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Mujeres Vestidas por Mujeres

Notas de Autor por Lorena Pérez

Bloc de Moda es un medio digital fundado en 2006 que promueve prácticas y temas de manera pionera en latinoamérica. Coberturas, crónicas, entrevistas y reseñas que ponen en contexto a la moda en la cultura y su impacto en la sociedad.¡Bienvenidos!
Sostenibilidad
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Compre Nacional: ¿La ropa es cara en Argentina?


El informe presentado por la conductora Dominique Metzger abre el juego en Telenoche con una premisa repetida sobre "lo caro que está la ropa y vestirse". Sigue el relato de Martín Ciccioli exaltando la dinámica de los fardos de ropa usada norteamericana que descienden por Latinoamérica. Hay algo cínico en presentar este desfile de desechos textiles por el continente como una "nueva tendencia". El cronista confunde la circularidad con acumulación y el remate: "no es compre chino, es compre americano", dice. Meses atrás, la performance de Rolando Graña en América Noticias fue en la misma sintonía, incluso llevó un fardo al estudio de TV para evidenciar qué se puede comprar. Ninguno de los dos noticieros mencionan los riesgos sanitarios que implica consumir prendas en esas condiciones de descarte. 

En el medio de este clima, Esteban Mirol protagoniza un stand up sobre el precio elevado de “un calzón”, una teoría que se cae al entrar en la histórica mercería Casa Josecito, fundada en 1942. Allí, el precio de la ropa interior en cuestión cuesta lo mismo que la supuesta "ganga" que el periodista cree haber descubierto en plataformas extranjeras, desarmando la ficción del ahorro importado. 

 
Pero el punto ciego del debate es la invisibilización de la ropa barata en Argentina. Existe una idea instalada de que no hay opciones accesibles, pero no es así. El análisis de la ropa cara se limita a los shoppings, donde el 70% de la oferta es importada. El precio que se paga ahí no es por la costura nacional, es por el alquiler del local, el marketing y la logística de un canal que ya no representa al consumo masivo. La ropa es el termómetro más sensible de la economía. Hoy los precios se frenan por el golpe seco de un mercado interno que ya no tiene con qué comprar. La fe ciega en que abrir las importaciones va a bajar los precios no tiene pruebas reales. Según advierte la Fundación ProTejer, estamos ante una desregulación que borró de un plumazo los controles de calidad y aduana, bajando impuestos a la importación en plena recesión. Es una competencia desleal. Mientras potencias como Francia o México le ponen reglas a las plataformas digitales —exigiendo que paguen impuestos y se hagan responsables de lo que venden—, Argentina va al revés, dejando al productor local en la nada. 


Encima, el debate ignora el costo humano y ambiental del fast fashion. Este sistema, que acá se celebra como sinónimo de precios bajos, es en realidad un modelo de usar y tirar basado en el trabajo precario. El dato es contundente: un aumento del 19.000% en la importación de basura textil. Al importar estos fardos, Argentina está aceptando la contaminación y los problemas de salud que los países desarrollados ya no quieren ver.  Es, básicamente, aceptar los desechos del mundo disfrazados de oportunidad.

Composición del precio de una remera comercializada en el shopping


Reporte Buenos Aires: El diseño slow fashion y crochet artesanal de Laura Carrioli

 


La marca de Laura Carrioli nació durante el parate de la pandemia. Lo que empezó como una inquietud doméstica terminó en el aprendizaje del crochet, una técnica que le dio forma a sus primeros bolsos y le permitió entrar al mundo de la moda. 
 
En el taller, el trabajo para los bolsos y las carteras artesanales se mide en horas de mano de obra: cada pieza requiere diez horas. Siete se destinan al tejido y tres al armado y la forrería. La producción funciona como un sistema familiar. Mientras dos colaboradoras tejen, la madre de Laura confecciona los interiores que luego se cosen a mano a la estructura exterior. n este artesanado, lo que se garantiza es que no existan dos modelos iguales. Laura utiliza hilo y rafia de algodón al 100%, junto con cuero y telas orgánicas para los forros. 


Sus diseños siguen una agenda propia. A excepción de una línea de rafia pensada para el verano, los bolsos son atemporales. El uso de colores neutros y la estructura simple buscan la versatilidad: son piezas que funcionan tanto para un café en la ciudad como para un viaje de fin de semana. Las referencias de Carrioli surgen de la observación. Se vale de lo que ve en las pasarelas, la naturaleza y lo que usan las mujeres en la calle. Los diseños de Laura Carrioli se comercializan en su tienda online y en el showroom que abre una vez al mes en el barrio de Belgrano.

Haeder: Sastrería Regenerativa y Trazabilidad Digital con Certificación Blockchain

 

El próximo jueves, Designers BA recibe a Luján Haeder con una propuesta que exige permanencia. Tras un debut en Bafweek en 2024 que fijó los pilares de su identidad, la diseñadora vuelve a la pasarela de Buenos Aires para la edición Otoño Invierno 2026 con una premisa clara: la responsabilidad es el corazón del diseño. 

Imágenes del desfile de Haeder de 2024, realizado en el estudio de María Fux


Su trabajo se sostiene en el rescate de descartes y la revalorización de piezas olvidadas, convirtiendo materiales recuperados en sastrería de autor a través de un oficio que funciona como puro activismo. En Haeder, la prenda es un documento de transparencia bajo un sistema de diseño regenerativo. La marca utiliza la innovación digital para asegurar la integridad de cada pieza con herramientas de trazabilidad de alto nivel. Es la misma lógica que emplea la plataforma Aura Blockchain Consortium para que firmas como Prada, Maison Margiela y Louis Vuitton garanticen la autenticidad y el recorrido de sus productos. Haeder traslada esa infraestructura al diseño independiente para validar el proceso. Las prendas llevan cosido un botón NFC que actúa como un pasaporte digital. Al acercar un teléfono, el sello despliega el Certificado de Origen y Trazabilidad (COT), exponiendo los materiales e intervenciones que componen el objeto. Este recurso tecnológico garantiza la circularidad y le da al usuario la certeza sobre la cadena de valor que viste. Con la próxima apertura de su estudio en Chacarita, Haeder expande esta filosofía hacia un diálogo con las artes contemporáneas, consolidando un espacio donde la mano del artesano y el dato digital dialogan con la misma autoridad.


Agendá: La edición 28 - Otoño Invierno 2026 de Designers BA tiene en su grilla los desfiles de JT, que inaugura la semana con "Knock-out, nunca" desde una fábrica textil. Sigue Raimondi con una presentación virtual y el miércoles es el turno de Kostüme en MOA, el "hospital de las estatuas". El jueves, Haeder. El viernes finaliza con las Revelaciones 2025: La Aldi Vega, State of Chaos, la joyería de Inés Bonadeo y las diseñadoras industriales Catalina Guzmán, de Black Ñandú, y  Malena Nazareth Varela, de Naz x Naz. Más tarde, ese día, cierra La esquina 1936, conocida como Esquina, de Josefina Roveta. 

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Chava Studio: El lenguaje contemporáneo en las telas del pasado



El mapa textil que traza Olivia Villanti se apoya en la relevancia de lo que otros consideran descarte. Desde la fundación de Chava Studio en 2020 en la Ciudad de México, la marca tiene un método que dialoga con los proyectos de rescate como los de las hermanas Dacal o Perlitas de Buenos Aires, de Vicki Otero. Su modelo de negocio se consolida en el made-to-order, una decisión de diseño que prioriza la intención sobre el volumen. 
El motor de Chava Studio es la alianza con Gilly e Hijos, un estudio de camisería tradicional de donde Villanti recupera linos, lanas y algodones que la empresa original fue descartando. 
 
En este inventario de materiales de otras épocas, Olivia Villanti construye un vestuario que varía entre la intimidad de los boxers y la sofisticación de la sastrería, elevando la camisa oversized a la categoría de pieza de culto. Con un volumen que impone presencia y una caída que saben dar las fibras nobles del pasado, estas prendas se presentan como soluciones al vestir contemporáneo.


imágenes: Chava Studio

Vidas pasadas, telas presentes: La filosofía de BODE

 

Vestido de saten de seda con volados de cinta vintage de la década de 1950

En el universo de Emily Adams Bode Aujla, la ropa es un espacio de historias negadas a ser olvidadas. Su línea one-of-a-kind funciona como un archivo textil donde cada pieza murmura de donde vino. Los últimos ingresos de BODE ensalzan este ejercicio de memoria al rescatar las cintas de Staron, una textilera francesa fundada en el siglo XIX. 

Se trata de cintas de jacquard anchas, rescatadas de los años 50 y 60, que poseen una rigidez y brillo que el tiempo mejora,  aplicadas como volantes en un vestido de satén de seda y un moño. 

Fundada en Saint-Étienne, Staron operó entre 1867 y 1986. Durante un siglo, la familia Staron gestionó un negocio entre la herencia técnica y la audacia moderna. Sus motivos florales y geométricos maquillaron los drapeados esculturales en los vestidos de Madame Grès y las faldas del New Look de Dior. En la posguerra, Staron le ofreció sus materiales a Cristóbal Balenciaga, Hubert de Givenchy, Yves Saint Laurent y al norteamericano Norman Norell. 

Hoy, cuatro décadas después de que Staron bajara sus persianas, su espíritu vuelve a las calles gracias a BODE. Emily, que fundó su marca en 2016 con la mirada puesta en el armario masculino para terminar conquistando el femenino, sustenta su esencia en la preservación. 

BODE tiene su tienda insignia en Nueva York y espacios en Los Ángeles y París, también una sastrería en Hester Street, en el Lower East Side neoyorkino. Su misión no es el vintage y tampoco ofrecer prendas de segunda mano, ella busca que perviva la técnica y la circularidad de los textiles. De ahí que BODE cuente con un departamento de archivo donde especialistas catalogan minuciosamente hallazgos de diversas épocas.

Moño realizado por BODE con cinta de Staron

"Mi teoría es que si vos tenés una conexión emocional con algo, otras personas también la tendrán", explica la diseñadora. Es una frase que suena a declaración de principios, una que resuena curiosamente con la labor artesanal y consciente de las hermanas Dacal en Buenos Aires. Ambas entienden que la moda es un diálogo pendiente con el pasado.

imágenes: Gentileza Bode

Apuntes de Pasarela: Otoño Invierno 2026 de Garcia Bello en BAFWEEK


Producida desde su estudio en la isla de Tierra del Fuego, Argentina, la diseñadora Juliana García Bello presentó la colección ‘A través del viento y el agua’ con un desfile en la edición 25 aniversario de Bafweek, La Rural. La colección hace uso de recursos existentes para transformar lo disponible en una herramienta de supervivencia funcional. Camisas superpuestas construyen capas pesadas que protegen el cuerpo, utilizando frunces como anclas para bloquear el viento. Arandelas y sogas articulan cada capa, mientras botones de cerámica remiten a la erosión natural de Tierra del Fuego. 
 
Juliana García Bello llega a un espacio y lo hace propio, mientras el territorio le da ideas para volver sobre su proyecto.


Juliana estableció su firma Garcia Bello en 2019 bajo un esquema que prioriza la unión de materiales recuperados de excedentes industriales. Oriunda en la provincia de Tierra del Fuego, Argentina, la diseñadora implementa protocolos de moldería de residuo cero y técnicas de upcycling de alta precisión. Este sistema permite que objetos que finalizaron su ciclo de vida funcional sean integrados en un nuevo proceso de confección. 

El resultado en Garcia Bello es una propuesta de indumentaria artesanal que surge de una metodología de producción circular, definida por la autonomía geográfica y la eficiencia en el uso de los recursos existentes.


imágenes: Gentileza BAFWEEK / Bang!

El impacto de los fardos y el desafío del suprareciclaje

 


En el ecosistema de la moda contemporánea, donde la novedad suele ser un barniz para la obsolescencia, la propuesta de 12NA se ofrece como una disección necesaria. En el marco de la inauguración de la exhibición 3m3rg3exe que 12NA inaugura en Microgalería (Loyola 514, Villa Crespo), hablamos con Mariano Breccia, quien junto a Mechi Martínez gestaron una de las narrativas de upcycling más coherentes de la región, sobre una realidad que la industria prefiere ignorar: la metamorfosis de la ropa usada en un nuevo tipo de residuo colonial. 

Geografía del Exceso 

La conversación se aleja de la estética para entrar en el terreno de lo visceral. Al indagar sobre el fenómeno de los fardos de ropa al por mayor que hoy saturan el mercado argentino, la respuesta de Breccia es un cachetazo de realismo y dice que “ La gente del Oeste del Gran Buenos Aires ya lo instaló. La ropa no es tan barata pero es barata y el tema es que lo que no se vende, se tira. Pero no se tira en un lugar sino en todos los lugares. La foto del Desierto de Atacama es totalmente tendenciosa porque todo Chile está así. Hay microbasurales en todos lados, a ustedes les espera un desastre.” 

Esta "estética del desastre" no es una abstracción. Es el resultado de un modelo que confunde circularidad con acumulación. Para Breccia, la falla es estructural y de volumen; una matemática del desperdicio que no permite eufemismos: “El negocio de la ropa usada es volumen: el 30% de la ropa usada no sirve (porque tiene fallas, está rota o manchada) entonces va a la basura. Si no regulan la entrada de ropa usada, no sirve. Es necesario un cambio sistémico”. 


Arqueología de la Identidad: Del Estadio a la Galería 

Frente a esta avalancha de lo superfluo, la exhibición 3m3rg3exe se presenta como un ejercicio de precisión y memoria. La pieza central es la camiseta de fútbol, ese tótem de la identidad argentina, aquí deconstruida por 12NA y ensamblada nuevamente por manos de mujeres migrantes. No es solo costura; es una redistribución del valor. 

El aprovechamiento del material es total, casi obsesivo. Los sobrantes de estas camisetas (su precio es de usd 100) fue transmutado en una serie de pañuelos que portan la iconografía de Maradona, una propuesta que ya tuvo su validación en la feria Tranoï de París el pasado octubre. Aquí, el residuo no es el final, sino la materia prima de una nueva mitología textil. 


El Diálogo entre el Álbum y el Algoritmo 

La muestra es, en esencia, una paradoja temporal. Con un gesto analógico, Mariano pasa los folios de un antiguo álbum de fotos donde se aloja la producción realizada con AI; pues la exposición propone una inmersión en la frontera digital. 

“La experiencia VR te muestra el impacto de la industria de la moda en el medioambiente y además podes ver nuestro taller y cómo colaboramos con las mujeres migrantes. También hay un código QR que te lleva al probador virtual”, explica Mariano. 

En esta intersección, donde la crudeza de los microbasurales convive con la sofisticación de la Inteligencia Artificial y la mano de obra migrante, se define el nuevo lujo: uno que no se mide por la exclusividad del material, sino por la profundidad de su ética y la transparencia de su sintaxis. 

En un mundo que se ahoga en ropa, 12NA nos recuerda que el diseño, si no es sistémico, es simplemente más ruido.


La exhibición 3m3rg3exe se puede visitar todo el mes en Microgalería. 

La tecnología que garantiza la transparencia total

 

La Gestión del Ciclo de Vida del Producto no es un concepto que acapare los titulares de la semana de la moda, pero es necesario entender que se trata de la estructura vertebral que utilizan las empresas para organizar y controlar el viaje completo de sus productos. ¿Por qué nos interesa a nosotros? Porque la entendemos como una respuesta tecnológica vital a la tan nombrada crisis de sostenibilidad en la moda. El Product Lifecycle Management (PLM por sus siglas en inglés) es el cerebro digital y custodio de la memoria de un producto. Es el sistema que lo acompaña desde el impulso inicial de una idea hasta su destino final. 

El fin del post it 

Antes de la existencia de estos sistemas, la información de un producto (la lista de materiales, el costo de producción, los ajustes de diseño) habitaba entre borradores y documentos, como hojas de cálculo de Excel, carpetas compartidas o notas garabateadas. Por ejemplo, la fórmula perfecta de un cosmético pasaba de mano en mano entre el laboratorio y la planta de embotellamiento, arriesgándose a errores en cada paso. La Gestión del Ciclo de Vida del Producto viene a ser el antídoto a la informalidad, porque su propósito más esencial es convertirse en la fuente única de verdad (single source of truth). 

Imagen via

¿Qué implica esto en la práctica? Que si un ingeniero en París modifica un material, el equipo de compras en Nueva York y el equipo de marketing en Milán ven esa actualización de manera simultánea. Esto no es solo prolijidad y orden, sino una necesidad operativa que garantiza la coherencia y la reducción de los errores que terminan por impactar en la rentabilidad. 

El PLM gestiona el producto a lo largo de su trayectoria completa y abarca todas sus etapas, desde la concepción y el diseño, pasando por la vida y la venta, hasta la responsabilidad final (el fin de vida del producto). En esta cadena de datos interconectados, el hilo digital (digital thread) es más que un simple archivo. Se convierte en un vínculo continuo que conecta el diseño con el producto vendido y con el rendimiento en manos del cliente. De ahí la importancia del PLM como un sistema de responsabilidad: si una empresa promete sostenibilidad, el PLM es quien debe guardar los recibos digitales de la fibra utilizada, el origen del tinte y la certificación de la fábrica, por ejemplo. Lo cual podría dar las respuestas al lema "¿Cómo se hace mi ropa?" que surgió en 2013, tras el derrumbe del edificio Rana Plaza en Bangladesh, donde murieron 1134 personas y más de 2400 resultaron heridas. También haría responsables a las empresas que tercerizan su producción y se desentienden de las condiciones inhumanas en las que trabajan las personas, estableciendo un estándar inevitable de transparencia en la cadena de suministro. 

El primer desastre viralizado que llevó al consumidor a no desentenderse de por qué pagaba tan poco por su ropa

¿Para Qué Sirve el Pasaporte Digital en la Moda?

 


El Pasaporte Digital de Productos (DPP), tal como lo ofrece la legislación de la Unión Europea (UE), es ese registro digital centralizado que almacena los datos más importantes de una prenda. Ojo, su verdadero enfoque no es meramente técnico, es, ante todo, un tema ético. Pone el foco donde debe estar, que es en la sostenibilidad, la circularidad y la reparabilidad. Es la prueba fehaciente de que, por fin, la transparencia dejó de ser una buena intención o una proclama de marketing para convertirse en un mandato legal. La manera de que la moda empiece a rendir cuentas. 

A partir de este año, la UE se pone seria, parece, e impone el pasaporte digital textil obligatorio. El objetivo es directo y solicita controlar el origen, el impacto ambiental y las condiciones laborales de las personas implicadas en la confección. Detrás de esta medida late una ambiciosa estrategia textil que aspira a una producción que, al fin, respete los derechos sociales y medioambientales. 

Si somos realistas, sabemos que la transición para dejar atrás el fast fashion es tremendamente lento, pero entendemos que se trata de un modelo de negocio que ya no da para más. Mientras la moda circular tiene la nobleza de mantener las prendas y los materiales en circulación durante el mayor tiempo posible, el modelo lineal sigue vomitando productos diseñados para convertirse en basura, que es la forma en que consumimos históricamente. 

El DPP es la herramienta que ofrece la transparencia y la trazabilidad necesarias en la cadena de suministro, y eso construye la confianza en el consumidor. Es aquí, en el dato intocable que no se puede maquillar, donde el Pasaporte Digital permite a las empresas monetizar la circularidad, en lugar de quedarse solo en el discurso pasivo y correcto. 
 
¿Cómo funciona esto en la práctica? El identificador se maneja a través de códigos QR o etiquetas NFC que dan acceso rápido a la información de sostenibilidad, durabilidad y reparabilidad. El gran propósito de esta legislación es reducir la presión sobre nuestros recursos naturales y generar crecimiento y empleo que sean verdaderamente sostenibles. Esto quiere decir que la Gestión del Ciclo de Vida del Producto (PLM) opera como ese sistema interno, el cerebro, que genera y organiza el recorrido de los datos, mientras que el Pasaporte Digital de Productos es el instrumento externo y regulatorio que extrae esos datos clave del PLM para empujar la sostenibilidad y la economía circular. 

También operan otras iniciativas. Nombres como Prada, Dior, Louis Vuitton, Maison Margiela, Marni y Miu Miu están utilizando la plataforma Aura, una blockchain global y abierta a la industria, para blindar la autenticidad, trazabilidad y sostenibilidad de sus productos de lujo.

Así se sintetiza la difícil, pero necesaria, transición de los modelos lineales a los circulares. No es un camino fácil, pero el hecho de que existan acuerdos convertidos en pactos y legislación es más que una intención. Estamos asistiendo, ni más ni menos, a la génesis de un nuevo paradigma de consumo, donde el derecho a saber y la vida extendida de la ropa son la nueva regla de oro.

El archivo Haeder: ¡Bienvenidos al banquete!

 


Sobremesa es la colección primavera verano 2026 de Haeder, la etiqueta fundada por Luján Haeder que gestiona un sistema de diseño regenerativo propio. 
Un archivo emocional opera en cada pieza que presenta y que a su vez tuvo su vida recorrida. La diseñadora dice, desde el bollito de papel sobre el asiento, que “Nada de lo que ves acá es nuevo. Porque fue creado “para toda la vida” de quien ya no está, lo habitó y hasta lo heredó.” Así construye el espacio que minutos después contiene al desfile, desarrollado en el estudio de María Fux (1922-2023), la bailarina y coreógrafa argentina que gestó la danzaterapia como sistema propio. 
 
La prenda más sostenible es la que ya existe es su hipótesis y que en cada prenda es probada como válida. En el caso de Sobremesa, los textiles domésticos fueron los protagonistas. Mantillas, manteles, cortinas, caminitos bordados y tejidos en crochet devinieron en faldas, vestidos y aros que hicieron equipo con piezas de sastrería transformadas, nuevas. 
 
La acción de Luján Haeder es el registro de archivo que hace sobre la memoria emocional de la prenda, desde quien la hizo a quien la usó. Lo que invita a reflexionar sobre las funciones del archivo, siempre éticas, siempre honestas. Este es el Archivo Emocional de Sobremesa:


Imágenes: Gentileza Haeder 
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La poética de Sibilia: joyas y objetos de diseño que van del metal al papel

 

Días atrás nos acercamos al barrio del Abasto. Fernanda Sibilia tiene su taller en la zona del epicentro de teatros y cantinas, a unos pasos del shopping. Allí, junto a Julián Perrone Sibilia, presentaron la colección “Del metal al papel”, la nueva colección de Sibilia diseñada con pasta de papel y estructuras de metal. 

La diseñadora está pronta a cumplir 30 años con su marca. Fundada en 1996, le consultamos a Fernanda si siempre se pensó haciendo joyería y objetos de diseño. Responde que fue por Claudio Drescher (actual co-equiper de Jazmin Chebar) propietario en aquel entonces de Vitamina. Él fue quien le hizo el encargo de accesorios para la marca joven. Luego vino el apoyo de la visionaria Dolores Navarro Ocampo, la productora de moda y creadora de puro Diseño la seleccionó y premió para el concurso de Nuevo Talentos de Revista Para Ti. 
 
Pulseras y anillo de bronce con piedra de pasta de papel

A mediados de los 90, con la explosión de las marcas jóvenes en el mercado de la moda, la propuesta de Sibilia era diferencial. Fresca, novedosa, de diseño, personal. 
 
“Hace casi 30 años que trabajó el metal. Hoy tenemos una nueva colección que nace de nuestras raíces y se construye desde una materialidad completamente distinta. Usando el metal como alma pero envolviendolo en una mezcla de papel, cola, enduido y algunos truquitos más. Una manera diferente para reinventarnos”, cuenta sobre su flamante colección. 

Julián y Fernanda Sibilia en el taller

El taller está repleto de colores envasados en frascos, papeles, metales, máquinas que necesitan de la mano, herramientas. En la sala de enfrente está el showroom con todo el repertorio que integra Sibilia.  Aquí se exhiben en su totalidad y se producen a demanda. También son las mismas joyas que forman parte de los stores de los museos del mundo, como el MoMA, Victoria & Albert, Guggenheim, el Metropolitan y Musée de l’Orangerie. 

De bronce y pasta de papel, la nueva colección de joyas de Sibila 

Sobre la pared, se destacan los aros que hacen gala de las formas y los colores, collares, brazaletes, anillos que también conviven con objetos escultóricos construidos con la técnica del papel: hay floreros y flores y objetos que cuelgan del techo. Le consultamos a Julián, sobrino de Fernanda, si hay formación para seguir el estilo de Sibilia. Si bien está la Escuela de Joya, la educación sale del hacer y la exploración en el taller. Es una formación cercana al artesano y al artista, más que un procedimiento que indique cómo encontrar las formas. 

En Sibilia hay una poética que da cuenta de un estilo que traza un recorrido atemporal.

Mirá y comprá las joyas y objetos de Sibilia en su shop online

Objetos móviles y escultóricos

Créditos: Las fotos productos corresponden a Jimena Nahon y las fotografías del taller y retratos son de Lucia Bonnels

Qué es Shein y cómo impacta su modelo de negocio en la moda

 

Se la reconoce con origen en China, pero Shein, la reina del fast fashion y la compañía más contaminante del mundo de la moda, no tiene una identidad clara. Su sede está ubicada en Singapur, pero la mayoría de sus empleados trabajan en China, en tanto su presidente ejecutivo la declaró estadounidense, a principios de 2024, porque Shein genera en Estados Unidos la mayor parte de sus ingresos, explicó. De esta manera, Shein no tendría obligaciones con ningún país. 

Y así circula esta historia de un retail que genera tantas ventas como controversias.

Shein fue fundada en 2008, poco antes del reinado de la moda rápida que comandaron H&M y Zara en los tempranos 2010. Las estrategias de renovación permanente a precios bajísimos y sustentado con el impulso de las redes sociales pusieron en jaque al sistema de la moda, conformado por una industria dedicada al cambio y a las novedades, pero cuyas estructuras tardan años en modificarse.

El modelo de negocio del fast fashion implosionó un calendario acostumbrado a cambiar por temporadas y edulcorado por colecciones cápsulas. Las temporadas de entretiempo (las de Resort y Pre-Fall) no tardaron nada en convertirse en las estrellas y salvadoras de las casas de moda dado que eran colecciones más pequeñas, llegaban antes a la venta y, por su temporalidad, no entraban en el ciclo de rebajas y liquidación. A eso le siguieron los nuevos modelos de negocio, como el See Now, Buy Now, cambios en el calendario de presentaciones y cuestionamientos, como por ejemplo ¿para qué sirve la semana de la moda

Las redes sociales sirvieron un sin fin de looks y productos como acontecimiento permanente, pero en abril de 2013, el edificio Rana Plaza, en Bangladesh, atiborrado de fábricas con personas condenadas al trabajo esclavo que producían la moda que luego se lucía en occidente a precios accesibles, se derrumbó y fue imposible no enterarse lo que provocó la moda rápida: 1138 muertes. Los talleres clandestinos, el trabajo esclavo, la crisis climática y la emergencia de un nuevo consumidor consciente también se hicieron visibles y parte de la agenda. Sin embargo el fast fashion nunca detuvo su ritmo.

Shein ya había comenzado su revolución de compras online cuando la pandemia del Covid-19 la impulsó. Millones de personas confinadas en cuarentena con dinero para gastar. Ya en noviembre de 2022, Shein representaba el 50% de las ventas de moda rápida en Estados Unidos (antes de la pandemia significaba el 12%) una valoración que supera los ingresos de H&M y Gap, por ejemplo.


La metodología de Shein es básica. Marketing al mango para colapsar su web con ventanitas emergentes que van regalando grandes descuentos, lanzamientos de cientos de productos al día y siempre con precios que cualquier ser pensante leería con desconfianza: Si una prenda es más barata que una taza de café con leche, ¿qué se resigna en la cadena de producción para mantenerse baratos?

En una estrategia de marketing hábilmente diseñada. Un ejército de influencers pagados y acelerados se pavonean en videos usando las prendas, incentivan a bajar la app y suscribirse a los mails, regalan códigos. Se ponen productivos y creativos para invitar a la compra. Así, la bandeja de entrada se convertirá en un recordatorio de las ofertas y decenas de razones para comprar productos accesibles que seguramente no necesitabas pero son lindos y baratos.

Este furor de compra de ropa barata transcurre mientras la propia empresa publica su informe de sustentabilidad e impacto social. Es decir, en junio 2025, Shein se confirma por segundo año consecutivo como la empresa más contaminante del sector de la moda, con emisiones que contribuyen al calentamiento global. 

En lo que va del año, el impacto ambiental de Shein aumentó el 23% con respecto a 2024.

¿Cómo impacta Shein en las economías regionales? Según un informe de BoF, Latinoamérica está empezando a gravar la avalancha de productos baratos provenientes de su desigual socio comercial, dice la nota. Pero no es el caso de Argentina, donde la apertura de importaciones y el impacto de la eliminación de impuestos a la importación de prendas terminadas, que flexibilizó el gobierno de Javier Milei, significó una caída abrupta en las ventas y crisis en la industria textil.

La Cámara Argentina de la Moda realizó una encuesta a diseñadores y marcas de todo el país y los resultados revelaron que: 
 a. Los impuestos actuales aumentan significativamente los costos de producción
b. L a eliminación de impuestos a la importación de prendas terminadas afecta a las ventas por competencia desleal 
c. La llegada de plataformas como SHEIN, que operan sin control, afecta al sector.

Mientras tanto, los gobiernos de México y Chile comenzaron a gravar las importaciones de bajo costo en un intento por proteger a los negocios locales del excedente proveniente de las sobrepobladas fábricas chinas, publica el informe de BoF. El Estado presente. 

Los países latinoamericanos exportadores de materias primas tienen menos margen de maniobra para actuar contra los intereses chinos debido a su desigual dinámica comercial con Pekín, señaló Evan Ellis, investigador especializado en América Latina . (BoF)

Lo viejo funciona, Juan: ¿La moda puede ser sostenible?

 


¿Moda y sostenibilidad son posibles? Entendemos que no. La maison Chanel sube varios escalones y crea Nevold, una nueva unidad de negocio focalizada en la circularidad y en dar soluciones a los desechos textiles, telas no utilizadas y productos no vendidos o viejos. “No se trata de que Chanel recupere sus residuos para crear Chanel sino de recuperar residuos de Chanel y de cualquiera en el mercado que esté dispuesto a vendérnoslos para recrear un nuevo tipo de materiales”, dijo Bruno Pavlovsky, presidente de moda de Chanel. De lo que se está ocupando la maison fundada en 1909 es de los materiales, dada la preocupación por la escasez de recursos. Algunas de las fibras más utilizadas para el segmento del lujo -la cachemira, la seda y el cuero, por ejemplo- son amenazadas por la crisis climática y es entonces que las materias primas usadas en el prêt-à-porter en temporadas anteriores se convierten en un recurso de interés para el futuro. 
 

Lo viejo funciona, Juan

Esta idea de perdurabilidad es una constante en la genealogía de Chanel. Si bien no es la maison más antigua, es posible afirmar que sí es de las pocas que siempre se mantuvo en el top de la moda. Esto se da por la mentalidad cultural que tiene como marca. A mediados de la década del 90 y principios de los 2000, la casa de Coco Chanel comenzó a comprar las fábricas y talleres especializados en los materiales para la Haute Couture, como Maison Michel, Lesage, Barrie, Lemarié, justamente para prevenir su desaparición o, mejor aún, garantizar la vigencia, mientras se hace cargo de la cadena de suministro no sólo para la maison de la Rue Cambon, también para asistir a las empresas que conforman la industria textil. 
 

La circular de Chanel 

En 2019, Chanel fundó Atelier des Matières, una empresa que recicla los materiales no utilizados y los productos terminados no vendidos del mundo de la moda. Luego invirtió en la hilandería Filatures du Parc que se especializa en hilos fabricados con materiales reciclados y en Authentic Material, una empresa que recicla cuero. En 2020, la casa redactó su manifiesto sustentable Chanel Mission 1.5. En 2021 nombró a Kate Wylie como directora global de sostenibilidad y en noviembre de 2024 anunció a Sophie Brocart, ex ejecutiva en LVMH, a cargo de la nueva nueva línea de negocio destinada a la circularidad, la gestión de residuos y el reciclaje que ahora anuncia con bombos: Nevold (algo así como “nunca viejo”). 

Guardarropa Sostenible: El vestuario otoñal de Dacal



“Clásicos, fáciles, cómodos”, dice Florencia Dacal para presentar el vestuario para la temporada otoño invierno 2025. “El año de Dacal empieza en el otoño de nuestro hemisferio, que es primavera en el norte. Todas las estaciones nos hacen felices. En el catálogo para las cuatro”, cuenta a modo de presentación de los 19 modelos en 12 telas distintas que componen este guardarropa disponible en 5 talles. 

A veces una proclamación no necesita de fuegos artificiales sino ser lo que se manifiesta. De esto se trata Dacal. Una etiqueta de diseño sostenible, inclusivo que rescata géneros o piezas de otros tiempos. En este caso serán rollos de tela de alguna fábrica de los años 70. No saben cuál aunque lo intentaron rastrear, pero la paleta de color, la textura y el sellado de Industria Argentina en los bordes de los géneros dan cuenta que era una época muy lejana a esta, pues era posible y cotidiano encontrar calidad, también fábricas textiles.

Estos rescates de Dacal hacen la diferencia en hermosos catálogos clásicos que además se pueden hacer a la medida del cliente en el taller que la firma tiene en San Cristóbal.




Breve noticiero sobre la actualidad sostenible en la moda y el diseño en Argentina

En el estilo de vida contemporáneo, la duración de la ropa fue intervenida por una transformación profunda. Esto se dio por la tecnología y sus innovaciones, los cambios en los hábitos de consumo y la conciencia que generan las problemáticas sociales y medioambientales. Si bien la industria de la moda está preocupada, comprometida y atravesada por cuestiones como la sostenibilidad, hay fundamentos que al menos parecen insostenibles en la idea de la moda si partimos de que es un negocio que se basa en el consumo. Así que, ¿puede ser sostenible? Existen movimientos y grupos de diseñadores con sensibilidades acorde a la época que crean prendas capaces de poner en foco esta mentalidad y construir así un contexto cultural. En el mercado local, la Asociación Moda Sostenible Argentina (AMSOAR) se encuadra en esta lógica. Lanzada en 2018 y comandada por unas de las referentes pioneras del tema, Alejandra Gougy, fundadora de Cosecha Vintage, la firma de diseño sustentable fundada en 2007, AMSOAR propone actividades educativas así como desfiles que llevan a la pasarela la idea de que “la sostenibilidad en la moda es un paradigma posible de alcanzar desde una conciencia abierta, colaborativa y coherente, basada en valores que conlleven acciones constantes que beneficien y mejoren cada aspecto del proceso productivo, generando un impacto positivo en el consumo y uso de los productos que se generan”, define la asociación. 

En este contexto, y en el marco de Argentina Fashion Week, ofrecieron las colecciones otoño invierno 2025 en el Palacio Paz. 

“Cuidar las memorias” fue la colección propuesta por la diseñadora fueguina Juliana García Bello. Las faldas, los cuadros, las chaquetas, García Bello tiene como costumbre diseñar basándose en quienes somos y de donde venimos y llevarlo a la vestimenta. Un chaleco con pequeños objetos heredados incrustados con la técnica de la cestería puede ser el manifiesto de la colección; la diseñadora se pregunta cómo un objeto puede narrar la vida de alguien y aborda la idea del encuentro con un tesoro escondido con elementos que recuperen la esencia de lo vivido. 

Fabric of Colours es una etiqueta de perfil internacional comandada por la artista visual Flor Peña que presentó “Tole Tole”, una colección con piezas de seda teñidas y pintadas a mano exaltadas en su visual con volúmenes y colores vibrantes que hacen a la naturaleza de la marca que trabaja con materiales reciclados y utiliza técnicas ancestrales de estampado, construcción textil y teñido. 

Chacú es parte del programa del Gobierno del Chaco con foco en reforzar la cadena textil de la provincia, que aborda la producción de algodón en bruto, el desmonte para la obtención de la fibra, el hilado, tejido, teñido, diseño, confección y la comercialización de los diseños trabajados en colaboración entre marcas y talleres. En este sentido, el desfile que presentó el programa en Argentina Fashion Week fue Baez de Autor con piezas que recuperan la artesanía popular tradicional y el arte indígena en prendas colmadas de una feminidad capaz de formar un guardarropa moderno.

Si algo caracterizó las colecciones otoño invierno presentadas en Europa fue la tendencia hacia prendas más sencillas. Aquí la propuesta de Entrelanas, de Adriana Iguacel, se inserta en esta concepción. La marca armó una pasada con sus piezas tejidas a mano en crochet con fibras naturales, como el yute y el algodón, distinguidas por la confección. Prendas que resultan en faldones, suéter o piezas que rodean el cuerpo con intención de abrigo. 

Christhó propuso un desfile con vestidos que se identifican por la reutilización de puntillas, encajes y avios vintage. Daniela Abiuso ofreció una propuesta de diseños trabajados con retazos de vestidos de Alta Costura, gasas, muselina, satén, raso. También pensado desde los descartes textiles, Susana Amado trabajó bijouterie para acompañar la colección de vestidos de día de Carolina Luna, de la firma Miguelina. La recuperación de textiles, las referencias a la naturaleza y la condición de única de las prendas hicieron a la huella que dejaron Eli Denegri, Lorena Chaplin y Andrea Rovere sobre la pasarela que reseñó parte de la mentalidad sostenible por la que transita la moda en Argentina.


Imágenes: García Bello / Gentileza Argentina Fashion Week

¿Cuántos mundos se pueden crear con la ropa? El diseño conceptual y sustentable de Anaclara Lijó Losinno

 

Por Candela Abril Rodríguez | Editora ¡Una pizca de azúcar! 

La diseñadora Anaclara Lijó Losinno presentó Plata, su primera colección cápsula, el martes 3 de diciembre en el marco de la muestra final de BA Creativa Moda, organizada por la Dirección General de Industrias Creativas del Ministerio de Desarrollo Económico del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires. Con la exhibición en el Salón Dorado de la Legislatura porteña como excusa, conversó con Bloc de Moda una de las diseñadoras jóvenes que, con mucho esfuerzo, nos representan a nivel nacional e internacional. 
 

Anaclara es sumamente patriota. Siempre está con la escarapela puesta –si es de las que confecciona ella, mejor– y aprovecha eventos importantes para usar los diseños de su marca homónima, a través de la cual intenta generar nuevas narrativas sobre Argentina. Si hubiera que armar una acotada línea de tiempo, su aprendizaje se dio más o menos así: cuando era pequeña aprendió técnicas como el crochet, el bordado o el tejido a dos aguas, en sus tardes de veraneo en San Andrés de Giles; después, estudió Diseño de Indumentaria en la UBA y Adiaphora, su tesis realizada con otras dos colegas, fue elegida para desfilar en un evento de moda sustentable patrocinado por la provincia de Neuquén en 2022. Al año siguiente, tuvo la posibilidad de representar al país en Nueva Zelanda con ese mismo proyecto.
 
Adiaphora es un muy conceptual trabajo de tesis –ganador del People’s Choice Awards 2023 de iD Dunedin Fashion– que condensa elementos de un futuro distópico, la metamorfosis del ser humano con la flora y la fauna de un mundo post-apocalíptico, todo manifestado a través de asimetrías, detalles con forma de grandes alas de mariposa o pétalos de flores y unas interesantísimas camperas tipo mochila –con arnés– que tienen continuidad en sus trabajos posteriores –y anteriores también, como en Chasing Rainbows–. El nombre del proyecto significa algo así como “indiferencia hacia la vida”, y es una exquisita mezcla de rubros entre lo urbano y lo nocturno, con un potente tinte criollo y una irreverencia propia del diseño independiente. Según Anaclara, este mundo post-apocalíptico es también paradisíaco, porque representa lo positivo que viene después de la destrucción de la tierra en manos de los humanos y sus aberrantes prácticas. Una asociación libre: la alegórica mariposa podría ser pensada como un elemento clave, debido a su posibilidad de metamorfosis, de renacer como algo más puro que su estadio anterior. Las flores, las mariposas y las mutaciones genéticas, se logran a través de la silicona como material no convencional, la organza, las hibridaciones desde la textura y la morfología, y la combinación del color en una gama que va desde el lila y el rosa, hasta toques en naranja y la preponderancia del B&W. La madre tierra recobra lo que siempre le perteneció, y lo hace deshaciéndose de los humanos. 
 

Pero hablemos de Plata. Ese es el nombre de la colección cápsula que la llevó a ser finalista de BA Creativa en la categoría Moda. El evento, que tuvo lugar en el Salón Dorado de la Legislatura Porteña, fue el cierre de un concurso que reconoce y premia a diseñadores emergentes, entre ellos, Anaclara Lijó Losinno. Con Plata, se aleja un poco de la abstracción y del universo fantástico de Adiaphora –más vinculado con los primeros trabajos de experimentación artística de un diseñador–, para bajar a tierra –más precisamente, a nuestras tierras– y mostrar un lado más serio y comprometido con algo bien tangible: la situación actual de Argentina, con todo lo que esto conlleva. En ambos proyectos se trabaja fuertemente con referencias espaciotemporales. Si Adiaphora nos permitió viajar hasta el fin de la humanidad y de la tierra como la conocemos; Plata, la nueva línea de prêt-à-couture de Lijó Losinno, nos transporta al siglo XIX y propone la fantasía de una Argentina de nuestro siglo, menos convulsa y con más acuerdos respecto del aspecto político-económico, pero también del cultural. 
 

“A través de Plata transmito mi creencia de que no debemos centrarnos solamente en las diferencias, sino en la búsqueda de la unión de los argentinos”, le contó Anaclara Lijó Losinno a Bloc de Moda. “Con esta colección hago el traspaso al período de la independencia porque fue un momento en que esto sucedió, ya que en 1810 nos plantamos todos con la idea de que lo que nos une es que somos argentinos que buscan la independencia y quieren salir adelante como país”, agregó. Esta línea de pensamiento es sumamente visible en su trabajo. Anaclara dice con la palabra, como lo hizo en su charla inaugural en la presentación de su colección cápsula en el Museo Nacional de la Historia del Traje, en el marco del ciclo Efímeras. Pero también dice mientras crea mapas con retazos recuperados de vestidos de novia y los une con hilos plateados, para las capas de tres metros o las faldas drapeadas que confecciona. Su aporte, como el de muchos otros diseñadores, tiene que ver con fomentar la unión de los argentinos a través de la indumentaria. “Cuando me recibí tomé un juramento por la patria, para defenderla y unir, no para basarnos únicamente en nuestras diferencias, menos aún en las político-partidarias”, dijo quien también fue abanderada de la UBA. 
 

Si hay algo que atraviesa todo el trabajo periodístico de Bloc de Moda, es exactamente eso: la importancia de la moda como sistema y su poder de decir, de contarnos, de unir y desunir, de estratificar, de mostrar aspectos obvios y formales, pero también de desnudar la psique –gustos, pasiones, intereses, formas de pensar y de mostrarse frente al mundo–. Otra preocupación de BdM tiene que ver con las maneras de hacer de este sistema. La industria de la moda es la segunda más contaminante del planeta y el diseño sustentable aparece hoy, no como una simple alternativa, sino como una imperante necesidad. Todos los trabajos de Anaclara, articulados bajo su marca homónima, son realizados con descartes textiles. “Busco trabajar con materiales que sean lo más sustentables posible”, afirmó Lijó. “Hago piezas con materiales nobles como cien por ciento seda y lana, o con remanentes de la industria y, por supuesto, con nuestros propios descartes”, añadió. El aspecto sustentable va desde lo más pequeño, como los pines de mariposa que fabrica en una amplia gama de colores; hasta lo más grande, como la moldería de corsés históricos, piezas clave para la colección y para ilustrar los usos y costumbres de la época que representan. 
 

Lo urbano, además de vislumbrarse en las siluetas, se ve rápidamente en las camperas puffer y en las faldas utilitarias. Curiosamente, algo de este estilo ya se usaba en el período de la independencia: las chaquetas cortas y de manga larga llamadas Spencer, tienen incidencia en la moda aún hoy. Las prendas al estilo regency, con sus vestidos finos de muselina ajustados debajo del busto y con caída recta, tienen la vuelta de tuerca de Anaclara, que las lleva al rubro deportivo con campera puffer y short tiro alto para cerrar el conjunto. El vestido Josefina, hecho con gasa liverpool y con hilos foil de un metalizado color plata –siempre plata– para los detalles, tiene el corte imperio y todo el simbolismo de la Revolución Francesa. La moda francesa de la revolución de 1789 marcó fuertemente la de la Revolución de Mayo aquí, en Argentina. “Durante la Revolución Francesa y ante el exceso de gastos de la nobleza que empobrecía al pueblo con impuestos, se comenzó a utilizar la muselina como forma de manifestar desacuerdo”, aseguró Anaclara. “Fue ese espíritu de libertad, igualdad y fraternidad el que inspiró, no sólo a nuestros próceres para la revolución, sino también la indumentaria de las mujeres rioplatenses”, agregó. En la conexión entre Francia, Argentina y sus respectivas revoluciones, se plantea otro viaje espacio-temporal. Un pasaje entre el excesivo rococó con sus extravagantes peinados, corsés, miriñaques, adornos y más adornos, y la posterior revolución en el vestir con sus austeros vestidos de muselina con los que el pueblo pasaba frío. La moda representa, entonces –y como poco–, posturas políticas y posiciones societales. 
 

Cómo reenamorarse de la Argentina
Si existiera una pregunta que pudiera articular el objetivo de la diseñadora con esta colección, sería la siguiente: ¿cómo reenamorarnos de la Argentina? En el camino de la independencia –entre 1810 y 1816–, personas diametralmente diferentes, tanto en sus ideologías como en sus respectivas situaciones socioeconómicas y hasta en sus formas de vestir, se unieron con el objetivo común de ser un país independiente. La idea de Plata nace en medio de las últimas elecciones de 2023, entre desánimos y todo lo que vino después. “Desde mi lugar como diseñadora, quiero hablar de este período y traer una forma de reenamorarnos de nuestro país, de nuestra cultura, que tan rica es”, sostuvo Lijó Losinno. 
 
Como las referencias históricas de Plata son inagotables, cuanto uno más se detiene a ver las prendas, más encuentra. Si se mira bien de cerca, hasta se puede ver a las damas patricias que donaron sus joyas para que el ejército de San Martín, que estaba a punto de partir, pudiera comprar ponchos y comida para el viaje. O el momento en que estas tomaron sus propias ropas y abanicos, y les descosieron los abalorios para ponerlos en la bandera del Ejército de los Andes. Hay algo muy significativo en estas acciones: lo de uno también es de la patria y desde el lugar en que se esté, algo se puede aportar en esta (re) construcción de sentido y de un país. 
 

Anaclara está en los detalles y sustenta su propuesta con un análisis profundo de la historia de nuestro país. Propone esta construcción del hermanamiento entre argentinos mediante telas unidas por hilos plateados, agregando una capa más de significado. Plata, siempre plata: este nuevo significado tiene que ver con la palabra argentum, plata en latín. “La identidad de nuestro país tiene una historia de mitos muy interesante sobre la plata, como la leyenda del Rey Blanco –señaló la diseñadora graduada con honores–. Los españoles creían que si entraban por el Río de la Plata iban a encontrar una mina gigante de plata y se volverían ricos, e incluso muchas expediciones desde España se desviaban de su camino hacia la India para venir a América por el afán de encontrar esta mina. Entonces, hablo de la plata como mineral, como bien de intercambio y como elemento cargado de sentido, y la misma colección tiene eso de la codicia impuesta por un externo”
 
Plata, argentum, Argentina, todo unido por un hilo plateado. Lijó Losinno traza conexiones entre argentinos hermanados en su universo de ropas. Y, también, analogías: el proceso de construcción a partir de textiles y el proceso de construcción de nuestro país se cuenta en forma de íconos y emblemas. En las flores bordadas sobre las finas prendas blancas de su colección, aparece la inspiración que le dieron las mantillas utilizadas por las mujeres en 1810. En algunas de las piezas –como en las chaquetas o capas– pueden encontrarse partes del himno, el escudo de Argentina y hasta laureles bordados. Todo distribuido muy cuidadosamente, como puntos en este mapa del viaje espaciotemporal entre la Argentina de 1810 y la de hoy, hasta entre Argentina y Francia. Puntos plausibles de ser conectados y listos para las diferentes lecturas que quien mira detenidamente les puede dar. “Uno de mis objetivos con Plata es traer una parte de la verdad del país al imaginario colectivo”, dijo Anaclara. 
 

De alguna manera, todos los trabajos de la diseñadora hablan, en algún punto, de lo mismo. En sus primeros trabajos prácticos, como Chasing Rainbows o The Horse Problem, ya estaba presente la inquietud por las asimetrías y la exploración a través del color. Adiaphora, la tesis de Anaclara Lijó Losinno, explora una temática fantástica mediante el uso de esas mismas asimetrías y hasta iconografía que ya era popular en la Época Clásica –como la mariposa, tan utilizada en el arte funerario–. Plata es la consolidación de los elementos recurrentes en el diseño de Anaclara, pero con un aire más serio, más ceremonial. Aires de boda. “Pienso a Plata como una boda por varios motivos –sostuvo la creadora de la colección–. Primero, porque realicé gran parte de las piezas de la cápsula con retazos de vestidos de novia que rescaté de los descartes de un atelier en el que trabajé. Segundo, porque cuando viajé a Nueva Zelanda a defender Adiaphora frente al jurado de la competencia, vi el trabajo de una diseñadora que les ponía vestidos de novia bien británicos a modelos maoríes, generando un contraste espectacular entre culturas. Y eso me hizo reflexionar sobre cómo en Argentina esto no sucede exactamente así, al menos no entre dos culturas marcadas, sino que somos millones de pedacitos de distintos universos que se unen para formar uno mayor”. En esa línea, muy de la dialéctica hegeliana, la síntesis sería un país en el que se tenga en consideración cada uno de esos pedacitos de historia, de cultura. 
 

Si hubiera tres estadios posibles, tal como los actos del teatro clásico, para contar la historia de nuestro país, hoy estaríamos en el nudo. En un limbo. ¿Es posible llegar a ese post-apocalipsis paradisíaco –como el de Adiaphora– y no morir en el intento? ¿Cómo podemos tomar lo mejor del ayer para replicarlo en el hoy? La experiencia de rever nuestra historia, incluso una que parece tan distante como la del período de 1810-1816, nos permite tomar ideas, elementos que podrían ayudarnos a juntar esos pedacitos. Unir con un hilo de plata esos puntos que parecen estar diseminados por doquier. 
 
Una idea optimista –¿otra asociación libre?–: quién sabe, tal vez al unir esas partes –y al unirnos– más allá de las diferencias aparentes, podamos llegar a la síntesis tan esperada. A un estadio superador donde reine el respeto, donde la preservación de la cultura, la memoria y la(s) historia(s) del país, sea una prioridad. Una Argentina que, en lugar de pensarse desde el lugar periférico otorgado por la mirada externa y lejos de ser un país para unos pocos, funcione, en palabras de Anaclara Lijó Losinno, como “la integración e inclusión de cada pequeña parte de la cultura, que deviene en un nuevo universo colectivo llamado nación argentina”.

Imágenes gentileza Anaclara pertenecientes a las colecciones Plata y Adiaphora