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Mujeres Vestidas por Mujeres

Notas de Autor por Lorena Pérez

Bloc de Moda es un medio digital fundado en 2006 que promueve prácticas y temas de manera pionera en latinoamérica. Coberturas, crónicas, entrevistas y reseñas que ponen en contexto a la moda en la cultura y su impacto en la sociedad.¡Bienvenidos!
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Un argentino en Paris: Adrián Appiolaza diseña en Loewe

En 2014, Adrián Appiolaza fue contratado por el grupo LVMH para Loewe y acompañar a Jonathan Anderson, la gran promesa británica detrás de JW Anderson, que había sido nombrado director creativo un año antes en la etiqueta española con base en Paris. Appiolaza es el diseñador que dirige el departamento de diseño de la línea femenina de Loewe. Entre tantos nombres clave con los que trabajó, esta singularidad podría pasar como un dato más: Appiolaza es argentino.

En 1994 dejó Buenos Aires y voló a Londres. Desde entonces, lleva casi dos décadas de trabajo en la industria de la moda, Adrián Appiolaza trazó un gran recorrido donde acompañó a los diseñadores y creativos que definieron el sentido actual de la industria.


Cuando en 2002 se graduó en Central Saint Martin con una colección inspirada en la cultura gauchesca argentina, que recibió el premio a 'Mejor Colección Mujer', lo convocaron para ser la mano derecha de Phoebe Philo en Chloé, a quien acompañó durante 4 años hasta que ella se retiró, por un tiempo, del mundo de la moda. En ese momento Patrizio Bertellli, CEO de Prada (y marido de Miuccia) lo tentó con un puesto en la empresa. Adrián aceptó y se mudó a Milán para diseñar la parte de sastrería de la casa. Regresó a Paris 3 años más tarde para unirse al equipo de Marc Jacobs en la línea Ready to Wear y Accesorios de Louis Vuitton, puesto que dejó a los 4 años para convertirse en el director de diseño de Chloé, ahora bajo la dirección creativa de Clare Waight Keller, quien hoy está al frente de Givenchy.

Pre Show Loewe: Jonathan Anderson & Adrián Appiolaza

Colecciona piezas de diseñadores icónicos, como Martin Margiela y Rei Kawakubo, y las organiza en un archivo,. Adrián los luce y comparte  en Instagram, los alquila y terminan en fotografías y editoriales, además de utilizarlo como inspiración para sus procesos creativos como diseñador. Mientras planea lanzar su proyecto personal, contesta estas preguntas desde Paris:


~ ¿Cómo comenzaste en la moda?
En 1994 deje la UBA, donde estudiaba Diseño Gráfico, y decidí viajar a Londres siendo un gran admirador de la música inglesa, sabía que era un viaje que debía hacer. En Londres, después de varios años haciendo diferentes trabajos, decidí que quería volver a estudiar e intentar quedarme en Europa. Era 1997 y varios amigos, como Nicola Formichetti y Kim Jones (actual director creativo de la línea masculina de Dior), ya comenzaban a entrar en la moda. Ahí descubrí un gran interés por el diseño: preparé un portfolio, me inscribí en Central Saint Martins y comencé a estudiar en 1999. Al mismo tiempo me presenté en el estudio de Alexander McQueen, donde buscaban diseñadores junior, y me dieron la oportunidad de trabajar allí. Lo hice durante un año y tuve que elegir entre continuar full time en McQueen o los estudios, ya que ambos al mismo tiempo eran imposibles de administrar.


~ ¿Estuviste codo a codo con Alexander McQueen?
¡Si! Trabajar con Lee fue increíble. En aquel período, la moda primordialmente consistía en “creatividad”. Pasábamos largas horas cosiendo y creando piezas para el show, éramos un equipo bastante íntimo y aparte del trabajo salíamos de fiesta bastante seguido. Esto creaba una atmósfera bastante única, en un año aprendí muchísimo de él.

~ ¿En qué consiste tu trabajo en Loewe?
En LOEWE dirijo a los diseñadores creando con ellos conceptos e ideas que una vez realizadas se las presento a JW Anderson. Así se va construyendo la idea para cada estación y que resulta en una nueva colección. El estudio funciona de una manera muy orgánica y experimental, no tenemos un modo muy tradicional de diseñar y es casi como un laboratorio de ideas.


~ Hay diseñadores, como Nicolas Ghesquière, que no han tenido su propia etiqueta, pero se puede reconocer su estilo en la marca para la que trabajan. ¿Es posible lograr eso en una casa tradicional?
Si, es posible. Es normal que la visión de un director creativo se desarrolle y defina con cada colección. Pienso que con el goal principal de tener un gran éxito comercial, hay muchas marcas que, en lugar de crear una nueva identidad mezclando tradición y visión, se dejan llevar por tendencias que tal vez no tengan nada que ver con sus códigos tradicionales originales.

En su archivo: La camiseta tatuada de la primera colección de Martin Margiela

~ ¿Cómo armaste Adrián Appiolaza Archive?
En realidad comenzó como una pasión por Comme des Garçons. En el año 90’, en Argentina, tuve la oportunidad de ver una prenda, obviamente no sabía nada de esta marca pero dejó un sello en mi memoria. Cuando me fui a Londres y comencé a tener más acceso a este tipo de moda, se convirtió en una obsesión. En el 2006 empecé a buscar piezas de segunda mano y poco a poco el archivo tomó forma, primero con Comme des Garçons y la cultura japonesa, también colecciono prendas de Yohji Yamamoto, Issey Miyake Kansai Yamamoto, además tengo piezas de Martin Margiela, Vivienne Westwood y Jean Paul Gaultier.


~ ¿Cuál es tu mirada del estado actual de la moda?
Siento que se ha convertido en la competencia de los grandes grupos de moda, donde los números son los que miden el éxito de una marca y no tanto la visión o punto de vista creativo. Producto, producto, producto para cubrir cada necesidad o fantasía que los clientes puedan estar deseando. Una marca tiene éxito con zapatillas deportivas y el mercado se satura de propuestas similares La moda se encuentra en un fast forward mode en este momento y no creo que frene. En el medio están las redes sociales que juegan un rol principal en cómo la moda está evolucionando.

La discreción de Anna Wintour


Cuando Anna Wintour asumió como directora de Vogue, en 1988, la revista ya era la biblia de la moda. La primera portada de la era Wintour, la modelo lucía un top Couture de Christian Lacroix y jeans, la era de la democratización de la moda comenzaba, aunque H&M y Zara aún no estaban en agenda. Ahí reside el encanto de esta dama que lleva más de 30 años al mando del magazine: leer la época y adaptarse. Amada y odiada, la figura de Wintour no pasa desapercibida. En su vestuario, Anna Wintour elige los vestidos por sobre los pantalones. Su rostro siempre está enmarcado por una melenita rubia y flequillo, cerrado por lentes de sol, indefectiblemente. Estampas coloridas en siluetas lánguidas de vestidos y tapados que alargan su figura hacen su uniforme laboral donde sólo es reconocible la etiqueta Chanel y el modelo de sandalias nude de Manolo Blahnik que repite hace años. Porque son cómodas, dice.


En 1995 se hizo cargo - a través de Vogue - de la organización de la gala que acompaña la exhibición de primavera del Metropolitan Museum de New York. 19 años después de contraer esta responsabilidad y más 120 millones de dólares recaudados para el Costume Institute, esta dama de la moda ayudó a consolidar a la institución como uno de los archivos mundiales más grandes de la moda cuyos fondos sustentan el presupuesto anual, que asciende a 12,5 millones de dólares.


Antes de Anna, el Instituto del Vestido no era estimado como un área de arte: como metáfora, estaba en el subsuelo. Las exhibiciones eran vistas con los ojos prejuiciosos con los que se mira a la moda, aspecto que cambió en 2011, cuando 'Alexander McQueen: Savage Beauty' se convirtió en una de las 5 muestras más visitadas en la historia del Metropolitan de New York. Esta fue la oportunidad de poner a la moda en el mismo lente que el arte, pues los trajes están cargados de conceptos y responden a principios estéticos, por lo que es posible someterla a sus mismos criterios. Desde entonces, hay que hacer fila para ingresar a las muestras de moda del Met.


El ritual comienza el primer lunes de mayo, cuando se celebra la gala que posibilita la recaudación: las casas de moda compran las entradas e invitan a las celebridades a compartir la mesa, no sin antes contar con el OK de Anna. El show comienza con la red carpet que se arma en el museo y el dress code implica que los invitados se vistan para reflejar el tema. Este año fue el ensayo de Susan Sontag el disparador de la exposición "Camp: Notes on fashion". Quien mejor que Lady Gaga como host para interpretar el gusto por lo extravagante y revalorizar otras formas, como el humor, la ironía y la exageración, como lenguaje para que la moda se exprese.


Uno de los gestos que identifican a Anna Wintour es la discreción. Ella está visible durante la temporada de desfiles. Acompañada por guardaespaldas, pero no para evitar a los fans que se agolpan por una foto - ni chances de vender humo con Wintour - sino que esta dama poderosa quedó en la mira de los grupos defensores de los derechos de los animales, porque a Anna le gusta usar pieles. Pero estos hechos no hacen a la fama ganada, tampoco resulta crucial lo que se publica en las páginas de Vogue, pero si el prestigio logrado por su influyente voz, ahí reside el peso de su figura. Wintour tiene la capacidad de lanzar la carrera de un diseñador o poner en agenda a los jóvenes y ayudarlos a construir una empresa rentable. La política también está entre sus actividades. De hecho, fue Anna quien logró la recaudación más grande para Barack Obama en su carrera presidencial.


Estos gestos hacen que Wintour sea respetada o cuestionada en las mismas dosis. Si la mirada ajena se va de las manos, la dama responderá con periodismo. Así sucedió cuando The New York Times tituló a una de las galas del MET como "La fiesta de Anna". Su respuesta fue "El primer lunes de mayo", un documental que muestra el trabajo y el equipo detrás de esta producción que lejos está en ser el capricho de la directora de Vogue. Cuando "El diablo se viste de Prada" se convirtió en un éxito de taquilla, el público dio como dato certero la crueldad y frivolidad que encierra al mundo de la moda, con Anna Wintour como espejo de esta maldad que el film reflejó, basado en la novela de Lauren Weisberg, antigua asistente de Wintour. Anna aquí argumentó con "The September Issue", el documental que registra el hacer de la edición de septiembre. Hay glamour y roces, también mucho trabajo y talento.


La era digital no la tomó desprevenida. De vender más de un millón de ejemplares mensuales a competir con los contenidos de las redes sociales. Wintour dijo en la Women in the World Summit que este momento es una posibilidad para ensalzar el periodismo de moda. "Tenemos estas oportunidades para hablar a nuestras audiencias por millones a través de todos estos canales diferentes. Es la forma en que utilizas esas diferentes vías para hablar con tu público. Eso, para mí, es el cambio más grande." Si Anna lo dice...

Diseño de autor: el fin de una era

A mediados de enero, Pesqueira avisó en Instagram su “Happy Last Sale”. El último viernes de marzo, Cora Groppo anunció en sus redes sociales la despedida. Ambas diseñadoras son parte de un grupo que definió el concepto ‘de autor” en la moda argentina, surgido en la previa a la crisis de 2001. ¿Qué está pasando y cómo van a continuar las marcas de diseñadores en la moda argentina?

De esto se trata "Diseño de autor en crisis", la nota que escribí para el diario La Nación. Crisis y transformación.

“Antes tenía la frase ‘crisis es igual a oportunidad’. Ahora hay demasiada crisis para las oportunidades. Cuando va todo bien, no te ponés a replantear cosas y pensar cambios”, resume Pesqueira. Ella abrió su local en Palermo Viejo en 2001, donde había un taller mecánico.“Un negocio con 16 años en el mercado debería poder sustentarse de otra manera, no solo con trabajo a pulmón. Hay muchas cosas para preguntarse”, dice Cora Groppo que llegó a Palermo en 2003 y junto a Ramiro Lopez Serrot, su pareja y socio, levantó bandera donde había una verdulería.

Estas diseñadoras son referentes de una generación y también las primeras en cuestionar con el final de una etapa, el gran cambio que atraviesa la moda. “Fuimos pioneros y estamos orgullosos de haber hecho un cambio en la historia de la moda en Argentina. Nos encanta, pero era muy caprichoso seguir haciéndolo de la manera en que lo estábamos haciendo y nos parecía que había que repensar y plasmarlo en un cierre.”
Icono de Pesqueira: El Osito que recorrió el mundo y se vendió en el MoMA.

Las formas esenciales de Cora Groppo. Exploración e investigación.

Link a la nota.

Lucía Cuba, el activismo en la moda

Lucía Cuba es un diseñadora peruana que aborda la moda como activismo: Incomodar es fundamental para su arte. Su proyecto “Artículo 6” denuncia la esterilización forzosa de campesinas peruanas durante durante el gobierno de Fujimori.

Cuando Lady Gaga promocionó el perfume “Fame” usó un diseño de Lucía Cuba: el vestido tenía impresa las líneas del “Artículo 6” del código de salud de Perú en su vestido, en la sección que garantiza el derecho de los ciudadanos a tomar sus propias decisiones sobre la anticoncepción.
A continuación, una charla con la diseñadora y también docente de Parsons School.


¿Cómo se cruzan el activismo y la moda en tu trabajo?
A partir del reconocimiento del vestuario – y de lo vestible- como objetos. Estoy particularmente interesada en conocer y continuar explorando el potencial y cualidad que tienen las prendas de vestir para actuar como dispositivos performativos y políticos, que se alejen de consideraciones puramente funcionales, comerciales o estéticas.


¿Cuál es tu formación y de qué manera la aplicás en tu trabajo en la moda?
Me especialicé en psicología social, desarrollo humano y salud pública, mientras trabajaba en el plano creativo a través del diseño, el arte textil y la moda. Así tuve la posibilidad de cuestionar lo vestible dentro de un marco más amplio que en el quel se comprenden las prácticas en moda. Esto me permitió enfocarme en la investigación y en el trabajo creativo en temas de género, biopolítica y prácticas globales sobre la moda, así como en temas relacionados con la salud, el activismo y la educación.


¿Por qué te interesó expresarte a través de la moda?
Si bien hice estudios de pre y postgrado en Psicología, empecé a explorar -de manera más formal- el diseño y la moda hacia fines del 2004, momento en el cual sentí mucha curiosidad por conocer y aprender sobre las formas, los fundamentos y estructuras que sostenían y daban explicación a la creación de vestuario, que me permitiesen comprender el universo de lo estético, y que, en entre otras cosas, me permitiesen conocer sobre el cómo eran aquellos procesos que determinaban que las personas vistieran – y se sintieran – de una manera u otra a través de lo vestible.


¿En qué consistió tu trabajo en New York?
Llegué en 2010 para cursar la maestría en el MFA “Fashion Design and Society” de Parsons, donde luego me integré como docente e investigadora. Luego de terminar el programa estuve un año más en Nueva York como artista residente en el Textile Arts Center. Dos años más tarde (luego de vivir por 2 años en Montreal) retorné a NY, esta vez para integrarme como docente a tiempo completo en The New School University, en donde trabajo en el Parsons School of Fashion. Nunca estuve interesada en insertarme en la industria estadounidense desde la perspectiva de la moda como agente y sistema comercial, pero sí en explorar y conocer cómo la práctica y los sistemas de la moda se conciben y desarrollan desde el Norte. En la actualidad, he tomado una licencia académica en el trabajo y volví a vivir en Perú, luego de haber estado 8 años afuera.



¿Cómo se presentan tus proyectos?
 Por ejemplo, ‘Ejercicios en Salud’ comenzó en 2014 y presenta prendas de vestir, entrevistas y textos editados. Es un proyecto a largo plazo que ya pasó por Rotterdam, New York y Lima; es la intersección entre el diseño de moda y la salud pública que busca explorar las nociones de salud y su ausencia. Gira alrededor del cáncer y cómo la identificación de un diagnóstico permite reflexionar, cuestionar y pensar en la dimensión individual y social de la salud. Estas conversaciones se propusieron a partir del uso de recursos estéticos y materiales, recursos que trabajo con frecuencia en todos mis proyectos.

A la medida de tu cuerpo (real)


La moda tiene estructuras duras que transitan quizá la mayor revolución del vestuario: entender que existen mujeres con tamaños muy distintos al aura de exclusividad y las imágenes retocadas por photoshop que hacen al estereotipo vigente desde hace décadas. Es un cambio que tarda en asentarse, pues hay una educación cultural que afecta la manera en que la sociedad naturaliza esta tradición de disciplinar el cuerpo femenino y diferenciarlo entre gordas y flacas.

La conversación sobre cómo dirigirse con un tono inclusivo y auténtico a clientas de talla grande es global. En el mercado argentino se acentúa también la necesidad imperiosa de reformular una tabla de talles común a todas las marcas y donde estén contempladas todas las siluetas.

Las redes sociales lograron poner en agenda lo que la ley de talle vigente hasta el momento no pudo: visibilizar que la tabla existente en el mercado indumentario no se ajusta a las formas de la mujer argentina. De ahí surgen nuevos modelos de negocios, con las plataformas online disponibles como canal de venta directa. Suele suceder que el mercado considere "especial" a los talles que se corren de los pequeños parámetros que contemplan las marcas del mainstream y es cuando estos emprendimientos que resuelven situaciones diarias cobran notoriedad.

Clarabella by Clari Nociti

"Hago una modificación constante con respecto a los talles porque no se trata de vender sin importar el resultado final. A mi me interesa trabajar en productos que puedan ser usados bien, que les queden bien y les duren. Por eso ofrezco un servicio personalizado, pido las medidas y acomodo el talle a la clienta", dice Clari Nociti, al frente de ‘Clarabella, una marca de lencería que se distingue por una tabla de talles que va del 85 al 120.

"No concibo otra manera de trabajar si no desde la inclusión y el respeto. La mayoría de las marcas discriminan al distinto, a quien no encaja en el status quo, afectando la autopercepción de las mujeres, dejándolas fuera de la moda. La Ley de talles no se aplica y casi el 70% de la población tiene problemas para vestir lo que le gusta, porque no existen talles más que para el 30% de la población, afectando notablemente el autoestima de los restantes", explica Maru Arabéhèty de ‘Elle Van Tok. Esta diseñadora egresada de la FADU comenzó su marca con 9 talles que fue personalizando con las medidas de sus usuarias. Así llegó a 15 talles confeccionados con el tallaje europeo y que hoy comercializa en 5 pero con modelos diseñados con espalda regulable y una taza perfeccionada que se adapta al volumen.

Las mujeres de Elle Van Tok

Otro modelo de negocio en lencería Plus Size es el de Lucía Righetti. Con ‘Santa Lucía apuntó a gestar una marca de lencería hecha a medida, porque le parecía irreal que existiendo tantos cuerpos distintos, éstos deban adaptarse a la misma tabla de talles impuesta por las grandes marcas, dice. "Diseñando a pedido podía dedicarme a cada persona y su cuerpo en particular, a que los modelos se adapten mejor a sus actividades y sus gustos personales. Así fueron surgiendo distintos materiales y modelos, que si no trabajara a pedido no podría tener la libertad de explorar."

Santa Lucía, Lucía Righetti diseña a medida

Otras de las problemáticas que surgen de los talles plus size en la moda lencera es la falta de creatividad y belleza en los conjuntos. ¿Por qué consideran que una mujer con una medida superior a 100 busca reducir su busto? "Hacer lencería linda, cómoda, divertida y más juvenil en talles grandes fue mi inspiración porque notaba que no estaba en el mercado. La ropa interior para mujeres curvilíneas es blanca, negra, reductora, con aros. Y si hay algo que a mis clientas les copa es sentir que no están usando nada. Por eso no hago nada armado", sostiene Victoria Etze, la mujer detrás de la marca ‘Plop!

Victoria Etze, la diseñadora detrás de Plop!

‘Aretha’ fue lanzada hace 42 años y en su repertorio siempre incluyó los talles grandes al mismo precio que los talles chicos. Su tabla sube al 115 y en bombachas contemplan el XXXL y si bien la línea se llama "modelante", las campañas comenzaron a reflejar una imagen inclusiva y sin distinguir la promoción por siluetas. "Antes le dábamos una solución a la señora, pero notamos que ahora nuestras clientas son las abuelas y sus nietas, el talle en las adolescentes se amplió", dice Cinthia Partamian, a cargo del departamento de Producto de Aretha, cuyos modelos son sin costura y de estilo deportivo.

Marca Argentina Inclusiva: Aretha
Las mujeres que usan tallas plus size ahora tienen mayor acceso a productos de moda a través de etiquetas que se dan a conocer en comunidades por redes sociales y también comercializadas vía shop online y showroom. “Las primeras incógnitas que tuve que resolver fue cómo iba a mostrar lo que hacía, cómo lo iba a comunicar. Esto se dio a la par de un desarrollo ideológico que tuve yo, problemáticas que ya me había planteado, sobre cómo se maneja la industria de la moda en cuanto a sus talles y en las publicidades y campañas, y en cómo afecta esto a les consumidores. El mercado es grande, y el público está mutando: hoy no se busca sólo comprar algo, los consumidores quieren saber los valores que maneja la gente que lo creó, quién lo hizo, cómo, dónde. Quieren una experiencia. Hay una revalorización de los recursos utilizados en la cadena de producción que es súper necesaria, una vuelta a lo artesanal, a lo cuidado", dice Constanza del Sol Ferrreyra, la diseñadora de ‘Metanoia’.

Metanoia, por Constanza del Sol Ferreyra

Uno de los factores que impulsó y sacudió al sistema fueron las bloggers de talla plus y las activistas gordas, mujeres que no solo querían vestirse por necesidad sino participar plenamente en la moda y usar piezas que reflejaran su personalidad. "Cuando yo empecé a vivir el problema de no encontrar la ropa que me quería poner en mi talla, hace 15 años, sí había ropa en talla grande. Ese segmento no es que haya estado desatendido, pero eso lo entendí con el paso del tiempo. Lo que pasa es que las opciones que había en el mercado no eran las que yo quería usar, y ahí empezó mi pregón con el tema de desmitificar los tips sobre la ropa que debería usar una mujer gorda", comparte desde Colombia Laura Agudelo, autora de “La Pesada de la Moda”, uno de los blogs referentes en el tema y cuya mirada terminó en una Charla TED titulada "A la medida".

Lencería en talles amplios: Clarabella

Tener un cuerpo por afuera del índice de lo que se considera normal antes fue considerado como un problema de la clienta. La evolución de la mirada actual está siendo definida por esta nueva ola del feminismo. "Durante muchos años nos impusieron que la flaca es la exitosa y la gorda no. Que la flaca podía ser tapa de revista y la gorda solo podía mirarla desde la casa. Hoy eso está cambiando por suerte y está a la vista. Yo celebro mucho todo esto" dice Victoria Etze. Maru Arabéhèty sostiene que el trasfondo sigue siendo igual. "La sociedad es muy dura y crítica, porque la tradición y las costumbres enraizadas cuesta mucho modificarlas. Lo que está pasando en Argentina es una oleada de sororidad muy fuerte, en el cual las mujeres se escuchan, empatizan y se ayudan. Muchas mujeres perdieron el miedo a hablar, sobre todo las jóvenes, que son más reaccionarias". Constanza del Sol Ferreyra asegura: "Podés aceptarte como sos, y vivir tu vida como quieras. Y les otres también. Yo hago lo que hago porque aspiro a eso: a mostrar una diversidad que no sólo sea representativa de la realidad (y todas las mujeres son reales, todas), si no que quizás pueda animar a otras a vivir sus vidas plenas y felices, a valorar sus cuerpos por todas las cosas maravillosas que pueden hacer, aceptarlos y darles amor. Y pasar el mensaje." ”Cuando los hechos te atraviesan es inevitable no involucrarse, finaliza Finaliza Clari Nociti.

Lingerie a medida: Santa Lucía

Mientras tanto la pregunta sobrevuela y es cuánto tiempo va a necesitar la moda para comenzar a representar por completo y reconocer a todas las mujeres.

* Una versión de esta nota fue publicada en el diario La Nación

Rockeros Vestidos: Un pequeño perfil de Paul McCartney, a propósito de su show en Argentina

Paul McCartney vuelve a Buenos Aires. La agenda marca el sábado 23 de marzo para el show que dará en el Campo Argentino de Polo y será su cuarta visita tras sus presentaciones en 1993 (“The New World Tour”), en 2010 (“Up and Coming Tour”) y en 2016 (“One On One Tour”). Esta vez, el gran artista lo hace como parte de la gira “Freshen Up Tour”, con la que está presentando “Egypt Station”, el último disco de estudio que el ex Beatle está apoyando.


Como prólogo al lanzamiento de su nuevo disco, Sir Paul - rango al que fue elevado en 1997 - protagonizó uno de los momentos más virales y emotivos de 2018, cuando se subió al auto del comediante inglés James Corden para filmar el Carpoll Karooke, el segmento del programa de TV “The Late Show” donde el conductor y un artista invitado cantan mientras pasean en auto. Estuvieron en la barbería de Penny Lane, la casa donde vivió Paul y en un pub donde había tocado con John Lennon, Ringo Starr y George Harrison. Esta vez, la historia viral colmó de emoción las cadenas de forwarded que a diario se reciben en los medios sociales y por fin, una vez, la noticia no es consumo irónico sino que va directo al corazón. ¿Cuál es la magia que tiene este señor de 76 años para seguir emocionando? La marca de agua de su voz, que es inconfundible y hace volver un ratito al cuarteto de Liverpool. Cuando suena ‘Hey Jude’, cerrás los ojos y estás escuchando a Los Beatles 50 años después de su disolución.


Esa magia es la que experimenta el showman en cada uno de sus conciertos. Gran arengador, con cada reacción del público parece sorprenderse y muestra gratitud. Atrás quedaron los looks uniformados que Paul McCartney compartía con The Beatles, los trajes heredados de los 50' que reflejaron una época dorada, justo antes que la juventud impulse la revolución cultural, incluido el vestir. Para el público y la prensa, Los Beatles y los Stones formaban una rivalidad cual Redondos y Soda Stereo sucedía tres décadas después por estos lares. Las chicas pedían algo distinto y ahí estaba la Beatlemania primero y la Stonemania después, con la histeria como gesto que forjó la esencia de esa cultura rock que estaba naciendo en Inglaterra y se expandía como peste.


Mientras los Rolling Stones eran los sucios y desprolijos capaz de escandalizar al establishment - “¿Dejaría que su hija se casara con un Rolling Stone?", era el titular de la época - Los Fab Four encantaban a la familia y llevaban el look del rock and roll del momento: el traje de mohair y la corbata. Encima fueron nombrados en 1965 miembros de la Orden del Imperio Británico. Grandes peinados marcaban la personalidad de cada uno. Luego, en esta década psicodélica y colmada de experimentación, también fue el vestuario el foco de su atención. Se fueron a meditar a la India y siguieron el código indumentario que colorea Rishikesh, la zona cerca del Himalaya donde acamparon. Esas piezas y otras que marcaba la esencia Beatle se vendía en la Apple Boutique, una tienda de Baker Street, Londres, que la banda abrió y que duró menos de un año.


¿Qué pasa con el look de este hombre moderno? Paul McCartney siempre mostró fascinación por la sastrería. "Me quedaba paralizado y totalmente obsesionado con los tacones brillantes de plataforma de mi madre y los trajes a medida de mi padre", recuerda Sir Paul que en sus inicios como rock star fue vestido por Edward Sexton, el sastre de Savile Row que también lo vistió para la portada icónica de 'The Abbey Road", el traje que volvió a usar para disolver la sociedad con los Beatles en la corte años después. Barba y grandes abrigos de tweed fueron su sello que, con el paso tiempo, logró agilizar y vestir en correspondencia con la época: Paul se viste con remeras, jeans y mucha camisa, sobre todo para los shows.


Desde 2011 está en pareja con Nancy Shevell y junto a su anterior compañera que murió en 1998, Linda McCartney formaron una de las parejas más emblemáticas del rock. McCartney compartió su vida con la fotógrafa desde 1969 y tuvieron tres hijos: Mary, James y Stella McCartney, la diseñadora que heredó de sus padres la conciencia por el medioambiente y el activismo por los derechos de los animales. A tal punto es el compromiso familiar que, cuando Paul McCartney ofreció la conferencia de prensa en 1993, en su debut en Argentina, pidió que los presentes se quitaran cualquier elemento de cuero que llevaran puesto. Los invitados aceptaron, todo sea por estar cerca de una leyenda.

Clan McCartney: Mary y Stella con Paul McCartney, su papá. 

Paul McCartney se presentará en Argentina: el sábado 23 de marzo en el Campo Argentino de Polo

Final del mes de la moda: Qué pasa con los desfiles y la fashion week


La semana de la moda está en revisión. Los cambios impulsados por la tecnología y la digitalización durante las últimas dos décadas hacen que la industria especule acerca del futuro de este acontecimiento que históricamente se celebra dos veces al año para presentar las colecciones Otoño / Invierno y Primavera / Verano. Algunas marcas experimentan con nuevos modelos de negocio, como comercializar online sus productos en cuanto aparecen en la pasarela, otras están cambiando de capitales de moda para celebrar sus desfiles. El estado de ánimo de estos tiempos muestran la adicción a la imagen: consumir con los ojos es un hábito más para el consumidor.

Paris Fashion Week: La última creación de Karl Lagerfeld para Chanel 

Terminada en Paris el mes de las fashion weeks de las colecciones Otoño / Invierno 2019, se mantiene el interrogante. ¿Qué va a suceder con la semana de la moda? Algunos apuntes, ilustrados con las colecciones que se presentaron en New York, Londres, Milan y Paris.

Paris Fashion Week: Louis Vuitton según Nicolas Ghesquiere

La democratización de la semana de la moda hizo perder el estatus de elite que antes estaba dedicado a los profesionales de la cultura; periodistas, estilistas, productores y compradores comenzaron a compartir protagonismo y espacio en los desfiles. En septiembre de 2009, la marca italiana Dolce & Gabanna sentó a los blogueros Bryan Boy y Tommy Ton en la misma fila que a los prestigiosos profesionales Anna Wintour, Susy Menkes, Hamish Bowles, Sally Singer y Michael Roberts. Comenzaba así la era de multiplicar voces y comunicar los desfiles en tiempo real, gesto que luego acentuó la red social Instagram y convirtió en necesario para una industria donde la urgencia superó a la novedad.



“Vimos que los espectáculos se están volcando más a llegar al consumidor final que a satisfacer a los compradores o la prensa, quizás por tener el momento perfecto de la pasarela para Instagram”, responde Booth Moore, editora ejecutiva de WWD.

Paris Fashion Week: Valentino Otoño / Invierno 2019

El CFDA (Council of Fashion Designers of America) publicó meses atrás “Data on the runway”, un reporte que analiza las semanas de la moda de New York, Londres, Milan y Paris. El informe explora a la semana de la moda como una plataforma internacional donde los diseñadores y marcas necesitan innovar y colaborar con influencers (especialmente modelos y celebridades) para aumentar su audiencia y conectar de manera directa con todos los consumidores, ya no solo los seguidores de la moda.

Milan Fashion Week: Giogio Armani Otoño / Invierno 2019

“Las redes sociales pueden reemplazar algunas experiencias, pero no todas”, contrapone Gary Wassner, CEO de Hilldun, una corporación que financia a diseñadores emergentes y nuevos proyectos, y uno de los mentores de la incubadora que patrocina el CFDA y argumenta: “Un desfile todavía le permite a una marca enmarcar su propia historia y contarla de una manera única. Las imágenes planas y el video están bien para un punto, pero la experiencia de un show en vivo es diferente. Es como ver un video musical. Pueden ser divertido y agradable, pero no reemplazan la energía de una actuación en vivo.”

London Fashion Week: JW Anderson Invierno 2019

Uno de los cambios que se vienen gestando es la posibilidad de adelantar el calendario. En Noviembre de 19998, el diseñador Helmut Lang lo hizo y revolucionó (y enojó) al sistema. La idea, 20 años después, es adelantar la semana de la moda a junio y diciembre para combinar las temporadas principales con las colecciones de entretiempo. De esta manera, la ventaja comercial acortaría los tiempos entre el desfile y la distribución de la colección, permanecer más tiempo en las tiendas y a precio completo.

Paris Fashion Week: Balenciaga Fall 2019

“La idea de la semana de la moda seguirá evolucionando en términos de tiempo y ubicación de los espectáculos, ya que los diseñadores trabajan para destacarse y sorprender a las personas. Puede ser que el cronograma de ready to wear evolucione a lo que era cuando comenzó, que está más cerca del modelo “See Now, Buy Now” y lo que Alexander Wang y otros han señalado al querer mostrar en diferentes momentos. Creo que tiene más sentido tener shows justo antes o lo más cerca posible de cuando la ropa llegará a las tiendas”, apunta Booth Moore, autora de “American Runway: 75 años de moda y front row”, el libro que analiza la evolución y los cambios de la pasarela de New York.

New York Fashion Week: Marc Jacobs Otoño / Invierno 2019

Llegar a un público más diverso, dice Gary Wassner, qué podría tener de malo. “La democratización sirve para eliminar una capa innecesaria de guardianes. Una marca puede involucrar al consumidor directamente. Pero la realidad es que las marcas hacen la mayoría de sus negocios a través de canales mayoristas y las plataformas digitales que ofrecen los mayoristas”, remarca el especialista Gary Wassner, también parte del panel del reality “Project Runway: Fashion Start-up”.

Milan Fashion Week: Prada Otoño / Invierro 2019

El cambio está en marcha. La novedad ya no es la ropa que aparece sobre la pasarela y la confirmación de tendencias, sino en predecir al consumidor que, con la información entre sus manos, adopta nuevos hábitos y busca experiencias de compras distintas, además de modificar las estructuras de una sistema acostumbrado a cambiar de aspecto, pero no la sustancia.


* Una versión de esta nota fue publicada en el diario La Nación