Carolyn Bessette-Kennedy y el minimalismo: El ciclo que la moda se niega a cerrar
Hoy se parece mucho a los años 90. No es solo una coincidencia visual. Se trata también de un trasfondo político donde una parte de la sociedad, la nuestra, valida el ajuste mientras otra intenta sobrevivir a la frialdad de las medidas libertarias. La moda de la década de 1990 siempre parece estar regresando. En su momento nadie logró definirla. Fue un período marcado por la incertidumbre de un siglo que terminaba y la ansiedad por el esperado año 2000. En ese momento, la belleza se deshizo del artificio. Se impuso una silueta delgada que convivía con el estallido del grunge de Kurt Cobain, pero el minimalismo no estaba solo. Thierry Mugler y Gianni Versace seguían dando figuras monumentales, mientras John Galliano y Alexander McQueen llevaban su rebeldía a las casas históricas de París.
Hoy, tras temporadas dominadas por el lujo silencioso, este estilo parece haber agotado su capacidad de asombro. Al ser absorbido por el mercado masivo y replicado en las perchas del fast fashion, perdió su aura de exclusividad. Los informes financieros dicen que el consumidor actual, golpeado por la inflación, ya no gasta en básicos de lujo porque puede encontrar lo mismo en una tienda de segunda mano. El minimalismo extremo terminó por igualar a todas las marcas. A pesar de que los expertos de la industria sentenciaron que estas prendas fallaron en generar un vínculo emocional, según el reporte 2025/2026 de BoF, vemos que un factor externo cambió el rumbo.
En febrero de 2026, el estreno de la serie de Ryan Murphy sobre Carolyn Bessette-Kennedy volvió a inundar las pantallas. El algoritmo de Instagram se obsesionó con su imagen, repitiendo las fotos de una mujer que vivió bajo el asedio constante de los paparazzi.
Esa es la versión más cruda del minimalismo: una estética que hoy se consume como una estampita. Mientras el público analiza cada detalle, incluso hay videos de los días de Carolyn Bessette en su trabajo como publicista para Calvin Klein, surgen eventos como la feria Eyecon show, donde Selima Salaun exhibirá el prototipo original de las gafas "The Aldo" que Bessette inmortalizó y la serie Love Story: John F. Kennedy Jr. & Carolyn Bessette replicó para Sarah Pidgeon. Hasta surgió una subasta con sus prendas pero que la casa no puede asegurar su autenticidad.
La reaparición de la silueta lánguida de Carolyn Bessette-Kennedy es el motor que necesitaba el minimalismo para no aburrir. También puede ser la despedida triunfal como tendencia de marketing. Su presencia está desafiando la obsolescencia que los analistas le diagnosticaron. Mientras las redes sociales viralizan su figura, el mercado se divide en los que persiguen la imagen de moda y los que entienden que un buen diseño no necesita permiso para ser relevante.
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