionaban la ropa. En medio de estos sucesos, el 24 de abril de 2013, el edificio Rana Plaza, ubicado en las afueras de Dhaka (Bangladesh) se derrumbó y 1129 personas murieron. Esta implosión evidenció los modos de producción de occidente, justo en el momento de esplendor del fast fashion y cuando el modelo de cadenas de retails como H&M y Primark eran elogiados por acercar las prendas de la temporada semana a precios accesibles.


Desde campañas hasta acuerdos para financiar y garantizar la seguridad laboral aparecieron tras el derrumbe en el complejo textil de Bangladesh. También el movimiento "Fashion Revolution", creado por Orsola Castro y Carry Somers, que incentiva a preguntar a las marcas - en la semana del 22 al 28 de abril - #WhoMadeMyClothes. En Argentina existe el Fashion Revolution, pero el movimiento no recuerda a las víctimas del incendio del taller de la calle Luis Viale, tampoco a Rolando y Rodrigo, los nenes que murieron en 2015 tras un incendio en el taller de Flores. En su programa 2019 no hay mención al incendio sucedido en diciembre de 2018, en Mataderos, donde Mariana, una nena de 11 años, murió.

Los modos de producción están en cuestionamiento a nivel mundial. En otras ciudades, las marcas se comprometen a revisar su trabajo mientras que en el mercado local las empresas textiles se niegan a publicar cuales son los talleres con los que trabajan. Tampoco se habla del tema.

Entrevistada para Revista Almagro, la socióloga Susana Saulquin dijo que los talleres clandestinos aparecen en Buenos Aires a fines de la década del 80' y recién en 2005 se comenzó a hablar de los problemas de la industria textil con respecto a la explotación de personas. Las denuncias aparecen con la tragedia de Cromañón y 3 meses después toma visibilidad la problemática a través del incendio del taller de la calle Luis Viale. Las primeras denuncias las hizo la Dra. Alicia Pierini, a cargo de la Defensoría del Pueblo. También comenzó a actuar La Alameda y se creó #JuicioLuisViale, un grupo de militantes por los derechos de los costureros, familiares y amigos de las víctimas.

El Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires relevó la existencia de más de 5000 talleres informales y en el Gran Buenos Aires hay más de 15.000.

*Lectura que te puede interesar: La etiqueta de la moda barata

Los integrantes de Juicio Luis Viale manifiestan que la esclavitud en los talleres comienza en la década del 80', cuando las marcas tercerizan su trabajo y generan un vínculo informal con los costureros y costureras para ahorrarse los aportes patronales, cargas sociales, vacaciones y aguinaldo y sólo pagar por el trabajo entregado. Los defensores de los derechos de los trabajadores reconocen que el uso del concepto "talleres clandestinos" es equivocado, pues la culpa recae sobre el taller / tallerista y desvincula al fabricante y las marcas responsables. Ellos sugieren el uso de "talleres de sudor" (sweatshop) para definir las irregularidades en el sistema laboral de los costureros.


El acto de consumir es una experiencia positiva. Quizás por ese motivo a los consumidores, sobre todo de Buenos Aires, les cuesta darse por enterados cómo se hace su ropa. Es muy importante sumarnos al Fashion Revolution para sentar nuestra postura contra estas prácticas nefastas, pero sin olvidar nuestra historia. Sería muy honesto.
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Conocé a Sebastián Albornoz, el diseñador de Sevali que trabajó en McQueen y Tom Ford


El aire contemporáneo impregnado de estéticas de otra época invitan a mirar los diseños de Sevali, la marca del diseñador chileno Sebastián Albornoz. Viajó a Londres para estudiar en la sede local del Istituto Marangoni y luego, en 2013, aplicó para hacer un Master en Moda en Central Saint Martins. Fue uno de los elegidos y desde la escuela comenzó a relacionarse con las grandes casas de moda. Su primera pasantía fue en McQueen, luego se pasó al departamento de estampados e ilustraciones de Tom Ford y un año más tarde, en 2014, se sumó al equipo de Balmain. Mientras tanto, ya ideaba Sevali, una etiqueta que aplica las técnicas Couture a través de la reutilización de prendas de segunda mano que encuentra en mercados y charity shops de Paris, Londres y Santiago.

Alexander McQueen fue mi primer trabajo, donde fui parte del departamento de estampados y textiles. Fue una excelente experiencia en la cual desarrollé nuevas capacidades y pude poner en práctica mi creatividad. Trabajamos con el estudio de Damien Hirst, lo cual fue realmente alucinante. Tom Ford me brindo una visión global de la moda como industria, fue un enfoque más comercial. Pude entender en profundidad cómo funcionan los procesos de producción."

Sebastián Albornoz trabaja con colecciones cápsulas y diseño a pedido. En Sevali, cada pieza es única. "La idea es proponer una nueva forma de crear moda bajo los conceptos de la Alta Costura, en la cual prendas de segunda mano se convierten en diseños híbridos, frescos y vanguardistas", dice desde Paris, su lugar de residencia hace 3 años y donde en enero debutó en las colecciones Couture con un desfile en la Rue de Cléry. Prendas deconstruidas y la técnica del upcycling son un canal para contar historias de diseños que se ven modernos pero con un dejo de nostalgia en piezas evidentemente de carácter internacional y con la impronta personal bien marcada.

En Central Saint Martins aprendí a comunicar mis ideas y mi identidad como diseñador. Haber hecho el MA Fashion fue la mejor experiencia educativa que pude haber tenido. Desarrollamos muchos proyectos dentro de los cuales recuerdo con especial cariño las experimentaciones con encaje para la marca Chloé, charlas de sustentabilidad con Orsola de Castro y con el coreógrafo Michael Clarck, quien nos daba ideas de vestuario para una de sus producciones."

"La gran fortaleza de la moda latinoamericana es la riqueza de sus tejidos y técnicas muy poco explotadas, en contraste con los cánones estéticos europeos que son conocidos mundialmente", observa el creador de Sevali para resaltar su fortaleza en la ciudad donde la moda tuvo su origen.


Imágenes: Gentileza Sebastián Albornoz | Sevali
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