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Mujeres vestidas por mujeres

Notas de Autor por Lorena Pérez

Bloc de Moda es un medio digital pionero de América Latina fundado en 2006 por la periodista Lorena Pérez, enfocado en analizar la relación entre el estilo, la cultura, el arte y la sociedad ¡Bienvenidos!
Arte
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Manual sentimental: el arte en los primeros años del 2000

 

Recién egresada de la UBA como Diseñadora de Indumentaria, Mariana Cortés llegó a Palermo Viejo en 1998 y fundó Juana de Arco. El barrio era un lugar frío, coloreado en gris por los adoquines, talleres mecánicos y poca gente en las veredas. El Imaginario Cultural, en la esquina de Armenia y Honduras, era el bar que posibilitaba ver los films de Roger Corman y H. P. Lovecraft, coincidir con el Indio Solari o escuchar a Skay Beilinson con La Doblada, la banda de la casa. A la vuelta, al 4700 de la calle El Salvador, Juana de Arco se presentaba como un espacio donde había ropa interior multicolor de algodón, una galería de arte y café literario. 

En ese contexto, en 2005, Luciana Lamothe, la artista seleccionada para representar en 2024 a Argentina en la 60 Exposición Internacional de Arte La Bienal de Venecia, presentó una exhibición en Juana de Arco. La obra presentada en el momento en que Palermo comenzó a legitimarse como barrio de diseño se señala “27 obras sin título”. Se trata de fibras sobre cartulinas que hoy es posible reponer en “Colección Alejandro Ikonicoff". Obras y documentos de los 2000”, con curaduría de Alejandra Aguado en la Galería Nora Fisch. La exhibición hace un recorrido por los artistas que compusieron la escena del arte contemporáneo durante los primeros años del 2000. En la galería de San Telmo hay alrededor de 150 obras que se exhiben y subastan y a su vez son parte de un fondo que alcanza las 700 piezas del coleccionista y empresario textil Alejandro Ikonicoff.

 27 obras Sin título, 2005 / Exhibidas en Luciana Lamothe, Galería Juana de Arco, 2005

“En los años 2000 surgió una escena artística enérgica que se hizo lugar por dentro y por fuera de los espacios del arte legitimantes y tradicionales. Agitando la bandera de la contemporaneidad —una categoría que movilizó el ímpetu para seguir los propios instintos creativos sin la presión continuar una tradición o disciplina artística particular, aunque con la exigencia y el riesgo de la radicalidad—, los artistas se conectaron profundamente con la realidad material de su contexto”, escribe Alejandra Aguado en la hoja de sala. Así, es posible registrar los primeros trabajos de Diego Bianchi, una impresión de la serie Me sangra la nariz de Adrián Villar Rojas, el artista que también forma parte del acervo de la Fundación Louis Vuitton, en París, Fernanda Laguna, Dani Umpi, Miguel Mitlag, Leopoldo Estol, Javier Barilaro, un dibujo de 2009 de Juan Tessi, a quien María Gainza le dedicó uno de sus ensayos en su último libro “Un puñado de flechas”, retratando al artista en esta época.

Si vamos del presente hacia el pasado, en las “Obras y documentos de los 2000” se puede trazar una evolución orgánica en los recorridos de estos artistas que hoy día poseen un cuerpo de obra consolidado. Contemplarlos en la primera etapa de su producción artística logra que reflexionemos en cómo forjaron un estilo que los diferenció. “Mutaban los ingredientes de los escenarios cotidianos en escenas lúdicas e imágenes delirantes, en visiones oníricas e íntimas, en códigos capaces de descifrar la realidad mientras proponían preguntas sobre nuestra existencia en ese momento de entrada al nuevo milenio”, observa la curadora sobre las piezas que hicieron a las decisiones de adquisición de Alejandro Ikonicoff y en unos días, después de la subasta, estrenarán su condición de desparramas luego de más de una década de estar atrapadas en una colección agrupada en este período y representando una sensibilidad del cambio de siglo bajo la custodia del coleccionista porteño y propietario de Estampería XES.

Imágenes: Catálogo Galería Nora Fisch
Fernanda Laguna, Año nuevo, 2001. Luciana Lamothe, 27 obras Sin título, 2005. 

Conocé a Bar Madsen, la artista visual que confecciona zapatos


“Los zapatos son una parte de nuestra vestimenta que, además de estar cargada de contenido simbólico, como todas las piezas que conforman la misma, son un elemento que nos permite transitar. Entonces aquí está la doble funcionalidad del calzado: con él nos mostramos al mundo, y mediante ellos nos transportamos. Siempre recalco esta concepción mía, ya que por este motivo de “zapato como medio de transporte”, muchos de mis modelos llevan nombres de autos, de autopartes, o cosas por el estilo con expresiones del lenguaje “tuerca”. Me parece divertido”, explica Bárbara Madsen, la diseñadora y artista visual formada en el IUNA y al frente de Bar Madsen, una marca de zapatos confeccionados a mano. 

Bar Madsen se vale de los conceptos de la moda lenta y en término de atemporal para basarse en sus modelos que buscan conquistar según necesidad que pueden llegar sus propias ideas o intervenidas por las búsquedas de sus clientes. El repertorio de la marca se va nutriendo de dos o tres modelos nuevos por temporada, que se hacen a pedido: “hacerlos a pedido significa poder poner énfasis en la identidad de quien los vaya a usar”, dice. Al no trabajar con stock, son pocos los remanentes que genera con sus modelos de zapatos que se distinguen por sus colores, y con esos restos confecciona piezas, como cinturones o tapabocas.


¿Cuál es la visión de Bar Madsen?

La marca Bar Madsen nace casi sin querer por varios factores: la necesidad propia de llevar a realidad los prototipos de calzado que había hecho previamente como estudio de artes visuales, el interés por dejar de consumir indumentaria con una estética basada en los cánones estandarizados de la moda, y la idea de que la ropa, en este caso los zapatos, es el vestuario por el cual nos manifestamos y mostramos (o escondemos) al mundo, por lo tanto, debía ser algo tan identitario e individual como nuestras personalidades.


¿Qué significa en tu marca el lema Zapatos para todxs?

Pienso que los zapatos no determinan el género por el cual nos percibimos. Un dato curioso sobre esto, es que en la historia del calzado, fueron los hombres quienes empezaron a usar tacones y luego, tras los cambios culturales, dejaron de hacerlo. Bar Madsen tiene un sello propio que es la singularidad. Bajo los hashtags #zapatosparatodxs y #piezasúnicas trato de aunar los conceptos que hacen referencia a la esencia de la marca.

Me considero una mina simple: vengo de una familia de barrio, con mujeres que en los ´90 trabajaron de mil formas. A mí, que siempre fui curiosa, me interesaba crear e inventar cosas (me acuerdo que en un momento quise hacer lámparas con vidrios rotos!) , y tuve la fortuna de haber sido apoyada para cumplir mis sueños. Hoy puedo decir que lo logré: hago reales obras pensadas dentro de mi mundo plástico, para que puedan ser usadas en forma de zapatos por quien quiera hacerlo. Eso para mí significa éxito y me llena de alegría.


De artista visual a zapatera, ¿cómo fue ese recorrido?

En mis años de estudio de Dibujo, en algún momento, yo creo que por el 2013, me tocó hacer varias copias de un objeto elegido por mí. Elegí un zapato. Descomponiendo sus líneas en el papel, empecé a ver sus curvas como algo autónomo: no sé si fue por los trazos o por la matemática intrínseca de su geometría. (Este detalle es importante: para diseñar cualquier tipo de calzado es condición sine qua non respetar a rajatabla las líneas de la anatomía del pie y de la horma: si las conocés, podés hacer lo que quieras). Luego de dibujarlo y de tener en cuenta esas líneas, no pude dejar de ver al calzado en general como un objeto volumétrico, tridimensional, que no tiene más que ver con la indumentaria que con la escultura. Bajo esta concepción, para mi cerebro de Productora Visual, cada zapato vendría a ser un ensamble escultórico hecho a partir de la unión de materiales heterogéneos. 


Tengo muy presente a Dalila Puzzovio, reconocida artista argentina y mi primera referente, presentando en el Premio Di Tella, creo en el ´67, sus zapatos de Doble Plataforma como obra de arte y objeto de consumo al mismo tiempo. Cuando la descubrí, me explotó la cabeza!"


¿Zapatos en la pandemia?¿Cómo fue tu experiencia?

Durante la cuarentena de 2020, la marca creció mucho. Vivía sola con mi gato en un departamentito taller en Belgrano y lo único que me sacaba la ansiedad era el trabajo y el estudio. Me aboque mucho a eso y tuve pedidos de todos los colores y de todas partes del mundo. Eso que llaman “nueva realidad” nos hizo dar un volantazo a la vida que muchos llevábamos, o por lo menos pensar en las chances de cambiarla. Cambio que se vio reflejado también en los consumos: si bien en el 2020 creció en abundancia la venta online (en mi caso) de zapatos urbanos y tacones, entiendo que no son esos exactamente los productos estrella en este 2021. 

El 2020 fue un año bisagra, en el que aún estábamos adaptándonos a una nueva forma de vivir. Atendiendo las necesidades del cambio de tipo de consumo, este año también empecé a hacer calzado para estar en casa, manteniendo siempre la línea estética de Bar Madsen, entre cosy y trash. La cantidad de ventas de las pantuflas XOXO me dan la razón.


imágenes: Gentileza Bar Madsen

#arteBA Los romances de la moda

En la galería Popa, Sergio De Loof tiene una cabina: cuadernos y recortes firmados están acompañados por 3 líneas blancas y un vaso de whisky, vacío. Al lado posa en una polaroid Adrián Rodríguez, antes de proclamarse como Dárgelos para Babasónicos, en sus noches del bar Bolivia, el espacio fabuloso donde la moda era arte, fotografiado por Cristian Dios, uno de los artistas visuales referentes de la época y que hacen a la historia del diseño de moda en Argentina. La coach de modelaje de las súper modelos Bárbara Bianca LaVogue está inmortalizada en sus dibujos, en la mesa sobresale una de obra de vidrio de Mónica Van Asperen, la artista que participó en la categoría 'moda' en la Primera Bienal de Arte Joven, en 1989, y al lado están las pinturas de Araceli Pourcel, la diseñadora textil que es parte de la camada fundacional del diseño de autor en Argentina y egresada de la FADU UBA.

Marta Minujin meets Sergio De Loof | imagen Bloc de Moda

Esta secuencia sucede en el espacio Utopia de arteBA, pero los planos pueden extenderse al pabellón principal, donde Batato Barea tiene un cabinet en Galería Cosmocosa y a su alrededor hay un especial de los artistas clave de la movida de los 80': la página donde la revista Vogue publicó la obra Fashion Fiction 1 de Eduardo Costa, al lado del cuadro está el autor y a unos pasos pasea en zapatillas blancas Dalila Puzzovio, la reina de la doble plataforma.

Adrián Dárgelos en el Bar Bolivia, fotografiado por Cristian Delgado

El Mirador, ese bar de los 90' donde Tom Lupo hacía su 'Cabaret Poético' y Enrique Symns daba clases de periodismo de rock que pronosticó el regreso de la revista 'Cerdos & Peces', se convirtió en una galería de arte contemporáneo. En la edición 2019 de arteBA se presenta con un cuadro blanco que hay oler. La obra está firmada por Cecilia  Catalin, una artista olfativa que interpreta los olores de todos los días: desde el olor a limpio al olor a pata.

La campaña yo tengo sida (1994) lanzada por Roberto Jacoby y Kiwi Sainz

A unos stands de ahí está el Gran Vidrio, una galería de Córdoba que muestra la campaña "Yo Tengo Sida" que Roberto Jacoby y Kiwi Sainz lanzaron en 1994 con la marca ficticia 'Fabulous Nobodies'. La remera insignia fue usada por Andrés Calamaro y llevada al escenario cuando Los Rodríguez tocaron en el 112 aniversario de la ciudad La Plata, pero el gesto pasó desapercibido tras la frase del cantante: 'estoy tan a gusto que me fumaría un porrito'. Y se lo fumó.
La polémica fue eso, no la remera que buscaba eliminar el silencio alrededor del virus y la discriminación que padecían las personas infectadas.

Un puñado de creadores que en los 80' y 90' utilizaron a la moda como medio de expresión. Aquí un repaso.

arteBA: del 11 al 14 de abril en La Rural.
imágenes: Bloc de Moda

Un artista del Di Tella en la pasarela de Gucci: Una tarde con Eduardo Costa

"Ahora por primera vez voy a recibir una compensación monetaria por haber creado algo que tuvo muchísima repercusión e inspiró a mucha gente", me dice Eduardo Costa, el artista conceptual argentino que con su obra 'Fashion Fiction 1" inspiró la colección Otoño / Invierno 2019 de Gucci, presentada días atrás en la semana de la moda de Milán.


El texto que Gucci replicó en cada una de las imágenes del feed de las redes de la casa italiana corresponde a una exigencia de contrato que Costa firmó justo el día anterior al desfile.

Joyería inspirada en la "moda ficción 1" por el artista Eduardo Costa, 1966 (publicado en Vogue US, febrero 1968)", fue el pie que acompañó los close up de los looks de la pasarela.


Eduardo Costa es un artista conceptual formado en el Di Tella. En los 60' trabajó con los Fashion Fiction, una serie de objetos de oro que tuvieron una gran repercusión y desarrolló hasta los 80' entre Buenos Aires y New York.

En 1966 presentó Fashion Fiction 1, joyas de oro que copian una parte del cuerpo, trabajo que llegó a las manos de Alexander Liberman, el director editorial de Vogue y así, en 1968, quedaron registrados en las páginas de la revista americana y lucido por Marisa Berenson.



Nacido en 1940, Eduardo Costa desarrolla desde mediados de los 60' obras que provocan el encuentro entre el arte y lo real, donde cada objeto busca resignificarse. De ahí estas joyas de oro que vuelven a aparecer 50 años después en la pasarela de Alessandro Michele, tomando las oreja de los modelos.

Eduardo Costa fue amigo de Federico Moura. Su arte quedó plasmado en el disco de Virus 'Superficies de Placer' con la autoría de la bellísima canción 'Encuentro en el Rio Musical'.
En el Di Tella trabajó en performance y manifiestos junto a Roberto Jacoby y Juan Risuleo, el diseñador de Ropas Argentinas.  En el mes de abril viaja a México para presentar una muestra individual y en mayo tiene agendada la participación en la feria Frieze de New York. Mientras tanto, su obra vuelve a ser el tema de la moda.


Imágenes: Gentileza Gucci

#Arte Instantáneas de Trapología, la muestra de Gaspar Libedinsky


El nombre del artista y arquitecto Gaspar Libedinsky está pululando por la vía pública dada su colaboración con Absolut (por plasmar el espíritu de Buenos Aires en la botella del afamado Vodka), pero será la muestra que la galería de arte Praxis vuelve a exhibir la que ilustre esta página.

Se trata de "Trapología", una exposición que un par de años atrás vi en New York bajo el título "Mr. Trapo", que también tuvo su paso por Milán hasta llegar a Buenos Aires.

¿Qué tiene de llamativa esta muestra artística de Libedinsky? El rol del arte al tomar de una manera poética algo de la vida cotidiana: los trapos de limpieza, aquí convertidos en ropas básicas de cualquier guardarropa. "Desciframos la otra cara del fragmento textil y su otra pretensión de ser", reza el catálogo para explicar cómo los paños amarillos tipo ballerina, trapos de piso, rejilla y franelas se convierten en camisas, trajes de microfibra, cárdigan, buzo canguro o chalecos, maquillándolos en los tonos de este artículo que encuentra su razón de ser en el baño y en la cocina.

La postal doméstica encierra otra connotación al ser decorada la pared de la galería con los trapos de limpieza que ofician de herramienta de los "trapitos" o cuidacoches, personajes porteños que se autoproclaman dueños de las calles devenidas en estacionamiento ocasional.

Oda al trapo en su máxima expresión artística:

Almorzando con Oskar Metsavaht - Osklen Invierno 2014


Días atrás Oskar Metsavaht pasó por Buenos Aires y estuve en un almuerzo que el diseñador de Osklen ofreció en el restaurante Elena.
Hacedor, Oskar Metsavaht se muestra tranquilo en la mesa que compartiremos entre menos de una decena de periodistas en la mesa larga de Elena, en el Four Seasons: estamos en presencia de un hombre activo, que supo como potenciar su marca incorporando su estilo de vida al diseño.

Como escalador necesitó soluciones indumentarias para subir a la Cordillera de los Andes y fue así que en 1989 lanzó Osklen. Veinticuatro años más tarde, la marca tiene presencia en todos los mercados, inclusive en el argentino donde su tienda se encuentra en Patio Bullrich, como capitales poderosas de moda: Tokyo, New York, Miami, Milan, Roma y Punta del Este y gran visibilidad en su país natal, Brasil, donde serán 62 las boutiques que ofician de canal de visibilidad al dinamismo que identifica a Osklen.

Gestor del nuevo lujo donde será la sustentabilidad la que impregne el estilo de vida por sobre la exageración, Oskar Metsavaht responde entre amable y distante nuestras consultas. Dinámico, también es representante de la Unesco y se hace, además, el tiempo para lookear una botella de Absolut Vodka y poner a Rio en las noticias, como generar alianzas con Topper, la marca deportiva que en Brasil no goza de buena reputación y dejará en manos de Osklen su penetración en el mundo de la moda. Acción que se hace presente en la colección sportswear que desfiló en San Pablo.

A Buenos Aires lo trajo su faceta como fotógrafo.
"Ipanema" es el nombre de la exposición que levantó en BA Photo, cuya obra refleja la fusión de la sensualidad y la vida tropical de este barrio de Rio de Janeiro. Oskar Metsavaht también cimenta estos dialógos con el arte y cruces con la moda al editar el art book "Into the montains", donde imprime la inspiración, Aspen y su bajada al diseño, en una chaqueta por ejemplo.

Into the Mountains - el Art book de Oskar Metsavaht. Click ACA para hojearlo

En este almuerzo los temas que dan lugar a más temas y siempre se relacionan a él y como supo involucrar sus gustos personales a Osklen dan espacio, por supuesto, a la marca en si.
Dos días antes había presentado su colección Invierno 2014 en el calendario del SPFW y entre nuestros pareceres sobre el desfile, Oskar saca su teléfono y nos muestra las fotos del Maracaná, estadio que fue fuente de inspiración para esta colección futbolera y que reflejo a continuación:

Osklen en la pasarela del SPFW Invierno 2014

"Mi proceso creativo comienza con una escena, una historia, un estilo, un concepto que se crea a partir de algo que quiero o viví". El Maracaná y el futbol como motor de la colección de Osklen.

Lás líneas de una cancha de fútbol impresas en un look de camisa pantalón transparente y la pelota como cartera.

Los símbolos de la alianza entre Osklen y Topper en la pasarela

La colección de moda la encuentro con soluciones aptos para un look deportivo que apela al lujo en los detalles. Notarán los tejidos y los complementos que no descuidan el toque sofisticado de la marca. Osklen es la primera firma latinoamericana en instalar la idea de sustentabilidad y lujo como forma de vida en la región. También se la podrá señalar por la astucia de hacer trascender a la moda, con un costado intelectual que no es otro perfil propio de la identidad de su creador.

Después de todo, la moda no debe encasillarse en bonitas prendas o productos aspiracionales. La moda se nutre de estos diálogos con el arte o el deporte y trasciende a quien sepa adaptar este leguaje a la propia identidad. Vaya Osklen como ejemplo de lifestyle.

imágenes: SPFW