SLIDER


Mujeres Vestidas por Mujeres

Notas de Autor por Lorena Pérez

Bloc de Moda es un medio digital fundado en 2006 que promueve prácticas y temas de manera pionera en latinoamérica. Coberturas, crónicas, entrevistas y reseñas que ponen en contexto a la moda en la cultura y su impacto en la sociedad.¡Bienvenidos!
Moda y Política
Mostrando las entradas con la etiqueta Moda y Política. Mostrar todas las entradas

La caída en Tech Fleece: Crónica de un colapso estético y político


En la madrugada de este 3 de enero, una operación relámpago de la Fuerza Delta de Estados Unidos, ejecutada por orden del presidente Donald Trump, culminó con la detención de Nicolás Maduro en Caracas, Venezuela. Aunque los cargos judiciales en Nueva York se centran en el narcoterrorismo, Trump, en su conferencia de prensa, desplazó el foco: no hizo hincapié en el narcotráfico, sino en el petróleo. Sorpresa cero. El mandatario afirmó que Estados Unidos "dirigirá" Venezuela temporalmente para hacer una transición segura. 

Podemos celebrar la caída de un dictador, pero el derecho internacional no está para validar éticas, pero si para frenar el abuso de poder. Al priorizar el petróleo sobre la justicia, Trump revela que la legalidad es algo molesto y el riesgo es que la "liberación" de Venezuela no sea más que una excusa. 

Hay momentos en la historia en los que la ropa deja de ser una elección estética para convertirse en un documento judicial. Lo vimos con la chaqueta de cuero de Saddam Hussein y con las camisas de seda de "El Chapo" Guzmán. Hoy, en la fotografía de Nicolás Maduro capturado y publicada por Donald Trump, el objeto de estudio es un conjunto Nike Tech Fleece en gris jaspeado. 
 

Radiografía de una tendencia: Los datos que salen de Google 

El anuncio de la captura de Maduro disparó un 410% en clics hacia el equipo Nike Tech Fleece gris que vestía el dictador y un pico vertical del 520% de interés en búsquedas, según Google Trends. 

La intención de búsqueda también mutó: las consultas para la compra del jogging aumentaron un 280%. Pero no es solo curiosidad, hay una clara intención de consumo. Los Real-Time Analytics de los principales minoristas de streetwear muestran que el usuario no solo busca "noticias de Maduro", sino activamente "precio conjunto Nike Maduro" y "comprar Nike Tech Fleece gris". En plataformas de reventa, el precio del modelo ya sufrió un incremento del 15%


Estética de la captura: Status vs. Realidad 

El Uniforme de la Caída es ese equipo que despoja al líder de sus charreteras y camisas de lino para desnudarlo en su estado más doméstico, vulnerable y, paradójicamente, globalizado. Durante su gestión, el vestuario de Maduro intentó proyectar una mezcla de formalidad estatal y fervor revolucionario. Pero en el buque USS Iwo Jima, la realidad se impuso sobre el relato. El uso de la línea Tech Fleece de Nike, una marca que simboliza el capitalismo estadounidense más aspiracional, es una ironía absoluta. 

El conjunto confeccionado con poliéster reciclado y algodón orgánico, con al menos un 10% de fibras recicladas y 50% de materiales sustentables, utiliza un tejido fleece de doble cara que ofrece calidez sin añadir volumen. Sus bolsillos laterales con costuras selladas, visibles en la foto del líder chavista, funcionan en este contexto como una señal de rendición visual: el hombre que desafió al imperio viste sus fibras más populares. 
 


De Fidel a Maduro 

¿Recuerdan cuando Fidel Castro comenzó a mostrarse con joggings de Adidas, Nike y Puma? El contraste con Maduro es el reflejo de cómo cambió el consumo de la información. En el caso de Fidel, existía una curiosidad ideológica; en el de Maduro, un consumo transaccional

La intención de búsqueda para Fidel era puramente simbólica y de salud ("Fidel Castro enfermo"). En cambio, la lectura de Maduro es distinta debido a la inmediatez de la compra online. El usuario actual no solo mira la foto, busca el producto. Mientras las búsquedas de Fidel generaban notas de opinión “¿Por qué un comunista usa Adidas?”, las de Maduro son de acción: clic, carrito y compra. 

Al final del día, la ropa es el espejo más honesto. Mientras que el jogging de Fidel Castro simbolizó una jubilación ideológica, el de Maduro señala el colapso de un relato: en su última foto oficial, terminó vistiendo el uniforme del sistema que juró combatir.

4 años, cientos de looks: Cuál fue el aporte de Juliana Awada como Primera Dama


La actitud llevada con poco artificio, sin necesidad de extrema decoración, es posible resumir así los días de Juliana Awada como Primera Dama.

La compañera del Presidente Mauricio Macri tiene una presencia colmada de estilo que la distingue. Su look está asociado al chic, la categoría estética que enmarca una elegancia descontracturada, rápida y que parece fácil de conseguir. En casi cuatro años en su rol, Juliana no alzó su voz de manera elocuente y más bien los comentarios hacia ella estuvieron referidos a su evidente belleza, su manera de vestir y, a modo de informativo, el valor de las prendas que usó. La mujer que llevó etiquetas de lujo mientras la economía implosiona. Pero la indignación que estallaba cuando la expresidente Cristina Fernández de Kirchner usaba joyas o carteras de logo evidente nunca se acercó a lo que Juliana podía provocar con su vestuario.


La ropa puede ser profundamente simbólica y la moda acostumbra a estar asociada a la frivolidad, se la señala como indiferente o superficial, pero en verdad eso queda para las personas que la usan. Copió a Michelle Obama pero no hizo un uso político de la vestimenta como la exprimera dama estadounidense, quien priorizó el “Hecho en New York” como condición de uso, entre tantas cosas. Juliana está vinculada más a la imagen de Jackie Kennedy, la mujer que creó un estilo en 3 años.


Esta es quizás la época más emocionante para ser mujer, porque se transita un proceso histórico de liberación. En el momento de mayor intensidad, Juliana cumplió sus funciones de Primera Dama, pero dejó pasar la oportunidad de ser recordada por algo más que sus looks, se mostró como esposa y madre, a pesar de ser una empresaria. Tampoco estuvo en su agenda soluciones hacia la industria textil, entendiendo también que ella misma proviene de una familia de textiles.

Fiel asistente a los desfiles, en los últimos años no se dejó ver por ninguna de las presentaciones, pero sí fue una habitué de las del mundo de las artes plásticas. Usó algunas piezas del guardarropa local, como LyU, Roma Renom, Javier Saiach, Gabriel Lage y sobre todo Ménage à Trois, una etiqueta que pertenece al sistema de la moda de boutique que replica la imagen de moda propuesta por marcas europeas. No fue una elección astuta.


En los pantalones chupines, sandalias, blusas, blazer y clutch se reconoce su uniforme de mujer moderna. Vestidos de ensueño que pueden venir de la alta moda o armado de los percheros de Zara, Juliana nunca desentonó o desacertó, como diría la prensa especializada en la apariencia, más bien dio una imagen hermosa y repetitiva de sí misma.

El pelo fue otra seña particular de distinción. Largo, un castaño en tono chocolate algo artificial que aferrado al brushing dejaba caer el trabajo de la buclera sobre los hombros, media cola o un rodete cerrado por sus mismas mechas para encuadrar un rostro siempre sonriente y maquillado muy natural.


La presencia amable de Awada está significativamente asociada al estilo de las mujeres argentinas y también conectada al espíritu estético de la moda global. En sus apariciones públicas como oficiales, la Primera Dama y empresaria usó y repitió marcas como Prada, Stella McCartney y nunca faltó Céline. Incluso, el repertorio de carteras ideado por Phoebe Philo, la ex directora creativa de esta casa francesa, pasó por la mano de Awada. Y en esta elección es posible establecer una explicación y valor a su vestir. La diseñadora inglesa Phoebe Philo manejó la moda con ropa cómoda y pensada para trascender el tiempo y distinguir a quien la usa. La noción de vestuario por sobre la idea de moda entendida como tendencia y renovación de prendas. Así se define el espíritu de la moda de esta época al que Juliana en estos 4 años sentó base.


La simpleza lujosa marca el zeitgeist estilístico de esta época y es capaz de expresar ideas, entronizar con sustancia el semblante de la apariencia, tan asociado a lo femenino. El vestir en el poder es importante porque articula intenciones y significados. En Juliana, entonces, percibimos una imagen bella. Para saber si en sus días como Primera Dama esta mujer de 45 años y metro 73 hay una herencia de estilo que marque un momento, hay que esperar.

Brigitte y Emmanuel Macron, la esencia del estilo


"Si yo hubiera sido 20 años mayor que mi esposa, nadie habría pensado por un segundo que no podíamos estar legítimamente juntos. Esto dice mucho sobre la misoginia en Francia... Cómo ven el lugar de una mujer", comentó Emmanuel Macron, el Presidente de Francia, ante los comentarios recurrentes sobre la diferencia de edad con su compañera: Brigitte tiene 64 años y él 39.

A pesar de su rol fundamental, esta no es la única frivolidad que el presidente francés debe atender desde el Palacio Élysée, también el aspecto y las elecciones indumentarias de Brigitte Macron mantienen activas las noticias. 64 años, una cabellera rubia con el brushing al día, bronceado y las rodillas al descubierto: parece que la minifalda sigue revolucionando sociedades.

Brigitte Macron en el desfile de Louis Vuitton, la maison le presta sus productos a la Primera Dama

Esos comentarios nunca mencionan la personalidad ni el nivel intelectual de la Primera Dama francesa, sino su apariencia. Chupines de cuero, jeans, blazers y chaquetas ofician de uniforme. Poleras, vestidos cortos y sin mangas, zapatos en punta y largos tacos o botitas cortas, aquí el repertorio de ropas que hacen que Brigitte Macron se parezca a la mujer que ella se siente, que evidentemente no necesita de la aprobación del otro para amar a un hombre más joven y hacer de la jovialidad su estilo. "Hay momentos en la vida donde tomas decisiones vitales. Y para mí lo fue. Así que, veinte años de diferencia... es mucho, por supuesto. Desayunamos, yo con mis arrugas, él con su frescura, pero es así. Si no hubiera hecho esa elección, habría perdido mi vida", declaró la primera dama cuando protagonizó la portada de la revista Elle Francia.

2018, meeting en Washington

En mayo pasado Emmanuel Macron se convirtió en el presidente de Francia. En 2004 se graduó en la escuela de administración (Ecole Nationale d'Administration) y comenzó su labor en el sector privado como asesor en finanzas. Como funcionario lanzó su carrera ejerciendo como Secretario General Adjunto de la Presidencia, cargo que abandonó al ser nombrado Ministro de Economía, Industria y Digital del expresidente Francoise Hollande.

Actividades que sintonizan con su estilo de vestir monotemático: traje entallados comprados en los percheros de Jonas et Cie a $370. A veces negros, pero sobre todo azules, el look repetitivo de Emmanuel Macron muestra que es modesto en su vestir.
De proporciones envidiables, los dueños de Jonas et Cie, Jean-Claude y Laurent, una empresa familiar lanzada en 1996, aseguran que hacen pocos ajustes en los trajes del presidente Macron, pues este hombre tiene las medidas de un modelo.

Retrato Oficial de Emmanuel Macron

"Él tiene una preferencia por los azules, que se ajusta a su función. No hay nada demasiado extravagante en sus trajes, sino que se puede cambiar el número de bolsillos, le gustan las corbatas delgadas, pero no tan finitas. Pero aparte de eso, es consistente en lo que busca", dicen padre e hijo a cargo de Jonas et Cie, una etiqueta sin tradición ni historia, a diferencia de lo que se le reconoce a las casas francesas, pero si se presentan con una proclamación, la de magnificar la silueta del hombre con elegancia. En Emmanuel Macron resumen esa imagen.


Brigitte y Emmanuel Macron se conocieron cuando ella fue la profesora de teatro de él en el colegio. Se enamoraron, pero la diferencia de 24 años los distanció hasta que en 2006 ella se divorció y en 2007 formalizaron su relación con una boda. Apodada "Jane Fonda" por el estilo similar al ícono del cine y la vida saludable, Madame Macron también proporcionó otro debate, el de empoderar a las mujeres de más de 60 años. En ella se refresca el término 'WHIP" (Woman Hot and Intelligent in her prime) que reemplaza a los nefastos "Cougar" (puma o mujer a la caza de hombres jóvenes) y MILF ("Mother/Mom/Mama I'd Like to Fuck"). Las WHIP representan a la mujer inteligente en el mejor momento de su vida, eliminando, de a poco, los estereotipos de juventud eterna como sinónimo de felicidad.

El estilo de las Primera Damas Brigitte Macron & Melania Trump

El debate permanecerá encendido y cada generación relanza sus referentes. Por lo pronto, desde la cuna de la moda hay un presidente que no se viste a medida ni en casas con tradiciones y una mujer que revoluciona las claves del vestir. Otro ejemplo de que la moda refleja lo que sucede en la sociedad. Parece entonces que hay movimiento.

* Una versión de esta nota fue publicada en la columna de moda y política de Lorena Pérez en el diario El Cronista. | Imágenes: Getty, The New York Times, Palacio Elysee. 

Reporte: El guardarropa de Eva Perón

Eva Perón luciendo un modelo de Marcel Rochas
Muchas sentencias y más anécdotas se cuentan detrás de las prendas usadas por Eva Perón como dirigente política y Primera Dama, rol que ejerció entre 1946 y 1952. Se conmemora el 98 aniversario del nacimiento de Evita y esas historias están presentes en museos, pero también como indicador del estilo de las argentinas: a Eva Perón le gustaba la moda y la mirada estuvo tras las sugerencias de Europa en materia de estilos.


En 1947 la moda quedó rendida ante Christian Dior, el modisto lanzó la colección Otoño / Invierno "La Corolle", estilo que Carmel Snow, la editora de Harper's Bazaar, inmortalizó con el nombre de "New Look". Evita fue una de las seguidoras del nuevo modo de representar la elegancia. Trascienden los dichos en el tiempo y se sabe que el modisto también la adorada y consideraba que "era la única reina a la que había vestido". Incluso comentan que en su atelier de la Avenue Montaigne había un maniquí con las medidas de la dama del pueblo.


Que pudo hacer más por la moda local, que se mandaba a comprar los accesorios a Saks de New York, que suspiraba por Jacques Fath y los zapatos de André Perugia (el zapatero que confeccionó los zapatos para Monsieur Dior), además de contar con un grupo de mujeres que cosían a medida. La manera de vestir de Eva Perón en los actos que dirigía nada tenían que ver con la pobreza que ella representaba.
Aquí, un recorrido por los vestidos que llevó en su gira europea y quedaron expuestos en el "Museo Evita" de Buenos Aires:

Perfil: Los Obama, el estilo de una nación


Barack Obama llega a la Argentina para encontrarse con Mauricio Macri, marcando el regreso de un presidente de Estados Unidos al país luego de 19 años. En la comitiva integrada por más de 800 personas - que arriba desde Cuba a Buenos Aires - se encuentra su esposa Michelle Obama y sus hijas Sasha y Malia.

Gran parte de la audiencia expectante por esta visita encuentra en la pareja presidencial americana algo similar a la curiosidad que generan las celebridades de Hollywood: la imagen que emanan es poderosa (y bella) y sus mensajes son contundentes. Pero hay una construcción que acompaña la notoriedad originada en que Obama haya sido el primer político afroamericano en ejercer un cargo presidencial en Estados Unidos, sino que está asociado con el estilo de la pareja. Mucho tiene que ver el punto de vista con el que la Primera Dama interpreta la moda como forma de mostrarse ante el mundo, pero no como marca personal, sino asumiendo la representación de un país.

#LetGirlsLearn Michelle Obama en el Centro Metropoitano de Diseño
Mientras Obama simplifica su vestir con el mismo corte de traje y paleta de colores, Michelle Obama hace su declaración nacionalista al usar solo diseñadores y marcas que producen en el mercado americano. En 2009, al tomar posesión de su cargo, “Flotus” lució un vestido y abrigo amarillo de Isabel Toledo. La diseñadora de origen cubano recuerda: “Eligió una diseñadora chiquita, que trabaja de modo artesanal, latina, pero que produce todo en New York. Eso es una proclamación, ella dijo mucho con esta elección", mientras rescata que esta abogada de 52 años compró el vestido en una tienda de Washington junto a otros atuendos de su etiqueta, en cuanto comenzó la campaña presidencial.

Otra anécdota que Toledo rescata de ese momento fue cuando en una cena en la casa de Calvin Klein, quien sería la primera dama americana había acordado nutrir su relación con la industria textil americana. Para esa reunión con los magnates de la moda también llevó un vestido de Isabel Toledo. Este gesto no fue el único, además ayudó a potenciar los nombres de Jason Wu, Thakoon, Mimi Plange y hasta mejorar las ventas de J. Crew. Desde un cinturón hasta una falda tubo del retail quedaron sold out en cuanto aparecieron las imágenes de esos looks. En los mensajes que emite la ropa de la señora Obama queda vinculado la feminidad, el poder y el estar en movimiento. Todo made in USA.


La moda se comunica con la vida mirando la sociedad y la revista Vogue siempre supo acompañar cada época donde surgen esos estereotipos de belleza y no fue casual que, en 2009, Anna Wintour haya puesto en portada a Michelle Obama, pues ella era el nuevo emblema de estilo de los americanos. Según pronosticaba la nota que acompañó la tapa: “Michelle Obama está a punto de convertirse en la Primera Dama más transformadora de la historia.” Para su segunda portada en Vogue, en 2013, la First Lady revelaba: "Siempre digo que las mujeres deben usar lo que haga sentirlas bien consigo mismas. Creo que si se sienten cómodas en su ropa es fácil conectar con la gente. En cada interacción que tengo quiero mostrarles mi yo más auténtico", como respuesta de la interpretación visual de su personalidad.

Los Obama en la cena de honor celebrada en el Centro Cultural Kirchner
Su figura para la industria textil es relevante y la diferencia con Jackie Kennedy, otra de las primeras damas más estilosa que representó a la nación, es la inteligencia y el pragmatismo en su modo de vestir, guiño que comparte, desde otro punto de vista, con el presidente. Su look es monótono y el propio Obama lo aclaró en la revista Vanity Fair: “Usted verá que solo uso trajes y grises y azules. Estoy tratando de recortar decisiones”, mientras repite en su repertorio los impecables trajes hecho a medida por el sastre Martin Greenfield, logrando un uso perfecto de la imagen que Pete Souza, el fotógrafo oficial de la Casa Blanca, registra para la prensa como en el día a día en su cuenta personal de Instagram, donde se ve al presidente demócrata quitándose el saco o con la camisa arremangada, según lo requiera la situación a comunicar.

Fitbit a la vista: Obama en la Usina de las Artes
Mientras Michelle Obama resulta embajadora de la moda americana, Barack Obama emite otros mensajes con su aspecto. Por ejemplo cuando intencionalmente queda en evidencia el uso de un smartwatch de Fitbit. Para el caso, los diarios americanos analizaron que el presidente buscó asociarse con los atributos de saludabilidad, modernidad y el estar en movimiento que genera el uso de la tecnología wearable.

A diferencia de lo que sucede en Argentina, la cultura americana tiene al patriotismo como uno de sus símbolos más destacados y el gran logro de los Obama está en cómo han posicionado mucho más que un estilo, sino ensalzar la productividad de Estados Unidos y no solo para la foto.

Una versión de esta nota fue publicada en la edición de marzo de 'Clase Ejecutiva', la revista del diario El Cronista

#Mujeres El estilo de María Eugenia Vidal, Gobernadora de la Provincia de Bs. As.

La Gobernadora de la Provincia de Buenos Aires confirma que los básicos son un comodín siempre seguro. Con un repertorio simple, de pantalones oxford y camisas de buen corte, ganó en prolijidad. Su afán por ser identificada como una mujer de acción se expresa con esos ítems tan previsibles como elocuentes.

Foto de Guillermo Adami  / Clarin

En la provincia de Buenos Aires seguramente habrá miles de María Eugenias. Pero Vidal es la única que resultó la revelación de las elecciones 2015. A pesar de que se define como una persona común y corriente, es la primera mujer elegida como gobernadora de la provincia de Buenos Aires, lo que la destaca individualmente al tiempo que potencia ese empoderamiento femenino en la política vernácula que comenzó con la elección de Cristina Fernández de Kirchner como primera mujer votada para la presidencia del país.

Sorpresa y batacazo. Así definieron los medios, encuestadores y analistas el triunfo de Vidal, quien le ganó la pulseada a los barones del conurbano y a Aníbal Fernández, su contrincante por el Frente para la Victoria, quien había dicho: “Of course, le gano por 10 puntos”, pero el 39,5 por ciento de los bonaerenses decidió lo contrario y la noche del domingo 25 de octubre pasado, la gobernadora electa por Cambiemos subió al escenario de Costa Salguero y resaltó que “estamos haciendo historia: hicimos posible lo imposible”.

En ese contexto, solo su notoria delgadez logró competir en protagonismo con su logro. El uniforme de campaña de esta politóloga de 42 años está compuesto por un repertorio de blusas y jeans. Cuando los mitines partidarios y los meetings periodísticos la convocan, ahí está la coequiper de Mauricio Macri en la ciudad de Buenos Aires, luciendo los jeans acampanados de Paula Cahen D’Anvers, un hit que se refresca en el inventario de esta marca argentina desde que Victoria Beckham, en 2007, relanzó la tendencia como contrapropuesta a los chupines y al modelo boy- friend. La ex Spice Girl y empresaria de la moda es una gurú fashion, y logró imponer el regreso de los oxford, esta vez siguiendo los códigos de la época.

El secreto del éxito de este ítem es, sencillamente, un tema de proporciones. En este caso, el fetiche de Vidal logra ajustar por debajo del vientre y hasta las rodillas, equilibrando las caderas con el vuelo del ruedo del pantalón, truco visual que el asesor de imagen de la gobernadora electa potenció al sumarle un cinturón importante para darle prolijidad a un look de lo más simple, aunque contundente.


Al señalar vestuarios posibles a futuro, esta es la mejor versión de Vidal, porque muestra algo más que el acto despreocupado de arreglarse para salir de su casa cada día que denotaba en sus primeros tiempos como funcionaria pública. Así, donde antes se percibían remeritas insulsas con escotes redondos o en ve (de esos que ni siquiera logran sugerir sin querer), ahora se imponen camisas de buen corte y a prueba de arrugas en una paleta de colores que va del blanco al rojo y el azul, lo cual se traduce en una imagen esplendorosa y vivaz en sus apariciones mediáticas.

Una vez más se confirma la regla: los básicos del guardarropas siempre son un comodín. En el caso de Vidal, son llevados sin ninguna pretensión de elegancia. Muy por el contrario, se apuesta a simplificar su vestuario para identificarla con la mujer en movimiento que camina por la calle en plan multitasking. Esa decisión establece sintonía con su estilo de vida: se muestra sencilla cada vez que aparece rodeada por su marido, Ramiro Tagliaferro, electo como intendente de Morón, y Camila, María José y Pedro, sus “tres soles”, como los nombra, cual mami del cole, en su página web.

Uno de los hallazgos de la campaña, en materia indumentaria, fue cuando Vidal se calzó las botas de lluvia para visitar a los afectados por las inundaciones. Tan propio del accionar político, y mucho más potenciado como estrategia de comunicación del PRO, los flashes siempre están en el momento justo. En esa ocasión, fue evidente: Vidal se embarró, con gesto de preocupación, mientras las veredas próximas asomaban secas. El único acierto fue dotarla de un chupín que, junto con la campera inflable por debajo de las caderas, se traducía en una silueta estilizada y prolija.

La imagen comunica y la indumentaria colabora en ese diálogo. María Eugenia Vidal construyó un discurso acorde a su ideología política, que supo potenciar cuando decidió pulir su look. La flamante gobernadora ya tiene su guardarropas para entrar en acción.


ACIERTO La elección de las blusas, el corte del pantalón oxford y los complementos redundan en un estilo armonioso, potenciado por su notorio descenso de peso.

DESACIERTO El constante fluir de las imágenes de gestión y campaña hace que su pelo lacio y la repetición de su uniforme sea decodificado como reiterativo, simple al punto de ser aburrido.

SUGERENCIA Evidencia una piel saludable y hace un culto al skin nude y el brillo labial. Lograría precisión en su mirada con el delineador de ojos y un modelado que busque una forma más expresiva para sus cejas.

Columna publicada en "Clase Ejecutiva", la revista del diario El Cronista.

#Mujeres El estilo de Juliana Awada, la nueva Primera Dama

La sencillez que caracteriza a la nueva Primera Dama: Cola de caballo, camisa de seda blanca (corpiño de encaje) acompañado por pantalón sastrero y cinturón

Juliana Awada es la nueva Primera Dama. La esposa de Mauricio Macri, Presidente Electo de los argentinos,  es una mujer que se destaca por sus looks siempre acertados e impecables.

Juliana Awada tiene un estilo que la distingue y apela a la elegancia rápida como seña que caracteriza al chic, valor estético que necesita de discernimiento para poder concretar esta idea de elegancia descontracturada, rápida y fácil.

Chic viene de schick - "actitud" en alemán - y Awada lleva muy bien este concepto de ir bien vestida con poco artificio y sin necesidad de extrema decoración.

Días atrás escribí sobre ella estas señas de estilo personal y que hoy fueron retratadas al salir a acompañar a Macri en Costa Salguero, cuando fue proclamado como el nuevo Presidente de la Nación: Juliana Awada es una empresaria textil y en su imagen personal se la percibe como alguien que recorre las tendencias con un paso muy propio, ella es capaz de hacerlas suyas.

Su estilo varía entre el colmo del chic, amparado con actitud, y lo romántico. Jeans, camisas, blusas, blazer, stilettos, chatitas y una melena que se destaca suelta, como en una prolija cola de caballo y que suma un make up natural que resalta los rasgos de esta morocha de 41 años.

#Elecciones2015 Juliana Awada luce un look de Awada Primavera / Verano 2016 

Nota: Juliana Awada comanda la marca familiar Awada, lanzada en los años 60' por su mamá Elsa Esther Baker de Awada y tanto esta firma como Cheeky, a cargo de su hermano Daniel Awada, fueron denunciadas por trabajo esclavo.
Ni ella como el Jefe de Gobierno Porteño y Presidente Electo se pronunciaron sobre el tema.

Imágenes: Cambiemos
Pueden mirar más looks de Juliana Awada en la pizarra de Pinterest

#Mujeres Perfil de estilo de la Presidenta Cristina Fernández de Kirchner

La ropa como herramienta de comunicación política. La habilidad para adaptar etiquetas premium internacionales y diseños de autor argentinos. La actitud de estar a la moda sin reconocerlo. Después de tres años de luto y de su licencia médica, la presidenta volvió a escena con los colores, texturas y detalles que la posicionaron como una jefa de Estado coqueta.

Imagen Presidencia

La evolución del estilo de Cristina Fernández de Kirchner es tan contundente como su carrera política. La primera mujer elegida presidente de la Argentina comenzó como diputada de la provincia de Santa Cruz, cargo que ejerció durante tres períodos consecutivos, y luego como senadora. Durante la primera magistratura de Néstor Kirchner, CFK dotó de un nuevo perfil al rol de Primera Dama. Fue entonces, como activa y estratégica representante del país en el exterior, que su look dio un giro radical. De aquel estilo informal de jeans y suéteres –acompañado por un flequillo sin gracia– con el que se dejaba fotografiar junto a su familia en la Patagonia, evolucionó con su protagonismo.

Paradójicamente, los hitos que la caracterizan se identifican con los gustos de la mujer argentina promedio: preferencia por el color negro, maquillaje teatral, abundantes accesorios. Y una actitud: estar atenta a la moda sin reconocerlo.

Su silueta admite prendas de la diseñadora argentina Susana Ortíz como de la firma italiana Prada, vestidos y camisas de Pablo Ramírez y Marcelo Senra. Esa es la síntesis del estilo CFK: adaptar cada etiqueta a su punto de vista, gesto que denota una convicción personal muy marcada en materia de imagen. Su guardarropas siempre dio que hablar, demostrando su habilidad para apelar a la indumentaria como herramienta de comunicación política. En los últimos años, el debate giró en torno a dos elecciones tan premeditadas como polémicas. Primero, su opción por el negro, asociado al luto y a la tristeza, que vistió rigurosamente desde la muerte de su marido, en 2010, y hasta hace pocas semanas.

De la frivolidad en la que despista a la platea periodística en su interpretación de la moda, los que adoran a Cristina la ven como una bella dama de la novela gótica, los que la critican la describen como una Lady Macbeth, en el medio hay una mujer que sabe comunicar con la ropa.

Imagen Presidencia

Pasado el tiempo, CFK se ocupó de aclarar que lo seguía vistiendo como un homenaje a Néstor, ya que era su color preferido. Como sea, es indudable que el negro está cargado de significados, por lo que también es válido asociarlo a la simplificación de la silueta así como a la resolución de anular la vestimenta como foco de debate. Es imposible que a CFK se le haya escapado que un total black genera mayor impacto dramático en una escena dominada por hombres de traje. El segundo tema de discusión se suscitó durante la campaña de las PASO, cuando se animó a lucir calzas, desafiando todas las reglas con un ítem impensado en el protocolo presidencial. Justo cuando los análisis de su estilo vivían una nueva primavera, su imprevista operación y posterior reposo obligó a una pausa no exenta de conjeturas sobre las condiciones en que volvería al ruedo, siendo su indumentaria uno de los tópicos. Efectivamente, para su reaparición mediática, transmitida a través de las redes sociales, Cristina maquilló un juego semántico acercándose al blanco, identificado simbólicamente con lo nuevo.

Ya sin las transparencias, lentejuelas y brillos con los que matizó el negro en los últimos tiempos, frente a la cámara comandada por su hija Florencia, la Presidenta apeló a los básicos: un cárdigan, un pantalón sastrero y una camisa blanca. Así llegó la primera señal de que, finalmente, la presidenta cerraba un período de tres años de outfits negros.

La saga del new look presidencial siguió con una falda midi de estampado floral gris y fondo blanco para tomarle juramento al jefe de Gabinete, Jorge Capitanich, y continuó en la mirada pública en blanco total para la jura de la ministra de Seguridad, María Cecilia Rodríguez y el sacerdote Juan Carlos Molina, a cargo de la Sedronar, reincorporando inclusive esos toques que siempre la destacaron: drapeados, brillos y encajes que colman de detalles sus conjuntos y la han posicionado como una jefa de Estado coqueta.

Imagen @Blocdemoda

Un acierto: Carente de iluminación, el negro es un tono relacionado con un estado de ánimo apagado. La reaparición pública de Cristina, tras su licencia médica, matizó el total black de los últimos tres años con una camisa blanca, señal de actitud positiva, intención de cambio y fin de un luto que parecía permanente.

Un desacierto: CFK siempre fue fiel exponente del modo de vestir de las argentinas. Implementar las leggins fue un gesto para acercarse más, en tiempos de campaña, a lo que sucede en las calles. Aún siendo una situación excepcional, cruzó un límite vedado a su investidura.

Una sugerencia: Con el papa Francisco lució vestido de Pablo Ramírez y sombrero de Florencia Tellado. Su opción por diseñadores argentinos en eventos de semejante exposición mundial debería ser más frecuente para aprovechar la difusión de la marca país textil.

Publicado en Clase Ejecutiva, la revista del diario El Cronista.

#Mujeres La sobriedad y el encanto para vestir a Karina Rabolini y Juliana Awada en la noche del Primer Debate Presidencial


Evangelina Bomparola resultó ser la etiqueta elegida para vestir a Karina Rabolini y Juliana Awada, las compañeras de los candidatos presidenciales Daniel Scioli y Mauricio Macri, ayer por la noche, en el primer debate presidencial.

Sin sobresaltos y más de lo mismo, no sólo los aspirantes a suceder a la Presidenta Cristina Fernández de Kirchner siguieron por la línea con que se los reconoce en su vida política, en campaña permanente, sino que sus compañeras impulsaron en sus looks las señas de identidad propia que acentúa el buen gusto en sus estilos personales.

Mientras Karina Rabolini se acercó a la Facultad de Derecho de la UBA con un look de la colección Primavera / Verano 2016 de Evangelina Bomparola, Juliana Awada lució un traje blanco, haciendo de la imagen de moda su flash tendenciero para deleite de la mirada ajena: traje y escote.

Son mujeres bellas y conocen su estilo. Rodete Vs. cola de caballo. La sobriedad y la aspiración a la elegancia constante frente a la belleza natural que emana del chic y el logro de un look desestructurado y totalmente encantador.


A photo posted by Juliana Awada (@juliana.awada) on

Click para leer los análisis de los looks de Juliana Awada, Karina Rabolini, Daniel Scioli y Mauricio Macri.

#Mujeres El estilo de las aspirantes a Primera Dama: Juliana Awada, Karina Rabolini y Malena Galmarini

Karina Rabolini, Juliana Awada y Malena Galmarini son las candidatas a Primera Dama. En la recta final de cara a las elecciones del 25 de octubre, levantan su perfil de campaña. Dos de ellas, vinculadas a la industria de la moda desde mucho tiempo antes de enamorarse de un deportista y un empresario devenidos en políticos. La tercera en discordia, acostumbrada, como su media naranja, a las luces y sombras de la militancia desde la cuna. En cualquier caso, están siempre listas para las cámaras y lucen fieles a las señas de estilo que les son propias. Pero esa manifestación indumentaria de identidad no queda librada al azar. Y no es casual que sus guardarropas estén cuidadosamente alineados con las estrategias y los discursos de los presidenciables.

(Por Lorena Pérez | Publicado en Clase Ejecutiva, la revista del diario El Cronista)

¿1+1 = 2? Como coequipers, ¿dialogan estas mujeres con los looks de los aspirantes a suceder a Cristina Fernández de Kirchner? Karina Rabolini sobresale en elegancia, mientras que Daniel Scioli tiende a mostrarse despreocupado por su vestimenta. Juliana Awada tiene una gracia innata, rasgo del que Macri no participa, aunque sí está a la altura del cheto look cuando la acompaña. Malena Galmarini reivindica el estilo natural con el que se identifican muchas mujeres multitasking, y así establece una continuidad con el vestir de Sergio Massa, siempre listo para la acción. 

De la pasarela al territorio
Karina Rabolini, compañera sentimental del gobernador bonaerense Daniel Scioli desde hace 30 años, es presidenta de la Fundación Banco Provincia. Con un pasado como modelo emblemática en los albores de la década del ‘90, cuando todavía trajinaba las pasarelas se probó el traje de empresaria, que aún utiliza. Primero, lanzó una marca de lencería de autor, y en los últimos años consolidó su compañía de cosméticos (de venta por catálogo), así como una línea de eyewear que demuestra que tiene un nombre propio para capitalizar. Fiel ladera de Scioli, especialmente desde que, en 2007, el exmotonauta fue elegido gobernador y, por ende, comenzó a configurar sus aspiraciones presidenciales, Rabolini ha hecho de su estilo un ejercicio de identidad.

Su look, incluso capilar, siempre se identificó con el concepto de ideas para usar, a través de outfits que transmiten la comodidad de quien se siente a gusto con lo que lleva puesto. Dicen los especialistas que el trabajo de una mujer puede marcar el carácter de su vestir. Y esta santafesina de 48 años da la impresión de que toda su vida se vistió para el rol de Primera Dama que, en 2015, conjetura más cercano que nunca de volverse realidad. En plena campaña, Rabolini tiene una presencia muy marcada, que incluso desafía el lugar común que la había etiquetado como simple ladera o figura decorativa. Pero, paradójicamente, justo cuando le toca jugar el juego para el que siempre se preparó, Rabolini erra. No sólo porque insiste en vestir- se como una señora aburrida. Sino porque, cuando se anima a fluir, elige poses y prendas –como en la tapa de la revista Hola!, en traje de baño– que hacen ruido si se los compara con el contexto medido en el que acostumbra a mostrarse.


De protagonizar carteles callejeros con los dedos en ve a opinar acerca de todo tema de la agenda política que le permita condimentar su espacio en los medios de comunicación, pasando por sus demostraciones públicas de cómo conseguir, paso a paso, el armado de ese rodete inmaculado que ya la caracteriza para la inmortalidad, Rabolini deja en evidencia que aprendió que todo suma a la hora de aportar esa dosis de proximidad y humanidad para potenciar al candidato presidencial del Frente para la Victoria.

¿Su repertorio fetiche? Conjuntos que combinan faldas tubo o pantalones amplios con un acervo de chaquetas que parece salido del inventario de Giorgio Armani, vestidos de largo midi y sus infaltables stilettos, símbolo fashionista universal de la sensualidad -para ellos - elegante - para ellas. Así, luce siluetas inspiradas en el pasado pero muy bien traducidas al estado del ánimo de la moda actual, consolidando una firme concepción por lo chic. Todo en Rabolini señala que es una mujer libre del dictado de las tendencias. En su look nada es pasajero, sino que cada detalle está al servicio de sus aspiraciones.

Fashionista de la política
Juliana Awada, la esposa del candidato presidencial por Cambiemos y actual jefe de Gobierno porteño, Mauricio Macri, también se destaca por sus looks siempre acertados e impecables, llevados con una marcada convicción personal que la distingue. En una época en la cual las apariencias reemplazan a las identidades, que Awada respete su estilo sin apelar a mimetizarse con el dress code político promedio –tan despersonalizado por consejo de asesores y expertos en marketing– suma. Y es, casi, una declaración de principios, porque clarifica que la moda no es frivolidad, sino un reflejo de cómo Awada se ve a sí misma y desea ser evaluada por la mirada ajena.

La actual esposa de Macri es una empresaria que lleva la industria textil en las venas. Y, si bien se advierte que adscribe a las tendencias, también queda muy en claro que es capaz de hacerlas suyas. Su estilo varía entre el colmo del chic, amparado en su actitud etérea, y lo romántico.
Jeans, camisas, blusas, blazers, stilettos y una melena abundante que siempre se destaca –la lleve suelta o en una prolija cola de caballo–, se combinan con un make up natural que resalta los rasgos de origen libanés de esta morocha de 41 años. Su guardarropas apunta, definitivamente, a la practicidad. Y, por ello, representa muy bien a la mujer urbana moderna.


El conocimiento que Awada muestra en el vestir la posiciona como una fashionista experta. Desde 2010 acompaña a Macri y, cual guía del buen vestir de toda figura pública que se precie, se luce en todas y cada una de las ocasiones: en galas de beneficencia, cócteles de empresarios y festejos posteleccionarios, Awada siempre se hace notar, aunque se cuida muy bien de estar siempre en segundo plano.

Una novedad de los días finales de la campaña es el modo en que adaptó el concepto resort a la hora de acompañar a María Eugenia Vidal, candidata a gobernadora de la provincia de Buenos Aires por Cambiemos, en una recorrida por el distrito de José C. Paz. Allí apeló a jeans, remera marinera y campera, todos ítems básicos para vestir el tiempo libre. A pesar de su esmero por parecer cercana, Juliana Awada tiene una imagen distante. Salvo cuando sonríe. Y en ese gesto, símil Julia Roberts, recoge suspiros, aunque es difícil que ello se traduzca en votos.

Nacida y criada
La trilogía se completa con Malena Galmarini, esposa de Sergio Massa, diputado bonaerense y candidato al sillón de Rivadavia por UNA. Más que acompañante –por acción u omisión, como es el caso de Rabolini y Awada, respectivamente–, es una militante política de pura cepa. Nació en cuna justicialista, ya que es hija de Fernando Galmarini (exsecretario de Deportes durante la presidencia de Carlos Menem) y Marcela Durrieu (concejala por San Isidro, en los ‘90 fue una de las diputadas nacionales que impulsó la san- ción de la ley de Cupo Femenino).


Mucho más desenvuelta a la hora de las declaraciones y apariciones públicas que sus competidoras, su guardarropas es propio de una mujer de 40 años que apela a la practicidad para desarrollar sus múltiples actividades cotidianas, siempre en la primera línea de decisión e implementación. Si bien el repertorio se compone de meras piezas básicas –palazzos, jeans, camisolas, chaquetas– que no encarnan otro valor que la funcionalidad, Galmarini las lleva con efectividad, porque sabe exactamente cómo adaptarlas al contexto, sea un acto político o un reportaje en televisión. En contraposición con tanta energía y convicción, su cabello: siempre lacio, y por momentos llovido, es una contradicción que podría solucionar sin que signifique una claudicación de sus ideales.

Acierto Karina, Juliana y Malena respetan sus gustos indumentarios y estéticos sin que las condicione el rol que cumplen en la campaña ni la proyección a futuro.

Desacierto Interesadas en la moda, ninguna de las tres (pero más grave en el caso de Karina y Juliana, dada su condición de empresarias del rubro) han mostrado interés ni inquietud particular por apoyar al sector, más allá de la asistencia a la primera fila de los desfiles, pero con el gesto de cualquier eventero.

Sugerencias El modelo de Primera Dama del siglo XXI impulsado por Michelle Obama, en los Estados Unidos, debería ser un ejemplo. La esposa de Barack Obama asumió, desde el minuto cero, un fuerte compromiso con la moda made in USA, luciendo en todas sus apariciones a diseñadores de cualquier nacionalidad pero que producen sólo en ese país.

Políticos en campaña: Sin gesto de apoyo a la industria textil argentina, así lucieron Juliana Awada, Karina Rabolini y Malena Galmarini en ShowMatch


No hay política sin televisión y no hay suficiente exposición si los políticos no pasan por el programa de Marcelo Tinelli, el conductor de ShowMatch impulsado como referente y mejor portavoz de todo aquel candidato que necesite buena imagen o hacerse conocido de la noche a la mañana, pues desde este show se logra un acceso certero con el gran público y nuestros presidenciables harán cualquier pavada con tal de seguir en esta pantalla efectiva e inclusiva.

Anoche Marcelo Tinelli dio inicio a una nueva temporada de ShowMatch y el debut 2015 tuvo a los tres candidatos que aspiran a suceder a Cristina  Fernández de Kirchner. Daniel Scioli, Mauricio Macri y Sergio Massa pasaron por la pista de baile del 13, acompañados por sus esposas. La primera dama de la provincia, como la primera dama de la ciudad tienen un marcado perfil fashionista, mientras que Malena Galmarini activa un rol más político que de acompañante de su esposo.

Sabía que este comienzo de ciclo de ShowMatch marcaría oficialmente el inicio de la campaña presidencial, por lo que supuse que Karina Rabolini y Juliana Awada usarían este potente espacio para dar un gesto de apoyo a la industria textil argentina. 

No sucedió. 

Ellas lucieron diseños extranjeros y cedieron el poder que emana este programa y se limitaron decorar la comicidad del momento. Aquí los looks: 


Los Jimmy Choo de Rabolini improvisando algún paso de tango

Juliana Awada luce un vestido del diseñador italiano Marco de Vincenzo
Fiel a su estilo, la mujer de Macri mostró su melena larga y calzó zapatos en punta. 
No dijo nada sobre los modos de producción en su firma Awada, como tampoco hubo comentarios ni proclamaciones durante la campaña sobre los talleres clandestinos y trabajo esclavo en la ciudad de Buenos Aires.

Discreta y correcta, Malena Galmarini llevó pantalones de pata ancha y una musculosa. Por su parte, Marcelo Tinelli lució un total look de John Varvatos, el diseñador americano que trabajó para Calvin Klein y Ralph Lauren.

imágenes: Ideas del Sur
En Medium pueden leer más reseñas de los looks de los políticos.

Reporte: El guardarropa de Claire Undewood en "House of Cards"


Este domingo se entregan los premios Emmys y por la red carpet pasará Robin Wright, destacada en el rol como mejor actriz por su "Claire Underwood" en “House of Cards”. Si bien el hecho que esta serie de drama político que se emite por Netflix sea noticia por su particularidad de ser producida para internet - y con todos los capítulos cargados para que el consumidor los administre - y calce también en las categorías de "Mejor actor" y "Mejor serie dramática" sus nominaciones, el personaje de Robin Wright se viste divino. 

Claire está casada con Francis Underwood, un congresista sin escrúpulos interpretado por Kevin Spacey. En la  primera temporada de "House of Cards" su relación amorosa se presenta como una sociedad corrupta que controla cada movimiento de los miembros del gobierno: en voz del protagónico político "es un error escoger el dinero por sobre el poder". Y eso es lo que el matrimonio Underwood suma. 
Para ilustrar la historia, Claire preside una fundación sin fines de lucro relacionada al medio ambiente y es en sus looks de oficina donde se destaca uniformada siguiendo el dress code de una mujer en movimiento:

Su cartera: el satchel de Yves Saint Laurent. 

El estilo de Claire Underwood: Una imagen bajo control
Con una paleta de colores fundamentada en el negro, blanco y gris y algunas veces maquilladas con celestes para tonalizar las camisas, salir a correr en total black, donde incluye un trench, es la campana de largada para la jornada de este personaje.

De estricto stiletto, siempre serán las suelas rojas de Christian Louboutin las que se dejen ver cada vez que Claire Underwood se va. De frente se destacan camisas donde acentúa los escotes, acompañadas desde abajo por las faldas pencil.
Siempre prolija, los midi dresses son otra de las constantes del guardarropa de esta señora que continuamente marca los hombros y destaca una silueta estilizada.


El uniforme de Claire Underwood
El encargado de componer este vestuario profesional para Claire Underwood es Thomas Broecker.
Este vestuarista, que ha trabajado en SNL, describe a Claire como una "Lady Macbeth moderna" y crea los equipos en tonos neutros bajo la tendencia masstige.
Gucci, Armani, Zac Posen, Chanel se mezclan con J. Crew, Zara, Banana Republic o Theory y se alistan en un guardarropa que no pasa desapercibido en ninguno de los trece capítulos de la primera temporada de House of Cards, donde será lo pulcro del estilo logrado y la cara de "meto la panza" con el que Claire Underwood hace su statement en la serie de Netflix.


Aunque el escenario de House of Cards es Washington queda claro que para vestir a la working girl se viaja a New York. Es en esta ciudad donde hay que hacer las compras: su vestuario se paga ya que suelen modificar los ítems, por lo que no se pueden devolver las prendas, para que el control riguroso sobre la figura de Claire acentúe su rol de esposa comprensiva y calculadora, con un look que enfatice estas características.


Con una segunda temporada confirmada, House of Cards se convirtió en una de las series referentes de la escena de la televisión. El matrimonio Underwood hace gala de la hipocresía, ambos con amantes, ambos sedientos de lograr sus objetivos a como de lugar. Saben que para concretar sus aspiraciones se necesitan juntos, por lo que tendremos más looks de Claire para compartir.

Beauty Alert: The Pixie Cut

El costado techie de Claire Underwood: siempre será Apple la marca que acompañe sus tecleos. 


¿Conocen la serie? ¿Les llamó la atención los looks de Robin Wright en House of Cards?