¿Para Qué Sirve el Pasaporte Digital en la Moda?
El Pasaporte Digital de Productos (DPP), tal como lo ofrece la legislación de la Unión Europea (UE), es ese registro digital centralizado que almacena los datos más importantes de una prenda. Ojo, su verdadero enfoque no es meramente técnico, es, ante todo, un tema ético. Pone el foco donde debe estar, que es en la sostenibilidad, la circularidad y la reparabilidad. Es la prueba fehaciente de que, por fin, la transparencia dejó de ser una buena intención o una proclama de marketing para convertirse en un mandato legal. La manera de que la moda empiece a rendir cuentas.
A partir de este año, la UE se pone seria, parece, e impone el pasaporte digital textil obligatorio. El objetivo es directo y solicita controlar el origen, el impacto ambiental y las condiciones laborales de las personas implicadas en la confección. Detrás de esta medida late una ambiciosa estrategia textil que aspira a una producción que, al fin, respete los derechos sociales y medioambientales.
Si somos realistas, sabemos que la transición para dejar atrás el fast fashion es tremendamente lento, pero entendemos que se trata de un modelo de negocio que ya no da para más. Mientras la moda circular tiene la nobleza de mantener las prendas y los materiales en circulación durante el mayor tiempo posible, el modelo lineal sigue vomitando productos diseñados para convertirse en basura, que es la forma en que consumimos históricamente.
El DPP es la herramienta que ofrece la transparencia y la trazabilidad necesarias en la cadena de suministro, y eso construye la confianza en el consumidor. Es aquí, en el dato intocable que no se puede maquillar, donde el Pasaporte Digital permite a las empresas monetizar la circularidad, en lugar de quedarse solo en el discurso pasivo y correcto.
¿Cómo funciona esto en la práctica? El identificador se maneja a través de códigos QR o etiquetas NFC que dan acceso rápido a la información de sostenibilidad, durabilidad y reparabilidad. El gran propósito de esta legislación es reducir la presión sobre nuestros recursos naturales y generar crecimiento y empleo que sean verdaderamente sostenibles. Esto quiere decir que la Gestión del Ciclo de Vida del Producto (PLM) opera como ese sistema interno, el cerebro, que genera y organiza el recorrido de los datos, mientras que el Pasaporte Digital de Productos es el instrumento externo y regulatorio que extrae esos datos clave del PLM para empujar la sostenibilidad y la economía circular.
También operan otras iniciativas. Nombres como Prada, Dior, Louis Vuitton, Maison Margiela, Marni y Miu Miu están utilizando la plataforma Aura, una blockchain global y abierta a la industria, para blindar la autenticidad, trazabilidad y sostenibilidad de sus productos de lujo.
Así se sintetiza la difícil, pero necesaria, transición de los modelos lineales a los circulares. No es un camino fácil, pero el hecho de que existan acuerdos convertidos en pactos y legislación es más que una intención. Estamos asistiendo, ni más ni menos, a la génesis de un nuevo paradigma de consumo, donde el derecho a saber y la vida extendida de la ropa son la nueva regla de oro.
