Vidas pasadas, telas presentes: La filosofía de BODE
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| Vestido de saten de seda con volados de cinta vintage de la década de 1950 |
En el universo de Emily Adams Bode Aujla, la ropa es un espacio de historias negadas a ser olvidadas. Su línea one-of-a-kind funciona como un archivo textil donde cada pieza murmura de donde vino. Los últimos ingresos de BODE ensalzan este ejercicio de memoria al rescatar las cintas de Staron, una textilera francesa fundada en el siglo XIX.
Se trata de cintas de jacquard anchas, rescatadas de los años 50 y 60, que poseen una rigidez y brillo que el tiempo mejora, aplicadas como volantes en un vestido de satén de seda y un moño.
Fundada en Saint-Étienne, Staron operó entre 1867 y 1986. Durante un siglo, la familia Staron gestionó un negocio entre la herencia técnica y la audacia moderna. Sus motivos florales y geométricos maquillaron los drapeados esculturales en los vestidos de Madame Grès y las faldas del New Look de Dior. En la posguerra, Staron le ofreció sus materiales a Cristóbal Balenciaga, Hubert de Givenchy, Yves Saint Laurent y al norteamericano Norman Norell.
Hoy, cuatro décadas después de que Staron bajara sus persianas, su espíritu vuelve a las calles gracias a BODE. Emily, que fundó su marca en 2016 con la mirada puesta en el armario masculino para terminar conquistando el femenino, sustenta su esencia en la preservación.
BODE tiene su tienda insignia en Nueva York y espacios en Los Ángeles y París, también una sastrería en Hester Street, en el Lower East Side neoyorkino. Su misión no es el vintage y tampoco ofrecer prendas de segunda mano, ella busca que perviva la técnica y la circularidad de los textiles. De ahí que BODE cuente con un departamento de archivo donde especialistas catalogan minuciosamente hallazgos de diversas épocas.
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| Moño realizado por BODE con cinta de Staron |
"Mi teoría es que si vos tenés una conexión emocional con algo, otras personas también la tendrán", explica la diseñadora. Es una frase que suena a declaración de principios, una que resuena curiosamente con la labor artesanal y consciente de las hermanas Dacal en Buenos Aires. Ambas entienden que la moda es un diálogo pendiente con el pasado.
imágenes: Gentileza Bode

