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Mujeres Vestidas por Mujeres

Notas de Autor por Lorena Pérez

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Lali Esposito
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Lali Espósito en Cosquín Rock 2026: La Armadura del hate


Para el mundo de la moda, el papel suele ser un material frágil. Pero sobre el escenario del Cosquín Rock 2026, Lali Espósito lo transformó en un escudo de combate. La artista argentina se presentó con una pieza de Guevara Ocampo que, a primera vista, disparó la nostalgia inevitable de los archivos de la moda: el "Newspaper Dress" de John Galliano para Dior. 
 
Para interpretar el gesto de Lali, hay que volver a febrero de 2000. En el marco de la Semana de la Moda de París, Galliano presentó para Dior la colección "Fly Girl", una propuesta que caminaba sobre la línea entre el lujo extremo y la estética de los márgenes. Fue allí donde nació el newspaper print dress, una pieza que rápidamente trascendió la pasarela para convertirse en un artefacto cultural gracias a Carrie Bradshaw en Sex and the City. 
 

El diseño protagonizó el episodio “What Goes Around Comes Around” (un título que, irónicamente, resuena como poesía en Lali Espósito), en la tercera temporada de Sex and the City, además de un cameo años después en la película. En ese momento, el diseñador John Galliano usaba el papel como una provocación visual, una oda al chic urbano que la Bradshaw inmortalizó. Mientras el Dior original buscaba la belleza en lo efímero, Lali Espósito lo hizo bajo una lógica cruda. Y funcionó.  

La elección del material es el mensaje. Al optar por el newspaper dress,  Lali juega con la cualidad de  lo efímero de las noticias y los ataques mediáticos. En el periodismo impreso de la vieja guardia, la tinta del diario tiene la  reputación de "manchar" a quien la toca. Aquí, Lali invierte el proceso. Lo que antes era basura destinada a ensuciar su nombre se convierte en una pieza de arte. Es una declaración. El ataque de hoy es el residuo de mañana. 


Al igual que el "Vestido del Odio" diseñado por Maria Grazia Chiuri en Dior para Chiara Ferragni para la 73ª edición del Festival de la Canción de San Remo, en 2023, la prenda de Lali funcionó como tela para la toxicidad. Para Ferragni, ese vestido fue una respuesta a años de una crítica feroz que precedió, incluso, al colapso de su reputación por el "Caso Pandoro", una hostilidad cimentada en el resentimiento hacia su paso de bloguera a empresaria exitosa - dos veces estudiada por Harvard - y en las críticas constantes a su maternidad pública, factores que la convirtieron en el foco de una Italia conservadora mucho antes de que sus finanzas fueran auditadas. De manera similar, Lali Espósito fue blanco de una campaña de desprestigio político en Argentina, donde su nombre se convirtió en el centro de un debate sobre el gasto público y la libertad de expresión, enfrentando ataques directos desde la cúspide del poder ejecutivo que buscaron, sin éxito, desmantelar su legitimidad artística. 


La genialidad de este vestido en 2026 está en su resignificación. Si el modelo de Ferragni exponía los insultos sexistas, el de Lali utilizó la herencia de la colección Fly Girl para envolverse, literalmente, en las agresiones que intentaron silenciarla. No es una cita a la cultura pop, más bien una recontextualización del poder. Lali usó el newspaper print dress para contar que puede caminar sobre las brasas de su propia reputación mediática y convertirlas en una performance Couture. En la era del algoritmo, la mejor forma de sobrevivir al odio es cortarlo a medida, imprimirlo y usarlo como una armadura.

#Retrato Lali Espósito, la gran bestia pop

Por Ariel Vázquez@AroVazquez 

A veces por trabajo uno se topa en esta profesión con diversos artistas, a muchos de los cuales es posible seguirles la carrera cuando esta se extiende en el tiempo.  El pop como género fagocitador de estrellas (y estrellados), da mucho material y muchos ejemplos. Sobre todo de lo que no se debe hacer. Cada tanto ocurre que uno es testigo de fenómenos que trascienden lo musical, así como otros que aparecen y se desvanecen con la misma fuerza y facilidad.

Argentina históricamente no ha sido una gran usina de artistas pop que lograran superar las fronteras para posicionarse. Son muy pocos los artistas de pop puro que lo han logrado, acaso por tener una historia más ligada al rock. Son contados con los dedos de una mano los artistas que lo han logrado. Diego Torres, Axel y mucho, mucho más atrás Sandro o Palito Ortega. Y paremos de contar. Ahora bien, sin entrar en detalles de los por qué, nunca antes había ocurrido esto con una mujer.


Hace dos años fui testigo del lanzamiento de Lali Esposito como cantante. Si bien era una novedad a medias porque ella ya había sido parte de un fenómeno teen que iba de la mano de un programa de TV, lo suyo tenia sabor a lanzamiento, a novedad. Lali Solista era sin dudas algo nuevo, y sobre todo diferente.

Creo que el mayor acierto de Lali en cuanto a su carrera no radica en su enorme talento y su innegable carisma. Lo mejor, lo más destacable está en las decisiones y riesgos que asumió.

Hace dos años es cierto, ya era conocida. Muy conocida y popular. Pero como parte o miembro de un fenómeno televisivo de la factoría Cris Morena. Como cantante, como solista se la jugaba. Y la primer decisión y riesgo que tomó fue el de hacerlo de manera independiente. Si bien contaba con cierto apoyo de Sony, grabó su disco de manera independiente, compuso y produjo con un equipo de conocidos y con el soporte de su familia en todo lo demás. Y se animó a lanzar el material de modo online. Entonces evitó de algún modo el primer gran error que se lleva puesto a la mayoría de los artistas pop: las decisiones de marketing de una compañía disquera.


Y entonces Lali Espósito jugó. Y al jugar lo hizo con lo que ella quería. Puso el norte no en los fenómenos pop locales o teen sino que en la música y en los artistas que ella admira. Y eso se transfirió de manera inevitable a su música. Lali no suena a Lali solista haciendo de Teen Angel, sino que suena a sus referentes: Beyoncé, J-Lo, Rihanna, Jay Z o Justin Timberlake. Y eso se ve también desde un principio en la producción de sus shows, su look y la forma de producirse. E insisto, con el valor agregado de haberlo comenzado de manera independiente. Aprovechando sin dudas el público que arrastraba de su pasado pero obligándolos a olvidar eso. Tan rápido que los fans enseguida se aprendieron sus canciones.

Y entonces, forjó su propio marketing, combinando la tele con la música.


Uno muchas veces puede atribuirle a la TV el empuje que le puede dar a un artista. Pero cuando pasas de presentar tu disco en La Trastienda a llenar varias veces el Opera y agotar cada fecha que haces de una extensa gira nacional y por países limítrofes, el único culpable es tu talento sumado a las buenas decisiones que tomás y el equipo que te acompaña.

Lali Espósito tiene todo lo necesario para pegar el salto a las ligas mayores y sumarse así a esa pequeña lista de argentinos que entra en los dedos de una mano. Pop argento for export.

Habrá que ver cual es el próximo paso que da, y estar atentos.

imágenes: Lali Espósito