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Notas de Autor por Lorena Pérez

Bloc de Moda es un medio digital focalizado en la cultura moda, en movimiento desde 2006, que apuesta al periodismo de calidad. Historias plasmadas en un reportaje online, donde se observa, se pregunta, se escucha y se escribe la moda como fenómeno social. ¡Bienvenidos!

Un registro histórico sobre la escena punk de New York


Por 
Ana Belen Arrastia | Profesora en Historia

La estética inaugural del punk newyorkino colgado en Youtube, con el film emblema Smithereens, y la muestra fotográfica New York City  and the Punk Scene del co-fundador de Blondie, Chris Stein, para visitar online en The Music Photo Gallery, reconstruye una época que sigue generando referencias en la moda. Después de semejante viaje visual, logremos ver con otros ojos aquella campera de cuero que descansa en el armario. 

En Bloc de Moda te contamos la historia: 


La moda punk se perfeccionó y llevó al extremo en Inglaterra gracias a la obra de Malcom McLaren y Vivienne Westwood. Pero antes de eso, McLaren había estado en Norteamérica experimentando como manager de los New York Dolls. ¿Qué energía absorbió de aquella escena punk neoyorquina plagada de chaquetas de cuero? ¿Acaso robó los pelos en punta y los alfileres de gancho a Richard Hell para trasladarlos a Johnny Rotten de Sex Pistols? Es un hecho que Londres y New York se retroalimentaban en materia musical y estética en la era de oro del punk rock y que sin duda Inglaterra encontró en aquella ciudad un espejo y una gran fuente de inspiración. 

En Nueva York o en cualquier ciudad de Occidente, las camperas de cuero fueron y seguirán siendo sinónimo de rock. He aquí la fórmula: tomemos un rocker lookeado como Elvis o James Dean, conservemos la campera y sustituyamos el jopo por un cabello largo y un tanto desprolijo. Agreguemos zapatillas y jeans ajustados. El resultado será una estética enmarcada en una tercera posición, ni rocker, ni hippie, es punk.  

“La vestimenta arriba y abajo del escenario eran camperas de cuero, jeans y zapatillas. Ese había sido mi vestuario toda la vida", dice el baterista de The Ramones
En su autobiografía, Marky Ramone reconoce este atuendo como una especie de uniforme de la legendaria banda a la que perteneció. En cuanto a las chicas, ofrece una descripción de Roxy (novia de Johnny Ramone) que parecía encajar perfecto con aquel estilo, usando minifalda de cuero, medias negras, el pelo teñido de blanco, labial rojo y una tonelada de lápiz de ojos negro:“Era una chica rica, salvaje y vestida para matar. Parecía una fantasía sadomasoquista.” 



En1977, la ilustradora Liz Kurtzman publicó en la revista Punk una guía de vestuario para cortar y pegar. En una página encontramos la silueta de un chico usando remera, jeans y zapatillas. A su alrededor se encuentran otros accesorios y prendas posibles: chaqueta de cuero, camiseta a rayas, pantalones de cuero, un saco destruido, cadenas y corbata. En la otra página se ve a una chica cuyas opciones de vestuario incluyen un sweater desgarrado, una minifalda vinílica, medias rotas, botas bondage, camisa plagada de pins y parches, alfileres de gancho, tornillos y collares con tachas. 
 
Es verdad que dentro del arquetipo había variantes: pensemos en el estilo andrógino de Patti Smith que, en la tapa de Horses, fotografiada por Robert Mapplethorpe, usó una camisa blanca que compró en el Ejército de Salvación y a la que le cortó los puños, completando el look con una chaqueta al hombro. O en el estilo de Debbie Harry: rubia, fatal y un poco trash. 


Si se quería lograr una estética semejante siempre se podía recurrir a la filosofía del Do It Yourself, pero si sobraban algunas monedas, los punks podían darse una vuelta por Trash & Vaudeville: el equivalente en la Gran Manzana de Sex londinense. Fundada en 1975, ocupaba dos pisos dentro del histórico edificio Hamilton-Holly House en St. Mark's Place. Era frecuentada por todos los músicos y artistas de la escena. 

La tienda ofrecía un variado stock de artículos que incluían la bota británica Dr Martens, zapatos creeper, pantalones bondage, cinturones y chalecos con tachas, prendas estampadas en leopardo, accesorios de punta, remeras serigrafiadas con motivos de banda de rock y las infaltables camperas de cuero. Además, allí se vendieron los primeros jeans ajustados negros, usados por músicos como Los Ramones. Jimmy Webb, emblemático vendedor, y luego dueño de la tienda Trash & Vaudeville, llegó a afirmar que que “si los pantalones no te duelen, no sirven, no son rock and roll.” 


En los años 80 se podía encontrar alguna otra opción en materia de tiendas de ropa punk. De hecho, Patricia Field antes de convertirse en la reconocida vestuarista de Sex and The City y de la edulcoroda Emily en Paris, regenteaba una en el East Village. De allí salieron las míticas gafas a cuadros y otras piezas del vestuario de Smithereens (1982), película que merece una mención aparte. 


Su directora, Susan Seidelman, dirigió a Madonna en Buscando desesperadamente a Susan y el episodio piloto de Sex and The City, pero fue Smithereens su primer largometraje y el primer film independiente norteamericano proyectado en Cannes. Además, constituye toda una joya en cuanto a reflejo de una estética punk en una Nueva York sucia, caótica y llena de grafitis. 
 
Allí vemos a Wren (Susan Berman), una chica decidida a dejar una huella en la escena de la ciudad, sin talento para estar en una banda pero con gracia de sobra para vestir. En la primera escena lleva una falda de vinilo estampada a cuadros de ajedrez, medias de red, zapatos plateados y las gafas de sol, que robó a un extraño desprevenido. Wren conocerá a Eric (Richard Hell), el líder de una banda de rock ficticia que le da nombre a la película. 
 

La New York punk de aquellos años ya no existe, sin embargo podemos hacer el ejercicio de reconstruirla a través de los vestigios que deja el cine y la fotografía. A Smithereens se la puede ver en Youtube. Además, por estos días, y hasta el 21 de marzo, está disponible a través de The Music Photo Gallery la exposición “Me, New York City and the Punk Scene”, con fotos que Chris Stein, el guitarrista de Blondie, tomó a lo largo de los años de Debbie Harry, Joey Ramone, Iggy Pop y otras figuras del punk.