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Mujeres Vestidas por Mujeres

Notas de Autor por Lorena Pérez

Bloc de Moda es un medio digital fundado en 2006 que promueve prácticas y temas de manera pionera en latinoamérica. Coberturas, crónicas, entrevistas y reseñas que ponen en contexto a la moda en la cultura y su impacto en la sociedad.¡Bienvenidos!
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Historia de la Moda: Lo atemporal del traje

Por Candela Rodríguez | Lic. en Comunicación

La moda, como la historia, es cíclica. Sus idas y vueltas tienen algunos símbolos, como el traje, que se mantienen a lo largo de los años. ¿Cuál es la historia de este conjunto? ¿Por qué sufrió tantas mutaciones? Y ¿por qué tiene vigencia siglos más tarde?

J. Crew’s Ludlow suit, el último de los trajes más populares, desde 2008 siglo

Los inicios del traje

La creación de la vestimenta se remonta a épocas en que, como humanos, comenzamos a sentir la necesidad de cubrirnos. Ya sea por las inclemencias climáticas, por motivos religiosos o por el sentimiento de vergüenza –aquí, las opiniones se dividen–, el ser humano es un ser que usa ropa. Esto nos diferencia, sin dudas, del resto de las especies. La vestimenta nos define, nos sirve para diferenciarnos y, también, para crear comunidad.

Una serie de intelectuales –como el historiador François Boucher–, señalan al traje como la primera manifestación de la moda, alrededor del siglo XIV. Pero ¿cuándo la moda se vuelve moda? Podríamos decir que cuando es relativamente aceptada, consensuada y tiene la suficiente difusión como para lograr instalarse en una sociedad.

El traje como tal puede ser pensado desde una infinidad de posiciones. Es vestimenta y, a la vez, una manifestación cultural, social y política de época. No puede negarse que el traje, en sus diversas formas, representa una parte importantísima de las sociedades –tanto occidentales como orientales–. Veamos las distintas formas que puede adoptar un elemento tan fundamental, que nos viste desde hace siglos.

Este jubón de alrededor de 1364, ya presenta las características que retomarán los trajes varios siglos más tarde

El género y la vestimenta

No creo que suene novedoso que, como tantas otras invenciones, el primer traje fue creado por y para los hombres: George Bryan ‘Beau’ Brumell fue quien comenzó a utilizarlo y lo popularizó, en la Inglaterra de principios del siglo XIX. Ese conjunto de prendas que iban a juego, de silueta recta y que permitía el movimiento, no fue usado por mujeres hasta 1930. Y más aún: las mujeres recién comenzaron a usar pantalón –parte importante del traje clásico–, regularmente y en público, luego de la Segunda Guerra Mundial. Sin embargo, prendas con tipologías y objetivos similares, ya habían sido creadas varias décadas antes y sirvieron de inspiración para el traje de Gabrielle ‘Coco’ Chanel que hoy, algunos –o unos cuantos–, consideramos icónico.

Ilustración de Beau Brumell, el primer dandy y hombre en usar la silueta del traje que conocemos actualmente

Cuando, en el siglo XIX, la mujer comienza a tener un mayor acceso a la vida social y pública –gracias a la pequeña pero progresiva conquista de derechos legales y como resultado de la Primera Guerra Mundial–, su vestimenta se ve modificada. Las tipologías se vuelven menos restrictivas y hasta permiten –aún con sus falencias–, practicar deportes como el tenis. El nombre de Jean Patou es conocido por sus aportes al sportswear, a través de su entonces provocadora creación: el traje de tenis para la campeona francesa, Suzanne Lenglen.

Ya hacia 1895, Charles Frederick Worth, quien se considera fue el primer modisto, confeccionaba las chaquetas y los kimonos que se popularizaron a mediados del siglo XIX en Europa– prendas con líneas similares a las del traje masculino, pero destinadas a las mujeres. Las chaquetas sastre que creaban la ilusión de hombros anchos –como sucede con las hombreras que utilizamos en la actualidad–, son las que sentaron precedente y dieron lugar a la moda unisex del siglo XX –que comenzamos a ver con Calvin Klein y Benetton en los 60-70–. Las nuevas formas de pensar la figura de la mujer en sociedad, se vieron reflejadas en la ropa que los modistos, devenidos diseñadores, confeccionaban. Al fin y al cabo, la moda debe responder a las necesidades de las personas y no al revés. Así, comienza a romperse, de a poco y con retrocesos, un paradigma: el de los restrictivos estereotipos de género en la moda.

A la izquierda, la obra El Sr. y la Sra. I. N Phelps Stokes de John Singer Sargent (1897). A la derecha, un vestido de calle de Charles Frederick Worth (1895)

Luego de la Primera Guerra Mundial, esas mujeres que ya no solo eran amas de casa, sino también empleadas y parte fundamental del sostenimiento del aparato productivo en épocas de escasez, pierden sus empleos. Pero no sus ganas de seguir participando de la esfera pública, del deporte y de todo aquello que les había sido negado pocos años antes. Así es como la imagen femenina cambia de manera radical. Hacia 1920, arrasan las siluetas andróginas, rectas y descontracturadas. Incluso antes –en 1915–, el modisto John Redfern confeccionó conjuntos de falda y chaqueta que servirían de inspiración para lo que vino luego.

Si de romper esquemas hablamos, Coco Chanel debe ser nombrada. Basándose en las características de la indumentaria masculina y con el objetivo de aportar a la liberación femenina, creó los imprescindibles de nuestros días: conjuntos de chaqueta y falda de punto, y el little black dress. La moda femenina toma, además, la camisa de seda blanca y la corbata –elementos, hasta el momento, típicamente masculinos–, para cerrar este estilo y silueta a la garçonne, y se despoja de los ornamentos. Partiendo de los grandes sombreros con flores y plumas, y los vestidos de estructura complicada y restrictiva para el movimiento, se llega a la síntesis de lo que las mujeres del siglo XX necesitaban: la gentil y sencilla silueta del traje sastre masculino.

A la izquierda, conjunto de falda y chaqueta confeccionado por John Redfern (1915). A la derecha, conjunto de falda y chaqueta Chanel (1927)

El traje hoy: avances y retrocesos

Las mujeres y los hombres de todo el mundo continuamos usando trajes. La propuesta de Worth, Patou y Chanel, se mantiene. Pero no es igual. Las necesidades, muy particularmente, de la mujer contemporánea, no son las mismas que las de la mujer que vivió en los 30. Y mucho menos serán parecidas a los deseos y necesidades de la mujer de los siglos XVIII y XIX, mucho más constreñida que hoy por ajustados corsés, la silueta en forma de ‘s’ y estrictos roles de género.

Hoy, prepondera la deconstrucción del traje. Si bien los elementos característicos del típico conjunto de dos piezas continúan siendo la practicidad y usabilidad, florecen nuevas necesidades. El afán del ser humano de explorar su sensibilidad no es excluyente del arte. Mediante la ropa que usamos, comunicamos. Le indicamos a nuestros compañeros de planeta –our fellow human friends– que somos diferentes o parecidos a ellos. En ese sentido, nuestra ropa está atravesada por lo que el pensador Roland Barthes llamó nivel de connotación. Incluso podríamos discutir si la moda, finalmente, es art o craft –o ambas–. Hoy, las mujeres usamos pantalones, faldas y todo lo que exista en el medio. Tenemos nuevas libertades y, también, nuevas restricciones –como en toda época–. Nuestras prendas connotan: ¿a qué estrato de la sociedad pertenecemos? ¿A qué tribu urbana? ¿Cuál es la filosofía de vida que articula nuestra manera de actuar con otros?

Hasta aquellos que reniegan de la moda, deben vestirse. Y lo hacen a conciencia. Para igualarse o diferenciarse, en base a lo que sea aceptable en la sociedad en que se encuentren insertos y el tiempo que corra. Ya no se busca únicamente la movilidad y la funcionalidad, o la liberación femenina, sino algo distinto. Ante un vertiginoso panorama de cambios, en el marco de una rapidez profundizada desde la llegada de las redes sociales, las personas buscamos nuevas y mejores –y, de ser posible, originales– maneras de expresarnos. Este ritmo acelerado nos lleva, aún sabiendo que todo fue hecho antes, a intentar innovar constantemente ¿Y qué mejor manera que marcando tendencia –o sumándonos a la ajena– con nuestras prendas?

Homenaje al traje de Chanel, realizado por Yohji Yamamoto en 1997

El traje ha sido atravesado por una multiplicidad de mutaciones y, hoy, lo que predomina es su deconstrucción o la búsqueda de adaptarlo para que responda a las necesidades de nuestra época. Las preocupaciones respecto del mismo se dieron, más o menos, así: primero, sirvió para vestir a la nobleza; luego, al hombre de ciudad, burgués, con necesidad de cumplir sus tareas de la manera más cómoda posible. Más tarde, en el marco de la Gran Guerra, el traje –y sus variaciones– comenzó a ser usado por mujeres que trabajaban, practicaban deporte y comenzaban a habitar el espacio público, lo cual les requería adoptar prendas de siluetas y materiales similares a los que utilizaban los varones.

Se pasó del traje usado por los hombres, y del conjunto de chaqueta y falda adaptado para la mujer, al conjunto de chaqueta y pantalón, y al sumamente disruptivo uso femenino del propio pantalón. Del traje chaqueta perfeccionado –y usado– por Chanel, una década después del new look de Dior, pasamos al traje de André Courrèges en 1961 y a la andrógina figura femenina que vestía pantalón, blazer en siluetas sencillas y colores oscuros, popularizada por Yves Saint Laurent en 1966, inspirado por el streetwear parisino. Las innovaciones tecnológicas fueron las que posibilitaron la aparición de las fibras artificiales y el prêt-à-porter en los 60 y, con este último, aceleraron el consumo de masas y fortalecieron a la industria de la moda –con consecuencias ambientales y sociales, desde luego–. Se dice que la historia es cíclica y, claramente, algo similar sucede actualmente –salvando las distancias–. El avance de las tecnologías nos brinda, no sólo nuevas comodidades –como sucedió con las grandes invenciones de la Revolución Industrial, por ejemplo–, sino también nuevas posibilidades de expresión mediante las artes y la moda.

A la izquierda, el regreso de Chanel luego de la Segunda Guerra Mundial (1958/1959)  A la derecha, traje pantalón de André Courrèges (1969)

¿Qué pasa hoy? La deconstrucción del conjunto de dos piezas

Fibras naturales y materiales inorgánicos, explosión de color en forma de color-blocking y la tendencia del quiet luxury, el upcycling y la moda rápida: todas estas expresiones de la moda –y más– coexisten hoy. Son tesis, antítesis y síntesis de una época: la nuestra, marcada por la conciencia socioambiental y, al mismo tiempo, por el anhelo de tener lo último de las pasarelas. Y todo esto, profundizado por la vertiginosa dinámica de las redes sociales.

Yves Saint Laurent adaptó para la mujer, en la colección Otoño/Invierno de 1966, el traje masculino o tuxedo

La moda funciona, en este contexto, como un espejo que refleja algo que excede nuestra necesidad de vestirnos. Refleja nuestra necesidad de diferenciación y de pertenencia, nuestra búsqueda de estatus y nuestros ideales políticos. El traje fue –utilizando la jerga actual– un must-have a lo largo de los siglos y, si analizamos las mutaciones que sufrió, podremos identificar rápidamente cómo refleja fielmente las sociedades contemporáneas.

Primero, tenemos la sencilla silueta compuesta por la chaqueta y el pantalón, donde las prendas están entalladas. En la década del 90’, aparece una nueva forma de entender la moda: con una sociedad de consumo en auge, donde las posibilidades de producción, compra y venta parecen ilimitadas, se habilita la posibilidad de mezclar –en un mismo outfit– una prenda de diseñador con una encontrada en una tienda de segunda mano, por ejemplo. El lujo y el consumo encuentran nuevas formas de existencia y propagación mucho más discretas. Algo así sucede hoy, con el creciente interés por la tendencia de lujo silencioso o quiet luxury, que parece novedosa pero que, en realidad, no lo es.

En el estilo de las protagonistas de Sex and the City –en particular, el de Miranda–, se condensan elementos característicos de los noventa. Prendas nuevas y lujosas combinadas con otras de segunda mano. Trajes clásicos, sobrios y duraderos, con el toque moderno y camp que se verá en la década siguiente

Todo esto se refleja en otras industrias, en otros productos y consumos culturales: como, por ejemplo, la –¿entonces?– importantísima industria televisiva, con programas como Friends y Sex and the City. Además, estas formas de consumo se hacen lugar a los empujones, principalmente, en Estados Unidos, con la aparición y el fortalecimiento de marcas americanas como Tommy Hilfiger y Ralph Lauren. Y sí, Estados Unidos se posicionó como puntero en lo que a exportar productos culturales –en el marco de la cultura de masas– refiere.

Hoy, nos animamos mucho más al oversize, al layering y a las prendas con roturas o costuras visibles. Rei Kawakubo, de Comme des Garçon, comenzó a hacerlo en los 80-90

Abajo, vemos cómo Thom Browne (re)piensa el traje. El desfile Otoño/Invierno 2023 sirvió, tanto para presentar su primera colección mixta de Alta Costura, como para celebrar el nuevo lugar de la marca y del diseñador en la Chambre Syndicale de la Couture Parisienne. Thom Browne demostró su destreza en la sastrería mediante una teatral presentación que tuvo lugar detrás del telón de un enorme escenario, con figuras de cartón ocupando el lugar del público en el Palacio Garnier. La espectacularización en su máxima expresión, necesaria para entretenernos en tiempos en que cuesta hacer otra cosa que no sea scrollear por horas. En esta gris colección, se conjuga lo formal y el estilo clásico del traje, con lo trendy del oversize, los cortes asimétricos y, también, con ese toque irreverente y juguetón que caracteriza al diseñador.

En el siglo XXI, el traje tiene nuevas formas y propósitos. Lejos de intentar que sea funcional, los diseñadores buscan comunicar nuevos significados a través del conjunto chaqueta-pantalón/chaqueta-falda

Y ahora, ¿qué sigue?
La esencia del traje se mantuvo a lo largo de los siglos. Las formas más clásicas del mismo apuntan a una búsqueda de prendas atemporales y prácticas, que podrá usar cualquier persona, aunque esto no siempre fuera así. El traje no sólo es un conjunto de prendas, sino que representa luchas por derechos fundamentales como la libertad y la igualdad, los cuales hoy se presentan como significantes vacíos en donde cada quien deposita el sentido que le place. La discusión se vuelve mucho más profunda: ya no tiene que ver únicamente con vestirse de manera cómoda o con la utilidad de las prendas.

El traje seguirá estando. Pero ¿cuál será su forma? ¿Y sus fines? Si bien se nos presentan estos nuevos modos de vivir y consumir moda, que tildamos de originales y liberadores, reflotan –junto con movimientos de extrema derecha– en el mundo entero formas de coercionar, especialmente, a las mujeres. Vuelven los corsés, y usamos zapatos de taco finísimo y altísimo, por poner un ejemplo tangible. Cabe preguntarse si esto es o no un retroceso. Las mujeres lucharon por ocupar el espacio público, usar prendas cómodas y que las mantuvieran seguras ante eventuales ataques en la vía pública –como es el caso del pantalón–. Entonces, ¿por qué volvemos al punto de partida? Porque la historia y la moda son cíclicas.


Imágenes: Editorial Taschen / Vogue Runway / Musee YSL

Colecciones: El traje en la moda argentina / Tendencias Primavera Verano 2013

El pantsuit goza de momento tendenciero. Como clásico del guardarropa que indica su atemporabilidad y resemantiza en esta temporada de manera moderna y en formato chaqueta / pantalón como trend que gana tanto la calle como las colecciones y la alfombra roja.
El traje es sensible a diversas formas de uso, lo mencionamos en los looks de Kate Hudson en Los Angeles y Venecia, en desfiles y pronosticado como gran regreso del fall, en la moda argentina lo bajamos como estrella del entretiempo primaveral.

El traje está de moda
Si repasan las ediciones de colecciones de @Blocdemoda verán que Paris by Flor Monis siempre incluye un look de traje en sus temporadas. A Vero Alfie la encuentro sumamente original en la toma de la imagen de moda para adaptarla en su marca y vuelvo con el que creo El Look de Las Oreiro Primavera/Verano 2013.

Pantsuit recto para Vero Alfie, oxford para Paris by Flor Mois y como hit de la calle, leggings para Las Oreiro

Rejuvenecido a pleno en la colección de Las Pepas, el traje en versión short y mangas 3/4, María Cher compone un traje con un jumpsuit, chaqueta smoking y acompaña con zapatos blancos en punta. Otra fan de feminizar los trajes es Jazmín Chebar y para la temporada Primavera/Verano 2012-2013 lo incluye en blanco con detalles negros para recorrer las piernas, como para rodear el cuello.

Las Pepas, María Cher y Jazmín Chebar

El traje según las celebrities
Imponen modas, legitiman tendencias y adaptan la pasarela, las famosas muestran su costado fashionista a la hora de lookear su estilo, esta vez será para acudir a eventos en la Costa Este y para el street style en la Costa Oeste.

La misma camisa blanca será lucida por Emma Roberts y Karolina Kurkova. La sobrina de Julia Roberts luce traje de Nanette Lepore. 
Quién mejor para estampar un traje que Roberto Cavalli para el look de la modelo en la celebración de los 111 años de Bergdorf Goodman
Así como en la red carpet como para la calle, Cate Blanchett hace del traje su outfit favorito para lucir en diversas ocasiones de uso remitiendo a la divas de la época de oro de Hollywood. Ilustro con un look de aeropuerto de una mujer que puede llevar lo que quiera y siempre resultar elegante.


El traje reloaded. Qué les parece?


imágenes: Getty, FameFynet, las marcas argentinas citadas

Historias de un sastre: El traje hecho a medida


Por Nicolás Zaffora | Zaffora Bespoke Tailor

El traje hecho a medida siempre fue un símbolo de distinción, clase y elegancia. A lo largo de los años, la noble profesión de la sastrería se fue modificando y adaptando hasta llegar a ser la prenda masculina por excelencia.

Puede que ninguna otra prenda represente el apogeo de la moda masculina mejor que el traje a medida, confeccionado a mano a partir de cero en exclusiva para su destinatario y diseñado con la habilidad del maestro sastre para disimular los puntos débiles y sacar el mayor provecho a los fuertes; realzaba la masculinidad y con sus tonalidades oscuras constituía el epítome del look formal. A diferencia de otros iconos del vestuario varonil, no tuvo su origen en una determinada empresa ni fue concebido para una necesidad concreta. El traje, epicentro del guardarropa masculino, es una prenda fruto de la evolución.

Hardy Amies Fall 2015

A finales del siglo XVII, en un momento en que la guerra con Holanda había dejado temblando las arcas del reino, y se imponía la austeridad, el rey inglés Carlos II decidió vestir una chaqueta larga, chaleco y calzones no ajustados: la base del traje moderno. Estas prendas eran de tonos oscuros en conjunto, de modo que los hombres de la corte se vieron obligados a dejar de lado las ricas telas y vistosas galas que distinguían el atuendo de todo hombre con dinero suficiente para invertir en su vestuario. El cambio fue más radical de lo que hoy puede parecer.

La aristocracia no sólo dictaba la moda, sino que los atuendos eran expresión de posición social y riqueza. Vestir de oscuro supuso igualarse con “el pueblo” y fue sin duda el primer paso hacia la democratización del traje. Otro avance más, en el siglo XVIII, fue la adaptación del traje para que resultase más cómodo para montar a caballo. Se acortó la chaqueta a modo de levita en el frente, se dio una forma más ajustada al conjunto, y se confeccionó con fibras de lana. Desabotonada y vuelta hacia atrás, la parte superior empezaba a tener forma de solapa.

Hardy Amies Fall 2015

El sofisticado caballero inglés George Brummell y su obsesión por la caída de sus prendas aproximaron más el traje a su versión actual. Era tal su autoridad en el arbitraje del atuendo correcto entre la sociedad a la moda de principios del siglo XIX, que en 1824 Beethoven se quejaba por la falta de una chaqueta negra para llevar al estreno de su Novena Sinfonía en Viena. La influencia de Brummell durante los dos primeras décadas del siglo XIX también impulsó la confección de trajes “a medida”, especialmente cortados para él, en forma y también en el gusto. Influenciado por los deportes al aire libre y por las necesidades de los militares, el traje tal y como lo conocemos hoy se estableció realmente en el siglo XX.

Hardy Amies Fall 2015

Aunque la confección a medida no es en exclusiva británica y probablemente tuvo su origen en Francia, la londinense calle de Savile Row se convirtió en la meca de los trajes a medida. Allí se hacían la ropa los hombres ricos e importantes. El encargo del primer traje era un rito de paso, que implicaba la toma de más de una docena de medidas personales, la elección del tejido, el corte y los detalles, la realización de un molde y las varias pruebas necesarias para perfeccionar la prenda final.


Los primeros trajes ya confeccionados de alta calidad disponibles a escala masiva aparecieron en el período posterior a la segunda guerra mundial, mientras la sastrería a medida se orientaba cada vez más a la elite. No obstante, con la llegada del siglo XXI, las Sastrerías a medida asumieron un enfoque más comercial y con la difusión de su trabajo de calidad, dieron un nuevo impulso a la ropa a medida, más a la moda y más accesible, teniendo en cuenta la tendencia cada día más informal de la ropa de los caballeros.

La feria sartorial, más importante del mundo es Pitti Immagine Uomo que se realiza en la Fortezza da Basso en Florencia, en ella podemos ver lo perenne de la tradición sastrera y toda la innovación que le suman los caballeros año tras año, porque no existe una prenda que represente mejor la masculinidad como la chaqueta sastre.

imágenes: London Fashion Week
Más fotos de moda masculina en Pinterest

Buenos Aires: La reapertura del Museo Nacional de la Historia del Traje

"Hay 9.000 piezas aproximadamente y son todas de ustedes", dice Jorge Moragues, el flamante director del Museo Nacional de la Historia del Traje durante la ceremonia de reapertura.

Tras 7 meses de trabajo, que incluyó la renovación del edificio y una nueva temática en las salas, el Museo del Traje (Chile 832, San Telmo) está abierto al público de martes a domingos de 15 a 19 hs.

"El traje comunica, el traje transmite ideología desde un lenguaje no verbal", se escucha decir a Moragues en el discurso inaugural y sigue: "sabemos que el adorno, el vestido, las prendas constituyen lo que nosotros comúnmente llamamos el traje y después todo esto va a conformar el sistema de la moda."

Pueden seguir las novedades del museo a través de @museodeltrajeba

Al pasear por el Museo del Traje se percibe el inicio de una etapa inclusiva, más explicativa para el público y con intereses que abordan desde los orígenes del vestir de los argentinos, pasando por los oficios artesanales hasta la apertura de una biblioteca.

Las salas muestran a las décadas del 20' y del 30' retratadas por dos vestidos y contextualizada esta coqueta postal con una explicación sobre la pared: en esta época, en Francia, Coco Chanel diseñó el tailleur de líneas rectas y Vionnet experimentó con el corte al bies, mientras la clase media argentina adoptaba esta moda por ser práctica y accesible.

Sigue el salón que refleja el estilo de Eva Perón y el ambiente de al lado expone el traje original de gaucho que Carlos Gardel luce en el film "El día que me quieras", mientras se proyecta la escena del morocho del Abasto entonando el icónico tango.

El recorrido continúa con los años 60' y 70', décadas donde la juventud se apropia de la moda y el nuevo custodio del museo dice que "es importante darle lugar a las nuevas generaciones que dejaron marca" y promete sumar al nuevo diseño argentino para seguir reflejando nuestra historia, tomando al museo como cuerpo de este relato.

Vestido de calle (1967) de Mary Tapia confeccionado en picote de lana, tejido en telar y adornado con bordados a mano

Conjunto de chaleco y babucha de Medora Madero (1965)

La década del 70': vestido de jersey y pantalón con trabajo de patchwork

El traje de gaucho que Carlos Gardel lució en "El día que me quieras", película filmada en Hollywood y estrenada en 1935

La dama del pueblo: Eva Perón lució diseños europeos y americanos, pero también gustaba promocionar el trabajo de casas de moda argentinas

A video posted by Lorena Pérez (@blocdemoda) on

El traje en movimiento: Joanna Hillman y la moda en la fashion week

Adoro como Joanna Hillan pasea todas las tendencias imprimiendo su estilo en cada una de ellas. 
Siempre resulta en un chic casual que tanto gusta de las editoras de moda porque no le ponen el cartelito a su look de "Flashes a mi! Aquí hay marcas!".
La flamante Style Director de Harper's Bazaar (su posición como Fashion Editor Market fue ocupado por Nicole Fritton) lució un traje blanco de cropped pants y chaqueta sin solapa y aquí un video del look de Joanna Hillman que hice en New York: 

 

Joanna Hillman estuvo en la presentación de Rachel Roy Spring 2013 con el traje blanco en cuestión y cuando la volví a cruzar en el Lincoln Center aproveché a filmarla para dar inicio a una nueva sección en @blocdemoda sobre street style en movimiento.

El traje blanco ahora en foto (Getty) y las mismas plataformas de Christian Louboutin para otro look de suit con chaqueta smoking y mono (Jay Strut)
- Spring Trend: Short Suit por Joanna Hillman

Para el Spring 2012 la editora de moda lució un short suit a rayas con las plataformas de lunares a lo Minnie Mouse de Miu Miu. Retratada de frente por Mr. Newton y de espaldas por The Sartorialist

- Trend Report: El Suit alistado
En Bloc de Moda reseñamos el traje en La Moda Argentina como en el style de calle y red carpet, en la colección SS213 de Elie Saab. En el lookbook del SS2013 de A.L.C. y visto en la presentación de Jenni Kayne en New York. Kate Hudson lució traje tanto en Venecia como en Los Angeles para presentar su participación en Glee y mencioné los pantsuits de Marcelo Giacobbe en Bafweek
El retorno del traje desde los reportes de pasarela de las colecciones Fall 2012 de Prada y Miu Miu.
Seguimos rankeando alto al traje y esta semana habrá más! 
Les gusta el estilo de Joanna Hillman?

Mujeres en traje: Cara Delevingne

El 'power dressing' vistió los años 80’ y reflejó a las mujeres que, por primera vez, lideraban puestos ejecutivos antes pensados para los hombres. Giorgio Armani fue el encargado de componer el guardarropa para una mujer de negocios. Montó de hombreras filosas a sus chaquetas y ofreció una nueva imagen al pantalón sastrero. Las mismas piezas se renuevan treinta años después con la versión femenina del traje, en sintonía al momento que vive la mujer.

El renacimiento del pantalón de traje se dio en 2012.
Desde las colecciones Otoño / Invierno de ese año, el traje fue variando: estampas, cantidad de colores, textiles y distintas formas reavivaron este equipo típicamente masculino que, sin embargo, en el guardarropa del hombre sufrió mínimas alteraciones.


El traje es cómodo y funcional y aparece como respuesta de la moda a tantos años de reinado de faldas y vestidos, entendido ese protagonismo como propuesta para dejar de vestirse como un hombre, dado que el combo top, blazer o alguna camisa resolvía el vestir de la mujer trabajadora. Entonces el traje vuelve a aparecer como una forma de repensar el 'power dressing' , multiplicando sus posibilidades de uso.  Como ejemplo cabe Cara Delevingne.

Burberry confeccionó un traje a medida que Cara Delevingne lució en la premiere del film de Luc Besson que la tiene como protagonista: Valerian and the City of a Thousand Planets.


Las joyas fueron gestionadas por una capa de cristal inspirada en la joyería británica vintage.
A propósito también del tema del año para Burberry: en las colecciones Otoño / Invierno 2017, la casa británica puso en la pasarela una serie de capas inspiradas en las esculturas de Henry Moore, que además incluyó "The Cape Reimagined", una exhibición que comenzó en Londres y siguió por Seul, Paris, Tokyo, Los Angeles y New York.

Trend Report en la moda en el 2012: El traje

El pantsuit como tendencia de pasarela junto a su co-equiper de traje, que resemantiza de manera moderna en las red carpets, fue otro de los momentos reseñados en La moda en el 2012 de Bloc de Moda.
Tomo a la moda argentina con Nancy Duplaa en traje de tonos pasteles para la despedida de la novela revelación del año, Graduados. No fue la opción que más me gustó sin embargo otras formas de uso me parecieron geniales: Desde Kate Kudson en el Festival de Venecia con un Gucci a Uma Thurman en la premiere Playing for Keeps en New York con un Atelier Versace que no admite competencia en su look.
Negro y sobre todo blanco aparecen como favoritos de las celebrities aunque tampoco falta la cuota de color: Anna dello Russo hasta se postula como mejor vestida con su suit amarillo de Emilio Pucci y un look bien logrado con estampas y por ser ella, moderado. Con el ojo de Brad Goreski por detrás, Rashida Jones también se acopla a la camisa estampada y un traje azul eléctrico de Celine:


Otro de los looks de Anna dello Russo que más me gustaron. Repite Pucci, esta vez en turquesa y exclamación de colores en sus complementos. Una versión más femenina de esta tipología: un look con chaleco sastrero y pantalones cigarettes de Stella McCartney para Gemma Arteton:


Si menciono a los suits asocio el nombre Ralph Lauren, como diseñador de vestuario de Annie Hall y por las propuestas de su pasarela donde nunca faltan los trajes. Incluso este look de Carrie Bradshaw en Sex and the City, the movie que podría encajar en cualquiera de sus colecciones que parecen quedadas en el tiempo. Otro de los looks de la escritora pensada por Patricia Field para la temporada cuatro incluye un traje a rayas de Vivienne Westwood y en bermudas, como el hit de la pasarela Spring 2013 de Rachel Zoe.


Fall 2013 Colecciones
Según lo visto en Visiones, el seminario que dictan Vero Alfie y Soledad Offenhenden para marcas y diseñadores de la moda argentina, las fashion trends para el Invierno 2013 incluirán cuero y simil, para las prendas y en detalles en vivos, bandas y cintas en versión mate y alto brillo. Otra de las tendencias que podría implementarse en el traje son las estampas con ilustraciones cotidianas, gráficos y camuflaje inspirado en la naturaleza y el que creo yo será el hit de las pasarelas: El Tartan, en sus tradicionales diseños y reformulaciones de cuadros, escoces y príncipe de Gales.

De la manera tradicional corremos el riesgo de pasarnos de clásicas. Adoro la modernidad conseguida en estos looks. ¿Ustedes que opinan?


Si siguen este link podrán ver las notas publicadas sobre el traje.

Imágenes: Telefe, Anna dello Russo, Getty, Pacific Coast News, HBO

Biblioteca Bloc de Moda: El Traje, de Christopher Breward

 

Christopher Breward se formó como historiador del arte y previo a ser nombrado como Director de los Museos Nacionales de Escocia, fue Jefe de Investigación en el Victoria and Albert Museum. Sus líneas de trabajo abordan la historia de la moda desde diferentes enfoques, como las masculinidades y las culturas urbanas, y para el caso curó diferentes exhibiciones de moda en instituciones del arte y publicó libros, como Fashioning London (2004) y The Hidden Consumer: Masculinities, Fashion and City Life 1860-1914 (1999). Las novedades de Ediciones Ampersand anuncian que su exquisita y erudita colección Estudios de Moda que dirige Marcelo Marino publicó El Traje, de Christopher Breward. En cuatro capítulos, el libro puede convertirse en manual de consulta de todo estudioso o gustoso por la moda o reconstruir los episodios que se dan para los cambios de época, dada una evidente mirada experta e investigadora del director de los National Museums Scotland. 

El Traje, de Christopher Breward, es un libro dinámico e innovador por cómo traza las lecturas sobre uno de los símbolos más perdurables del guardarropa masculino y el foco sobre las pocas transformaciones, si lo comparamos con la moda femenina, tuvo a lo largo de sus 400 años. En las 200 páginas hay un trabajo histórico y contexto que referencia a los hábitos y códigos a los que se fue adaptando el traje según el momento, desde el significado y la elegancia, con citas a movimientos, teorías y la figura del dandi, llevando su relato con Beau Brummell y Oscar Wilde al cine de Pier Paolo Pasolini para ingresar en el prêt-à-porter y presentar al gran reformador del traje femenino y masculino: Giorgio Armani

Se narran las tensiones como el compartimiento, la expresión de la identidad y también la reflexión cuando el autor repone sobre la disciplina regulatoria sobre el cuerpo masculino durante la Primera Guerra Mundial. El historiador identifica períodos como momentos culturales en los que se dan estos desarrollos del tradicional uniforme masculino. Inicia con los sastres y las proporciones, sobre la medida y la estandarización y cómo los avances industriales permiten seguir la evolución de esta pieza compuesta por chaqueta, chaleco y pantalones largos. Breward invita, como algo tentador, a enumerar a los quince diseñadores más importantes del siglo XXI en materia de indumentaria masculina “cuya obra ha asegurado un futuro para el traje como objeto significativo de los tiempos modernos”, dice y enumera en el epílogo a nombres como Vivienne Westwood, Christopher Bailey en Burberry, Tom Ford, Martin Margiela, Alexander McQueen, Raf Simons, Hedi Slimane o Thom Browne, para hacer las conexiones en los Trajes del futuro a partir de los cambios que han implementado estos diseñadores; desde la artesanía, las tendencias, las innovaciones tecnológicas y las rupturas elaboradas en el inventario de este uniforme. 
 
Si la elección de qué ponerse cada día es una manera de anunciar un punto de vista personal, “El traje”, de Christopher Breward, es una puerta para entender los motivos de cambios y sus interpretaciones, pues lo que es diferente ahora es el sistema de la moda.

La moda en el museo: "Enaguas" que danzan en el Museo del Traje de Buenos Aires

La moda en el museo: "Enaguas" que danzan en el Museo del Traje de Buenos Aires

Ayer por la noche, moda y danza se reunieron en el Museo del Traje de Buenos Aires para dar inicio a una de las cuatro funciones de "Enaguas", una instalación coreográfica de Andrea Castelli.
El plan de acción de esta puesta toma los ambientes del museo que, anclado en el casco histórico de la ciudad, narra historias añejas de lo que fue el uso de esta prenda femenina en el pasado.

El recorrido comienza en las salas del museo, entre la historia permanente de nuestro traje infiltran las enaguas con las bailarinas devenidas en manequíes. Sigue por el patio, toman la terraza y finaliza en el hall central donde tendrá lugar uno de los momentos más bellos de la velada, por el cruce entre la moda y la danza.

Reunidos en esta puesta con sus estilos diferentes y quedando cimentada nuestra historia en el  museo, diseñadores como Roberto Piazza, Claudio Cosano, Francisco Ayala, Maureen Dinar, Susana Ortíz, Marcelo Senra, Verónica de la Canal, Catalina Rautenberg, Darío Arbina, Marcelo Péndola y Pablo Bataglia han intervenido enaguas para ser lucidas en la obra y desde el público, allí sentados, estos creadores miraban como danzaron sus diseños.

Cada uno con su impronta, abre este desfile ocasional la máxima feminidad de Gabriel Lage y el impacto continúa con dos de las representantes del nuevo diseño, Paula Ledesma y su visión tejida de esta prenda íntima y las estructuras de cuero de Benítez Emilse.



Estos 14 modelos de enaguas, que visten la instalación coreográfica, serán donados por sus diseñadores al Museo del Traje y así, formarán parte del Patrimonio Histórico enalteciendo la historia de la moda con el método de archivar pedazos de nuestra cultura, salidos de un taller, mostrados en acción y expuestos como recortes de un tiempo.

Pueden ver "Enaguas" desde hoy hasta el domingo a las 21:30 hs en el museo: Chile 832, San Telmo. El valor de la entrada es $120.

Como no se puede tomar fotos durante la obra espero que sirva este recorte del final del espectáculo, con los quince bailarines y diseñadores, como postal de una de las tantas escenas de la cultura que sucede en Buenos Aires, que resignificará a modo de exhibición desde marzo a octubre del 2014.

El traje femenino en los desfiles Haute Couture

La semana de desfiles Haute Couture del Invierno 2013 llega hoy a su fin y dentro de la tradición que enmarca este gesto artesanal y exclusivo como camino inicial de la moda, es este trabajo de estricta sastrería que quiero resaltar para volver sobre el traje femenino, propuesta de la belle epoque y con Charles Redfern como encargado de feminizarlo y sus clientas en popularizarlo.

¿Cómo resignifica el traje femenino en las colecciones de Alta Costura? Cada diseñador sigue su identidad para mantener la vigencia de este clásico del guardarropas: Jean Paul Gaultier apela a la seducción en negro, Armani Privé compone su elegancia con falda. Para experimentar textiles y resignificar el estilo va sobre la pasarela de Maison Martin Margiela:


Fabulosas mujeres que hacen oda a la feminidad en la pasarela de Valentino.
Explora largos, sastrería y los bordados como hilo conductor en las pasadas:


Días atrás reseñé la pasarela de Dior Couture con el cinturón por encima del abrigo vinculando con esta imagen de Coco Chanel en la playa.
Así es como Karl Lagerfeld actualiza el repertorio de la mujer moderna y aunque poco sea lo novedoso visto en esta colección Couture Fall 2013 de Chanel, el director creativo de la maison vuelve sobre la propuesta mencionada: Más largos para componer el traje, cintos anchos y grandes bolsillos:


Hasta aquí el repaso por un básico del día a día que se mantiene actual. ¿Team traje?

imágenes: Style

Apuntes del traje en Milan Fashion Week: Salvatore Ferragamo Spring 2014

La temporada Primavera / Verano 2014 encuentra a Salvatore Ferragamo totalmente rejuvenecido.
Si bien la casa tradicional italiana se corre de la línea madura con la que suele interpretar las modas, la innovación como sello particular de la etiqueta se mantiene en la manera en la que reformula al traje femenino.
Como buenas soluciones para el guardarropa femenino de primavera y una paleta de colores que colabora a potenciar la sastrería, los pantalones mantienen el estilo cónico y tobillero.
Las chaquetas apelan a formatos deportivos con la campera como insignia, sastrera para el tradicional saco y la novedad se verá en los blazer largos con cintura cropped.


Pantalones pinzados que terminan vestidos con booties peep toes, el traje femenino en la pasarela de Salvatore Ferragamo confirma como se afianza y reinterpreta en el universo femenino.

Como tendencia que legitima que la moda siempre cita al pasado para abastecer nuevas formas de hacerla, el traje femenino se lució en las capitales que dictan lo que se usa. Aquí pueden mirar más looks de Milán, Paris, New York y Londres con el traje como trend del Spring 2014.

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imágenes Style - Collage Bloc de Moda

Solange Knowles gusta del traje (o cómo llevar una camisa blanca)

La hermana de Beyoncé es de enfatizar conceptos fashionistas. Recuerdan como personalizó el color-block logrando interpretar una tendencia que, generada en tipologías simples en base a tonos vibrantes, puede querarquizar o tirar abajo un look. Solange Knowles la potenció y eso mismo hace con el traje, dando por sentado que a la DJ le encanta ser punto de referencia (y tiene con qué).

Así se la vio con un traje a rayas azules en composé con las sandalias metalizadas, mi favorito.
El look de Mango en amarillo ya lo conocemos y otro estilo completamente diferente le queda con el traje de Roberto Cavalli:


Las tres formas de lucir un traje, outfit tomado del guardarropa masculino feminizado aquí por Solange Knowles maravillosamente, muestra la versatilidad de la camisa blanca.
Cuantas posibilidades generadas con tan sencillo ítem que, elegido de manera correcta en calidad y corte - puede enaltecer tu zapping de look con la misma prenda.

¿Qué opinan del look de Solange Knowles?

imágenes: Getty

Variaciones en gris: el reinado del traje

Power Suit: Isabel Marant y la moda Otoño / Invierno 2020

En las colecciones otoño / invierno 2020, los trajes interpretaron una oda a la década de 1980. Un equipo tomado del guardarropa masculino que en su lenguaje connota poder, también desdibuja el género y resulta el antídoto al vestido: el poder femenino se viste con pantalones anchos y cómodos y chaquetas en composé.

En las colecciones de Joseph Altuzarra nunca falta el traje. Aquí, su versión gris.

En este sentido - sastrero - las colecciones Otoño / Invierno 2020 de Paris no cambiaron absolutamente nada de la temporada 2019. Esos trajes ahora se colorean con grises y mantienen esa esencia intensamente masculina. Muchos de los desfiles de la semana de la moda de Paris fueron mixtos. Sin embargo, la mujer fue la encargada de llevar los trajes.

Las mujeres poderosas de Maria Grazia Chiuri para Dior Fall 2020

En 2012 se reactivaron los pantalones con nuevos textiles, estampas que aludían a la tendencia de la temporada (flores en primavera, cuadros en otoño) y cortes modernos empezaron a colmar la pasarela. Miu Miu y Prada dieron el impulso inicial y enseguida el mercado acató: desde entonces, el reinado del pantalón sastrero y el traje se mantiene intacto. Phoebe Philo en Céline, Chanel, Louis Vuitton, Armani, por supuesto, Yves Saint Laurent y su eterno smoking presentado en 1966 e inmortalizado en la fotografía de Helmut Newton de 1975.

El diseñador alemán Lutz Huelle ofreció su versión del traje en Paris 

Verano en Buenos Aires. Los vestidos son la respuesta a los días calurosos pero, con este clima cambiante, pronto sale el traje o sus variaciones (logradas con jean y blazer, pantalón sastrero más remera) a desfilar por las calles de la ciudad. Sobre la pasarela de Bafweek algunas colecciones Otoño Invierno 2020 también reflejaron el acento sastrero.

Se vio en el desfile de Mishka y las diseñadoras Belén Amigo y Valentina Karnoubi. La distinción quedará a cargo de los zapatos, que tampoco mutan tanto de temporada a temporada. Incluso se los reemplaza por las zapatillas. ¡La comodidad es poder!

La silueta de Haider Ackermann
Imágenes: Gorunway.com

Vestirse para la luna: Artemis II y La evolución del traje espacial OCSS


La moda espacial es una cuestión de supervivencia. Cuando Ed White hizo la caminata espacial en 1965, estaba vestido con la ingeniería de David Clark, una firma pionera que transformó la urgencia de la Segunda Guerra Mundial —creando trajes antigravedad que evitaban los desmayos de los pilotos durante las maniobras— en el estándar técnico de la exploración aérea y orbital. 
El traje Orion Crew Survival System (OCSS) es el heredero de ese legado. Como un manifiesto de diseño adaptativo, la tecnología implementada en el traje espacial de la misión Artemis II que viajó a la luna protege el cuerpo y potencia sus capacidades. 

Resulta que los ingenieros de la NASA reutilizaron y reciclaron setenta y cinco trajes que quedaron como excedente del programa de transbordadores. El diseño demandó alrededor de cinco años y fue un trabajo en conjunto con la compañía Clark. En el podcast de la NASA "Houston, we have a podcast", el gerente del proyecto Dustin Gohmert describe esta evolución como un proceso orgánico de co-creación. “Bien, ¿cómo podemos convertir esto en realidad?, le decíamos a David Clark Company. Fue una colaboración constante, entre la lluvia de ideas, el concepto y la producción. Con el tiempo, estos aspectos se fusionaron para convertirse en lo que es el traje OCSS”. 


En el espacio, la vestimenta se mide por la eficiencia del movimiento. La ergonomía en gravedad cero trastoca nuestras nociones terrenales. Así que eso fue incorporado al modelo, de ahí que el diseño no se focaliza en las piernas sino en los hombros. La movilidad se concentra en el torso, con codos y muñecas de torsión nula que permiten un desplazamiento fluido porque, en la microgravedad, se camina con las manos. 

El traje del Sistema de Supervivencia de la Tripulación Orión funciona como una micro-biósfera que recicla cada molécula de gas, una proclamación sobre la conservación de recursos que evita la expulsión de oxígeno al entorno. La elección del color también tiene su explicación. El uso del Naranja Internacional es una decisión de vida. Se trata de un tono sintético con matices de rosa fluorescente inexistente en el mundo natural. Su propósito es la visibilidad. Que sea un faro cromático diseñado para resaltar contra el azul profundo del océano, si hubiera un rescate, dice Gohmert y cruza los dedos. 


Mientras David Clark domina la producción de tallas estándar, los ingenieros de la NASA elevaron este sistema a la confección a medida para los astronautas Christina Koch, Reid Wiseman, Victor Glover y Jeremy Hansen, la primera misión tripulada en más de 50 años en sobrevolar la luna. 
En este diseño, la forma y la función se fusionan para demostrar que el estilo es la herramienta segura para garantizar el regreso a casa.



Imágenes y fuente vía NASA/Aubrey Gemignani