SLIDER


Mujeres Vestidas por Mujeres

Notas de Autor por Lorena Pérez

Bloc de Moda es un medio digital fundado en 2006 que promueve prácticas y temas de manera pionera en latinoamérica. Coberturas, crónicas, entrevistas y reseñas que ponen en contexto a la moda en la cultura y su impacto en la sociedad.¡Bienvenidos!
Artes
Mostrando las entradas con la etiqueta Artes. Mostrar todas las entradas

MET Gala 2026: La solvencia estratégica detrás de la exhibición Costume Art



Una vez, Jorge Luis Borges le planteó a Antonio Carrizo, en una entrevista, cierta verdad que la moda convirtió en su propio motor: “Qué raro que más importantes que los hechos sean las vísperas”. La atención y tensión que genera la antesala a la gala del MET hace que el primer lunes de mayo acapare todas las miradas. 

La Gala del MET funciona como el prólogo de la exhibición de primavera de The Costume Institute, que este año se titula Costume Art y solicita Fashion is Art como dress code si fuiste invitado (a pagar 100.000 dólares la entrada). 



La MET Gala comenzó como un acontecimiento para recaudar fondos que garantizaba la preservación y conservación de la historia de la moda, en principio la de Estados Unidos. Además de financiar al Metropolitan Museum al destinar el 10 por ciento de lo recolectado en la gala. En la última década, este hito del calendario recaudó 166,5 millones de dólares. En 2025, la gala de Superfine: Tailoring Black Style obtuvo 31 millones de dólares. 

Desde 2016, el Instituto consolidó un fondo de dotación (endowment) —un vehículo de inversión diseñado para garantizar ingresos sostenibles y autonomía a largo plazo— que hoy capitaliza 106 millones de dólares, según informa Vanessa Friedman en The New York Times. Esto invitó al debate: hacia 2028/2030 The Costume Institute sería autosuficiente para mantener sus operaciones sin depender del museo y la gala en sí. 


¿Qué es la MET GALA? 

Eleanor Lambert es el nombre fundamental en la historia de la moda norteamericana, del mismo peso que Anna Wintour pero sin películas, documentales y portadas propias en Vogue. Lambert es la creadora de la Semana de la moda de New York, de la Lista internacional de los mejores vestidos, de los premios Coty y luego del CFDA. Eleanor realizó en 1948 un evento benéfico en el MET y lo llamó La fiesta del año. El vínculo entre la moda y el museo en Estados Unidos inició en 1937 con la apertura del Museum of Costume Art que más tarde, en 1946, se fusionó con el Museo Metropolitano de Arte como The Costume Institute. La deriva siguió con la editora Diana Vreeland como impulsora de este acontecimiento anual. Luego de ser despedida de Vogue, donde ocupaba el cargo de directora durante la década de 1960, Vreeland se concentró en que la moda ingresara en el museo. Con la inauguración de The World of Balenciaga en 1973, un año después de la muerte del modisto. Desde allí su evolución a lo que conocemos hoy como la muestra que inaugura el primer lunes de mayo con una gala.


La exhibición Costume Art abrirá sus puertas el 10 de mayo y permanecerá en sala y galerías hasta el 10 de enero de 2027. Andrew BoltonCurator in Charge del Costume Institute, define el guión de esta exposición como una reivindicación de la presencia física: “Mi intención es situar la centralidad del cuerpo vestido dentro del Museo, vinculando las representaciones artísticas con la moda como una forma de arte encarnada. El arte del vestuario privilegia la materialidad y esa conexión indivisible entre la figura humana y la prenda, evitando la tendencia de priorizar lo visual a expensas de lo corporal”.

Indio Solari en Arthaus: el píxel como pincel

 

“En esta deriva digital, lo bruto no es solo una estética aparente, sino también una manera de narrar una visión del mundo; significados que emergen tanto de la experiencia onírica como del universo artificial”. Con esta premisa se presenta Brutto, la exhibición de arte digital de Indio Solari. Tras su paso por el Museo MAR, la muestra aterriza ahora en Arthaus (Bartolomé Mitre 434, CABA) y podrá visitarse con entrada libre y gratuita hasta el 22 de febrero. 

El Indio supo que la verdad es una construcción difusa, un relato que se arma con fragmentos de memoria y deseo. Publicó su biografía bajo un título que oficia de descargo, "Recuerdos que mienten un poco", que remite a la canción "Perdiendo el tiempo" (incluída en el álbum Cordero atado de Los Redondos, en 1993), y confirmó esa búsqueda en sus libros en colaboración con el artista Serafín: "Escenas del delito americano" (2017) y "La vida es una misión secreta" (2019). 

Para Carlos Alberto Solari, abordar lo inexistente es una misión poética. Con los años, las redes sociales se convirtieron en su nuevo escenario, permitiéndole compartir sus obras y amplificar un espectro artístico que siempre estuvo allí, aunque por décadas permaneciera hipnotizado por la magnitud del fenómeno musical; el mayor de la cultura popular. 


En la cosmogonía del rock argentino, los varones suelen ser escrutados por cómo suenan y no por cómo se ven. Para la patria rockera, detenerse en el vestuario suele confundirse con frivolidad. Pero en su paso por la Biblioteca Nacional en 2015 con la muestra "Indio en la Biblioteca: El tesoro de los inocentes" fue una declaración: allí, su estilo se expuso como parte de su universo intelectual. 

Mirar a Solari a través de una lente esteta permite analizar su apariencia como la cartografía de una identidad desarrollada durante décadas. El uso persistente de los lentes de sol y el gorrito negro se transformaron en su marca personal. A ellos se sumó un repertorio de camisas y camperas que el Indio estrenó en cada misa ricotera que celebra sobre el escenario, trazando una evolución hacia su aspecto actual: moderno, refinado y deliberado. Algunos elementos del vestir dejan de ser tela para convertirse en símbolos; son una expresión y representación que vibran en el inconsciente colectivo.

Made in Italy: La Historia de las Gafas se cuenta en el museo


En celebración por el Día Nacional del Made in Italy, la ANFAO (Asociación Italiana de Fabricantes de Ópticos) inaugurará la exhibición “El lente del Tiempo: La Historia de las Gafas en Italia", curada por Daniela Zambelli, directora de la Fondazione Museo dell’Occhiale, y la historiadora del arte Alessandra Cusinato, en el Palazzo Flangini de Venecia. 

En vistas de valorar la creatividad y excelencia productiva de Italia, marca de identidad del país, “The Lens of Time – The History of Eyewear in Italy” se propone contar los lentes italianos con foco en la historia, el diseño, los materiales y la producción, centrada en la artesanía del hacer que distingue su industria. 
Abanico Brisé con impertinentes de cuerno Francia hacia 1730  | Collezione Museo dell'Occhiale

Más de cien piezas que provienen del Eyewear Museum of Pieve di Cadore y colecciones privadas darán cuenta del avance desde sus orígenes en el siglo XIII hasta las tecnologías interactivas de este símbolo de estilo. Los 7 siglos de desarrollo en la historia de los anteojos comienzan en la Edad Media y revelan esta gran innovación: las gafas de sol venecianas del siglo XVIII. Resulta que Venecia es pionera en el uso de lentes protectoras de color. Hacia el siglo XVIII, las gafas venecianas con lentes verdes se convierten en un símbolo de elegancia y protección para la aristocracia. 
 
Cristal protector de góndola para dama Venecia 1830 | Collezione Famiglia Vascellari

Aquí un repaso de los últimos 100 años de este objeto que ya sea por necesidad o construcción de identidad enlaza arte, ciencia, innovación, moda y tecnología.

Qué pasó en los años 20 hasta la década de 1940

Las gafas avanzan con la experimentación en materiales plásticos y celuloide. Empresas históricas como Lozza y Safilo se establecen en la zona de Cadore, mientras que en Turín exploran con lentes de cristal ahumado para gafas de sol. Los estilos se vuelven más refinados y se vuelven populares gracias al cine. 
 

Cuál es el estilo de las décadas de 1940-1950

Las dadas por las monturas de ojo de gato y gestadas por la industria del entretenimiento. El glamour de Hollywood domina la moda y el estilo. Las gafas se vuelven femeninas y sofisticadas, con formas alargadas y creativas, adornadas con pedrería. La coleccionista de arte Peggy Guggenheim es la sensación. 
 

La revolución en los años 60

Las estrellas son la clave. Los lentes encarnan el espíritu de La Dolce Vita: formas maxi, arte óptico y brillo coexisten en estilos inolvidables que lucieron Audrey Hepburn, Brigitte Bardot y Marcello Mastroianni. 
 
Gafas joya Moschino de los años 80  | Collezione Lucio Stramare 


La experimentación en los años 70

La década donde todo tiene posibilidad de ser tendencia. Las gafas muestran colores vibrantes, formas extra-grandes y materiales inesperados. Como objeto, los anteojos narran visualmente una nueva libertad de expresión. Se inaugura la Muestra Internacional de Óptica (MIDO), feria comercial y de exhibición que se celebra cada febrero en Milán. 
 

Italia y la moda en los años 80

Los popes italianos Versace, Valentino, Gianfranco Ferré diseñan colecciones que hacen de las gafas un símbolo de lujo firmadas como declaraciones de estilo. 
 
Gafas de los años sesenta | Collezione Museo dell'Occhiale


La vida cotidiana en los años 90

La manufactura italiana lidera la industria por su innovación técnica. Los diseñadores experimentan con materiales de alta tecnología y formas geométricas. Se afirman las gafas como un elemento de estilo de vida e identidad personal.

Gafas Dior de los años 60  | Collezione Lucio Stramare 


Gafas de cuerno Goldoni | Venecia siglo XVIII  | Collezione Museo dell'Occhiale

Gafas protectoras | Venezia circa 1770 | Collezione Famiglia Vascellari



“El lente del Tiempo: La Historia de las Gafas en Italia"se podrá visitar en el Palazzo Flangini de Venecia a partir del 7 de mayo hasta el 30 de julio de 2025. 

Imágenes: Gentileza ANFAO

Miu Miu en Art Basel Paris: Un diálogo con mujeres sobre mujeres

 

La tercera edición de Art Basel París, que se celebra en el Grand Palais, cuenta en su programa público con “Tales & Tellers”, un proyecto concebido por la artista Goshka Macuga, curado por Elvira Dyangani Ose, directora del MACBA (Museu d’Art Contemporani de Barcelona) y presentado por Miu Miu. 
 
La situación es esta: una treintena de performances tiene lugar en el Palais d’Iéna, cada día hasta el 20 de octubre como parte de Art Basel París, con charlas y visitas guiadas incluidas por el mismo edificio donde la etiqueta Miu Miu celebra sus desfiles durante la semana de la moda de París. En contexto con las prácticas artísticas contemporáneas, Tales & Tellers crea una nueva obra a partir de la relectura de otras. En este caso, los cortos Women 's Tales que Miu Miu estrenó en 2011 y los vídeos de las intervenciones artísticas de mujeres mostradas en las pasarelas y lanzadas en 2022. El proyecto que comanda Miuccia Prada invita a cineastas mujeres a dar su visión sobre la feminidad: ellas convocan a otras mujeres y visten la ropa de Miu Miu. De la partida fueron las directoras argentinas Lucrecia Martel, con Muta #2 en 2011, y Laura Citarella con El Affaire #28, filmado en Trenque Lauquen y estrenado semanas atrás. 
 

En su relectura que compone el repertorio audiovisual de Miu Miu, cada uno de los cortos como los videos mostrados en el Palais d’Iéna están representados por performers que generan una nueva obra al gestar una experiencia que, en su condición artística, no deja de hablar de las temporadas de moda de Miu Miu pero en la feria de arte Art Basel. Estas activaciones se sumergen en los nuevos marcos que dan cuenta del cambio en las estructuras del arte y de la moda, que es transformadora, abierta y participativa. Por ejemplo, la interpretación del personaje de Carmen #13, dirigido por Chloë Sevigny de 2017, recita monólogos y entre los asistentes se mezclan los personajes de los otros cortos para mirar y aplaudir. Estas interacciones son fundamentales para nutrir de sentido las presentaciones donde el público es parte sustancial. 
 

Como experiencia para vivir en vivo, en el edificio se activan continuamente una performance entre las 10 y 19 hs hasta el próximo domingo, donde más de cien actores recrean el repertorio de films y videos de Miu Miu. ¡Otro acontecimiento brillante que dirá que Miuccia Prada lo hizo primero!




Liquidación Total! Una obra de teatro presentada en una tienda vintage


Una obra de teatro representada en la tienda Doudou Vintage como escenario: Liquidación Total! con Eliana Murgia y Fiorella Cominetti apela a la ropa usada para hablar de los recuerdos 
 
El subsuelo de la tienda Doudou Vintage, en Palermo Viejo, es el escenario para Liquidación Total! Entre perchas y aromas que nos llevan a otro tiempo se nos presenta una selección de diseño y marcas oriundas de Argentina y algunas piezas con etiquetas foráneas. En la caminata hacia la función, que será en el sótano, nuevamente hay que hacerse lugar entre los percheros que además de su rol escenográfico son el vestuario de Liquidación Total! de Eliana Murgia quien también actúa y tiene su doble, o una versión de ella, Fiorella Cominetti. “Una es original y la otra es copia. Una es real y la otra es falsa. Una miente y la otra dice la verdad. O al revés. O las dos por igual. Es lo mismo”, tal como se presentan. 
 
Acaso la importancia atribuida a la ropa y los poderes dados para sentirnos a salvo o afirmar la identidad, una carta presentación sobre cómo queremos ser vistos o percibidos y también nos lleva de vuelta al pasado; prendas que significan con las historias de nuestras vidas. Algo de esto sucede en la puesta de Liquidación Total! con los recuerdos contados entre y con ropas de segunda mano. ¿Son reales? ¿Los deformamos? ¿Dejaron marcas? ¿Qué calidad tienen? Cuál memorabilia y cuanto del remanente se debate entre lo verdadero y lo falso. En 60 minutos se espabilan emociones aquietadas, aplaudimos y seguimos camino con la memoria activa. En tanto en este convivio presenciamos una obra teatral que trata sobre los recuerdos y es representada en una tienda de ropa ya usada. Como metáfora es una belleza. 
 


El curador de arte Nicolas Bourriaud comentaba que los años ‘90 vieron el surgimiento de inteligencias colectivas y la estructura en red en el manejo de las producciones artísticas. En Buenos Aires, tercer gran polo de las artes escénicas a nivel mundial, justo en el año 2000 la noticia era la bellísima obra “3EX”, de Moro Anghileri y Gustavo Tarrío, porque ofrecía sus funciones en la Fábrica IMPA (Industrias Metalúrgicas y Plásticas Argentinas). Dos años antes el fenómeno se llamó José María Muscari con “Mujeres de carne podrida”, una puesta con prestigio construido por el boca a boca que para ver había que entrar a una casona ubicada sobre la calle Ayacucho y la avenida Corrientes. Mientras se subían las escaleras, se interactuaba con las actrices hasta llegar al piso donde se desarrollaba la trama. Un par de décadas más tarde, la agenda cultural se nutre de distintas poéticas ahora sí ubicadas con lo que el arte conceptual definió como site specific. Experiencias de lo más diversas, como “Los pasteleros”, que se desarrolla en vestuarios de distintos clubes de barrio, “Una casa en Biarritz” cuya escena sucede en una casa de verdad o “Una obra más real que la del mundo” a modo de deriva alrededor del Gran Panteón del Cementerio de Chacarita. “Liquidación Total!” escribe su historia entre estas puestas que sirven para gestar nuevas relaciones con el público y resignificar qué es teatro. 
 
Liquidación Total! se estrenó como work in progress en el FIBA y fue seleccionada para formar parte de la Residencia Incubadora de Primeras Obras organizado por el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires. Las funciones son en Dudou Vintage (Malabia 2105, Palermo) los domingos a las 13 hs y los miércoles a las 20:30 hs. Las entradas se adquieren por Alternativa Teatral.

Nombres que danzan, una instalación que visibiliza a los bailarines de la danza contemporánea en Argentina

 

“Nombres que Danzan”, dirigida por Susana Tambutti en el CCK, es una instalación que visualiza en un caligrama los nombres de bailarines, coreógrafos y artistas pioneros de la danza en Argentina

¿Se puede preservar la danza? En su proceso histórico para convertirse en una expresión artística autónoma, a la danza se la relaciona con la idea de lo efímero. La instalación “Nombres que Danzan”, dirigida por Susana Tambutti en el CCK, visibiliza los nombres de artistas argentinos que fueron pioneros en la disciplina. Este proyecto tuvo su antecedente en “Danza Actual”, la exhibición ofrecida en 2023 en el Museo Moderno donde se puso en valor el legado de las precursoras de la danza moderna en Argentina.

Al decir “en Argentina” hay una posición que invita a reflexionar una historia de la danza que ya no se narra desde lo europeo y norteamericano, como indica el canon. Es una manera de darle entidad a un territorio y sus discusiones, y así abrir a las diferentes formas que ofrece la danza moderna y visionar a los artistas que trabajaron desde lo que se entiende como periferia.


A partir de un caligrama, “Nombres que Danzan” recopila a artistas argentinos. Busca ser una celebración dinámica que va a mantener el “etcétera” porque la lista continuará. Incluso el público puede proponer referentes y dejarlos en una urna para seguir formando las figuras danzantes que dan la imagen visual sobre las paredes de la sala del CCK. La artista Frana Zabala comenzó a dibujar el caligrama, hasta ahora pasan los tres mil los nombres que lo componen y sigue… En “Danza actual. Experimentación en la danza argentina de los años 60” (desarrollada desde agosto 2023 a mayo 2024) en el Moderno, el proyecto de esta instalación tuvo un mural con la lista “Siglo XX-1983-La danza no olvida”, en conmemoración de los 40 años de democracia. Este antecedente forma parte del libro que compila Francisco Lemus, también curador de la exposición. La publicación resulta indispensable con sus ensayos, cronología y biografías, también entrevistas, por ejemplo a Marilú Marini y Ana Kamien, y el registro de las obras, los grupos y los lugares; desde el Di Tella a la creación del Ballet del Teatro San Martín, en 1968.

Nombres que danzan es una instalación que ofrece una lista de artistas argentinos que se dedicaron a la danza en el siglo XX. 

Bailarines, coreógrafos y artistas de la danza en Argentina se hacen visibles, mientras que en las paredes conviven distintos tiempos y espacios. “Artistas que, en sus diferencias, revelan la presencia de una amplia diversidad de estéticas, técnicas y estilos presentes en un universo artístico que dista de ser homogéneo”, observa Susana Tambutti, arquitecta, docente e investigadora y co-directora de la compañía Nucleodanza (1974-1994) junto a Margarita Bali. Desde 1985 se focalizó en la investigación de la danza y en 1986 fundó la cátedra de Teoría General de la Danza en la carrera de Artes de la UBA. Actualmente es directora del Instituto de Investigación y del posgrado “Tendencias en danza contemporánea” del Departamento de Artes del Movimiento de la UNA.


“Los más de 3000 nombres de artistas presentes en la instalación 'Nombres que danzan' constituyen un material extraordinariamente revelador de algo que va más allá de una simple voluntad enunciadora: estos nombres de artistas de la danza del siglo XX, son solo una pequeña parte de todos aquellos que hicieron posible que exista una historia de la danza en Argentina”, finaliza Tambutti, quien acaba de recibir el premio Distinción en Danza 2024 otorgado por la Dance Studies Association.

Agenda cultural en Buenos Aires: “Nombres que danzan” se puede visitar hasta el 22 diciembre 2024 de miércoles a domingos, de 14 a 20 h, en la sala 605 del CCK. La entrada es libre y gratuita.

*El libro “Danza actual. Experimentación en la danza argentina de los años 60”, la compilación de ensayos a cargo de Francisco Lemus, se puede conseguir en formato físico en el Museo Moderno y también es accesible para su lectura online.

Las nuevas manifestaciones de Marta Minujín: una colección de overoles


  Por Candela Abril Rodríguez | Editora ¡Una pizca de azúcar! 

Marta Minujín hizo y hace de todo. Técnica mixta, fotografía, dibujo, pintura, escultura, instalaciones varias, performance y happening. Hasta comunicó con tierra. ¿Qué faltaría mencionar? ¿Un obelisco de pan dulce o un lobo marino gigante, vestido con envoltorios de alfajor? ¿Un partenón de libros prohibidos? O, tal vez, ¿un Gardel prendido fuego? Lo nuevo de la artista: una colección de edición limitada de overoles, pañuelos y fulares. Bloc de Moda estuvo presente en el lanzamiento de esta exclusiva cápsula de indumentaria, hecha en colaboración con SUDESTADA, un estudio artístico argentino con base en Nueva York. 
 

El overol, prenda identitaria para la artista pop, era lo que su familia confeccionaba en Casa Minujín, antigua fábrica de ropa de trabajo. Luego de pasar por un primer período en que lo matérico, gris y existencialista marcó su vida y su arte; en los 60, Minujín comenzó a explorar el color y la forma. Este cambio se vió, también, en su forma de vestir. Uno de los sastres que trabajaba para su abuelo en Casa Minujín, realizó el primer mameluco colorido que Marta utilizó en el vernissage de “Simultaneidad en Simultaneidad”, en 1966. Dorado y de construcción liviana. Ahora sí, mucho más representativo de su nuevos ideales. Desde entonces, colecciona overoles. Unos para el día, otros para la noche. Esta prenda es esencial en el armario de la artista y constituye su uniforme. Podría decirse que es una vuelta a sus raíces: una revalorización de la fábrica familiar de prendas de trabajo que, pese a haber cerrado, devino taller/estudio de Minujín. 
 

Es difícil encasillar a Marta Minujín, reducirla a un único estilo, a una sola manera de hacer. En el caserón de San Cristóbal hay tantas obras, tan distintas entre sí, que su autoría podría ser de diferentes personas. Las esculturas de bronce, hierro y yeso que descansan en una de las paredes del estudio y que se extienden hasta el alto techo de la primera planta, no se parecen para nada a las esculturas blandas, hechas con goma espuma y telas de colchón flúo, que se encuentran empotradas en otra de las paredes. Sin mencionar que, de ahí, pasamos a otro tipo esculturas gigantes que, por su tamaño, no entrarían jamás en el taller –aunque no se pone en duda que la artista, con sus extravagantes ideas, podría llegar a figurarse cómo hacerlas caber–. 

El arte de Minujín es arte para usar. La relación artista-arte-espectador se ve modificada. El espectador se emancipa: ahora es espectador, usuario y productor. En la “Galería Blanda” hecha con colchones, que pasó por el Museo de Mar del Plata –entre otros lugares, como el MoMA de New York– y fue donada por Minujín al Museo Emilio Caraffa, en Córdoba; la artista invitó al espectador a formar parte, a entrar, caminar, saltar y recorrer a gusto. O mejor, en sus obras efímeras y colaborativas, la gente puede interactuar y hasta dejar un pedacito de sí en ellas. Este es el caso de la “Torre de Babel”, compuesta por libros donados por el público; o la reciente “Escultura de los Sueños”, que fue colocada en las afueras del CCK y pensada para que el espectador entrara y pidiera un deseo, envuelto por los sonidos de la ciudad. “La idea es que la gente pueda experimentar mi arte, meterse y jugar”, le comentó la artista pop a Bloc de Moda. “Pronto podrán visitar mi nueva obra, el “Big Ben acostado”, una torre en la que podrán entrar y ver una película”, adelantó Minujín. En esa misma línea, en una de sus publicaciones en Instagram sostuvo que su arte está hecho para que todos colaboren en su permanente realización, un proceso en que ella –la artista–, su arte y el espectador se unen “en un mismo plano de creación”. 
 
 
Como consumidores de la obra de Marta Minujín, ya teníamos la posibilidad de participar activamente en sus piezas artísticas –esculturas y espacios efímeros, inflables, colaborativos–. Ahora, se suma otro tipo de arte para usar. Arte para vestir. Su cápsula de edición limitada está compuesta por tres tipos de overoles que llevan los prints –y los nombres– de tres de sus icónicas obras psicodélicas hechas con miles de papelitos de colores. En el primer overol, “Soliloquio de emociones encontradas” (2011/2014), preponderan los colores amarillo, verde y azul, con toques de violeta y naranja. “Volcán metafísico en recorrido de la percepción” (2012/2024) es una explosión de rojo, naranja, verde y amarillo. Por último, “Pandemia” (2020-21/2024) es blanco y negro. Para los gustos, colores. Ah, y se pueden combinar con pañuelos y fulares que van a juego. Todo disponible en el sitio web del estudio artístico multidisciplinario SUDESTADA.

Los inicios de la moda boutique: La historia de Biba y el estilo de Londres en una exhibiciób

 

THE BIBA STORY, 1964-1975 es la exhibición del Fashion and Textile Museum que da cuenta del fenómeno detrás de la boutique fundada por Barbara Hulanicki que cambió el modo de comprar, consumir y vestir moda. 
 
THE BIBA STORY, 1964-1975 se exhibirá hasta el 8 de septiembre de 2024 en el Fashion and Textile Museum, ubicado en Bermondsey Village, Londres. La exhibición es curada por Martin Pel y traza un recorrido por un período donde la moda se abrió al mundo de los jóvenes. Sombreros, boas de plumas, soutiens de lentejuelas, trajes estampados y tapados de animal print compusieron el look de los años sesenta y junto a los los maxi vestidos, si, eran largos pero sexys, definieron los setenta con lo que se reconoce como el “romanticismo británico”, al que luego se sumaron Ossie Clark y Laura Ashley. 
 

La historia es conocida y narra que en 1963, la ilustradora de moda Barbara Hulanicki funda una etiqueta de moda “BIBA” dirigida al nuevo consumidor de moda, los jóvenes, y lo hace por correo y a bajo costo. En 1964, el año que para algunos historiadores comienzan realmente la década de 1960 dado que también tiene como hito el lanzamiento de la minifalda por parte de Mary Quant, en Chelsea, y André Courreges, en París, abre la boutique Biba, sobre Kensington Street. Se convierte en un suceso y se mantiene activa hasta 1975. La exhibición en el Fashion and Textile Museum se centra, entonces, en este período. En las salas de este museo fundado por la diseñadora Zandra Rhodes en 2003, se muestran fotografías, películas y prendas de archivo. “No se trata sólo de vender vestidos, es toda una forma de vida”, reflexionaba Barbara Hulanicki sobre su proyecto que personificó el swing de Londres y a quien se le adjudicó el cambio que signó el modo de vestir, comprar y consumir moda en Inglaterra. Por este palacete con letras doradas, espejos coloridos y paredes forradas en animal print y cuya estética dejaba convivir al Por Art, el Art Nouveau y el Art deco, pasaron desde David Bowie, Freddy Mercury, Barbra Streisand a Brigitte Bardot y Diana Ross. 
 
En el libro “Luella 's Guide to English Style”, Luella Bartley dice que “Biba fue un momento glorioso y solo una mujer pudo hacer que Biba funcionara. Barbara realmente es una rebelde original y me hizo pensar en qué se trata la moda.” Biba cerró sus puertas en 1975 y aunque algunos empresarios intentaron revivir ese espíritu -Barbara Hulanicki perdió los derechos del nombre al venderlo- nunca se pudo revivir ni la época y tampoco el look que resultaba en las prendas de vestir más deseables con la mirada que esta mujer daba en su boutique que ofrecía un estilo de vida. 


Sus piezas aún siguen siendo objetos de culto, Kate Moss es una de sus coleccionistas. En 2009, auge total de las colaboraciones entre el fast fashion y la alta moda, se lanzó Biba for TopShop con 30 diseños, como para dar cuenta de la memoria que registra el fenómeno Biba. Hoy, en tiempos siempre turbulentos y de cambio para la moda, se hace revisionismo sobre un modo de comprar y consumo novedoso donde lograr la imagen de moda entre el chic y la rebeldía más absoluta era lo deseado. Biba lo logró. Hasta el 8 de septiembre hay tiempo para ir a explorar de qué se trató esta historia que corporizó una boutique comandada por una mujer cuyo nombre se convirtió en una parte fundamental para los relatos de la moda.

Imágenes: Genntileza Fashion and Textile Museum / 

Los orígenes del consumo y las tendencias


El Museo de Arte Decorativo de París presenta “El nacimiento de los grandes almacenes”, la exhibición que relata los orígenes del consumo y las tendencias a partir de la práctica de ir de compras por deseo y no por necesidad. 


En el “Libro de los Pasajes”, Walter Benjamin cuenta que la construcción de los pasajes de París, como obra de intervención de modernización urbanística llevada a cabo por Haussmann, oficiaron de coyuntura favorable para el comercio textil y de ahí que aparezcan los primeros almacenes de novedades, predecesores de los grandes almacenes, que garantizaban el acceso a las mercancías y el lujo. En este contexto Au Bon Marché, Les Grands Magasins du Louvre, Au Printemps, La Samaritaine y Les Galeries Lafayette fueron como templos de la modernidad donde se gestó la idea de comprar como una actividad de ocio y acceder a las novedades: ir de compras es una práctica totalmente vigente en la actualidad. En “El nacimiento de los grandes almacenes”, en el MAD, se exhiben piezas del acervo de esta institución cultural que no se habían mostrado hasta ahora. En el montaje, se ven trajes y vestidos, sombreros, lencería y fotografías, tarjetas de visita publicitarias, carteles que representaban el estilo de vida aspiracional y catálogos. En los anuncios se lee como se incentivaba la idea de la parisina, otro arquetipo totalmente vigente, y los consejos que se daban de cómo ser elegante y tener buen gusto apelando a la moda. Estos objetos son vistos como elementos que ayudan a interpretar la transición en la modernización de la ciudad luz a partir de este nuevo sistema comercial sustentado en el deseo y no en la necesidad. 


Amélie Gastaut, la curadora jefe del Musée des Arts Décoratifs expone en la hoja de sala que los grandes almacenes “eran emancipadores para los clientes y también para las dependientas. La mayoría de ellas eran de la clase media baja provincial y llegar a París para ser vendedora en los grandes almacenes ya era un ascenso social y daba la posibilidad de independencia”. Esta emancipación, ya que las empleadas y empleados de los grandes almacenes accedían a alojamiento, alimentación y cobertura médica en París, también quedó registrada en la novela “El paraíso de las damas” (1883), de Émile Zola. 
 
El Musée des Arts Décoratifs recrea con diversas piezas de época el contexto en el que emergieron los grandes almacenes, en sintonía con la modernización de París. No solo como espacio de consumo de la ciudad y la idea de salida sino que edificó las bases de un nuevo sistema comercial. En este sentido, es para destacar que ahora mismo, en Londres, se encuentra en exhibición “The Biba Story, 1964-1975”, que también retrata un nuevo modelo de comercialización que en la actualidad se encuentra en crisis y transformación desde comenzado el siglo XXI. Estas exhibiciones en los museos tienen en común el lugar protagónico del prêt-à-porter. De hecho, uno de los capítulos fundamentales en la historia de esta categoría de la moda registra cuando el modisto Pierre Cardin fue expulsado de la Cámara Sindical de la Alta Costura al realizar una colaboración con los almacenes Printemps de una colección accesible y seriada en 1959. Su regreso fue gracias al apoyo de sus colegas, quienes se negaron a presentar sus desfiles hasta el reintegro de este pionero del prêt-à-porter a la cámara de la moda francesa. 
 
“El nacimiento de los grandes almacenes” se puede visitar hasta el 13 de octubre en el Musée des Arts Décoratifs de Paris.

Arte | Colección Vergez en Espacio Tacuari


Fundación arteba ofreció un recorrido por la Colección Vergez en Espacio Tacuarí, en el contexto de visitas a colecciones privadas que desarrolla dentro del programa internacional y de coleccionismo. 

Juan y Patricia Vergez es una pareja que se inició en el coleccionismo hace más de 40 años. El inventario incluye 800 obras de las cuales están expuestas 150 que son renovadas por temporada. La que hoy se destaca es la serie "The Unperceptibles" de la artista textil Mariela Appleton

El homenaje a Picasso de Líbero Badií dialoga con el ascensor de Leandro Erlich o la producción artística de Ernesto Ballesteros y Emilio Renart. En el registro por el espacio donde se exhiben las piezas está presente la multiplicidad de puntos de vista con la que se nutre el arte contemporáneo: hay espacio para el arte conceptual de Víctor Grippo y los globos azules del británico Martin Creed. Las cintas de la artista brasilera Rivane Neuenschwander se conectan con el siglo XXI en Argentina en torno a obras de los artistas Jorge Macchi, Pablo Siquier, Marina Di Caro y Juan Tessi. En la relación de la obra con el espacio, una antigua fábrica de perfumes donde luego funcionaron las pinturas Eureka y desde 2005 conserva la colección Vergez, se destacan las instalaciones. Algunas de estas prácticas artísticas fueron hechas con ese fin o pueden ser las que se generan con la deriva del observador, como toparse en uno de los 3 pisos en una esquina, sobre una escalinata, una obra de Pablo Suarez y algunos pasos más adelante dar con estilos de arte performativo como la instalación de puertas de Monika Sosnowska o la videoinstalación del chileno Alfredo Jaar. 
 

Los consumos artísticos en días de Santa Rosa, la tormenta 

Este fin de semana, en Buenos Aires, tres ferias se disponen a mostrar el estado del arte en Argentina: Por un lado está arteba en Centro Costa Salguero, sigue BADA, la feria que busca conectar al publico directamente con los artistas, con sede en La Rural, y luego Affair en Galería Larreta (Florida 971) con su perfil autogestivo y colaborativo. Tres escenarios simultáneos para visitar y recorrer los bienes artísticos cada cual en sus temporalidades.

Manual sentimental: el arte en los primeros años del 2000

 

Recién egresada de la UBA como Diseñadora de Indumentaria, Mariana Cortés llegó a Palermo Viejo en 1998 y fundó Juana de Arco. El barrio era un lugar frío, coloreado en gris por los adoquines, talleres mecánicos y poca gente en las veredas. El Imaginario Cultural, en la esquina de Armenia y Honduras, era el bar que posibilitaba ver los films de Roger Corman y H. P. Lovecraft, coincidir con el Indio Solari o escuchar a Skay Beilinson con La Doblada, la banda de la casa. A la vuelta, al 4700 de la calle El Salvador, Juana de Arco se presentaba como un espacio donde había ropa interior multicolor de algodón, una galería de arte y café literario. 

En ese contexto, en 2005, Luciana Lamothe, la artista seleccionada para representar en 2024 a Argentina en la 60 Exposición Internacional de Arte La Bienal de Venecia, presentó una exhibición en Juana de Arco. La obra presentada en el momento en que Palermo comenzó a legitimarse como barrio de diseño se señala “27 obras sin título”. Se trata de fibras sobre cartulinas que hoy es posible reponer en “Colección Alejandro Ikonicoff". Obras y documentos de los 2000”, con curaduría de Alejandra Aguado en la Galería Nora Fisch. La exhibición hace un recorrido por los artistas que compusieron la escena del arte contemporáneo durante los primeros años del 2000. En la galería de San Telmo hay alrededor de 150 obras que se exhiben y subastan y a su vez son parte de un fondo que alcanza las 700 piezas del coleccionista y empresario textil Alejandro Ikonicoff.

 27 obras Sin título, 2005 / Exhibidas en Luciana Lamothe, Galería Juana de Arco, 2005

“En los años 2000 surgió una escena artística enérgica que se hizo lugar por dentro y por fuera de los espacios del arte legitimantes y tradicionales. Agitando la bandera de la contemporaneidad —una categoría que movilizó el ímpetu para seguir los propios instintos creativos sin la presión continuar una tradición o disciplina artística particular, aunque con la exigencia y el riesgo de la radicalidad—, los artistas se conectaron profundamente con la realidad material de su contexto”, escribe Alejandra Aguado en la hoja de sala. Así, es posible registrar los primeros trabajos de Diego Bianchi, una impresión de la serie Me sangra la nariz de Adrián Villar Rojas, el artista que también forma parte del acervo de la Fundación Louis Vuitton, en París, Fernanda Laguna, Dani Umpi, Miguel Mitlag, Leopoldo Estol, Javier Barilaro, un dibujo de 2009 de Juan Tessi, a quien María Gainza le dedicó uno de sus ensayos en su último libro “Un puñado de flechas”, retratando al artista en esta época.

Si vamos del presente hacia el pasado, en las “Obras y documentos de los 2000” se puede trazar una evolución orgánica en los recorridos de estos artistas que hoy día poseen un cuerpo de obra consolidado. Contemplarlos en la primera etapa de su producción artística logra que reflexionemos en cómo forjaron un estilo que los diferenció. “Mutaban los ingredientes de los escenarios cotidianos en escenas lúdicas e imágenes delirantes, en visiones oníricas e íntimas, en códigos capaces de descifrar la realidad mientras proponían preguntas sobre nuestra existencia en ese momento de entrada al nuevo milenio”, observa la curadora sobre las piezas que hicieron a las decisiones de adquisición de Alejandro Ikonicoff y en unos días, después de la subasta, estrenarán su condición de desparramas luego de más de una década de estar atrapadas en una colección agrupada en este período y representando una sensibilidad del cambio de siglo bajo la custodia del coleccionista porteño y propietario de Estampería XES.

Imágenes: Catálogo Galería Nora Fisch
Fernanda Laguna, Año nuevo, 2001. Luciana Lamothe, 27 obras Sin título, 2005. 

Archivos | La huella digital de la moda


Si bien son pocos los diseñadores y casas de moda que dedicaron un espacio a la tarea de documentar sus colecciones desde sus inicios, en las últimas décadas emergió una inclinación significativa por archivar. A partir de documentos preexistentes, propios o ajenos, comenzaron a desfilar objetos que dan cuenta de la esencia de un creador y también la necesidad de profesionalizar este campo laboral.

Es posible reponer casos emblemáticos y reconocibles en gestos colmados de romanticismo y también de aquellos que creyeron en la trascendencia que tendría su trabajo en la historia. El caso de Martin Margiela, por ejemplo, quedó reflejado a partir del documental "Martin Margiela: En sus propias palabras" donde decenas de cajas blancas con letras negras trazaron una cronología desde su infancia haciendo cuadernos de artista hasta la conservación de los materiales de sus colecciones. De hecho, como diseñador, no solo fue un pionero del upcycling sino también en montar en los primeros años de la década de los 90’ una exposición. Yves Saint Laurent es uno de los modistos que conservó y documentó cada etapa de su carrera, incluso antes de convertirse en uno de los referentes del prêt-à-porter en los años 60: en el 5 Av Marceau de París, donde funcionaba sus talleres de Alta Costura, fue inaugurado el Musée Yves Saint Laurent que contiene desde los sketches para los vestuarios teatrales que realizó en su adolescencia, también los de cine y music hall, hasta los bocetos de las colecciones, piezas y textiles de cada época, que además acompañó con la edición de libros sobre sus hitos, como la historia del Smoking o el desfile de 1971 conocido como "La colección del escándalo". Un camino diferente fue el de Dior: los archivos comenzaron a gestarse en 1984, cuando Bernard Arnault adquirió la casa y comenzó la tarea de rastrear el patrimonio para una muestra retrospectiva que pusiera en valor los 10 años del modisto al frente de su maison de la Avenue Montaigne. 
 
Cuando la interacción de internet trastocó la vida doméstica, la moda cambió sus formas de comunicarse con los usuarios. La transformación no fue sencilla y tampoco se dio de manera natural pero hay valiosos antecedentes que reflejaron cómo aquellos legados celosamente resguardados o destinados a la investigación terminaron subiendo a la web. Primero fue el caso de los documentales; allí se buscó inmortalizar la técnica y reflejar la personalidad. Uno de los primeros en ofrecerlo fue Valentino, quien al retirarse de la moda estrenó "Valentino: The Last Emperor" y luego construyó un museo virtual. También están los casos de los libros publicados por las propias casas, la exposiciones en los museos que luego salen de gira por diversas ciudades, los podcasts y la cantidad de contenidos digitales producidos para el efímero universo de las redes sociales. 
 


Los casos abundan, aquí el archivo online de algunas casas tradicionales: 
 
El presente y el pasado fluyen en la web de Prada. Allí está subida la Pradasphere que contempla desde las campañas, los proyectos especiales, la línea Re-Nylon de sustentabilidad y una valiosa línea de tiempo que recorre los desfiles en fotos y videos de los shows desde que esta marca marroquinera comenzó su camino como casa de moda con impronta minimalista en 1988. 
 
De Tom Ford a Anthony Vaccarello y pasando por Stefano Pilati y Hedi Slimane, el aura de la maison Saint Laurent siempre estará asociada a la rebeldía y los hitos de su creador original, y que tan bien supo ensalzar su socio y pareja Pierre Bergé. Mencionamos ya el museo y las actividades de esta marca registrada. Sin embargo, esta casa adquirida por el grupo Kering hace su propio recorrido en la era digital: días atrás, con la línea Rive Droite, lanzó el podcast Smoking con Catherine Deneuve como primera invitada. La idea es una charla entre amigos de la maison y grabada en la tienda y cuyas próximas visitas serán el director argentino Gaspar Noé y la cantante, directora y actriz Charlotte Gainsbourg. 
 
El gran momento cultural del archivo tuvo un inicio y es posible reconocer a la maison Chanel dando el puntapié en la era digital. En cuanto al presente, la casa llevaba adelante un blog donde se podía espiar el detrás de escena de los desfiles y las campañas hasta los videos donde Karl Lagerfeld contaba las colecciones que acaban de presentarse en el Grand Palais. El pasado quedó plasmado en #InsideChanel, una serie de historias realizadas con material de archivo que reflejaron la personalidad de Coco Chanel. Así es posible escuchar la voz de la creadora del guardarropa moderno, observarla en su labor de modista con una aguja en su boca y dedal en sus manos hasta las historias contadas en pocos minutos sobre el vínculo de la fundadora con las disciplinas artísticas, cómo pensó los perfumes, los bolsos o implementó el tweed. Fue lanzado en 2013 en Youtube y en la actualidad se puede encontrar en las redes sociales de la etiqueta.

Se exhiben Biombos del siglo XVII al XXI enn la Fondazione Prada

 

Los biombos como objetos de arte, de diseño y decoración o elementos arquitectónicos son interpretados en la exhibición “Paraventi: Biombos plegables del siglo XVII al XXI”, que se puede visitar hasta el 22 de febrero en la Fundación Prada de Milán
 
“Casi me desmayo de placer cuando al entrar a una tienda China vi por primera vez un biombo Coromandel. Los biombos son la primera cosa que he comprado”, dice Coco Chanel en el libro Chanel Solitaire, de su amigo Claude Delay. La modista tenía 32 biombos Coromandel en su departamento que aún hoy forman parte de la decoración, a modo de boiserie, de la Rue Cambon 31, en París, y además quedaron inmortalizados como fondos en cantidad de retratos de ella. 
 

Los biombos fueron muy codiciados desde el siglo XVII en Europa y ese registro en el tiempo es el tema de la exposición que tiene lugar en la Fundación Prada, en Milán. “Paraventi: Biombos plegables del siglo XVII al XXI” cuenta y reflexiona la historia de estas pantallas que narran de por sí la fascinación de lo que Occidente llamó "Oriente” a partir de un imaginario exótico de una cultura otra. Los biombos componían elementos de apariencia oriental, en tanto las figuras representadas en los paneles buscaban armar un relato en episodios o escenas independientes. Los biombos llegaban de Coromandel, el puerto de India desde el que partían, a las manos de los coleccionistas europeos. Así se fueron desplegando como objetos de arte y también como elementos de decoración. 
 

En la planta baja de la Fondazione Prada diversos artistas reinterpretan especialmente para “Paraventi: Biombos plegables del siglo XVII al XXI”, el significado de los biombos en un sentido actual. Son 15 artistas internacionales a los que el curador de la muestra Nicholas Cullinan les encargó producciones para este proyecto en el espacio de arte contemporáneo que lidera Miuccia Prada. En el primer piso se exhiben en orden cronológico piezas históricas de China y Japón prestados por museos como el Louvre y el MASP de Sao Paulo, y otros llegados de manos privadas. La exhibición “Paraventi” hace preguntas y busca las paradojas que rodean la historia del biombo: “¿Pintura o escultura? ¿Arte o complemento de decoración? ¿Elemento utilitario u ornamental? ¿Decorativo, funcional, arquitectónico o teatral?”, reflexiona el curador en la hoja de sala. Aquí entran en escena los artistas invitados y sus obras que median entre el “útil” y el arte, ya que depende de las funciones que le otorgan a sus producciones que no están destinadas solo a ser contempladas. Por ejemplo, la artista multidisciplinaria libanesa Mona Hatoum indaga en un objeto cotidiano de la cocina y presentó para el proyecto un biombo con aspecto de rallador. El artista visual italiano Francesco Vezzoli, que en su obra explora la cultura popular contemporánea, expone en la muestra un biombo que retoma el film “El asesinato de Trotsky”, de 1972, y en sus vidrios se espejan los protagonistas: Romy Schneider, Alain Delon y Trotsky. Otro, que pertenece al Centre Pompidou, es un biombo donde cuelga un par de jeans Levi's 501. La artista polaca Goshka Macuga hizo especialmente para esta exposición una biblioteca utilizada como biombo. 
 

En la exhibición se registra al biombo en diferentes formas de arte, se lo observa, registra y representa en diferentes disciplinas: es arte, también arquitectura y decoración de interiores y diseño. 
 
“Paraventi: Biombos plegables del siglo XVII al XXI” se puede visitar hasta el 22 de febrero en la Fundación Prada de Milán.