SLIDER

Newsletter

por Lorena Pérez

Bloc de Moda es un medio digital focalizado en la cultura moda, en movimiento desde 2006. En estas páginas se observa y se escribe la moda como fenómeno social que refleja la época. Periodismo de calidad en notas de moda, belleza y estilo: Registro de historias plasmadas en un reportaje online. ¡Bienvenidos!

Mis íntimos amigos: El estilo del barrio en clave cool

Sebastián Raimondi es un joven diseñador nacido hace 36 años. En su imagen se funde el desparpajo del barrio con el perfil cool propio de Palermo Viejo, zona donde está la tienda de Mis Íntimos Amigos, una marca de moda masculina lanzada en 2010 y que este año se ocupa de revelar el estilo de Marcelo Tinelli, cada noche, en ShowMatch.

“Los diseños tienen algo personal, mío, siempre”, cuenta Sebastián Raimondi sobre sus códigos para abordar la moda, siempre trabajada para el público masculino y bajo el concepto de ensalzar un estilo que ‘banque su onda’, dice. Aquí, una charla con un emprendedor que absorbe otras realidades para nutrir su mirada y dar una imagen de moda que refleje las expectativas del hombre de hoy sin caer en el uniforme.


~ ¿Cómo comenzaste tu carrera en la moda?
Empecé a estudiar en la Fadu / UBA mientras vendía zapatillas. Siempre estuve relacionado a la moda a través de mi papá, Luis Raimondi, quien también trabaja en la industria. En 2001 tuve una entrevista en ‘Soho’ y me contaron que, tras la crisis, iban a rearmar todo y ahí comencé a acompañar al diseñador en la parte de producto. Les gusté y yo también me sentí cómodo, entonces tuve que dejar la facultad porque era mucho. Seguí trabajando y no paré más hasta hoy. Siempre me interesó el diseño de todo, no solo con la ropa.
Hago una propuesta masculina muy ‘moda’, mi interés está en los cortes, en las buenas telas, que queden bien, la calidad es fundamental. En el diseño trato de estar un pasito adelante, rescatar un producto moderno y diferente."

~ ¿Cuándo lanzaste Mis Íntimos Amigos?
Pasé por varias marcas hasta que en 2008 pensé en MIA junto a mi papá. Buscamos armar una marca con esencia argentina, la desarrollamos y salimos al mercado en 2010. Hoy sigo solo, arrancamos desde muy abajo con un local y una producción muy chica.


~ ¿Qué pasa con la moda masculina en Argentina? Surgen buenos proyectos pero se pierden...
El mercado de indumentaria de Argentina, en un 80%, es de mujer. El hombre consume distinto, de hecho, en un momento de crisis como este, el hombre no compra y vuelve a usar el saco del año pasado. Pero llega el cambio... Cuando abrimos el local, en 2010, hicimos una vidriera con unas camisas con estampados florales, pantalones rotos - unos chinos que hoy son el producto más vendido y que permanece en todas las colecciones -, una imagen rara y nueva. La gente pasada por la vereda, miraba y no entendía. Gracias a las marcas que acompañaron un nuevo estilo para el hombre, y surgieron en ese momento, el hombre empezó a ser distinto.

~ ¡Lo llamaron Metrosexual!
En ese momento le pusieron metrosexual al hombre que se ocupó de su imagen, que se animó a usar la camisa entallada, empezó a entender que lo favorece combinar colores y elegir una silueta. Hay ciertas cosas que mejoran la imagen y nosotros empezamos a trabajar en eso porque era fundamental armar un espacio donde el hombre pudiera confiar.

~ ¿Fue más natural en cuanto se terminó el estigma del metrosexual?
Si, en eso tuvo mucho que ver la apertura sexual, la aceptación y entender las distintas maneras de amar. Cuando yo era chico todo era prejuicioso, me vestía a la moda y me gritaban de todo, a mi no me importaba pero a otras personas si. No se permitían usar un chupin o una camisa floreada para evitar los comentarios. Hoy, por suerte, se entiende que la vida pasa por otro lado, es más común que te digan que estás lindo o tenés onda y hasta te preguntan donde lo compraste. Vestirte como te gusta ayuda en todo sentido, no solo en la moda.


Entré por la ventana de los millennials, digo que soy un millennial old school. Encuentro diferencias con un pibe de 20 porque tengo otra esencia, pero con un hombre de 46 años no somos muy distintos, pero de uno de 26 a otro de 36 hay un montón.
~ ¿Por qué las marcas eligen la imagen del joven para comunicarse?
El sentido estético de mi marca son los jóvenes, las imágenes son ellos porque veo que los hombres grandes los miran y quieren vestirse como ellos, pero no parecerse, sino mirarlos para tomar las cosas que les gustan. Por eso hablo de onda, porque hay que animarse. Lo que mencionaba antes sobre la apertura, que terminó por dejar que la gente se libere y pueda explorar eso que le gusta de sí mismo.


~ ¿Los hombres también esperan que la ropa los haga sentir mejor?
A todos nos gusta vernos bien. Sentirte como ese día cuando tenés la primera cita, cuando elegís qué prenda ponerte porque te hace sentir especial, ganador. Esa sensación debería estar presente cuando uno se viste a la mañana. ¿Viste que hay personas que tienen ropa que la usan para acontecimientos importantes? Proyectan la seguridad a través de la ropa y eso es importante. Por eso en MIA trabajamos sobre el cliente, el asesoramiento, de prestarle atención, ver qué esté convencido. Nunca fue la idea vender por vender, sino lo que le haga sentir bien porque ahí hay un cliente que vuelve.

~ ¿Cómo armás las colecciones?
Hay un patrón de moda y de venta. Pensar en ideas, hacerlas, instalarlas y venderlas, es un mix que tengo en cuenta porque, para vivir de lo que me gusta, tengo que vender. Tomo referencias de la música, miro décadas y estilos, mezclo años 20’ con los 70’. Lo planteo como una marca de diseño, no con la obligación de presentar una colección porque si, a veces hay continuación entre invierno y primavera. También pasa que viene un famoso y me pide algo puntual para un look, eso también puede ser un disparador para algún ítem de la colección.


~ ¿Cómo te llevás con el streetwear?
Lo que nosotros llamamos ‘el barrio’ transformó la moda. El hip hop, el trap, el reggaeton, rescataron un estilo e hicieron una moda del barrio, de las clases bajas, de la gente que la pelea y trabaja todos los días. Se mezclan la gorra deportiva y la campera, el street con la sastrería. Me encanta que así sea.

~ La mezcla de rubros es evidente en todas las pasarelas.
Nosotros desarrollamos hace 3 años una línea que se llama ‘Confort Concept’ que consta de telas de punto tejidas por urdimbre. Son telas planas tejidas con lycra, por ejemplo, que tienen una definición particular, la misma elasticidad de un buzo pero con la particularidad que está hecha por un sastre. En los percheros ves pantalones que parecen de traje pero tiene la comodidad de un jogging.

~ Cuánto se le debe a las marcas deportivas, no?
Nosotros estamos a años luz de esas tecnologías, de los talleres y producción. Busco telas no convencionales, como tela para paracaídas para hacer camperas porque sé que esa tela va a cumplir con la función que el diseño necesita. El diseño parte de darle algo a la persona que la satisfaga en la funcionalidad y en darle un toque personal y distintivo.


~ El sistema de la moda maneja un calendario nuevo. ¿Trabajás con una colección permanente?
Si, son los básicos hechos con materiales de buena calidad, quizás varía el corte. Son remeras, blazers, piezas en terciopelo, camperas de cuero. Acá encontrás botas hasta en verano.

~ ¿Cómo entendés al hombre argentino?
Aprendo de los pibes, tengo presente que cuando era chico a mi se me asignaba el rol de innovador. Hay mucha diferencia entre generaciones. El hombre argentino mantiene, aún, el prejuicio. De latinoamérica nos miran mucho, marcamos tendencia dentro de nuestra idea, pero el cambio está en animarse a disfrutar, como sucede en Europa.


~ La mujer es muy de ir con la revista y con Pinterest en la mano a comprar. ¿El hombre hace esas cosas? ¿Te piden las prendas que usó Tinelli?
Si, si, si. Vienen y te dicen que quieren el saco que Marcelo usó ayer. Nosotros buscamos que no se lleve uno igual, porque a lo mejor lo que le gustó fue como le quedaba, el corte, la combinación de colores. Trato de mostrar situaciones en su look, que hay un trabajo que va por otro lado, no mostrar la ropa porque si. Algo similar a lo que sucede con Juan Minujín.

~ Impacta Minujín en la novela ‘100 días para enamorarse’.
¡Lo vestimos hace varias tiras! Es muy compinche, te actúa para mostrar cómo es el personaje y así salen cosas copadas. Es interesante trabajar con personas con esa personalidad y a la vez distintas entre si. Vestimos a Lalo Mir, Diego Ramos, Ludovico Di Santo, toda gente talentosa que trabaja las ideas en equipo. Ellos aportan la información y yo armándoles el look.

No hay comentarios.