Indio Solari en Arthaus: el píxel como pincel
“En esta deriva digital, lo bruto no es solo una estética aparente, sino también una manera de narrar una visión del mundo; significados que emergen tanto de la experiencia onírica como del universo artificial”. Con esta premisa se presenta Brutto, la exhibición de arte digital de Indio Solari. Tras su paso por el Museo MAR, la muestra aterriza ahora en Arthaus (Bartolomé Mitre 434, CABA) y podrá visitarse con entrada libre y gratuita hasta el 22 de febrero.
Solari siempre supo que la verdad es una construcción difusa, un relato que se arma con fragmentos de memoria y deseo. Publicó sus memorias bajo un título que oficia de descargo, Recuerdos que mienten un poco, que remite a la canción "Perdiendo el tiempo" (incluída en el álbum Cordero atado de Los Redondos, en 1993), y confirmó esa búsqueda en sus libros en colaboración con el artista Serafín: Escenas del delito americano (2017) y La vida es una misión secreta (2019).
Para Carlos Alberto Solari, abordar lo inexistente es una misión poética, para nada un ejercicio de abstracción. Con los años, las redes sociales se convirtieron en su nuevo escenario, permitiéndole compartir sus obras y amplificar un espectro artístico que siempre estuvo allí, aunque por décadas permaneciera hipnotizado por la magnitud del fenómeno musical.
En la cosmogonía del rock argentino, los varones suelen ser escrutados por cómo suenan y no por cómo se ven. Para la patria rockera, detenerse en el vestuario suele confundirse con frivolidad. Sin embargo, en su paso por la Biblioteca Nacional en 2015 con la muestra "Indio en la Biblioteca: El tesoro de los inocentes" fue una declaración de principios: allí, su estilo se expuso como parte de su universo intelectual.
Mirar a Solari a través de una lente esteta permite analizar su apariencia no como un dictado de la moda, sino como la cartografía de una identidad desarrollada durante décadas. El uso persistente de los lentes de sol y el gorrito negro dejaron de ser simples accesorios para transformarse en su marca personal. A ellos se sumó un repertorio de camisas y camperas que el Indio estrenó en cada ritual sobre el escenario, trazando una evolución hacia su aspecto actual: moderno, refinado y deliberado. Algunos elementos del vestir dejan de ser tela para convertirse en símbolos; son una expresión y representación que vibran, con peso propio, en el inconsciente colectivo.

