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Mujeres vestidas por mujeres

Notas de Autor por Lorena Pérez

Bloc de Moda es un medio digital pionero de América Latina fundado en 2006 por la periodista Lorena Pérez, enfocado en analizar la relación entre el estilo, la cultura, el arte y la sociedad ¡Bienvenidos!

El look de Matthieu Blazy de 2022 es la tendencia de la moda Primavera Verano 2027

 


La visión de Matthieu Blazy para el debut de Bottega Veneta en pasarela comenzó con una camiseta musculosa blanca y unos jeans. Ese primer look de la colección Otoño-Invierno 2022, presentado en uno de los desfiles más esperados de la Semana de la Moda de Milán, se convirtió en la referencia más citada para las colecciones Primavera-Verano 2027. 

En aquel momento, en pleno contexto de pandemia, Blazy acababa de asumir la dirección creativa de Bottega Veneta tras haber sido la mano derecha de Daniel Lee hasta noviembre de 2021. Con trayectoria previa en Celine, Maison Margiela y Calvin Klein junto a Raf Simons, el diseñador era el número dos con mayor prestigio del sector. 

Sarah Burton para Givenchy Spring 2027 

El look de jean y musculosa blanca parecía sencillo a simple vista, de estética noventosa, pero marcaba un punto de quiebre cultural. Una necesaria observación exhibía la maestría. Los jeans estaban confeccionados en piel -la especialidad de Bottega Veneta-, y logrado con un nobuk flexible y estampado, trabajado con precisión para imitar el acabado del denim. Un año más tarde, Pierpaolo Piccioli hizo lo propio en el primer look de alta costura Otoño-Invierno 2023 para Valentino. El diseñador abrió el desfile con un jean elaborado en gazar de seda, bordado con perlas nacaradas teñidas en 80 matices de índigo para reproducir la textura de la mezclilla. 

Ambos conjuntos revelaban una destreza artesanal extraordinaria en los detalles. Con ese acto inaugural, Matthieu Blazy, quien dirige Chanel desde 2025 y gestó en la maison de la omnipresente Coco la llamada “Blazymanía”, comenzaba a cimentar su propio estatus actual tras un éxito arrollador. 

Pierpaolo Piccioli para Balenciaga Spring 2027 

¿Cómo logra un look de jeans y remera blanca convertirse en noticia y definir la tendencia de moda para la Primavera-Verano 2027? Diseñadores como Stella McCartney, Pierpaolo Piccioli, ahora en Balenciaga, y Sarah Burton en Givenchy reorientaron sus pasarelas hacia esta misma propuesta. 
 
El lujo en movimiento de Matthieu Blazy impacta por su trabajo meticuloso con la textura y el oficio artesanal. El mérito se percibe en elevar el estándar de lo básico al borrar la frontera entre el guardarropa cotidiano y el arte de la alta moda para encontrar la belleza del día a día sin necesidad de excesos.

Stella McCartney Spring 2027 

Mujeres vestidas por mujeres: con octubre llegan los 100 años del vestidito negro de Chanel

 


En octubre de 1926, la edición estadounidense de la revista Vogue aclamó un vestido negro corto y sencillo firmado por Gabrielle Chanel como el diseño que todo el mundo luciría. La publicación señalaba que "Chanel tiene el pulso de la época. Posee un don para crear prendas sencillas pero extraordinarias... que expresan el estilo del momento". 

Coco Chanel tomó la funcionalidad y comodidad del vestuario masculino, sumadas a la durabilidad de los uniformes de los trabajadores, referenciando sus propios orígenes modestos, con la artesanía de la alta costura. Detrás de esta simplicidad aparente se guardaba una confección cuidadosa en las sisas, dobladillos y puños terminados a mano por puntadas invisibles para evitar frunces en la superficie de la tela. Los modelos originales presentaban pliegues horizontales y diagonales hechos a mano sobre el talle descendido y la falda, lo cual generaba movimiento al textil. El forro de seda se modelaba directamente sobre el maniquí de la clienta y así garantizar una caída fluída ante cada movimiento del cuerpo. 

El diseño andrógino confeccionado en satén crepé  y seda se ajustaba a los cánones estéticos de la época que promovían una figura juvenil y esbelta. Vogue bautizó al little black dress como el “Ford de Chanel”, como un guiño directo a la producción en masa del automóvil Ford Modelo T y a su promesa de democratización estética, un ideal que chocaba con un diseño reservado para la élite económica. 

Adquirir una pieza original en el atelier de la Rue Cambon de París implicaba pagar el prestigio de la Maison, además de pasar por múltiples pruebas y el costo de una mano de obra especializada. La elección del satén crepé convirtió el concepto de elegancia austera en un lujo inalcanzable para la clase trabajadora. Los sectores populares y medios recurrían a las réplicas confeccionadas a gran escala en fibras sintéticas como el rayón dentro de las tiendas departamentales. 

El vestido negro con diseño geométrico de Chanel (1925/1926) vía Google Arts & Culture

La procedencia 

Desde 2003, esta pieza histórica forma parte del acervo del Kunstgewerbemuseum (Museos Estatales de Berlín), adquirido tras pertenecer a la colección privada Kamer/Ruf, de los coleccionistas Martin Kamer y Wolfgang Ruf. La investigación del museo permitió certificar como su propietario documentado más antiguo a Robert Millon, en París, quien lo conservó desde 1993. 

El legado

A un siglo de su debut, el vestidito negro simboliza el ritmo y la libertad de los años veinte. Consolidó además la leyenda de que Coco Chanel lo inventó, aunque la historia diga lo contrario. Era una época en la que las mujeres salían a trabajar y a ganar las calles, el little black dress de Chanel dio movilidad. Eliminó los corsés y acortó la falda justo a la rodilla. Así facilitó gestos cotidianos como caminar, manejar autos o bailar. Frente a las plumas, flecos y bordados Art Déco de la época, Chanel eligió la simplicidad absoluta. 

En los años veinte se le sumaba un cárdigan para el día o unas vueltas de perlas para la noche. Esta idea de practicidad y comodidad comenzó a escribir la historia del guardarropa de la mujer en movimiento y se convirtió en una posta a seguir por las siguientes generaciones de diseñadores.

Rockeros Vestidos: Dante Spinetta en vivo en El Ópera

 


Dante Spinetta tiene una postura marcada y convirtió a la ropa clásica del hip hop en un manifiesto. Hoy es un referente clave de una escena que no siempre tuvo este lugar de privilegio - y menos sus códigos de vestir, que terminaron fundando un estilo propio-, y que el 10 de octubre llega al Teatro Ópera para presentar Día 3, el disco que le valió la nominación al Latin Grammy a "Mejor canción alternativa" por "El reset". 

Aunque en el rock argentino circule esa idea de que la moda en tanto estilo no importa, la realidad es que los músicos locales arman su identidad a través del placard. Todos eligen y repiten uniformes que los definen: el perfil básico de jean, remera y zapatillas de Chizzo en La Renga, el pañuelo de calaveras de McQueen con el que Calamaro rodea su cabeza o el collar Okama —tradicional del pueblo Emberá Chamí— que usó Adrián Dárgelos en las sesiones de Babasónicos para La 100, por ejemplo. 


En Dante, la ropa siempre fue a la par de su música. Su ropero noventoso, dominado por el sportswear, sufrió el rechazo inicial de una industria de la moda que no quería saber nada con lo urbano, pero encontró en MTV la pantalla perfecta para terminar definiendo la estética de una época. 
 
Cuando Illya Kuryaki and the Valderramas salió a escena, en 1991, hubo un mensaje convincente dado por la imagen integral que ofrecían Dante Spinetta y Emmanuel Horvilleur. Ellos mencionaron a Michael Jackson, Prince y Run-DMC como referencias mientras una idea bien marcada -llamada estilo- lo mostraba personales. Dante siempre tuvo un costado más urbano, mientras que Emmanuel era más fashionista. 

Para Spinetta, esta fue una etapa lúdica, acorde a la edad y el descubrimiento individual al que invita la adolescencia. Vinchas para calmar rulos que se descontrolaron en cuanto el sampling aparecía, el torso al descubierto, una referencia inevitable a las fotografías que su padre Luis Alberto inmortalizó en los 70' con Almendra. 
 

Las remeras, pantalones holgados y zapatillas son huellas de identidad: la cultura del hip hop siempre estuvo en Dante. También el gusto por la moda. En está época, Dante y Emmanuel oficiaron de modelos para los alumnos de la novísima carrera de Diseño de indumentaria y Textil de la FADU UBA: los chicos desfilaron para las performances que los futuros diseñadores armaban en los barcitos del bajo. 
 
En 2002 inició su carrera solista. En su vestuario mantuvo las referencias hacia las vestimentas del hip hop, la cultura estadounidense donde sintetiza el sonido y el estilo a sonidos modernos y llevados al territorio cultural propio. En Dante no hay huecos ni elecciones que hagan ruido, hay continuidad. 
En esta época congenió con Kanye West, el rapero y productor que utilizó la imagen para presentar su arte y con una evidente debilidad por la moda. Joggins, remeras XXL y zapatillas Nike, Spinetta compuso su vestuario con prendas de las marcas de culto del hip hop, como Rocawear, de Jay Z, y Sean John, de Sean Combs, firmas que definieron, varios años después, la esencia del vestir de la época actual. 



Para el caso, en 2015 Dante se alió con Oscar Fernández, el peluquero a cargo de Roho, para hacer Volans, una línea de ropa masculina para Garçon García. "De chico revolvía no solo el placard de papá, también el de mamá", contó Dante en aquel momento. 

Una carrera musical cada vez más asentada, Dante nutre de manera sustanciosa su look que no se estanca. Participa en producciones fotográficas donde aparece con las composiciones que señalan identidad - pantalones, gorritos, rulos endemoniados y siempre notoriamente expresivo. 

Ahora, su look se gestiona con equipos más pensados y rompe la urbanidad con prendas formales, como pantalones entallados, poleras o camisas atravesadas por las cadenas alrededor del cuello, gesto propio del repertorio del rap, por ejemplo en la época de Puñal (2018), pero mostrado como un ensamble simple y casual. En Aves (2020), Mesa Dulce (2022) y Día 3 (2026) resume su metódica forma de personalizar símbolos de la cultura que reinterpretó como propia.


imágenes: Gentileza Gomez Caje

Murió Gloria Steinem, ícono del feminismo


Gloria Steinem es una referencia fundamental para entender el feminismo y la libertad actual. Su lucidez expuso cómo el patriarcado moldea el deseo más íntimo y naturaliza la erotización de la subordinación. De ahí la potencia de su propuesta: la urgencia de erotizar la igualdad. Su idea de desarmar las jerarquías tradicionales para construir vínculos afectivos basados en el respeto mutuo y la igualdad. Para mí, eso es el feminismo. 

Como periodista y activista, Gloria pertenecía a esa generación de mujeres de los años cincuenta que comenzó a preguntarse cómo compaginar la carrera profesional con la familia. Frente al modelo con el que aún batallamos, empeñado en intentar cambiar a las mujeres para adaptarlas al mundo, Steinem propuso una gran revolución. Qué tal si transformamos el mundo para adaptarlo a las mujeres. 

Gloria Steinem en 2016 fotografiada por Annie Leibovitz

En la figura de Gloria Steinem, la moda y el intelecto jamás fueron excluyentes. Con sus anteojos de aviador, la melena lacia peinada con raya, los jeans combinados con poleras ajustadas o minifaldas, desarmó el prejuicio patriarcal que exigía a una mujer pensante renunciar al placer del adorno y la construcción de la propia imagen. Aun así, el mundo de la moda esperó hasta 2017 para convocarla a un desfile. A los 83 años, Steimen asistió por primera vez a la Semana de la Moda de Nueva York, cuando fue invitada por el diseñador Prabal Gurung a ver su colección primavera verano 2018. 

Gloria Steinem falleció a los 92 años. Según un comunicado de su fundación: "falleció en paz en su casa de Nueva York, rodeada de muchos de sus seres queridos". Este mes se publicarán sus memorias, «An Unexpected Life». 

Emilse Benítez presentó Shiro en la Galeria Larreta

Una tarde gélida en Buenos Aires. El aire helado cala hasta los huesos, pero la comunidad de Emilse Benítez responde al llamado. Con la mística y la lealtad de una hinchada popular, este público canchero no va a una cancha. Asistimos a la performance de la diseñadora. 

El punto de encuentro fue la terraza de la Galería Larreta, histórico espacio que fue la cuna de los Diseñadores del Bajo a principios de este siglo, reconfigurado como escenario de Affair. 

En este contexto se presenta SHIRO: una propuesta donde sogas, cueros y metales dialogan para elevar la indumentaria a una expresión de arte, juego e identidad. Piezas creadas a mano que visten a personas, sin distinción, desafiando el molde convencional y con el arnés como estructura base. "Cómo se expresa el arte y lo social sin caer en lo oscuro. Emilse es libre para experimentar", destaca Jorge Moragues, docente de la FADU y titular de la cátedra que la vio crecer. 


Una colección que habla con hechos, telas y objetos. La declaración del under que gesta el presente para que, más tarde, el resto lo convierta en tendencia.

Adelanto: El método Haeder en el Museo Sívori

 

Luján Haeder piensa la indumentaria desde la memoria emocional de sus materiales. Su trabajo rescata descartes y textiles rastreados en los barrios para transformarlos en sastrería de autor, alterando la función original de cada pieza. 

En HÆDER, la ropa es un registro de transparencia apoyado en un sistema regenerativo. La marca valida el proceso con tecnología. Cada prenda lleva un botón NFC que, al escanearse con el teléfono, despliega el Certificado de Origen y Trazabilidad con el historial de sus materiales e intervenciones. 

La firma presentará Algarabía, su colección Primavera-Verano 2027, en el Museo Sívori durante Designers BA. La propuesta busca recuperar el placer del vestir cotidiano. “Nace del deseo de entender el acto de vestirse como un gesto capaz de cambiar el ánimo: probar una forma inesperada, incorporar color, engalanarse sin solemnidad”, señala la diseñadora. Un primer adelanto visual lo confirma: el color se suma a su habitual propuesta sastrera.

El guardarropa atemporal y sofisticado de SICH se presenta

 


El calendario de la moda reserva junio y enero para el guardarropa masculino. Es el momento en que los diseñadores redefinen el placard del hombre, una práctica que supera los estereotipos de género. Estas pasarelas funcionan como espacios de creación y son esas ideas las que terminan derramando en la moda femenina. 
 
En una escena comercial argentina acostumbrada a la resistencia, SICH Corte y Porte emerge con su colección debut “Cajetilla”. Su diseñador, Nicolás Manusovich, propone una sastrería atemporal que dialoga de forma fluida con la cultura deportiva. A partir de textiles nacionales, Manusovich reconstruye tipologías básicas bajo una mirada contemporánea. Allí sobresalen chalecos, camperas y buzos. Las piezas sastreras tienen un ritmo urbano y utilitario, una sofisticación que linkea al legado de Hermanos Estebecorena. El diseñador, formado en la Universidad de Palermo, confirma la referencia. Resulta que Javier Estebecorena aportó su matriz proyectual al desarrollo de SICH y comparte el detrás de escena con la arquitecta Diana Lisman (de la Cátedra Lisman FADU), tía de Nicolás y socia. Mariana Schwarz, la fundadora del multimarcas SalSipuedes, un emblema del diseño de autor fundado en el 2000, participó en la asesoría de marca. 


El debut de SICH Corte y Porte apostó por el contacto directo. El propio diseñador entregó en mano retazos de tela a modo de invitación para descubrir la colección en Loro Negro, el espacio gourmet / cultural de Humberto Tortonese. En esas paredes, las fotografías de Batato Barea, Alejandro Urdapilleta y el mismo Tortonese enmarcaron la presentación. Esta estrategia de difusión personalizada apartó el proyecto de la frialdad de las pantallas y generó un encuentro íntimo. SICH se aseguró una recepción cálida y diferenciada. Este recibimiento da cuenta que, aun en las complejidades de un mercado definido por la crisis, los diseñadores tienen siempre una historia valiosa que contar.



Calendario de desfiles de BAFWEEK Primavera Verano 2027


BAFWEEK nació a tiempo para darle un escenario al diseño de autor cuando empezaba a construir su propia identidad. En el marco de los 25 años de sus primeras ediciones, la pasarela llega a su temporada  Primavera-Verano 2027 afirmando su lugar en la agenda regional más por persistencia y peso cultural que por tradición. 

Del 24 al 28 de agosto en La Rural, el calendario de Bafweek combina el paso de mando con la exploración de autor y el repertorio del mercado comercial. La novedad de la temporada la propone Luján Sáez, quien asume el primer desfile de Ona Saez como tercera generación al frente de la firma. A la grilla se suman las propuestas de Luz Ballestero con Analógica, Vanesa Krongold con La Ópera, con dirección de Martín Piroyansky, y Valentina Schuchner con Oda al olvido. 

La grilla de desfiles se completa con nombres de trayectoria y estética diversa: Fabián Zitta, DECRISCI, Lulú Martins, Pucheta Paz, Sadaels, Las Pepas, GNZ González, Delfos, Top White, Unión Europea, María Cher y Kosiuko. 

Nacida en la crisis de 2001, la historia de BAFWEEK se lee como el registro de las rupturas económicas y los giros culturales del consumo local. A pesar de los cambios de dirección, la búsqueda por instalar a Buenos Aires en el mapa global de la moda siempre se mantuvo. Aquella primera edición bajo el lema Sofisticación Latina reunió 19 desfiles. La promesa de dar visibilidad a la nueva guardia local terminó fijando las coordenadas del diseño argentino de las décadas siguientes con nombres como Vero Ivaldi, Florencia Fiocca, Pablo Ramírez, Mariano Toledo, Marcelo Senra, Mariana Dappiano, María Marta Facchinelli, Cora Groppo, Araceli Pourcel, Nadine Zlotogora y Lucía Blanco. El contrapunto comercial lo ofrecieron Jazmín Chebar, Benito Fernández, Rapsodia y UMA. 
 
Para 2006, cuando el peso de las marcas de shoppings amenazaba con eclipsar la narrativa creativa, el colectivo de autor fijó su postura desde una prenda básica estampada. Una remera que diga: "Somos un grupo de diseñadores con nombres propios, formados en las aulas y empresas, propulsores del fenómeno denominado de autor". 

Dos décadas después, la tensión entre retail y autoría es una convivencia asimilada. BAFWEEK recorre el tiempo manteniendo su atractivo central. Se trata exponer la paradoja de un talento evidente que todavía exige políticas de protección industrial y reglas claras para sostenerse.

ARCHIVO RAMÍREZ ¿Qué guardan los diseñadores?

 

¿Los creadores tienen una certeza intuitiva sobre la trascendencia de su propia obra? Es la pregunta que surge al profanar el santuario de un archivo personal. También si los grandes nombres de la moda alcanzan esa condición porque, al conservar cada detalle de su pasado, logran construir el relato completo de su propia leyenda. El archivo se convierte así en la prueba material de una historia que nunca se interrumpe. Hoy, en plena era de la veneración por el documento, el acto de conservar se afirma como un testamento. 

Las trayectorias de Yves Saint Laurent y Martin Margiela ilustran esta obsesión por la posteridad y permite dividir sus legados más allá del aplauso de la pasarela. Yves Saint Laurent orquestó su propio mausoleo al transformar su taller de Alta Costura en un museo vivo. Mientras tanto, su fundación custodia su relevancia con exhibiciones y libros sobre los hits del modisto —una hazaña idílica fundamentada en la preservación meticulosa de su hacer desde la adolescencia—. 
El caso de Margiela arrastra esa mirada desde la infancia. El diseñador belga se guardó cada fragmento de su existencia creativa, incluido el papel picado esparcido en sus desfiles. La temprana retirada de Martin en 2008, después de 20 años de trabajo en la moda, derivó en un tomo editorial y curatorial: la hermosa exposición en el Palais Galliera en 2018, con una atmósfera de antro under, revivió la estética analógica esencial para descifrar las complejidades de la moda de la década que él anticipó. Este trayecto culminó con un documental que develó la voz y las manos del enigma más célebre de la industria. Ahora, este guardián del anonimato ofrece su archivo personal en una subasta parisina orquestada por Maurice Auction en colaboración con Kerry Taylor Auctions, el próximo mes de julio. 

La memoria de Pablo 
“No es mi libro, sino un libro sobre mí”, aclara Pablo Ramírez durante la presentación de ARCHIVO RAMÍREZ, un volumen que oficia como ensayo teórico y legado visual de su universo íntimo. 

Si la identidad de Ramírez se define a través de la severidad del corte, el planchado impecable, la pureza de la moldería y la nobleza textil, esta publicación traslada esa misma exquisitez hacia los bordes de su memoria material. Bajo la coordinación de una investigación liderada por Daniela Lucena, con Sebastián Rodríguez al frente del archivo y la co-edición visual junto a Lorena Tenuta, sumado a la gestión patrimonial de Agustina Fernández, este proyecto editado por Fundación Medifé explora al modisto desde la perspectiva del documento histórico. 

ARCHIVO RAMÍREZ reúne más de 700 imágenes inéditas que abarcan figurines, cuadernos de notas, bocetos, fotografías y bitácoras de pasarela. Es una antología donde cada hoja aspira a la categoría de hallazgo. En sus 255 páginas conviven los primeros dibujos de Pablo sobre cartones de boletas del taller mecánico de su padre en 1980, a las reliquias de su madurez, como la factura emitida en 2001 para la legendaria Isabella Blow, junto al registro fotográfico de la editora probándose sus diseños tras bambalinas en la edición inaugural de BAFWEEK. 

En este libro se despliega el peso de un creador fundamental. Un tesoro impreso destinado a perdurar con la misma sofisticación eterna que sus diseños.