La arquitectura de la identidad: Belén Frías y la reinvención del armario masculino en París
Desde la Universidad de Morón hasta el corazón del diseño en París, la diseñadora argentina desafía el linaje de las academias de élite y propone una moda masculina que renuncia a los clichés regionales para abrazar una modernidad sobria y global.
Comenzó el carrusel de colecciones otoño invierno 2026. Este ecosistema donde las ferias comerciales, la alta costura y el prêt-à-porter y moda masculina colisionan en un calendario que no respirará hasta fin de año. El punto de partida es en Florencia, con Pitti Uomo, mientras que la meta final es París. ¿Qué une a estos dos nodos del sistema? La presencia de la diseñadora argentina Belén Frías, cofundadora de Cachí junto a la francesa Elise Girault.
En el mapa de nombres que definirán el otoño-invierno 2026, el de Frías destaca no solo por su estética, sino por su origen. Formada inicialmente en la Universidad de Morón antes de desembarcar en el Institut Français de la Mode, su trayectoria es una infiltración silenciosa en la histórica hegemonía de las academias de élite. Con Frías, observamos cómo la identidad territorial del conurbano bonaerense logra penetrar el canon global. Pero lo verdaderamente disruptivo es lo que decide omitir: en Cachí no hay rastro de ponchos, gauchos ni del pintoresquismo rural con el que Europa suele etiquetar y limitar a la moda latinoamericana.
Establecida en París, Cachí es un ejercicio de reinterpretación. El dúo franco-argentino toma los básicos del armario masculino y altera sus códigos con una sutileza contemporánea y refinada. La sastrería clásica se funde con influencias personales para configurar una modernidad sobria y singular. Producidas en Francia y sus alrededores, las piezas de Cachí no se presentan como tendencias efímeras, sino como un vestuario atemporal que utiliza la moda como un puente pragmático entre culturas, un diálogo constante entre la herencia argentina y el savoir-faire de los talleres parisinos.


