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Notas de Autor por Lorena Pérez

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La moda del futuro



Sputnik no es sólo el nombre de la vacuna rusa que promete inmunidad contra el Covid- 19, sino también el nombre del primer satélite lanzado al espacio en 1957. A partir de ese momento, Estados Unidos y la Unión Soviética se lanzaron a la conquista del espacio. La televisión y los periódicos estaban plagados de noticias sobre cohetes y astronautas que contribuyeron a crear el imaginario de la carrera espacial, en el que era posible proyectar un futuro de viajes intergalácticos y colonización de otros planetas. 
 

La humanidad necesitaba vestirse para la ocasión y la alta costura de los años 60, encarnada en una tríada de diseñadores futuristas compuesta por André Courregès, Pierre Cardin y Paco Rabanne, fue capaz de dar una respuesta al asunto. 
 

Courregès ayudó a popularizar la estética espacial gracias a los cascos tipo astronauta, las enormes gafas de sol, los vestidos cortos y las botas planas de media caña de su colección Moon Girl de 1964 en la que el blanco y el plateado fueron omnipresentes. Logró tal impacto que hasta Andy Warhol reconoció que “la ropa de Courregés es tan hermosa que todo el mundo debería tener el mismo aspecto, todos de plateado. El plateado combina con todo, estos trajes deberían usarse durante el día, con muchísimo maquillaje.” 


Ese mismo año vio la luz la colección Cosmocorps de Pierre Cardin y a lo largo de la década aparecieron sus líneas más comerciales. Entre sus diseños encontramos enteros de punto ajustados, vestidos tubulares y botas de vinilo en colores brillantes. Había en Cardin cierta obsesión por los recortes geométricos, en especial los círculos. 


Paco Rabanne hizo su debut en 1966 con sus “doce vestidos imposibles de llevar fabricados con materiales contemporáneos” invirtiendo las técnicas tradicionales de costura y experimentando con nuevos materiales. En sus creaciones, discos de plástico o placas de aluminio se unían por aros de acero o alambre. Además, supo reinterpretar la malla metálica medieval llevándola hacia un futuro espacial. 


El impacto de estos diseñadores fue tal que, antes de que Neil Armstrong pisara por primera vez la luna, la ciencia ficción se animó a los viajes espaciales y a los looks galácticos.  En la televisión la tripulación de Star Trek viajaba por las galaxias con uniformes coloridos inspirados en los diseños de Pierre Cardin. Desde la pantalla del cine, Barbarellainterpretada por Jane Fonda, se lanzaba a una psicodélica aventura ataviada de trajes espectaculares. Su misión en el lejano planeta “Lithion” se cumplió con múltiples cambios de vestuario en cada escena que incluyeron una escafandra transparente, varios pares de botas espaciales, capas y mallas ajustadas en materiales de vanguardia y tonos metalizados. 
 

De forma frecuente, pero errónea, se atribuyen estos diseños a Paco Rabanne. La fuente de la confusión está en los créditos de la película en la que se reconoce que el traje verde brillante del final está inspirado en las ideas del español. Sin embargo, se trató de la obra del vestuarista de cine Jacques Fonteray


De vez en cuando nos encontramos con recuerdos de la utopía espacial, uno de los más impresionantes fue el de Karl Lagerfeld para Chanel AW 17/ 18 con lanzamiento de un cohete desde el Grand Palais incluido. Este año, Lady Gaga sorprendió en los premios MTV con un traje plateado y escafandra transparente evocando acertadamente a una Barbarella pandémica. 


El diseño y la ciencia ficción respondieron con fantasía al clima de incertidumbre imperante en el marco de la guerra fría. En un presente no menos incierto, nadie se atreve a reemplazar su barbijo por un casco espacial. Sin embargo, no viene nada mal una inyección nostálgica de optimismo sesentista.