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Notas de Autor por Lorena Pérez

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Textiles sustentables: la innovación lograda con la fibra de la cáscara de banana


"Mis principales clientes son extranjeros, de Argentina nadie aún", dice Nana Metanjian sobre el destino de las prendas producidas con desechos y etiquetadas como Alenkie. La cáscara de banana, la fibra de eucalipto y la piña se convierten en tencel, piñatex más el reciclado de nylon o poliester. "La idea es reciclar la basura que generamos y convertirla en algo positivo", cuenta la diseñadora armenia instalada en Buenos Aires hace 6 años.


La flamante Alenkie está instalada en el Pasaje Russel, a pasos de la calle Thames, en Palermo. Unos salpicones de pintura sobre la vereda y la puerta dan la bienvenida al showroom. Dos percheros con ropas oversized y silueta simple con una etiqueta evidente que relata los cuidados que requiere la prenda más los materiales recuperados para la confección ofician de prólogo de lo que sucede en el primer piso. Un taller con rollos de telas y muestrarios están listos para usar.

"Tengo padres en Alemania y Moscú así que paso tiempo allá buscando telas, del mercado alemán sobre todo. Moscú no es muy diferente a Argentina, incluso las personas no quieren pagar por algo que fue hecho con basura", cuenta.


Alenkie es una marca de moda sustentable que reutiliza los desechos. Al lanzarse al mercado, Nana quiso ofrecer algo distinto y dado que en Argentina se trabaja con fibras naturales, tintes y algodón orgánico, ella pensó en dar algo novedoso pero sin invadir la naturaleza. "Así que pensé en usar cosas que ya utilizamos y tiramos. Tenemos plástico al que podemos darle otra vida, por ejemplo. En eso consistió mi investigación", dice del método de trabajo que fundamenta no contaminar y generar daños mínimos. La diseñadora habla de la piñatex, una tela que surge de lo que se desecha de la piña y que al producirse como textil es muy parecido al cuero. El tencel se logra con la fibra de eucalipto y de la cáscara de banana aparece un género muy suave al tacto.


Las colecciones de Alenkie siempre van a ser pequeñas, básicos presentados en remeras y dibujos, el fuerte de Nana. A la diseñadora de Alenkie siempre le interesó la moda y el arte y a través de su etiqueta busca concientizar. "La moda es una palabra muy mal usada y la industria hace un daño que después es difícil de reparar", reflexiona mientras se entusiasma en ofrecer un producto con una alta innovación tecnológica y mínimo impacto para el planeta.


Imágenes: Gentileza Alenkie