SLIDER

Newsletter

por Lorena Pérez

Bloc de Moda es un medio digital focalizado en la cultura moda. Desde sus páginas se observa, cubre y escribe sobre este fenómeno social como el reflejo del espíritu de la época. La calidad de contenido editorial en notas de moda, belleza y estilo: Registros de historias en un gran reportaje online. ¡Bienvenidos!

La memoria de Hollywood

Hollywood es sinónimo de cine, del glamour de otra época, de un misterio capaz de hechizar y lanzar modas y arquetipos de belleza que han marcado al público desde la gran pantalla. Este distrito bordeado por un bosque cuyo guardián máximo es el letrero “Hollywood”, allá a lo alto, popularizado en el cine como en la televisión, está estancado en el tiempo. Acá no hay modernidad, solo memoria que reaviva la era dorada cuando, tras la crisis de 1929, los americanos encontraron en la industria cinematográfica un escapismo capaz de hacerlos soñar, construido con el sistema de estrellas que ofrecieron los estudios de cine para que todo tipo de público estuviera representado, sobre todo las mujeres, con los estereotipos de belleza.

Referencia permanente: Hollywood Boulevard cuenta la historia
Hollywood es un barrio de trabajo, tiene un aspecto que se aleja de toda elegancia que pueda rondar en el imaginario de las personas. Cada cuadra evoca la historia de la meca del cine con una referencia constante a sus artistas. Desde las veredas que descubren el 'Paseo de la Fama de Hollywood', con las estrellas de cinco punta con el nombre de quienes hicieron la cultura del entretenimiento, las paredes con el arte del graffiti (empieza con Alfred Hitchcock y sigue con Mick Jagger y Frank Sinatra), bares y restaurantes visitados por los íconos del cine, muchas casas de vestuarios y los históricos teatros inmortalizados en la 'Award Season', la temporada de premios que tiene lugar entre enero y marzo, que utiliza al Hollywood Boulevard como pasarela para desplegar la alfombra roja por donde desfilan las celebridades durante las 14 premiaciones. En este contexto se luce el edificio Max Factor, convertido en The Hollywood Museum, al 1660 de la Avenida Highland, a pocos metros del Grauman’s Chinese Theatre, el espacio sellado con las manos de Marilyn Monroe, Sophia Loren, Clark Gable, y está justo al lado del Teatro Dolby, el escenario donde se entregan los premios Oscar.

100 años de Hollywood fueron capturados en este museo de cuatro pisos que antes, desde 1927, ocupó el señor Max Factor, el maquillador de las estrellas. A su cargo estuvo crear los looks de las actrices Jean Harlow, Rita Hayworth, Marilyn Monroe, Loretta Young, Lucille Ball, Greta Garbo, Marlene Dietrich, Mae West, Joan Crawford... pura historia contada desde las películas que hacían ilusionar e identificar a la mujer de su casa con las vampiresas de la pantalla grande.

Al 1660 de Highland Ave está el edificio Max Factor, donde funciona el Hollywood Museum

El recorrido por el Hollywood Museum comienza, por supuesto, con chismes. Hay un espacio dedicado a las reinas del gossip: Hedda Hopper y su rival Luella Parson, y a los materiales de trabajo con las que las periodistas chimenteras se movilizaban: la libreta de direcciones, la cámara fotos con la que perseguían a sus personajes y el neceser con maquillajes Max Factor para que el lugar de los hechos las encuentre acorde a la atmósfera glam.

También hay disparos entre divas, como esta declaración de Joan Crawford: “No odio a Bette Davis, ni siquiera pensé que la prensa quisiera que lo hiciera. Me molesta. No veo cómo construyó una carrera sin una capacidad real de actuación. Sacale la mirada, el cigarrillo y esas palabras cortas graciosas y qué tienes? Ella es falsa, pero supongo que al público le gusta eso”, cuelga de una pared y por debajo posan los zapatos, el clutch y los guantes originales que la actriz cuestionada llevó en la película “All About Eve”.

El romanticismo lo dará Judy Garland con la exhibición de los Ruby Slippers, los zapatos rojos que la mamá de Liza Minnellli lució en 1939 en el film "El Mago de Oz".

En este mismo vestíbulo desprenden las 4 habitaciones que Max Factor dedicó a las pelirrojas, pensado para Ginger Rogers, el de las morochas inspirado en Claudette Colbert, más otra sala para perfilar la forma de labios, como la boca corazón, llamada 'Cupid's Bow lip' por la actriz emblema del cine silente, Clara Bow y el "Only Blondes", que a pesar de haber sido dedicado a Jean Harlow, la primera rubia platinada de Hollywood, el museo se lo dedica a Marilyn Monroe para contar todos los detalles de belleza, publicaciones de época, vestuarios de películas y ropa de entrecasa, como los pantalones capris y un remerón fucsia, eventos públicos, tal el caso del vestido tubo que Marilyn lució cuando fue a visitar a los soldados durante la guerra de Korea. También hay joyas, muchas perlas, lencería y varios kits personales de belleza (uno de ellos fue vendido en 266.500 dólares en Christie's) que recrean su make up; todo un antecedente a los tutoriales beauty de las Youtubers.

La runia de Hollywood y sus trucos de belleza: Todos los maquillajes de Marilyn Monroe permanecen 

Entre esas cuatro paredes se devela uno de los secretos de Marilyn: en el edificio histórico aseguran que la bomba sexy de Hollywood se lavaba la cara 15 veces al día porque tenía miedo de que la piel se le manchara... un temor como el de cualquier mortal. 'Jean Harlow fue mi ídola. Ella fue mi actriz favorita', solía declarar Monroe y de esa admiración surge su pelo rubio. Max Factor creó el tono en sintonía a la tez y el color de ojos (se conoce como el 'Colour Harmony' y el maquillador creó este método para que las actrices dieran bien naturales en cámara).

En otra de las salas hay detalles del maquillaje y kit personales de Marlene Dietrich, Greta Garbo y un sin fin de publicidades donde las celebridades invitaban al gran público a conseguir su look: ese es el legado que dejó el maquillador ruso y que continúa hasta la actualidad con la firma cosmética ‘Max Factor’. La idea fue precisa y simple, que las mujeres en sus casas pudieran replicar el glamour de las estrellas que las hacían soñar. A él se le reconoce haber lanzado el brillo de labios, la primera base de maquillaje y hasta un calibrador de belleza, un aparato que parece salido del laboratorio de Frankenstein y que calcula el rostro ideal de la mujer para maquillarla con sombras; lo que hoy es tendencia para estilizar el rostro y se conoce como 'Contouring'.

Vitrinas que conservan vestuarios de la era dorada de Hollywood

La visita por el Hollywood Museum sigue con los vestuarios de series de televisión. Hay vitrinas que muestran las ropas de los personajes de "Los Sopranos" y "Mad Men", pero las prendas que direccionan la mirada son las confeccionadas por Nolan Miller, el vestuarista de "Los Ángeles de Charlie" y "Dynastia", con las hombreras puntiagudas como referencia absoluta a los años 80', para vestir a la mala, la morocha Joan Collins, y la rubia buena, Linda Evans. Así colmado de estereotipos se cuenta la historia de Hollywood.

Red carpet en loop: No importa cuando llegues a Los Angeles, la calle siempre celebra una premiere

Otro recorrido fundamental es el de los diseñadores de Hollywood.

Vale destacar que Paris marcó el ritmo de la moda con su alta costura, en los primeros años del siglo XX, pero fue Hollywood el primero en hacer tambalear ese reinado.

Tan impactante fueron las imágenes que ofreció la pantalla grande que los estudios cinematográficos tuvieron que crear su propio sistema de diseñadores, con Gilbert Adrian a la cabeza. Este diseñador influyó en la moda hasta el punto que en Europa lo copiaban y sus diseños se replicaban para ser vendidos en los grandes almacenes americanos, como el caso del vestido de Joan Crawford en "Letty Lynton" que llegó a vender 50.000 ejemplares en el Macy's de New York. Gilbert Adrian, o Adrian, fue el diseñador de vestuario de la Metro-Goldwyn-Mayer y en la década del 30' vistió a Norma Shearer, Greta Garbo, Jean Harlow, compuso los looks para "The Women", el film dirigido por George Cukor, y diseñó los zapatos rojos de Dorothy en 'El Mago de Oz', entre más de 200 trabajos construidos para vestir la Golden Age. 

Entre los memorables que resaltan en el museo está Orry-Kelly, el costume designer de 'Casablanca' y contratado por la Warner Bros, Universal y Fox, quien diseñó vestidos para las estrellas Bette Davis, Dolores del Río, Ann Sheridan, además de ganar los premios de la Academia por los vestuarios de los musicales "An American in Paris", "Les Girls" y 'Some Like it Hot'. Otro pasaje le corresponde a Travis Banton, el jefe de vestuario de Paramount Pictures y a cargo de vestir a Marlene Dietrich, Mae West, Clara Bow, Joan Fontaine y Carmen Miranda.

Si bien es un espacio histórico, el Museo de Hollywood no sigue una línea de tiempo y, por ejemplo, no hay menciones a la labor de la diseñadora y emblema cultural de la gran pantalla, Edith Head, aunque sí muchas piezas que en conjunto resultan un disparador de recuerdos para el espectador: vestidos de Elizabeth Taylor, trajes de Rodolfo Valentino y Richard Chamberlain, la campera de cuero de Al Pacino en “Cacería”, todo el vestuario que Eddie Redmayne lució en 'La chica Danesa' y hasta posa estático el perro de 'Loco por Mary'.

Perlas, vestidos, ropa de entrecasa y todo el aura de Marilyn concentrado en la sala de las rubias de Max Factor

Aquí se resume un repertorio amplio de ideales de perfección y de feminidad que marcó una época y traspasó la pantalla de cine. En este sitio se celebra un estilo que Hollywood se encarga de mostrar cercano, fácil de copiar y de identificar con el gran público, metodología que se mantiene vigente y que durante estas semanas, mientras tiene lugar la Red Carpet Season que comienza con los Golden Globes y finaliza con los Oscar, se potencia y renueva el romance entre los actores y el espectador, con el gesto voyeur que despierta su apariencia.

 ¿De qué diseñador es el vestido que lleva puesto tu artista favorito? El Hollywood Museum cuenta cómo comenzó esa historia.

No hay comentarios.