SLIDER


Mujeres vestidas por mujeres

Notas de Autor por Lorena Pérez

Bloc de Moda es un medio digital pionero de América Latina fundado en 2006 por la periodista Lorena Pérez, enfocado en analizar la relación entre el estilo, la cultura, el arte y la sociedad ¡Bienvenidos!

Un buen cabezazo mundialista: Otra excusa para hablar de Otamendi



Nicolás Otamendi es un defensor central de jerarquía. Se nota en su juego imponente y en ese don para adivinar la jugada antes de que ocurra. Es el alma competitiva de la Selección Argentina, que inició este Mundial de Fútbol 2026 en el banco de suplentes y sumando minutos valiosos en los finales de cada partido. Hoy esperamos sus cabezazos en el histórico cruce —no es solo un partido— de Argentina frente a Inglaterra. 

El dueño de la fiesta en redes sociales tiene un temperamento magnético. La cámara lo ama (y El General la ama a ella). De hecho, la moda está funcionando como una extensión del rendimiento deportivo: el mundial de futbol confirma que la vestimenta individual es el canal de expresión más claro para los futbolistas fuera del campo de juego. Otamendi demuestra esta búsqueda vistiendo de manera explícita con marcas de diseñador. El fútbol permite que los hombres se preocupen por la indumentaria manteniendo su perfil de deportista como el eje central de su vida pública. No es un fenómeno nuevo. Diego Maradona construyó el precedente histórico de esta conducta mediante el uso de prendas icónicas y exageradas para mostrarse. El sentido de pertenencia grupal y el orgullo patrio le dan un carácter funcional a estas decisiones de estilo. La ostentación individual queda legitimada bajo el marco de la representación nacional. 

Otamendi traslada esa seguridad a los pasillos de los aeropuertos, que la Scaloneta convirtió en pasarelas de moda urbana. Oriundo de El Talar, al norte de la provincia de Buenos Aires, el flamante refuerzo de River Plate —se sumará formalmente al club tras la cita mundialista— camina con un pavoneo que une el juego de la cancha (donde entrena con los shorts arremangados en los muslos y un paisaje visual de tatuajes) con una predilección por vestir looks voluminosos. 


La silueta del campeón se arma con formas amplias y una devoción por el oversized. Su estilo característico se apoya en los hombros caídos de remeras que llegan a los codos, camisas cuadradas y pantalones holgados que caen con el peso textil justo sobre zapatillas de suela gruesa, casi siempre firmadas por Nike. Se nota un ojo atento para adoptar los códigos callejeros que Demna Gvasalia impuso en su época en Balenciaga. En el placard del número 19 de la Selección Argentina, las marcas de lujo entran con naturalidad. Están las zapatillas Cactus Jack x Nike de Travis Scott, el catálogo de Balenciaga y el bolso Hermès Haut à Courroies —la Birkin original que también lleva Lionel Messi. También un despliegue de monogramas Louis Vuitton. Es una apuesta maximalista donde la alta costura convive con los gorros de diseñador y la tinta en la piel. Un registro personal que documenta cómo se cruzan hoy el fútbol, la calle y las pasarelas europeas.

Olivier Theyskens: El diseñador belga que anticipó el jogging couture volvió a desfilar en Paris

 


Con las palabras “Anoche estuve en el reino de las Sombras, donde rayos grises del sol atravesaban un cielo gris”, Máximo Gorki describió en 1896 el asombro y la extrañeza que sintió como espectador durante la primera proyección del cinematógrafo de los hermanos Lumière. Algo así es lo que genera Olivier Theyskens, el diseñador belga con una visión gótica del romance magistral. 

La noche del domingo, en la víspera del inicio de las colecciones otoño invierno 2026/207 Haute Couture, puso en pasarela en París la primera colección de Boloria, una etiqueta de moda emergente con sede en Amberes, respaldada por We Are One World, la empresa que organiza los festivales de música electrónica Tomorrowland. El talento de Theyskens quedó en evidencia a sus 21 años, cuando Madonna lució un vestido negro de satén con su firma en los Óscar de 1998. Después siguió en Rochas y Nina Ricci como director creativo. Más tarde se hizo cargo de Theory. Lo de Olivier Theyskens es talento en modo anticipatorio. Quizá por eso no llegó a ubicarse en las grandes ligas en este sin fin de cambios de nombres que se iniciaron en la década de 2010. 


Algún tiempo atrás, en 2007, el diseñador belga escandalizó a las burguesas cuando subió a la pasarela de Nina Ricci su visión deportiva de la alta moda y le dio una nueva visión al jogging. "Theyskens brindó una gran cantidad de tonterías en un momento en que la moda se centró más en los negocios y la creación de ropa hermosa", decía una crítica del momento. 


El tiempo que ordena los contextos, da cuenta de la sensibilidad de Olivier Theyskens para proclamar la moda. En esta era de nichos, qué mejor que sumar a esta generación de diseñadores / modistos que defienden el hacer sobre el entretener.

Copa Mundial de Fútbol 2026: El look de Lionel Messi. El regreso de las it bags (y los goles)

 

El primer jugador en la historia en participar en seis Copas del Mundo acaba de marcar 3 goles ante Argelia. Mientras suena “La cumbia de los trapos” y “Hablando de la libertad”, el himno de La Renga, la sonrisa de Lionel Andrés Messi en Kansas emana ese aire de sencillez que hace que nosotros nos sintamos más contentos por él que por nosotros. Es talentoso, valiente, se lo ve leal y humilde, a días de cumplir 39 años, el capitán de la Selección Argentina representa valores que por momentos parecen olvidados y al verlo en el juego se grita ¡Aura! Aquella manifestación irrepetible de una lejanía que Walter Benjamin acuñó hace 90 años para contraponerla a la reproducción técnica. Aquí también la razón por la que las marcas lo eligen para publicitar sus productos. No saturó como Scaloni, pero ahí anda. Si hay alguien que pueda acercarse a todos los nichos de consumo, ese es Messi. El rosarino de izquierdazo monumental que posó y facturó más de 160 millones de euros en publicidad. 
 
La moda no fue ajena a la figura de Lionel Messi. Dolce & Gabbana lo tuvo como embajador para sus apariciones públicas , además de vestirlo en su rutina. Su estilo de calle se compone de jeans y remera; dress code por demás aceptado como uniforme práctico. En los últimos meses adoptó las maxi carteras de las maisons como aliadas. Ya no resuelve con sencillez ni busca ser uno más. La Scaloneta es un desfile de moda urbana. Para las galas solía vestirse de brillos, de rojo metalizado a print floral para trajes y sobrio negro o bordeaux, siempre cumpliendo su función de sobresaltar. 
 

Si Messi desafió el reinado de Maradona, miremos la moda de los dos grandes capitanes de la Selección Argentina. Diego fue un emblema de la moda de los 80', signada por la exageración y la ostentación, típico de mostrar el poder adquisitivo a través de su vestuario. Icónico el Diego con el tapado de piel y joyas. En el caso de Lio Messi, el uniforme de la moda urbana es resaltado con las marcas de alta moda. Para nada modesto: la carry on de Louis Vuitton, así como el baulito con el damero cortado en denim y el bolso Hermès Haut à Courroies, la Birkin original, en lona, dan cuenta que volvió la era de las It bags.

Murió el Indio Solari: su perfil como artista visual

 


Indio Solari fue el creador de una liturgia pagana que desafió las reglas de la industria del entretenimiento. Al confirmarse este viernes 5 de junio la noticia de su muerte a los 77 años, el rock argentino despide a su deidad. El Indio es el motor de un fenómeno sociológico que, ante el ojo público, se sostiene en la constante búsqueda de una explicación para el pogo más grande del mundo y la fidelidad de cientos de miles que lo seguíamos a donde fuera. “A la luna”, se tararea en las misas. 

Con una pluma exquisita, Carlos Solari tradujo las ansiedades, la marginalidad y el fervor del pueblo en una épica colectiva que convirtió la devoción en identidad. Su figura encarnó una mística de la resistencia que transformaba estadios de fútbol en un océano de gente

Desde 2025, Solari reconfiguró su rol en las artes visuales al trasladar allí su imaginario poético, entre urgente y único, aquel que marcó a generaciones. “En esta deriva digital, lo bruto no es solo una estética aparente, sino también una manera de narrar una visión del mundo; significados que emergen tanto de la experiencia onírica como del universo artificial”. Con esta premisa se presentaba Brutto, la exhibición de arte digital de Indio Solari. Primero pasó por Mar del Plata, en la sala del Museo MAR,  luego llegó a Arthaus, en el microcentro porteño, y ahora mismo en Córdoba, en el Museo Metropolitano de Arte Urbano. El Indio Solari captó la misma atención y devoción que en sus shows. Su arte digital trasladó el magnetismo de su figura, traducido en filas de personas esperando para subir a ver sus obras. 


Con la muerte del Indio Solari, su legado quizás se resignifique en este espacio. Su misión en hacer más bellas las artes, se transforma en un testamento de un artista multidisciplinario. Su faceta plástica e ilustradora siempre estuvo allí. De hecho se ocupó del arte de tapa de cada uno de sus cinco discos en clave solista (con banda). Antes de volcarse a los paneles virtuales, el Indio planteaba otras búsquedas. Primero, el señor misterio publicó a cuatro manos, junto a Marcelo Figueras, su biografía Recuerdos que mienten un poco. Además de los libros en colaboración con el artista Serafín: Escenas del delito americano (2017) y La vida es una misión secreta (2019). 

Las plataformas digitales y las salas de exposición se convirtieron en un nuevo escenario que compartía presencia con los multitudinarios shows de Los Fundamentalistas del Aire Acondicionado, siendo la pantalla la nueva herramienta de expresión y presentación de este artista magistral. 


Al exhibir sus trazos, el Indio amplificó un programa artístico que por años estuvo hipnotizado por la magnitud del fenómeno musical, el más grande de la cultura popular. Con su partida, también nos queda el testimonio visual de un enigma que encontró en el mundo de las artes una forma de resistencia.

imagen: Edgardo Kevorkian

Copa Mundial de Fútbol 2026: El look de Nicolás Otamendi

 

Nicolás Otamendi es un defensor central de jerarquía. Se nota en su juego imponente y en el don para adivinar la jugada antes de que pase. Es el alma competitiva de la Selección Argentina, que hoy arranca a defender la copa (la tercera con ilusión en la cuarta). Pero también es el dueño de la fiesta en redes sociales. Ahí sus videos no tienen rival. 

Otamendi traslada esa seguridad a los pasillos de los aeropuertos, que la Scaloneta convirtió en pasarelas de moda urbana. Oriundo de El Talar, al norte de la provincia de Buenos Aires, el flamante refuerzo de River Plate (se sumará formalmente al club tras la cita mundialista) camina con un pavoneo que une el juego de la cancha, donde entrena con los shorts arremangados en los muslos y un paisaje visual de tatuajes, con una forma de vestir looks voluminosos. 



La silueta del campeón se arma con formas amplias. Una devoción por el oversized. El estilo que le conocemos se apoya en los hombros caídos de remeras que llegan a los codos, camisas cuadradas y pantalones holgados que caen con el peso textil justo sobre zapatillas de suela gruesa casi siempre firmadas por Nike. Se nota un ojo atento para adoptar los códigos callejeros que Demna Gvasalia impuso en su época en Balenciaga

En el placard del número 19 de la Selección Argentina, las marcas de lujo entran con naturalidad. Están las zapatillas Cactus Jack x Nike de Travis Scott, el catálogo de Balenciaga y el bolso Hermès Haut à Courroies —la Birkin original que también lleva Lionel Messi. También un despliegue de monogramas Louis Vuitton. Es una apuesta maximalista donde la alta costura convive con los gorros de diseñador y la tinta en la piel. Un registro personal que documenta cómo se cruzan hoy el fútbol, la calle y las pasarelas europeas.



Si es de noche y lo extrañas: Indio Solari lee un cuento


Mientras nos hacemos la idea de que Carlos Alberto Solari murió,  el Indio lee.



La cosa es así, en 2018, de lunes a viernes a las 10 de la noche, Indio Solari se presentaba como El Míster y DJ Martini para compartir sus lecturas y musicalizar el aire de FM La Patriada, en el programa 'Big Bang" conducido por el escritor Marcelo Figueras. Una vez, el Indio Solari leyó Mujeres Imperiales, un cuento de su autoría que en los años 80' había aparecido en la revista 'Cerdos & Peces'. El texto también fue parte de la exhibición "Indio en la Biblioteca: El tesoro de los inocentes", la muestra que celebró la obra de Indio Solari en la Biblioteca Nacional en 2015.

Murió el Indio Solari: Este legado rockero tiene un look

 


El Hipódromo de Tandil está a oscuras, de fondo se escucha una arenga que no calmará en las próximas horas. Es el anteúltimo show donde lo veremos en vivo a él, pero no lo sabemos. Nos habíamos desacostrumbrado a la rutina noventosa donde cada show podía ser el último. El Indio Solari quiere hablar. "Quiero decirles algo que tengo la necesidad de decirles", repite. Es marzo de 2016, al artista fenomenal se le quiebra la voz, quiere contar que Mr. Parkinson le anda pisando los talones... Tiene una chaqueta verde militar y un buzo con capucha con rayas blancas y negras que caen sobre un pantalón también holgado. Un look cotidiano sin pretensión. Cuando Los Fundamentalistas del Aire Acondicionado, la banda que lo acompaña desde 2004, comenzaron con los primeros acordes de "Nuestro amo juega al esclavo", las luces se prendieron y el Indio apareció, puño en alto, con una campera bomber negra acolchada y una camisa de jean entallada, otro ensamble funcional pero esta vez colmado de actitud. Es un rockstar, el mayor fenómeno de Argentina. 
 
Carlos Alberto Solari falleció a los 77 años. 

El Indio se convirtió en mito viviente siendo el cuerpo y la cara del movimiento que formó junto a la negra Poli y Skay Beilinson, su co-equiper compositivo en la banda, el corazón de Patricio Rey aseguran los cánticos de los fans, incluso después de la disolución de esta gran manifestación de la cultura popular. 
En su nueva etapa musical, el Indio se vistió práctico, con los lentes y el gorrito deportivo como accesorios fundamentales de su facha. En los pies siempre calza el modelo Uriarte de la marca 28 Sport, él le dice los zapatos de 'yosapa". 



Como performance, vestirse es un acto cotidiano. Los varones del rock argentino suelen ser examinados por cómo suenan y no por cómo se ven, aunque ensalcen una personalidad estética marcada. Para la patria rockera, prestarle atención al vestuario le baja el precio a la actitud. Mirar a Solari a través de una lente esteta permite analizar su apariencia y descubrir signos de una identidad que desarrolló a través de las décadas. El uso de los lentes de sol y el gorrito negro son su marca personal. Se sumaron las camisas y el repertorio de camperas que el Indio estrenó cada vez que se subió al escenario. El desarrollo de esa evolución explica entonces las particularidades de su aspecto moderno y refinado.  

De su etapa psicodélica de los 60' no hay registros. La precuela de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota, en los 70’, tiene a Solari haciendo artesanías y dibujos que vendía en las ferias de La Plata y en la emblemática Galería del Este. Luego comenzó a trabajar en ‘El Mercurio’, la estampería que Guillermo Beilinson, hermano de Skay, tenía en City Bell. Allí copiaban las estampas de las primeras prendas que llegaban de la India e imprimían metros de tela hindú para cortar vestidos, remeras y pañuelos. Más que hippie, él fue psicodélico, escribió en Recuerdos que mienten un poco, el libro autobiográfico que publicó junto al escritor Marcelo Figueras. Cuando Los Redondos hacen escala en Buenos Aires, el Indio usaba mameluco blanco y después comenzó a vestirse como un oficinista.  Camisas adentro de pantalones sastreros, una calva a medio afeitar, bigote. Todo ese bombardeo de novedad de la cultura de los 60' quedó entre paréntesis hasta los 90’, la década donde Los Redondos se convierten en una banda de estadio. 


Mientras tanto, los 80’ transcurrían con Luca Prodan, frontman de Sumo, sentando las bases del uniforme rockero para la década siguiente: jean, remera y zapatillas. Pelado, el Indio usó remeras, camisas a cuadros y de estampas psicodélicas. Algunas de estas piezas quedaron exhibidas en la muestra Indio en la Biblioteca: El tesoro de los inocentes, que en 2015 lo tuvo como protagonista en la Biblioteca Nacional, como la remera de la geisha con la que Solari cantó ‘Jijiji’ en Huracán del 94'. Pero no fueron las únicas prendas que conservó de otra época. En 2014, en el show que dio en Mendoza, volvió a desempolvar el jean de parche con rombos y cabeza de ganado que en los 90' usó para presentar 'Lobo suelto - Cordero Atado’ en Huracán y Entre Ríos y más tarde para tocar en vivo ‘Luzbelito’ en Go! de Mar del Plata. 

El artista más convocante del rock argentino mantuvo el uniforme de la funcionalidad y aportó su ejercicio de estilo en cada acción de gracia. También llamada misa ricotera. Te vamos a extrañar.

Este domingo 7 de junio, desde las 11 de la mañana (hasta que haga falta), el velatorio público del Indio Solari será en el Polideportivo José María Gatica, en Villa Domínico, Avellaneda (entrada por Mitre y Otero).

De sastre y cerúleo: El look de Andy Sachs para sobrevivir la crisis de los medios

 

Revisitar a los personajes creados por la escritora Lauren Weisberger veinte años después genera sensaciones. La idea de encajar la vieja aristocracia de la moda en una cultura, donde todo el contenido se consume y se olvida en un parpadeo. Pero El diablo viste de Prada 2, dirigida por David Frankel a partir de una historia original, le da un caderazo a la parodia autocomplaciente para registrar una crónica sobre la transformación y crisis de la escena mediática actual. 


Hay que decir que el verdadero melodrama sucedió fuera de la pantalla. No creimos estar vivos para asistir a cómo el fenómeno devoró a sus propias musas: ver a Anna Wintour adueñarse del mito y ubicándose en portada junto a Mery Streep en Vogue, mientras la Emily de la vida real —la estilista Leslie Fremar— se sentaba con Chloe Malle para una entrevista. La sucesora de Wintour, con el estilo incisivo que ametralla preguntas sin dejar respiro, logró extraer expresiones y pocas palabras - pero las necesarias - para ponerse en el lugar de la mujer devenida en un arquetipo. Sin embargo, en el ejercicio del scroll infinito, este trasfondo se diluyó pronto. Quedó atrapado en la dinámica del contenido efímero de las redes. 


El diablo viste de Prada 2 tuvo un presupuesto estimado en USD 100 millones de dólares y al día de hoy, a una semana de cumplirse un mes de su estreno, lleva recaudado a nivel mundial USD 553,825,726. Este éxito taquillero invita a revisar el look de Andy Sachs. La diseñadora de vestuario Molly Rogers entendió que el guardarropa del personaje de Anne Hathaway no se iba a construir con tendencias pasajeras: “Tuve que dejar de lado piezas que sabía que no resistirían el paso del tiempo en los próximos veinte años, por más que me doliera devolver algunos artículos. El vestuario tenía que ser perdurable”, dice en las notas de producción. 


La propuesta de Rogers para Andy es una reconfiguración de la sastrería masculina tradicional. 
La ex co-equiper de Patricia Field hizo un híbrido entre el encanto desaliñado de Annie Hall y la soberbia estructural de Katharine Hepburn. La pasarela que emite la pantalla grande va con blazers impecables de Dolce & Gabbana y Louis Vuitton, blusas - de seda con etiqueta de Tom Ford-, pantalones de tiro alto y chalecos, entre los que sobresale un diseño tejido en azul cerúleo que funciona como un abrazo al pasado. 


La evolución de Andy Sachs en El diablo viste de Prada 2 se narra con un vestido de Gabriela Hearst con zapatos Chloé para su estancia en los Hamptons. Un conjunto de bouclé con cartera acolchada a tono firmado enteramente por Chanel para sus días en Milán. El tándem de chaleco y pantalón de Jean-Paul Gaultier y un bolso Coach. 

El panorama de los medios se desmorona, pero un buen corte de sastrería resiste.

El vestido de novia de Dua Lipa

 


Dua Lipa se casó con el actor Callum Turner en el Old Marylebone Town Hall de Londres. La cantante fue fotografiada en el registro civil de Old Marylebone Town Hall con un diseño de alta costura de Schiaparelli, firmado por Daniel Roseberry. Su elección reemplaza el clásico volumen del vestido de novia por una sastrería a medida, cargada de referencias históricas y cinematográficas. 

El vestido de novia de Dua Lipa traza una línea directa hacia dos hitos de la iconografía nupcial que, en su momento, desafiaron las convenciones del altar. Por un lado, remonta el espíritu de Saint-Tropez de 1971, cuando Bianca Jagger encarnó la sofisticación al casarse con Mick Jagger con la chaqueta Le Smoking color crema de Yves Saint Laurent sin blusa, combinada con una falda larga al bies, un sombrero de ala ancha con velo y zapatos de tacón grueso con punta abierta. Por el otro, la silueta sastrera remite al “vestido simple” de la ficción cinematográfica de 2008: el desenlace nupcial de Carrie Bradshaw en la película de Sex and the City quien, tras el colapso de su boda maximalista vestida de Vivienne Westwood, optó por el trajecito del archivo de Dior para su unión con Mr. Big. 

Según el comunicado oficial, el look de novia de Dua Lipa consistió en un blazer color marfil en cady, estructurado con botones dorados personalizados, complementado por una falda asimétrica y un corpiño en tono rosa empolvado con encaje blanco. Los zapatos de punta Miss Z de Christian Louboutin y un sombrero de ala ancha diseñado por Stephen Jones completaron el equipo. 
 
El guardarropa de Dua Lipa se construye sobre una estética pop-punk que dialoga con la cultura de club de finales de los noventa y principios de los dos mil. Al trasladar esa rebeldía a la formalidad de la alta costura, la cantante y modelo eleva la actitud de la pista de baile al rango de refinamiento contemporáneo.