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por Lorena Pérez

Bloc de Moda es un medio digital focalizado en la cultura moda, en movimiento desde 2006. En estas páginas se observa y se escribe la moda como fenómeno social que refleja la época. Periodismo de calidad en notas de moda, belleza y estilo: Registro de historias plasmadas en un reportaje online. ¡Bienvenidos!

Mujeres vestidas por mujeres: El universo lúdico de la moda

Los vestidos que remiten a otra época o a un cuento de hadas aumentan su popularidad en el vestuario femenino. Tras un período de temporadas donde la practicidad del sportswear acaparó la atención de la moda, una ola de vestidos de sensibilidad retro empezó a posicionarse como una respuesta posible a las prendas básicas. Estampas lúdicas, bordados traídos de la Alta Costura, mangas abullanadas, cinturas ajustadas, faldas con vuelos de ensueño. Son vestidos que hacen una proclamación personal y que la mujer personaliza en el uso con borcegos, botas o un par de zuecos, pues no se trata de aferrarse a la elegancia de una época lejana. Las décadas del 40' a la del 60' están siendo vistas con la lente de esta época.

"Realmente se parecen a los vestidos de fiesta que querías usar cuando tenías seis años, son los diseños que usarían los personajes de tu libro favorito", aseguró Lena Dunham, la actriz, productora y escritora newyorkina que desde la serie "Girls" ensalzó este estilo que no busca disimular la llegada sino anunciar la presencia.

Los vestidos de Batsheva coparon Instagram.

Mientras que lo retro resignifica estilos todavía vivos en la memoria, el historicismo toma inspiración de otras épocas, pero en la moda es posible que se entremezclen. 

 "Juli Santini está inspirada en 'Alicia en el País de las Maravillas', de Lewis Carroll, con reminiscencias de Paris de finales de los años 60's , toma la filmografía de Jean-Luc Godard y varias notas de color del director Wes Anderson. Con el correr de los años y mi propio crecimiento fui incluyendo distintas ramas del arte y la musica a mi inspiración", cuenta la diseñadora de la marca homónima que en su propuesta encierra un universo poético que resume de manera contundente el contexto cultural con el que se presenta su etiqueta.

Los vestidos románticos de Juli Santini.

Juli Santini apuesta al slow fashion y en el trabajo a mano, desde la moldería a cada terminación de sus diseños. “Es complicado y difícil, más aun siendo independiente, pero sobre todo por la poca valoración que tiene en el público general, aunque al mismo tiempo lo que se gana es invaluable y tiene que ver con la tranquilidad que me da saber que no solo estoy aportando algo bello sino perdurable y no-contaminante.”

Ésta estética se cruza con el romanticismo y tiene una vinculación con los vestidos conocidos como ‘de la pradera’ y el estilo victoriano; son diseños que aparecen como una reacción a la ropa típicamente sexy, que reformulan una idea de feminidad con el pasado inmediato.

Las mujeres en movimiento de House of Matching Colours.

"Siempre tomé el diseño como una expresión personal, como una búsqueda para decir no solo lo que me gustaba sino lo que me pasaba, siempre fue algo por dónde hablar. Entonces entiendo que tuvo mucho que ver conmigo y no tanto con lo que estaba pasando alrededor en cuanto a tendencias", explica Paula Selby Avellaneda, la creadora de House of Matching Colours, una etiqueta que mixtura lo urbano con lo Couture. El look de esta marca es rotundo: una chaqueta de cuero y los vestidos que antes estaban destinados a ocasiones especiales reflexionan sobre la actitud de una mujer en movimiento, que no está en pose para que la miren.

El manifiesto de fantasía de Lulú Martins.

Este manifiesto de la fantasía se gestiona con textiles y tejidos de fibras naturales, telas con estampado digital, recursos industriales, bordados y técnicas ancestrales. Para el caso, la diseñadora Lulú Martins ofrece como complemento a sus vestidos con silueta de los años 50' y 60' carteras tejidas por las tejedoras QOM del Impenetrable del Chaco. En cuanto a las referencias, también apela a la memoria de la infancia. "Tomo cosas que no parecen de este mundo, que no tiene que ver con la realidad. Me gusta crear una atmósfera de surrealismo mágico", dice.

Vestidos de cuentos con la pretensión de uso, que vuelan la imaginación a otra década pero lucen actuales. Se ven bellos, pero también poderosos. "Nos gusta rediseñar los clásicos. Un buen Jackie de los 60' o romper desde una estampa más pop y lúdica. Los cortes en la cintura y faldas voluminosas de la década del 50' nos encantan, pero con textiles tecnológicos como neoprenes, calados láser o redes con impronta deportiva", dice Valentina Karnoubi, quien junto a Guadalupe Teigeiro son las diseñadoras que dan vida a Mila Kartei.

Un universo de estampas y bordados creado por Mila Kartei.

Batsheva Hay es la diseñadora de Bathsheva, una etiqueta fundada hace dos años y que durante la última semana de la moda de New York apareció como nueva voz para dictar una propuesta sobre qué lucir. Otra firma que ensalzó esta apariencia es Doen, diseñado por las hermanas Margaret y Katherine Kleveland. Vestidos con un carácter sustentado en la elegancia vuelven a ponerse en marcha y tiene a Laura Ashley, la marca de diseño británica fundada en 1953 e influenciada por el pastoralismo inglés victoriano, como referencia inicial. Pero es un disparador de las posibilidades con las que evolucionó este estilo.

Las hermanas Margaret y Katherine Kleveland crearon Doen. 

Hay algo mágico en lo que estas diseñadoras proponen que puede leerse como un rechazo a las informalidad y uniformidad que digitan las imágenes desde las redes sociales y la simultaineidad de posibilidades que ofrecen las prendas de aspecto deportivo: La fantasía como acto simbólico que busca empoderar a quien usa estos vestidos, con un estilo que evita el anonimato.

La iniciadora: Laura Ashley hoy vende hasta muebles, pero sus inicios estuvieron influenciados por el pastoralismo inglés victoriano.

* Nota publicada en la edición de diciembre de Revista Cosmopolitan

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