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Mujeres vestidas por mujeres

Notas de Autor por Lorena Pérez

Bloc de Moda es un medio digital pionero de América Latina fundado en 2006 por la periodista Lorena Pérez, enfocado en analizar la relación entre el estilo, la cultura, el arte y la sociedad ¡Bienvenidos!

Calendario de desfiles de BAFWEEK Primavera Verano 2027


BAFWEEK nació a tiempo para darle un escenario al diseño de autor cuando empezaba a construir su propia identidad. En el marco de los 25 años de sus primeras ediciones, la pasarela llega a su temporada  Primavera-Verano 2027 afirmando su lugar en la agenda regional más por persistencia y peso cultural que por tradición. 

Del 24 al 28 de agosto en La Rural, el calendario de Bafweek combina el paso de mando con la exploración de autor y el repertorio del mercado comercial. La novedad de la temporada la propone Luján Sáez, quien asume el primer desfile de Ona Saez como tercera generación al frente de la firma. A la grilla se suman las propuestas de Luz Ballestero con Analógica, Vanesa Krongold con La Ópera, con dirección de Martín Piroyansky, y Valentina Schuchner con Oda al olvido

La grilla de desfiles se completa con nombres de trayectoria y estética diversa: Fabián Zitta, DECRISCI, Lulú Martins, Pucheta Paz, Sadaels, Las Pepas, GNZ González, Delfos, Top White, Unión Europea, María Cher y Kosiuko

Nacida en la crisis de 2001, la historia de BAFWEEK se lee como el registro de las rupturas económicas y los giros culturales del consumo local. A pesar de los cambios de dirección, la búsqueda por instalar a Buenos Aires en el mapa global de la moda siempre se mantuvo. Aquella primera edición bajo el lema Sofisticación Latina reunió 19 desfiles. La promesa de dar visibilidad a la nueva guardia local terminó fijando las coordenadas del diseño argentino de las décadas siguientes con nombres como Vero Ivaldi, Florencia Fiocca, Pablo Ramírez, Mariano Toledo, Marcelo Senra, Mariana Dappiano, María Marta Facchinelli, Cora Groppo, Araceli Pourcel, Nadine Zlotogora y Lucía Blanco. El contrapunto comercial lo ofrecieron Jazmín Chebar, Benito Fernández, Rapsodia y UMA. 
 
Para 2006, cuando el peso de las marcas de shoppings amenazaba con eclipsar la narrativa creativa, el colectivo de autor fijó su postura desde una prenda básica estampada. Una remera que diga: "Somos un grupo de diseñadores con nombres propios, formados en las aulas y empresas, propulsores del fenómeno denominado de autor". 

Dos décadas después, la tensión entre retail y autoría es una convivencia asimilada. BAFWEEK recorre el tiempo manteniendo su atractivo central. Se trata exponer la paradoja de un talento evidente que todavía exige políticas de protección industrial y reglas claras para sostenerse.

El guardarropa atemporal y sofisticado de SICH se presenta

 


El calendario de la moda reserva junio y enero para el guardarropa masculino. Es el momento en que los diseñadores redefinen el placard del hombre, una práctica que supera los estereotipos de género. Estas pasarelas funcionan como espacios de creación y son esas ideas las que terminan derramando en la moda femenina. 
 
En una escena comercial argentina acostumbrada a la resistencia, SICH Corte y Porte emerge con su colección debut “Cajetilla”. Su diseñador, Nicolás Manusovich, propone una sastrería atemporal que dialoga de forma fluida con la cultura deportiva. A partir de textiles nacionales, Manusovich reconstruye tipologías básicas bajo una mirada contemporánea. Allí sobresalen chalecos, camperas y buzos. Las piezas sastreras tienen un ritmo urbano y utilitario, una sofisticación que linkea al legado de Hermanos Estebecorena. El diseñador, formado en la Universidad de Palermo, confirma la referencia. Resulta que Javier Estebecorena aportó su matriz proyectual al desarrollo de SICH y comparte el detrás de escena con la arquitecta Diana Lisman (de la Cátedra Lisman FADU), tía de Nicolás y socia. Mariana Schwarz, la fundadora del multimarcas SalSipuedes, un emblema del diseño de autor fundado en el 2000, participó en la asesoría de marca. 


El debut de SICH Corte y Porte apostó por el contacto directo. El propio diseñador entregó en mano retazos de tela a modo de invitación para descubrir la colección en Loro Negro, el espacio gourmet / cultural de Humberto Tortonese. En esas paredes, las fotografías de Batato Barea, Alejandro Urdapilleta y el mismo Tortonese enmarcaron la presentación. Esta estrategia de difusión personalizada apartó el proyecto de la frialdad de las pantallas y generó un encuentro íntimo. SICH se aseguró una recepción cálida y diferenciada. Este recibimiento da cuenta que, aun en las complejidades de un mercado definido por la crisis, los diseñadores tienen siempre una historia valiosa que contar.



ARCHIVO RAMÍREZ ¿Qué guardan los diseñadores?

 

¿Los creadores tienen una certeza intuitiva sobre la trascendencia de su propia obra? Es la pregunta que surge al profanar el santuario de un archivo personal. También si los grandes nombres de la moda alcanzan esa condición porque, al conservar cada detalle de su pasado, logran construir el relato completo de su propia leyenda. El archivo se convierte así en la prueba material de una historia que nunca se interrumpe. Hoy, en plena era de la veneración por el documento, el acto de conservar se afirma como un testamento. 

Las trayectorias de Yves Saint Laurent y Martin Margiela ilustran esta obsesión por la posteridad y permite dividir sus legados más allá del aplauso de la pasarela. Yves Saint Laurent orquestó su propio mausoleo al transformar su taller de Alta Costura en un museo vivo. Mientras tanto, su fundación custodia su relevancia con exhibiciones y libros sobre los hits del modisto —una hazaña idílica fundamentada en la preservación meticulosa de su hacer desde la adolescencia—. 
El caso de Margiela arrastra esa mirada desde la infancia. El diseñador belga se guardó cada fragmento de su existencia creativa, incluido el papel picado esparcido en sus desfiles. La temprana retirada de Martin en 2008, después de 20 años de trabajo en la moda, derivó en un tomo editorial y curatorial: la hermosa exposición en el Palais Galliera en 2018, con una atmósfera de antro under, revivió la estética analógica esencial para descifrar las complejidades de la moda de la década que él anticipó. Este trayecto culminó con un documental que develó la voz y las manos del enigma más célebre de la industria. Ahora, este guardián del anonimato ofrece su archivo personal en una subasta parisina orquestada por Maurice Auction en colaboración con Kerry Taylor Auctions, el próximo mes de julio. 

La memoria de Pablo 
“No es mi libro, sino un libro sobre mí”, aclara Pablo Ramírez durante la presentación de ARCHIVO RAMÍREZ, un volumen que oficia como ensayo teórico y legado visual de su universo íntimo. 

Si la identidad de Ramírez se define a través de la severidad del corte, el planchado impecable, la pureza de la moldería y la nobleza textil, esta publicación traslada esa misma exquisitez hacia los bordes de su memoria material. Bajo la coordinación de una investigación liderada por Daniela Lucena, con Sebastián Rodríguez al frente del archivo y la co-edición visual junto a Lorena Tenuta, sumado a la gestión patrimonial de Agustina Fernández, este proyecto editado por Fundación Medifé explora al modisto desde la perspectiva del documento histórico. 

ARCHIVO RAMÍREZ reúne más de 700 imágenes inéditas que abarcan figurines, cuadernos de notas, bocetos, fotografías y bitácoras de pasarela. Es una antología donde cada hoja aspira a la categoría de hallazgo. En sus 255 páginas conviven los primeros dibujos de Pablo sobre cartones de boletas del taller mecánico de su padre en 1980, a las reliquias de su madurez, como la factura emitida en 2001 para la legendaria Isabella Blow, junto al registro fotográfico de la editora probándose sus diseños tras bambalinas en la edición inaugural de BAFWEEK. 

En este libro se despliega el peso de un creador fundamental. Un tesoro impreso destinado a perdurar con la misma sofisticación eterna que sus diseños.

Compre Nacional: ¿La ropa es cara en Argentina?


El informe presentado por la conductora Dominique Metzger abre el juego en Telenoche con una premisa repetida sobre "lo caro que está la ropa y vestirse". Sigue el relato de Martín Ciccioli exaltando la dinámica de los fardos de ropa usada norteamericana que descienden por Latinoamérica. Hay algo cínico en presentar este desfile de desechos textiles por el continente como una "nueva tendencia". El cronista confunde la circularidad con acumulación y el remate: "no es compre chino, es compre americano", dice. Meses atrás, la performance de Rolando Graña en América Noticias fue en la misma sintonía, incluso llevó un fardo al estudio de TV para evidenciar qué se puede comprar. Ninguno de los dos noticieros mencionan los riesgos sanitarios que implica consumir prendas en esas condiciones de descarte. 

En el medio de este clima, Esteban Mirol protagoniza un stand up sobre el precio elevado de “un calzón”, una teoría que se cae al entrar en la histórica mercería Casa Josecito, fundada en 1942. Allí, el precio de la ropa interior en cuestión cuesta lo mismo que la supuesta "ganga" que el periodista cree haber descubierto en plataformas extranjeras, desarmando la ficción del ahorro importado. 

 
Pero el punto ciego del debate es la invisibilización de la ropa barata en Argentina. Existe una idea instalada de que no hay opciones accesibles, pero no es así. El análisis de la ropa cara se limita a los shoppings, donde el 70% de la oferta es importada. El precio que se paga ahí no es por la costura nacional, es por el alquiler del local, el marketing y la logística de un canal que ya no representa al consumo masivo. La ropa es el termómetro más sensible de la economía. Hoy los precios se frenan por el golpe seco de un mercado interno que ya no tiene con qué comprar. La fe ciega en que abrir las importaciones va a bajar los precios no tiene pruebas reales. Según advierte la Fundación ProTejer, estamos ante una desregulación que borró de un plumazo los controles de calidad y aduana, bajando impuestos a la importación en plena recesión. Es una competencia desleal. Mientras potencias como Francia o México le ponen reglas a las plataformas digitales —exigiendo que paguen impuestos y se hagan responsables de lo que venden—, Argentina va al revés, dejando al productor local en la nada. 


Encima, el debate ignora el costo humano y ambiental del fast fashion. Este sistema, que acá se celebra como sinónimo de precios bajos, es en realidad un modelo de usar y tirar basado en el trabajo precario. El dato es contundente: un aumento del 19.000% en la importación de basura textil. Al importar estos fardos, Argentina está aceptando la contaminación y los problemas de salud que los países desarrollados ya no quieren ver.  Es, básicamente, aceptar los desechos del mundo disfrazados de oportunidad.

Composición del precio de una remera comercializada en el shopping


No pare sigue sigue: El efecto Carrie Bradhshaw

 


Hace 28 años salía al aire por primera vez Sex and the City. Un año antes, en 1997, la Baguette de Fendi vio la luz de la mano de Silvia Venturini Fendi. Para la década de los 2000, ambas ya se habían convertido en hitos culturales y los looks de Carrie Bradshaw se transformaron en tendencia. El fenómeno que gestó su estética fue similar a lo ocurrido en el Hollywood de los años 30, cuando la pantalla de cine tenía más peso que la alta costura parisina. 

El estilo de la escritora perduró e influyó profundamente en el devenir de la moda. La mentalidad de los diseñadores actuales defiende ese ideal de contar una historia propia a través de la ropa. Maria Grazia Chiuri, en su estelar paso como directora creativa de Dior, tomó desde el inicio aquellas referencias para sus colecciones feministas: retomó el bolso Saddle creado por Galliano, pero rediseñado con Bradshaw en mente. Lo mismo ocurrió cuando subió a la pasarela la remera J'adore Dior, una decisión que rememoró el encuentro de Carrie y Aidan en la película, según contó. 

La Fendi Baguette Bag pensado para el plano americano de Carrie Bradshaw

Es así como estos objetos de deseo alcanzan el estatus de culto. Lo mismo pasó con la Baguette. Al ser nombrada directora creativa de la maison italiana Fendi, Chiuri reeditó este hit en la colección crucero 2027 y, para el otoño 2026, le dedicó su primera campaña. La cartera —inspirada originalmente en las mujeres parisinas que llevaban el pan bajo el brazo— regresó a su musa original para narrar su historia: Sarah Jessica Parker

Bajo la mirada de Maria Grazia, el bolso recuperó su silueta y el código de estilo original, el 26424. Además, durante la Milan Design Week, la casa romana presentó la exhibición Baguette 26424 Re-Edition en el Palazzo Fendi, ubicado en Via Montenapoleone. 

Hay que decir que tanto Maria Grazia Chiuri como Sex and the City construyeron sus narrativas alrededor de los ideales del empoderamiento femenino. Las dos lo lograron utilizando la moda como canal.

El modelo de la Baguette co-creado por Sarah Jessica Parker para los 15 años de la cartera de Fendi


Identidad en construcción: Las miradas que proyectan el vestir contemporáneo en Argentina se exhiben en una sala cultural

 

En el sexto piso de lo que fue el CCK está montada la muestra Construir Moda, del siglo XIX a la actualidad, pensada y realizada por el equipo del MNHT. En la sala 605, el acervo de la Colección Histórica del Traje Argentino examina el pasado a través de los desarrollos y procesos creativos impulsados por las innovaciones tecnológicas de los últimos dos siglos. La exhibición de estas piezas en este espacio se da luego del Decreto 862/2024, que eliminó la independencia operativa de la institución original y trasladó su patrimonio al Museo Histórico Nacional. 

La propuesta suma otra dimensión en la sala 604. Ahí es donde la moda contemporánea de nuestro país se encuentra en un diálogo que refleja la diversidad de miradas de los diseñadores locales para pensar el vestir contemporáneo. El eje está puesto en la expresión individual conectada con las tensiones de la sociedad. 


El sábado pasado, las tres generaciones de diseñadores que forman parte de la muestra se sentaron a charlar y reflexionar sobre sus proyectos. Min Agostini estuvo por la década de 2000. Vanesa Krongold y Luz Ballestero representaron a la camada de 2010 y la urgencia post-2020 quedó en manos de Luján Haeder de Haeder y Gonzalo Andrade de Gone. Con su presencia, transformaron una sala institucional en un espacio vivo. Lo valioso de este encuentro es la total ausencia de distancia histórica. 

Analizar la moda en Argentina en tiempo real, interactuar con los creadores mientras abren sus procesos y muestran cómo piensan sus prendas en el aquí y ahora, con sus dudas y tensiones, es un ejercicio de registro de la actualidad. Es una lectura directa de nuestro presente, sin filtros documentales ni nostalgia, que tiene un valor cultural enorme. 

Construir Moda, del siglo XIX a la actualidad se puede visitar hasta el mes de septiembre en el Palacio Libertad (sarmiento 151). En la cuenta de Instagram de los trabajadores del museo pueden chequear el cronograma de visitas guiadas y las charlas que se arman alrededor de la muestra. O visitarla de miércoles a domingos de 14 a 20h. La entrada es libre y gratuita.

Cómo ser parisina. El total look de Charlotte Casiraghi para Chanel Couture

 


La silueta de Charlotte Casiraghi en la colección Couture FW 2027 sugiere una elegancia magnética. Un jean, una camisa celeste y un par de zapatos de salón le bastan para definir la modernidad cotidiana. Cuando estas piezas llevan el sello de Chanel, el outfit trasciende. 

Como embajadora de la maison desde 2021, Casiraghi aporta una autenticidad intelectual única a través de su liderazgo en Les Rendez-vous littéraires rue Cambon. Se trata de una iniciativa pionera que reúne a escritoras y amigas de la maison para debatir sobre la emancipación femenina. Este encuentro elevó el formato libro a la categoría de fetiche cultural que se anticipó al momento en la que la industria del lujo transformó la literatura y los clubes de lectura en el nuevo y codiciado objeto de deseo comercial para la moda. 


Esta misma sintonía estética guió las presentaciones de La fêlure, su primer libro en solitario. Durante este recorrido cultural, la sofisticación monegasca de Charlotte se construyó con variaciones de la camisa, alternando pantalones sastre, blazers y chalecos de punto. En el rol de embajadora de Chanel, esta propuesta representa una expresión de informalidad estudiada. La camisa de rayas, los jeans de corte fluido y los zapatos salones negros son un grito del chic parisino más puro. 


El estilismo de Charlotte Casiraghi funciona como una selecta antología de las colecciones de Matthieu Blazy para Chanel, pero guarda intacta su identidad personal. El bolso y los zapatos con tira trasera pertenecen de la colección Métiers d’art 2026, la del desfile en el subte de New York. La camisa de algodón celeste es el resultado de la alianza con Charvet, la legendaria firma casi bicentenaria, que hoy es propiedad de Chanel. Los vaqueros, las gafas, los anillos y pulseras completan este look. Que bien podría ser un catálogo pero que en la silueta de la nieta de Grace Kelly logra verse como manifiesto de estilo contemporáneo.

Apuntes sobre la moda en el Mundial de Fútbol 2026

 


Durante 39 días, el Mundial de Fútbol de Canadá, México y Estados Unidos demostró que el poder no se mide solo en la cancha. El 11 de junio, la llegada de las 48 selecciones inauguró una competencia simultánea basada en la proyección de estatus e identidad. Los bolsos de diseñador, la sastrería y los botines en tonos rosa chicle y fucsia eléctrico —exhibidos por Jude Bellingham, Cristiano Ronaldo, Kylian Mbappé y la Selección Argentina campeona de 2022— ofrecieron imágenes como manifiestos. 

Los seleccionados se transformaron en embajadas corporativas de sus propios países. Francia desfiló como un catálogo viviente de su patrimonio de lujo: Hermès, Chanel, Louis Vuitton y Dior. Uruguay proyectó sofisticación sustentable a través de la diseñadora Gabriela Hearst. El equipo campeón del torneo exhibió un uniforme hecho a medida por Loewe, resultado de un acuerdo de cuatro años para vestir a los planteles masculino y femenino de España. Marks and Spencer viste desde 2007 a la selección Inglesa, Boss a la de Estados Unidos. Argentina validó el retorno de las it bags. Pero el golpe de efecto visual más interesante lo dio la República Democrática del Congo en su regreso tras 52 años a un mundial de fútbol. Trajes negros clásicos cruzados por una faja de leopardo firmada por el diseñador parisino-congoleño Alvin Junior Mak

El eje del interés estético completó su transformación cuando los futbolistas desplazaron a sus compañeras - las llamadas botineras - del foco de atención para asumir el control de la tendencia. 

El Mundial de Fútbol 2026 funcionó como un escenario donde los países reafirmaron su orgullo nacional a través de la identidad visual. Esta implosión estética responde al fervor de la economía de la imagen que genera el deporte. Porque demostrar visualmente es tan válido como jugar bien en la cancha. Los futbolistas son creadores de imágenes. El análisis de los patrocinadores y los looks elegidos para la caminata entre el avión y el hotel hacia el estadio revela un gusto libre de culpas por el lujo y un conocimiento profundo de las novedades de la moda. Mientras tanto, los hinchas adoptan estos mismos códigos para su vida diaria, transformando la estética del fútbol en cultura callejera. 

Si la indumentaria es una herramienta para mostrar quiénes somos frente al mundo, para el deportista representa la oportunidad concreta de definirse más allá del uniforme colectivo. La ostentación y el estilo conviven de forma armónica, ya que el futbolista contemporáneo gestiona su apariencia con la habilidad necesaria para evitar el cliché de fashion victim, pero lejísimo de pasar desapercibido.

Coronados de gloria vivamos: El vestido que lució María Becerra en la Final del Mundial de Fútbol

 

"La moda cuenta la historia del tiempo. Funciona como una fotografía de la cultura en un momento preciso. La narrativa que busco transmitir es la de un inmigrante que llega a Estados Unidos, atraviesa el desarraigo, pero mantiene su sueño para crear algo original y marcar esta época", explica Abel Cepeda Ljoka, diseñador de SEKS. 

El diseñador Abel Cepeda, con su firma SEKS, vistió a María Becerra para entonar el Himno en el Mundial de fútbol

El mendocino, radicado en Nueva York, diseñó el vestido con el que María Becerra entonó el Himno Nacional Argentino en la final del Mundial de Fútbol 2026. Semanas atrás, su trabajo ya había sumado visibilidad cuando Pampita posó en la cancha uno de sus corsets. El diseñador de SEKS creció entre máquinas de coser, ya que su familia abrió la primera tienda Singer en Mendoza. Cuando se mudó a Buenos Aires circuló por la noche porteña, una experiencia con la vida nocturna que se repitió al mudarse a la Gran Manzana. En su taller, el oficio convive con la tecnología: su propuesta fusiona técnicas de marroquinería con corte láser. Establecido en Harlem, el diseñador encontró en los clubes, el arte y la música las referencias para vestir a amigos y bailarines de la escena local. 


Ese recorrido llevó a Abel Cepeda de SEKS a Broadway y, más tarde, a realizar el vestuario para la presentación de Katy Perry en los VMAs 2024. Siguieron Kendall Jenner - para la Gala del MET de 2026 - Selena Gómez, Ciara y Avril Lavigne. Así llega a vestir a María Becerra. La Nena de Argentina, que transita con destreza desde el pop y los ritmos urbanos hasta el funk brasileño y la cumbia, interpretó el himno nacional en el MetLife Stadium de Nueva Jersey. Argentina por donde mires. 

Imágenes: Abel Cepeda / SEKS