Cuatro días de mis vacaciones fue lo que me duró el libro de
Candace Bushnell "Un Verano en Nueva York", la segunda parte de
Los Diarios de Carrie (que llegará también a la tv) y que se sitúa en el momento en que la Bradshaw se instala en la Gran Manzana para tomar un curso durante un mes para convertirse en escritora. Lejos de ser como la primera parte, esta novela es deliciosamente ideal para los fanáticos de
Sex and the City, sencillamente es como tener la serie encuadernada. Si bien Bushnell dió claros gestos de porque es una genia del chick lit, estas páginas describen a la perfección la previa a lo que veremos en las 6 temporadas en la pantalla chica.
Por lo leído me atrevo a decir que este personaje ficticio solo
maduró su estilo para vestirse. Tantísimos
interrogantes que el público y la crítica se hicieron en el momento de
fervor de la serie que retrata Nueva York como quinta protagonista
permanecerán intactos en el libro: así como a nadie le entraba en la
cabeza como
Carrie Bradshaw podía darse esos lujos fashionistas siendo
una escritora, en la novela siempre estará sin plata pero sin dejar de
comprarse cosas todo el tiempo y le saca hasta el último aliento a sus monedas. Será
que Carrie fue la primera
recesionista?
"Lo único bueno de haber ido a ver a mi padre este fin de semana es que
encontré el estuche de unos viejos prismáticos de mi madre y me lo traje
para utilizarlo como bolso. Quizás existan otros artículos a los que
pueda darles un uso diferente, cuando paso frente a una elegante
ferretería y veo el bolso de viaje perfecto: una bolsa de carpintero".
The Carrie Diaries
Moda funcional
Lejos entonces del estilazo que
Patrica Field supo construir en
el look de la escritora del
New York Star, al llegar a la isla de
Manhattan Carrie nutrió su fondo de armario en ferias americanas y con
prendas vintage pero sin snobismo en la compra: bata de seda azul y vestido de anfitriona de la década del 50´ serán parte de su moda de calle. En una tienda de materiales
médicos se hizo de tres uniformes iguales pero de distinto color,
"son baratos,
lavables y super frescos", pasos más adelante se topa con una ferretería y consigue una bolsa
de carpintero de $6,de lona con fondo de cuero auténtico, le parece
ideal para el bolso de viaje que le sugurió que tenga Bernard, su amor,
que le lleva 10 años, el mismo señor que le regala su primera cartera Chanel blanca.
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| En la serie pasaron todo tipo de items aunque será el abrigo de piel una seña particular de su vestimenta |
Más vestuario en los 80´? Carrie se armó un guardarropa nuevo para su primera lectura en un depto del Soho Newyorkino antes de ser el barrio de moda que fue más tarde, en ese entonces era una zona desierta de
calles adoquinadas. A cargo de la diseñadora
Jinx su nueva facha incluía vestidos de plástico, un
mameluco de vinilo blanco con ribetes negros en las mangas y un pantalón de goma rojo.
"Ya lo dice Samantha: si la gente te ve siempre con la misma ropa, empieza a pensar que eres una persona sin porvenir".
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| Evolución estilística: Ultima temporada y primeras épocas de Sex and the City |
Zapatos? Chancletas de bambú compradas en Chinatown a pedido de Samantha y del ropero de la publicista (siempre fue glamorosa Sam Jones)
botas
Fiorucci en azul neón que ligó a cambio de una cena: porque en "Un
verano en New York" Carrie es una excelente cocinera. Así le echaba el
ojo:
"Luego hurgué en el armario de Samantha. Encontré unas
botas Fiorucci de color azul neón que me gustaron especialmente y hasta
me las probé pero me iban grandes. También descubrí una campera de cuero
de motorista que parecía pertenecer a su vida anterior, fuera lo que
fuese".
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| Sex and the City, the Movie |
Hasta aca llego con la moda de Carrie antes de la fashionista plasmada en la serie comenzada a finales de los 90´. Será cierto que con elegancia se nace pero el estilo se trabaja. Una chica más en la lista de casos de éxito.
imágenes: Hbo, Rex